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Areté, Revista Digital del Doctorado en Educación

versão On-line ISSN 2443-4566

Areté vol.10 no.especial Caracas out. 2024  Epub 31-Jan-2025

https://doi.org/10.55560/arete.2024.ee.10.13 

Artículo de investigación

DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL A UNA ATENCIÓN CONSCIENTE: EL MODELO EDUCATIVO ETIEVAN

FROM ARTIFICIAL INTELLIGENCE TO CONSCIOUS ATTENTION: THE ETIEVAN EDUCATIONAL MODEL

Argenis Monroy Hernández1  2  *
http://orcid.org/0000-0003-3770-5349

1Universidad Simón Bolívar, Caracas, Venezuela. E- mail: amonroyh@ucab.edu.ve

2Universidad Católica Andrés Bello, Caracas,Venezuela. E-mail: amonroyh@ucab.edu.ve


Resumen

El siguiente artículo surgió de los encuentros, análisis y discusiones en el Postdoctorado en Ciencias y Filosofía de la Educación de la Universidad Católica Andrés Bello. El objetivo principal es analizar los principios teóricos-prácticos que sostienen la educación integral propuesta Nathalie De Salzmann de Etievan en diálogo con el pensamiento posthumanista y el avance de las nuevas tecnologías en sus distintas manifestaciones: inteligencia artificial, internet, biotecnología, ciberespacio, etc. La metodología se basó en el análisis documental de algunas fuentes bibliográficas y la observación in situ que hizo el autor en varias escuelas Etievan. Se pudo constatar que El Modelo Educativo Etievan incorpora la IA a los procesos de enseñanza aprendizaje como herramienta didáctica. Sin embargo, enfatiza el desarrollo de la conciencia y la educación del sentimiento como principios para la evolución armónica de los seres humanos. Por lo tanto, atención consciente y sentimiento positivo sintetizan el ideario educativo De Salzmann de Etievan en contraposición a la IA.

Palabras clave: Modelo Educativo Etievan; inteligencia artificial, educación integral; posthumanismo; cultura digital

Abstract

The following article emerged from the meetings, analysis and discussions in the Postdoctoral Program in Sciences and Philosophy of Education at the Andrés Bello Catholic University. The main objective is to analyze the theoretical-practical principles that support the comprehensive education proposed by Nathalie De Salzmann Etievan in dialogue with posthumanist thought and the advance of new technologies in their different manifestations: artificial intelligence, internet, biotechnology, cyberspace, etc. The methodology was based on the documentary analysis of some bibliographic sources and the in-situ observation that the author made in several Etievan schools. It was confirmed that the Etievan Educational Model incorporates AI into the teaching-learning processes as a didactic tool. However, it emphasizes the development of consciousness and the education of feeling as principles for the harmonious evolution of human beings. Therefore, conscious attention and positive feeling synthesize the educational ideology proposed by De Salzmann Etievan in contrast to AI.

Key words: the Etievan Educational Model; artificial intelligence; integral education; posthumanist; digital culture

1. Introducción

Éric Sadin en La inteligencia artificial o el desafío del siglo. Anatomía de un antihumanismo radical, sostiene que en la actualidad: “Lo digital se erige como una potencia aletheica, una instancia consagrada a exponer la aletheia, la verdad, en el sentido en que la definía la filosofía griega antigua, que la entendía como develamiento, como la manifestación de la realidad de los fenómenos más allá de sus apariencias” Éric Sadin (2020), pp. 17-18).La tecnología digital y sus distintas aplicaciones, pareciera hoy, haber hecho posible el imaginario moderno de la manifestación de lo real, y de la verdad, en todas sus manifestaciones simbólicas. El logos griego ahora se hace patente, se tecnifica, a través de la inteligencia artificial. Las sombras de la caverna platónicas ya son una realidad. Para bien o para mal, lo digital se ha hecho vital en nuestro mundo contemporáneo. Como afirma Lorena Rojas Parma en una entrevista que le hiciera Sofía Avendaño: “La inteligencia artificial está, ya es. Y es algo con lo que tenemos que convivir, que estar, y que ya está exigiéndonos cambios en nuestra manera de vivir, nuestra manera de investigar y en nuestra manera de enseñar” Lorena Rojas Parma (2023) a, p. 151). Se trata entonces, ante la realidad técnica digital, de repensar el papel de las humanidades y del pensamiento humanístico en tiempos donde la biotecnología y la tecnificación del conocimiento es una realidad epistémica. Tal vez, tengamos que volver a algunas de preguntas filosóficas antiguas: ¿qué es el conocimiento humano?, ¿qué es pensar? y ¿cómo aprehendemos la realidad? Interrogantes ontológicas que subyacen en la distinción esencial entre las máquinas “deshumanizadoras” y el hombre como ser en continua relación con sus semejantes.

El reto para la educación estaría en repensar las múltiples transformaciones que se producen en nuestra existencia a partir de la utilización y desarrollo de tecnologías digitales vitales como la inteligencia artificial o ChatGPT.Por ahora, parece estar claro que las IA son una herramienta importante para la transmisión del conocimiento; poco a poco se irán incorporando al quehacer educativo de manera progresiva y sistemática, dependiendo de la capacidad económica de cada país. Su uso potencial marcará las diferencias culturales y humanas entre las naciones. La responsabilidad en cómo racionalizarla e implementarla en los distintos campos del saber es, en la actualidad, el único problema ético que está en discusión. La dimensión comercial de la inteligencia artificial responde a los intereses individuales o colectivos de un grupo indeterminado de personas atraídos por las cuantiosas ganancias que deja su desarrollo industrial. Habría, entonces, como señala Éric Sadin (2018) que: “cultivar una ética de la responsabilidad que estuviera completamente preocupada por defender el derecho a la autodeterminación de todos y de la sociedad entera” (p. 30). Sostener el principio ético del uso de la tecnología para el bienestar de la humanidad y no que lo humano devenga en un medio para tecnificar el mundo. No se trata de pensar negativamente la inteligencia artificial, sino considerarla una herramienta que facilita la evolución cultural del hombre contemporáneo. “Por tanto, -reitera Lorena Rojas Parma- no nos debe ser ajeno ese tono de alivio y también de peligro de la tecnología, que nos impele a tener que aprender a tratar con ella” Lorena Rojas Parma (2023) b, p. 12). Como todo artefacto al servicio de la educación, su uso depende de la capacidad humana para circunscribirla dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje, ¿cuáles son sus fines? y ¿qué lugar ocupará el educador en la nueva pedagogía mediada e interconectada por los cerebros digitales? En la palestra mundial está abierta la reflexión que nos interpela, ante lo avasallante de la techné posmoderna, a buscar la esencia de lo humano Agamben (2011).

Una nueva era antropomórfica cobra espesor mundial y amenaza desplazar lo humano y su humanismo a otra dimensión antropológica.“De ahora en más, las tecnologías digitales dictan el tempo de nuestras existencias y dan ritmo a la época” (Sadin, p. 23). El mundo mecanizado pareciera esencializar la vida humana al constituirse en una necesidad social y de relación entre los ciudadanos. No se trata, de demonizar la tecnología y el desarrollo computacional en todas sus esferas, sino, de salvar la posibilidad de una “dialéctica crítica” que como la teorizó Didi-Huberman: “es inventar nuevas configuraciones dialécticas, capaces no sólo de un poder de la doble distancia sino también de una eficacia de la doble crítica recaída sobre cada cara de la moneda en cuestión” Didi-Huberman (2010), (p. 120). El internet con sus redes sociales le imprime a la vida humana un tiempo fugaz, evanescente. Como ha dicho Han (2015): “Las prisas, el ajetreo, la inquietud, los nervios y una angustia difusa caracterizan la vida actual. En vez de pasear tranquilamente, la gente se apremia de un acontecimiento a otro, de una información a otra, de una imagen a otra” (p. 53). No hay tiempo para recordar el pasado ni proyectar el futuro, todo es un presente extendido por los nuevos medios de comunicación masivos, entre ellos, cobra relevancia actual la IA. La vida se licúa Bauman, (2006) en redes significantes de algoritmos que van y vienen como los aluviones sin sentido que no encuentran un torrente para encauzarse. Pareciera que la inteligencia humana queda suspendida en un no-lugar, desdibujada por la corriente avasalladora de la artificialidad que impone la ciencia en el nuevo orden mundial.

1.1 La condición (trans)humana

Para Humberto Valdivieso: “Las máquinas y las redes neuronales artificiales han descompuesto los hábitos de la centralidad humana. Esto activó las alarmas del presente” Humberto Valdivieso (2023), (p. 15). Vivimos la era de la información a través de su “reproductibilidad técnica” Benjamin, (1989) que pareciera no tener todavía un límite científico. No solo la obra de arte ha perdido su aura cultual, en sentido benjaminiano, sino la vida misma. Si bien la “cultura digital”1 facilita la comunicación, las migraciones sociales, los procesos educativos, en general, la movilidad física y virtual, también somete la existencia a la banalidad del presente, deja sin lugar la permanencia de las relaciones humanas porque todo se vuelve efímero, transitorio, instantáneo. Enfatiza Valdivieso:

Esta condición del presente nos revela un mundo transhumano en el cual, lo “humano” está desplazado de su antiguo centro y extendido en la tecnología. En el siglo XXI ya no es posible hablar de una inteligencia situada, sino de inteligencias interconectadas a ambos lados del umbral. Lo “trans”, supone “atravesar”, “ir al otro lado de” y no “ir más allá”. Transitar entre “aquellos” que piensan: lo biológico y lo electrónico, en el espacio mismo de la vida (p. 16).

La invención técnica corresponde a la naturaleza humana de dominio y evolución racional en el planeta, si se quiere en términos de Heidegger (1997)), de “estar-en-el-mundo”. Es decir, construir un mundo relacional entre cada uno de los entes que habitan la tierra en su “condición de arrojados” Heidegger, (1997). La tecnología, en este sentido puede concebirse como extensión del ser biológico del hombre. En esta línea de reflexión, entran los investigadores que plantean la dimensión híbrida de los seres humanos, entre lo orgánico y lo mecánico. Así, plantean la figura del ciborg como metáfora del anthropos moderno. Esta idea parte de la concepción del cuerpo como una máquina híbrida compuesta de distintos dispositivos biológicos-materiales sujetos al cambio y a la transformación. En su Manifiesto para cyborgs: ciencia, tecnología y feminismo socialista a finales del siglo XX, Donna Haraway afirma que: “Un cyborg es un organismo cibernético, un híbrido de máquina y organismo, una criatura de realidad social y también de ficción” Donna Haraway (1995), p. 253). Haraway abre así una fructífera reflexión en torno a cómo las nuevas tecnologías desbrozan las concepciones modernas del sujeto y de la razón como esencias de lo humano. Es decir, uno de los problemas que traje consigo la inteligencia artificial, y su empuje tecnocrático en el mundo académico, es el desplazamiento de los límites del pensamiento que construyen un discurso monolítico sobre el sujeto, el saber y el poder. Con la IA aparecen nuevas configuraciones que con Haraway podemos llamar genuinamente postmodernas. Es la epifanía de una nueva conciencia que, entre muchas tareas, se plantea la necesidad de repensar las tecnologías digitales como construcción de un mejor futuro asumiendo los retos del presente.

Concebir el cuerpo como un conjunto de piezas maquinales implica que puede ser estudiado en su todo orgánico y por cada una de las partes que lo componen. Ya en su Tratado del hombreDescartes (1662) consideraba el cuerpo humano como una máquina en continuo movimiento, construida y formada por Dios. Aunque el texto cartesiano se circunscribe a la Revolución Científica del siglo XVII y a la antropología dualista de Descartes, es importante cómo la idea se resemantiza en las últimas décadas con el desarrollo de la inteligencia artificial y la ciencia cuántica. La noción del cuerpo como máquina orgánica, semejante al cuerpo cibernético, plantea problemas antropológicos relacionados con la libertad, la conciencia, los sentimientos, la moral, la ética y la voluntad en el hombre contemporáneo. Es decir, si bien el ciborg es un trasunto del ser humano en su condición híbrida, trasvasa aspectos ontológicos, éticos y políticos que deben ser estudiados en el campo de las ciencias sociales con detenimiento.

1.2 Preguntas generadoras de la investigación

El desarrollo de las tecnologías digitales, la cibernética, la biotecnología, la robótica, la inteligencia artificial, y demás inventos científicos de los últimos años, ha puesto en entredicho las capacidades del educador para la transmisión del conocimiento. En el caso particular de la inteligencia artificial, el problema se centra, sobre todo, en la educación y la pedagogía; ¿qué y cómo educar?, ¿cuál es la función del educador en la era de las tecnologías digitales?, ¿educar es tecnificar?; ¿queda suspendida la inteligencia humana ante el trasiego de la IA?; ¿están las nuevas tecnologías al servicio del educador o este deviene en un medio para que ellas se materialicen como un fin en sí mismo? Quizás, hoy más que antes, habría que replantear la función del docente dentro de las instituciones escolares. Su importancia ya no radicaría en la enseñanza-aprendizaje de los contenidos de las asignaturas, sino, en crear una relación intersubjetiva con el educando a través de la educación del sentimiento como componente fundamental de su desarrollo ético y social. Jiménez (2009) Pareciera imperativo repensar el quehacer educativo del maestro y su importancia en la formación ciudadana. Tal vez, sea el tiempo de buscar una conciencia de lo esencial humano considerando sus dimensiones antropológicas, más allá de su analogía cibernética. En este orden de ideas, en las páginas que siguen, se ofrece una exploración de la propuesta educativa de la educadora venezolana, de origen georgiano, Nathalie De Salzmann de Etievan (1989) cuyo principio más importante es la educación de la conciencia y del sentimiento como base gnoseológica para la asimilación del conocimiento.

2. El Modelo Educativo Etievan

Desde 2021, el Modelo Educativo Etievan es objeto de una investigación llevada a cabo por el grupo de investigación GIS Le Sujet dans la Cité Sorbonne Paris Nord (París, Francia), en colaboración con la Asociación Centros Etievan (São Paulo, Brasil), afiliada a FUMENE Fundación Modelo Educativo Nathalie de Etievan (Caracas, Venezuela). El GIS Le Sujet dans la Cité es un grupo de investigación internacional con sede en la Universidad Sorbonne Paris Nord Campus Condorcet, que reúne a investigadores de las ciencias de la educación de distintas universidades de Francia (Université Sorbonne Paris Nord y Université de Lille), Alemania (Freie Universität Berlin), Brasil (Universidade do Estado da Bahia y Universidade Federal do Rio Grande do Norte) y Colombia (Universidad de Antioquia).

La investigación tiene también la colaboración de los Colegios del Modelo Educativo Etievan en cinco países: Unidad Educativa Privada Nathalie de Etievan, Venezuela; Colegio Leonardo Da Vinci, Perú; Colegio Encuentros, Colombia; Colegio Etievan, Chile; y Unidad Educativa Etievan, Ecuador. El Modelo Etievan está siendo tematizado en eventos científicos en el ámbito de las ciencias de la educación: una primera presentación tuvo lugar en París en febrero de 2023, en el congreso internacional de investigación biográfica en educación titulado “El paradigma de lo biográfico en la era del Antropoceno”, en la Maison des Sciences de l'Homme de la Universidad Sorbonne París Nord. En esta ocasión, se trató de las aportaciones de la pedagogía Etievan a la reflexión sobre la educación frente a los desafíos contemporáneos. En septiembre de 2023, el Modelo Etievan fue el tema de una de las comunicaciones de la XII Bienal de las Ciencias de la Educación y la Formación, organizada por el ICP (Instituto Católico de París) y la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura).

Aunque en la historia de la pedagogía, de la filosofía, psicología, literatura, y en general, en toda la tradición humanística, podemos encontrar una extensa biblioteca sobre el tema de los sentimientos y de cómo educarlos para la formación integral del ser humano, los derroteros que siguió la educación fueron, sobre todo, los de la ejecución de los contenidos programáticos y curriculares. Tecnologías como la IA, en la actualidad, potencian este tipo de educación y, se podría decir, con mayor eficacia docente. El “acompañamiento” del educador en el proceso de enseñanza-aprendizaje y la importancia de la expresión del sentimiento como máxima humana ha quedado, grosso modo, relegada a un segundo plano. En este sentido, parece imperioso explorar pedagogías, como las del Modelo Educativo Etievan, que en su quehacer educativo plateen la necesidad de retomar una “episteme de la relación” Moreno, (1993) entre educador-educando como primer paso para la adquisición del conocimiento escolarizado en los tiempos en que se imponen las inteligencias artificiales, la cultura digital o las antropotécnicas. Para Tillería: “Tal es la idea central de la teoría de Sloterdijk: que las antropotécnicas son consecuencia del teorema que considera al ser humano como producto, el cual solo puede ser entendido comprendiendo su relación con la técnica durante el proceso hominizador” Tillería (2020), (p. 71). Una de las pocas dimensiones, quizás la única, en que los algoritmos no podrán sustituirnos es en la posibilidad humana para expresar afectos y emociones verdaderas que nacen de un sentimiento profundo al que hemos llamado amor.

2.1 La cuestión posthumanista

En general, los teóricos del posthumanismo sostienen el final del humanismo, “de esa creencia largamente sostenida en la infalibilidad del poder humano y en la arrogante creencia en nuestra superioridad y singularidad” Chavarría, (2015). Según estas ideas, la pedagogía tradicional, basada en la formación interior del ser humano, la moral del “deber ser”, del cultivo del saber a partir de un canon de lecturas y del maestro como enseñante del conocimiento, ha fracasado para darle paso a una serie de “tecnologías del yo” Foucault, (1991) o antropotécnicas como la inteligencia artificial que emparejan lo humano y no humano en un mismo horizonte de expectativas:

La irrupción de la IA -como reflexiona Casanovas (2023)- puede dar lugar a un giro epistémico definitivo en nuestra escala de valores, en la cual la verdad deja de tener importancia y lo que cuenta es la verosimilitud, es decir, la apariencia de verdad. Ante la primacía de estas nuevas tecnologías que construyen la realidad y el conocimiento de los internautas, así como la ilusión de que a través de ellas se puede alcanzar la añorada inmortalidad del alma, es preciso seguir impulsando los espacios académicos para disertar sobre los protocolos éticos y gnoseológicos de su uso en el ámbito escolar. De allí, el interés de la investigación que aquí se propone. Es esencial para las ciencias humanas y sociales abrir el debate sobre la pervivencia de los seres humanos en la era de las biotecnologías y de cómo las escuelas pueden transformarse en los espacios interhumanos para que la vida futura esa posible mediante una educación del sentimiento.

2.2 La necesidad de estudiar la conciencia

Nathalie De Salzmann de Etievan en ¡No saber es formidable! (1989) señala: “Desde muy pequeña fui educada de acuerdo a las ideas de G.I. Gurdjieff, expresadas en el libro Fragmentos de una Enseñanza Desconocida de P.D. Ouspensky” (p. 13). De George Ivánovich Gurdjieff2, toma la idea tricéntrica del ser humano: mente, cuerpo y sentimiento. Del desarrollo de estos tres centros, de manera equilibrada, depende la evolución armónica del hombre. La enseñanza de Gurdjieff propone como método de estudio “el conocimiento de sí” a través de la “observación de sí”:

El hombre ordinario de nuestra época, aun si se interesa en la filosofía o en las ciencias, no comprende que el principio “conócete a ti mismo” se refiere a la necesidad de conocer su propia máquina, la “máquina humana”. La estructura de la máquina es más o menos la misma en todos los hombres; por lo tanto es esta estructura la que el hombre debe estudiar primeramente, es decir, las funciones y las leyes de su organismo Ouspensky, (1995), (p. 166).

El Modelo Educativo Etievan busca, a través de la pedagogía, despertar la conciencia del niño. Pero, es necesario que el maestro se conozca a sí mismo en su práctica educativa; estudie, observe y constate el funcionamiento de su propia máquina: “el estudio es el primer paso hacia la posibilidad de cambiar en el futuro” De Salzmann, 1989, (p.171). La máxima socrática “conócete a ti mismo” estará en el centro de la formación docente etievan enhebrada a la conciencia, la atención y el sentimiento.

3. Método

El objetivo principal de este artículo es reflexionar sobre el uso de la inteligencia artificial en conexión filosófica con el posthumanismo y la propuesta educativa de Nathalie De Salzmann de Etievan. Constituye un primer avance de una investigación más amplia centrada en el Modelo Educativo Etievan y su vigencia en la modernidad contemporánea. Gran parte de su contenido surgió de los encuentros, análisis y discusiones en el Postdoctorado de Ciencias y Filosofía de la Educación de la Universidad Católica Andrés Bello.

El trabajo se basa, metodológicamente, en la exploración documental de las principales fuentes bibliográficas que guardan relación directa con las enseñanzas recibidas y propuestas por De Salzmann de Etievan y el desarrollo de las tecnologías digitales, la cibernética, la biotecnología, la robótica y la inteligencia artificial. En consecuencia, aborda el tema de la IA desde la reflexión filosófica y educativa. No pretende hacer una exploración técnica de su constitución ni de los múltiples usos que en la actualidad puedan tener estos artefactos culturales. Además, el enfoque cualitativo fue enriquecido con las visitas y encuentros que sostuvo el autor en varias de las escuelas etievan que están en Suramérica.

4. La educación del sentimiento

Nathalie De Salzmann de Etievan establece los principios educativos que deben aplicarse en todas las escuelas fundadas por ella: “el amor al esfuerzo, el reto”, “el amor al trabajo”, “el desarrollo de la atención”, “la educación no competitiva”, “la importancia de buscar: no saber es formidable”, “la necesidad de confianza”, “el sentido de la responsabilidad”, “la educación de la voluntad”, “la necesidad de amor”, “la exigencia y la libertad”, “la preparación para la vida”. Este ideario responde a una práctica educativa que sin excluir la ciencia y la tecnología, revela las bases de la educación humanista que propone De Salzmann de Etievan. Es decir, su mirada no excluía ninguno de los saberes humanos, por el contrario, los integraba de manera holística. Ciencias y humanidades hacen parte de una totalidad antropológica. Sin embargo, es preciso “no-olvidarse” de lo esencial humano: la conciencia de sí mismo. Sin ella, el hombre se convierte en una máquina viviente, una tecnología más en los avatares del presente y, por lo tanto, sin esencia humana.

En este orden de ideas, la IA puede ser incorporada a los procesos de enseñanza-aprendizaje que se llevan en todas las escuelas etievan. En cuanto herramienta, constituye un recurso pedagógico que facilita el desarrollo didáctico de todas las asignaturas que componen los programas curriculares. Es decir, la IA es necesaria para que los estudiantes alcancen las “competencias digitales” Ayuso-del Puerto y Gutiérrez-Esteban, (2022), (p. 349). Sin embargo, el Método Etievan enfatiza la observación atenta del maestro sobre cómo se utiliza la IA y, sobre todo, cómo estas tecnologías computaciones pueden sumergirnos en un mundo artificial capaz de impedir la interacción social y la manifestación afectiva que nos caracteriza como personas convivientes en y con los otros.

Todos los principios etievan guardan relación con la evolución armónica de los seres humanos: “La educación debe ser un proceso mediante el cual se trata de desarrollar, en una forma integral y equilibrada, la mente, el sentimiento y el cuerpo” (p. 32). Aunque, de manera general, en las ciencias de la educación podemos encontrar el postulado reiterativo de “una educación integral”, Nathalie De Salzmann de Etievan, lo llevó a la práctica fundando cinco escuelas en Suramérica con un contenido curricular muy amplio en cuanto a las actividades que allí se debían desarrollar. Además de las exigidas por los distintos Ministerios de Educación, en sus colegios se da: natación, artes marciales, carpintería, robótica, huerto, gimnasia, ajedrez, artes plásticas, cocina, música, rítmica, entre muchas otras que, de acuerdo a las circunstancias, cada institución pueda impartir.

¿Qué es la educación del sentimiento para De Salzmann de Etievan?: “La educación del sentimiento comienza por obligarse uno mismo a expresar sus sentimientos y desde ese tratar, ayudar al niño a expresar también los suyos, sin palabras” (p. 96). Todo el sistema educativo Etievan parte de la educación de sí mismo que debe tener un maestro para poder enseñar, desde su experiencia, al alumno. Si el docente deja a un lado este principio educativo a la mera enseñanza de una asignatura o a las herramientas tecnológicas a su disposición como la IA, difícilmente, podrá transmitir con genuinidad una verdadera educación, bien sea de la mente, del cuerpo o del sentimiento. Según esta idea, para educar el maestro debe comprenderse a sí mismo, su funcionamiento, sus emociones y sentimientos. En primer lugar, un maestro etievan constata el sentimiento que tiene sobre un niño, y desde ahí, busca acrecentarlo a uno mejor, positivo o más elevado. Enseñar con el ejemplo, se convierte en una máxima educativa. Es necesario superar el automatismo que, como máquinas orgánicas, nos conduce a la rutina, a la inconciencia y a la pasividad. Para educar los sentimientos, el maestro debe ser capaz de expresarlos libremente, así el educando sentirá la confianza de expresar con genuina libertad los suyos también. Esta práctica educativa humana marca una diferencia notable entre los que ofrece la inteligencia artificial. Si bien la ciencia computacional ha sido muy eficaz resolviendo algunos problemas humanos e incluso superando su inteligencia en juegos como el ajedrez, no ha logrado una simulación genuina de la conciencia que posee un hombre, según su desarrollo psicobiológico y social. La máquina poseedora de sentimientos y capaz de distinguir entre el mal y el bien sigue siendo una ficción construida por el cine y la literatura como los ciborgs de la película Terminator o Demolition man donde los personajes transmiten sus sentimientos a través de la internet.

Ante la interrogante ¿cómo educar el sentimiento? De Salzmann de Etievan responde: “La primera pregunta que tengo que hacerme es si tengo hacia los niños un sentimiento o un vacío, una indiferencia, o algo más o menos… ¿Qué es lo que tengo? A veces siento algo por los niños, pero otras veces, nada. Necesito comprender” (p. 87). La comprensión viene de las experiencias reales del maestro en unidad con su pensamiento y conciencia. Todo el tiempo el llamado es a estar consciente de lo que se hace, se dice y se siente. De ahí, que para De Salzmann de Etievan, un verdadero docente es aquel que siempre está dispuesto a educarse mientras educa, es decir, consciente en todo momento de su praxis educativa:

Es importante para los alumnos que el profesor sea humano, porque es a través de lo humano que el alumno aprende, no a través de lo mecánico. Lo humano comienza justamente cuando nuestra mente detiene su girar mecánico, su creencia de que siempre lo sabe todo. En realidad su saber es parcial. Cuando lo vemos, la mente comienza a abrirse a la situación real existente. Entonces nuestro corazón responde con esa generosidad que le pertenece solo a él y podemos dejar traspasar un sentimiento que podríamos calificar de “humano” hacia los alumnos que tanto lo necesitan (p. 159).

Para De Salzmann de Etievan, el conocimiento es siempre un proceso abierto que se termina solo con la muerte. El docente que quiere convertirse en educador está constantemente buscando el saber que, en principio, parte de conocerse a sí mismo; no responde de fórmulas aprendidas mecánicamente, sino que mantiene siempre la dýnamis educativa para repensar los procesos de enseñanza-aprendizaje. No solo se trata de un orden epistemológico como en la IA, sino también de uno ontológico que pone su énfasis en la naturaleza real del conocimiento, en el ¿qué conozco? Mientras la IA sumerge nuestra mente en un mundo absolutamente artificial dejando lo humano suspendido en un ciberespacio, el despertar de la conciencia tanto del educador como del educando los conecta con una realidad dotada de mayor existencia, verdaderamente humana.

El ser del maestro se relaciona directamente con la humanidad del estudiante 3. Sus diferencias están centradas en la experiencia de la vida que posee el primero y que también en su momento el alumno adquirirá. “¡Él necesita sentir amor para poder creer tanto en los demás como en sí mismo!” (p. 92). La dificultad está en que no sabemos expresar el amor con total libertad. Nos cerramos a dar y recibir ese sentimiento profundo que nos hermana como seres humanos y que supera cualquier algoritmo científico o inteligencia artificial.

Nathalie De Salzmann de Etievan enfatiza que no se puede confundir sentimentalismo con sentimiento: “El sentimentalismo es una caricatura del verdadero sentimiento” (p. 90). El primero es negativo, pasivo, artificial y no pide ningún esfuerzo; el segundo, es positivo, activo, profundo y nace de un esfuerzo consciente. El quehacer educativo está ligado a la educación del sentimiento, sin un rechazo a lo mental y lo físico. Por el contrario, las tres partes deben desarrollarse en el niño, y en el maestro, de manera simultánea. Solo así es posible la educación integral del hombre en cuanto unidad humana.

En este orden de ideas, como sostiene la pedagoga mexicana Lilia Figueroa:

Reflexionar sobre los sentimientos ha sido una inquietud de todos los tiempos. El conócete a ti mismo socrático, es un mandato que implica saber de cómo estamos configurados psíquica, biológica y socialmente. Cuáles son nuestros potenciales y cuáles nuestras carencias. De no hacerlo, un exceso de sensibilidad emocional podría llevarnos a auténticas tormentas afectivas con los riesgos que implica, aunque no por ello deba ponerse a la frialdad y el desapego como el ideal. Encontrar el justo medio ha sido la tarea más difícil (2009), p. 81).

Se trata de una búsqueda constante que hace el educador de sus propios sentires; darse cuenta de sus propias emociones en armonía con su cuerpo y su mente. En este sentido, hace consciente los verdaderos sentimientos que tiene hacia sí mismo y hacia el educando. Desde esa profundización buscará transcender de un mero sentimentalismo a la philia positiva que en su naturaleza filosófica supera las limitaciones individuales y se abre a una educación del amor más humano y universal.

Según De Salzmann de Etievan, “existe en los seres humanos una gran dificultad para expresar un sentimiento verdadero, porque no ha habido ninguna educación al respecto. Esos sentimientos están escondidos y expresarlos cuesta un gran esfuerzo” Salzmann de Etievan (2000), (p. 57). Es necesario superar el sentimentalismo que, continuamente, nos hace caer en lo fácil o en la utilización del otro para nuestro beneficio. Los tecnólogos de los macrodatos continúan investigando cómo lograr que la IA puedes expresar sentimientos como los humanos. Sin embargo, hasta ahora la IA solo puede imitar algunas emociones producidas por el aprendizaje automático que las caracteriza.

El sentimiento que plantea el Modelo Educativo Etievan es transcendental, en cuando que va más allá de las emociones orgánicas o fisiológicas, se podría decir, que es un sentimiento relacionado con la vida interior de las personas y que, por lo tanto, no es fácil de explicar desde un lenguaje simple. Tal vez, como sugiere Lev Vigotsky después de analizar algunas de las teorías más importantes de la psicología de las emociones: “Así es como, directamente engendrada por la absoluta inconsistencia de la actual psicología explicativa de las emociones, nace una psicología teleológica que describe las sensibilidades superiores” Lev Vigotsky (2004), p. 214). De ahí, la necesidad de la exigencia, del trabajo y del esfuerzo como camino de la educación integral del ser. Sin duda uno de los retos de la IA en la educación está, por un lado, en utilizarla como herramienta que agiliza los procesos de aprendizaje cognitivos y, por el otro, salvaguardar la inteligencia humana que garantiza, desde el punto de vista axiológico, la conciencia sobre la realidad de nuestra existencia como seres vivientes.

4.1 Conocerse a sí mismo

El punto de partida de la filosofía socrática es el imperativo gnoseológico “conócete a ti mismo”. Como muestra Plantón en el diálogo de Alcibiades la naturaleza humana, su perfeccionamiento moral y, en general, el conocimiento de todas ciencias parte de esta máxima del filósofo antiguo tomada de la inscripción en el pórtico del Templo de Delfos. Para Isart:

Sócrates extrajo las consecuencias últimas de la sentencia délfica: “Hombre, conócete a ti mismo”. Él no creyó nunca que el hombre fuera la medida de todas las cosas, ni que el cielo estuviera vacío. Conocerse a sí mismo le llevó a potenciar el hombre interior, conocer las leyes inscritas en cada uno, conocer en definitiva a Dios mismo y vivir conforme a Él Isart (2008), pp. (92-93).

Más allá, del mandato délfico que revela la relación del alma con lo trascendente, en el Modelo Educativo Etievan, marca el principio pedagógico por el que ha de transitar un educador para alcanzar el entendimiento y comprensión del estudiante en torno al conocimiento. Es decir, se parte de la observación de sí mismo y de su práctica educativa para tratar de educar de manera armónica al estudiante. Desde el punto de vista epistemológico, “conocerse a sí mismo” implica que nadie enseña lo que no tiene interiorizado en su ser. En ese sentido socrático, las verdades están dentro de cada uno, solo habría que despertarlas a través de la reminiscencia, del recuerdo de sí mismo. Pero, si bien, este orden epistémico se podría establecer una analogía entre la IA y la inteligencia humana, la diferencia radical estaría en que una máquina capaz de conocimiento es incapaz, hasta ahora, de una conciencia superior para darse cuenta de su propio saber y de su propia existencia. El conocimiento verdadero está en el “arte de vivir”. Más allá de la teoría, el saber se convierte en una práctica humana. No obstante, la IA está cambiando nuestra manera de pensar, de aprehender el conocimiento y de percibir el mundo. Una nueva episteme está moldeando los procesos educativos, por lo tanto, es importante el rol que los educadores puedan desempeñar en este nuevo enfoque epistemológico que nos da la IA. Como sugiere León y Viña: “no debe perderse de vista que el principal objetivo es y será: lograr un aprendizaje real y significativo por parte del estudiante” León y Viña (2017), (p. 416).

¿Sobre qué nos basamos cuando le exigimos al niño ir contra su pasividad o su negatividad? ¿Tenemos acaso una vivencia reciente de lo que eso representa? ¿Cuáles han sido las razones para tratar de vencer la pasividad y la negatividad en nosotros mismos? ¿Cuántas veces y cómo hemos tratado de hacerlo? Demasiadas veces pedimos al niño cosas que nosotros mismos no estamos dispuestos a hacer o que no practicamos lo suficiente para transmitirlo vivamente, con un sentimiento auténtico, y una dirección justa (p. 141).

De este modo, De Salzmann de Etievan revela la función principal del docente como líder del proceso educativo. Despertar en el estudiante el interés por aprender a partir de una relación intersubjetiva, empírica y dialógica. La enseñanza no solo consiste en impartir nociones elementales o la resolución de problema, como las oportunidades que nos dan la IA, sino la posibilidad de construir el conocimiento mostrando lo que realmente somos.

El maestro para formar verdaderamente la conciencia del estudiante, debe tener la claridad de lo que es preciso enseñar y la búsqueda siempre por alcanzar un bien superior, más allá del presente. Solo a partir de la relación honesta entre maestro y alumnos, habrá una zona de indistinción donde podrá haber comprensión del conocimiento que parte de sí mismo y se extiende a todos como realidad humana. “Por otra parte, yo no puedo ser totalmente diferente de lo que soy. Pero sí puedo tratar… y en ese tratar está mi oportunidad de aprender y comprender” (p. 142), afirma De Salzmann de Etievan.

La escuela reproduce la vida real, se convierte en el espacio ideal para que ella acontezca a partir de lo que nos distingue como humanos y no meras máquinas biotecnológicas. Es el lugar de la intersubjetividad entre Yo-Tú Buber, (1993).El hombre está constituido esencialmente por su relación con los otros y consigo mismo; su yo nace del re-conocimiento del tú para formar comunidad. A través de la relación afectiva y positiva, es posible la construcción de una educación integral que forme ciudadanos de bien capaces de una conciencia ética sobre sí y los demás a partir del desarrollo intelectual, físico y sentimental. Este tipo de educación diferenciaría nítidamente la máquina tecnológica de la biológica, al sujeto capaz de conciencia y de identidad individual, del robot4. Como señala Morin (2003) :

La definición de sujeto debe ser en primer lugar bio-lógica. Es una lógica de autoafirmación del individuo viviente… Ser sujeto es situarse en el centro del mundo, tanto para conocer como para actuar. […] El sujeto comporta nuestra individualidad, un Yo que unifica, integra, absorbe y centraliza cerebral, mental y afectivamente las experiencias de una vida (pp. 81-82).

La vida entonces se experimenta como acontecimiento, en este sentido, la propuesta educativa de Nathalie De Salzmann de Etievan se engrana con los idearios pedagógicos y filosóficos que ven en la escuela un encuentro de seres humanos que buscan el conocimiento, no de forma mecánica, sino, desde el diálogo honesto, la novedad, la dinámica de la existencia y el interés por los niños. Ese encuentro educativo hoy en día está amenazado por la intromisión de la IA en el mundo escolar. Del docente depende convertirla en una oportunidad didáctica muy novedosa e interesante o en la desaparición de su rol como formador de conciencias que desde la antigüedad clásica ha tenido. Dice De Salzmann de Etievan: “Hay que estar todo el tiempo en movimiento interior: si nos detenemos, los aburrimos… Hay que ser más rápido y más interesante que la televisión” (p. 143). El educador en el Modelo Educativo Etievan tiene que tener muchas cualidades; estar siempre atento y dispuesto a aprovechar cada momento con los niños para su educación; “educar es un sacerdocio, pide todo de uno” (p. 168). Cada uno de los educadores debe tratar de comprender cuál es su lugar en este mundo y desde esa comprensión abrirse al hecho educativo como acontecimiento siempre vivo y novedoso Riverón(2016).

4.2 La atención de la conciencia

El tema de la conciencia ha sido explorado ampliamente a lo largo de toda la historia de la filosofía. Algunos acercamientos apuntan a la razón griega como logos, otros a la physis como espíritu o alma; también, como el ethos, morada donde habita el ser, de ahí la ética y su reflexión sobre la moral. Nathalie De Salzmann de Etievan señala que el maestro está “en la escuela para llamar a los niños a la conciencia… Todos tenemos dentro la voz de la conciencia, solo que nunca la escuchamos” (p. 144). La atención consciente es el camino para el conocimiento, de sí mismo y de los demás. El Modelo Educativo Etievan pide, en cada momento, que el maestro preste atención a sus pensamientos, a sus tensiones corporales y a sus emociones. De esta manera, después de muchos esfuerzos sobre sí mismo, podrá desarrollar el germen de la conciencia con el que ha nacido y que le permite diferenciar el bien del mal. Para Nathalie De Salzmann de Etievan, dar atención es dar amor. Por eso ante la pregunta ¿cómo dar amor? Responde:

A través de una atención dirigida y voluntaria, varias veces durante el día. Esta clase de atención o amor, puesta inmediatamente sobre el niño, en repetidas ocasiones, es absolutamente necesaria para poder educar y a la vez aprender a expresar los sentimientos más profundos que se tiene hacia él… Hacerle sentir el cariño y el amor que uno le tiene (…) En nuestra escuela los maestros son entrenados en el desarrollo de una atención más fina y en dejar fluir libremente la expresión de afecto o sentimiento positivo que tienen hacia los niños (p. 29).

Se podría afirmar que la atención lo es todo en el Modelo Educativo Etievan. Solo a partir de una observación atenta, honesta y libre de prejuicios el educador podrá establecer una relación sincera con el alumno. Pero es necesario que primero sienta la necesidad de conocerse a sí mismo a través de la observación dirigida hacia el funcionamiento de su propia “máquina biológica”. El conocimiento de su mente, su cuerpo y sus sentimientos lo llevarán a la comprensión de su ser y el de los demás seres que lo rodean. Sobre todo, descubrirá por qué el estudiante actúa, aprende y piensa de una determinada manera. En pocas palabras, la atención o estudio de sí mismo es, principalmente, el trabajo que todo educador deberá desarrollar a través de su labor educativa en las escuelas fundadas por Nathalie De Salzmann de Etievan. El conocimiento de sí mismo, lo pondrá al servicio del alumno; entre ambos se establecen metas comunes, mediante el reto, las dificultades, el esfuerzo, la atención, el trabajo y la exigencia de la búsqueda constante para aprender. Esta dimensión del Modelo Educativo Etievan lo sitúa en un lugar muy por encima de los que la IA puede hacer. Todavía la conciencia superior del ser humano está a resguardo seguro en su propia naturaleza antropológica. Solo el hombre es capaz de ser consciente de su propia conciencia.

El desarrollo de la atención que propone la educación etievan va de mano con el “paro”. Afirma De Salzmann de Etievan:

Muchas veces al día, por ejemplo, al verme desagradable, irritado, o juzgando a los niños… o dando más importancia a mi dolor de barriga que a mis alumnos… no importa… cuando me veo así, paro. Mando a los niños a hacer algo (contar de 100 a 1) y relajo mis tensiones, me acerco a mis emociones, me tranquilizo y mi situación cambia (pp. 189-190).

Aquí yace una de las herramientas importantes del modelo educativo que propone De Salzmann de Etievan: parar. Ante una situación difícil, un niño que hace reaccionar negativamente, un padre o madre problema… siempre que pueda el educador debe tratar de tranquilizarse, relajar sus músculos, todo su cuerpo, sus emociones, sus pensamientos. El parar es una cualidad del ser humano que contrasta con el fluir imparable de la IA porque, justamente, no tiene la capacidad de conciencia. El paro es una posibilidad para mirar las cosas desde otra perspectiva, con mayor objetividad o de transformar algo negativo en positivo. Algunos de las Escuelas Etievan imparten Robótica y utilizan en general la IA. El maestro tiene la responsabilidad de, cada cierto tiempo por unos minutos, hacer que sus alumnos paren, reconozcan dónde están, qué hacen y se tranquilicen. El paro tendría que volverse un tratar constante en el maestro, un recurso humano capaz de despertar buenas energías en la tarea sublime de educar. Parar, ayuda a tener una atención más fina, por lo tanto, una mayor conciencia de todo.

5. Conclusiones

Nacida en Tiflis, Georgia, educada en Suiza y Francia, Nathalie De Salzmann de Etievan se radicó en Venezuela en el año de 1950, su interés por “buscar una forma de educar que ayudara al niño a despertar su conciencia y a desarrollar su sentimiento” (p. 13) la llevó a fundar en 1974 el Colegio Los Hipocampitos, hoy Unidad Educativa Privada Nathalie de Etievan, en Carrizal, Estado Miranda y, posteriormente, fundó otras escuelas en Chile, Colombia, Perú y Ecuador. Todas ellas proponen la aplicación del Modelo Educativo Etievan como posibilidad de desarrollo integral del niño para ayudarlo a “convertirse en un hombre verdadero” (p. 16). Se trata de asumir la educación como esencia de la vida. Aprender y vivir están en el mismo horizonte epistemológico.

Nathalie De Salzmann de Etievan puso en práctica un modelo educativo que había recibido desde su infancia a través de sus padres, primero en Georgia y luego en Francia con la enseñanza de George Ivanovich Gurdjieff en el Instituto para el Desarrollo Armónico del Hombre. El amor al trabajo, la exigencia sobre sí misma, el sufrimiento consciente para el fortalecimiento de la vida interior, la responsabilidad ante los retos, buscar siempre el lado positivo de las cosas que acontecen, un profundo sentimiento hacia los otros… más que valores éticos, eran los rasgos humanos de Nathalie De Salzmann de Etievan. Esos caracteres los convirtió en los principios educativos de las escuelas que fundó en Suramérica. Asumió la educación con vocación verdadera y entrega amorosa. Consideró siempre que sin amor no es posible educar, para ello es preciso entrenar y desarrollar una atención de mayor calidad, más fina mediante la práctica educativa. El conocimiento material que proporciona la IA es útil y necesario en los tiempos actuales, pero como las asignaturas que se imparten en las escuelas, son herramientas mediadoras del proceso educativo y no son un fin en sí mismo. Solo el trabajo y la atención atenta del educador, en su interacción con el alumno,puede hacer que una verdadera conciencia superior acontezca en cada uno.

El amor convertido en sentimiento es el núcleo salvador que diferencia nítidamente a una máquina de un ser humano. Hasta ahora, únicamente el hombre es capaz de amar verdaderamente. Querer de todo corazón el bien de los otros, se convierte en la práctica educativa por excelencia que caracteriza al maestro Etievan. Desde ese sentimiento positivo por él, y por el otro, se abre a la posibilidad de educar de manera integral. Es un movimiento interior recíproco porque en la medida que da amor también lo recibe. Pero, es necesario la observación de sí, estudiar las aversiones o sentimientos encontrados en uno y en los demás; a partir de ese conocimiento trata de abrirse a algo más positivo y bueno.

Para Nathalie De Salzmann de Etievan, el conocerse a sí mismo es la tarea más importante que tiene todo educador, su práctica educativa estará sostenida por el aprendizaje que haya adquirido en la vida. Más allá de la asignatura que imparta y de la utilización de la IA, el maestro enseña lo que él mismo ha podido experimentar como bueno y necesario para el estudiante. En este sentido, la teoría debe estar intrínsecamente relacionada con la práctica. La propuesta educativa etievan es la de una educación para la vida. La integralidad se sostiene a partir del aprendizaje significativo de muchas áreas del saber que desarrollen de manera armónica el pensamiento, el cuerpo y el sentimiento. Con este gran propósito el maestro buscará muchas maneras de enseñar. Consciente de lo difícil que hoy en día es educar, tratará de hacerlo pese a las dificultades externas e internas. Sus tratares se unirán a la de otros educadores; así, todos juntos, habrá mayores posibilidades educativas en las escuelas. Ante la pregunta: ¿qué podría diferenciar su colegio de otros?, Nathalie De Salzmann de Etievan responde: “Que en él los maestros nos damos la oportunidad de hablar sinceramente, de expresar nuestras mutuas negatividades, las que sentimos hacia los alumnos u otros profesores y ante la vida. La sacamos a la luz para comprenderlas, aceptarlas, conocerlas mejor” (p. 212). Con esta finalidad, en los colegios etievan, los docentes se reúnen una vez a la semana. Es una “Escuela para Maestros” con el propósito de mantener el modelo educativo vivo a partir del intercambio de las experiencias educativas de la semana, los tratares, las dificultades o los sentires de cada uno. Así, la educación propuesta por De Salzmann de Etievan se retroalimenta constantemente y se vivifica más allá de la muerte de su fundadora.

En tiempos posthumanísticos, la educación propuesta por Nathalie De Salzmann de Etievan cobra vigencia y puede ser considerada como un modelo válido para la reflexión académica en torno a las discusiones actuales sobre el avance de la Inteligencia Artificial, la ingeniería computacional, el homo digital y, en general, el desarrollo de las nuevas tecnologías. Para los investigadores de la IA: “Todos estos cambios tecnológicos alterarán la existencia humana de un modo muy particular. Viviremos de un modo mucho más eficiente, y utilizaremos mejor los recursos gracias a los datos, pero sin dejar que ellos nos dominen a nosotros” Rodríguez, (2018), p. 25). El despertar de la conciencia, su vigilia permanente, constituye una forma válida de resistencia ante el dominio computacional cada vez más presente en todas las esferas de la vida moderna.

La propuesta del Modelo Educativo Etievan es la de una educación centrada esencialmente en el ser humano; un cuerpo de carne y huesos que siente experimenta, piensa; capaz de asumir el error como un reto de vida, los logros como productos de un esfuerzo voluntario y de un sufrimiento consciente. Es un ser vivo que habita también un mundo viviente. La tecnología como una extensión del homo sapiens está a su servicio, es una herramienta para el ejercicio educativo que lo harás más expedito. Por lo tanto, no se trata de excluirla, sino de incorporarla a las necesidades humanas para construir un mundo mejor, vivible y evolucionado en todo sentido. En este orden de ideas, los investigadores Rojas Parma y Valdivieso (2023) señalan: “el cuerpo, como todos los iconos que existen, que apuntan hacia el mundo vivo que… es conciencia. Detrás del cuerpo, del rostro, de todo lo que percibimos, habita la conciencia” (p. 142). Es a través de la conciencia que podemos experimentar y crear la vida verdadera. La conciencia de la muerte también es una cualidad exclusivamente humana. Solo el hombre es capaz de reflexionar sobre su propia naturaleza, de percibirse a sí mismo como ser viviente Rojas Parma(2023).

Atención consciente y sentimiento positivo, resumen en gran medida el Modelo Educativo Etievan. En Tal como uno hace su cama, se acuesta,Nathalie De Salzmann de Etievan (2000), reitera: “Hemos recibido una educación de nuestra inteligencia. Sabemos muchas cosas. Nuestro cuerpo también, en muchos casos, ha sido desarrollado a través de actividades físicas o deportivas. Pero esto es lo que no ha sucedido con nuestras emociones” Nathalie De Salzmann de Etievan (2000), (p. 30). De ahí, que propone una educación del sentimiento para que el alumno pueda expresar con total libertad sus emociones, aún las más negativas o contradictorias, pero haciéndole ver lo que en consecuencia produce esas reacciones negativas. Los maestros al respecto tienen la sublime tarea de transmitirles sentimientos positivos a los niños para que ellos también puedan darlos. “La recepción de ese cariño hace que el niño tome confianza en sí mismo y se capacite para poder expresar los mismos sentimientos que ha recibido” (p. 31). Con este ideario, Nathalie De Salzmann de Etievan (2000), creyó profundamente que, a través del amor, es posible transformar la vida del ser humano. Que ese sentimiento tan grande es el que nos une a todos, indistintamente, de nuestra condición económica, social, religiosa o política. El amor verdadero que se educa y comparte es capaz de lograr la posibilidad que tenemos todos de una evolución o un desarrollo integral como seres humanos que no es posible a través de ninguna inteligencia artificial.

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1“La cultura digital se concibe como una forma de inversión alternativa para el desarrollo, como una forma de cambio social que va mucho más allá de las formas preestablecidas que se masifica, que se orienta hacia una integración del mundo volviéndose universal” (Riverón, 2016, p. 1).

2“George Ivanovich Gurdjieff (1877-1949), nacido en Alexandropol, Armenia, fue un maestro místico, filósofo, escritor y compositor. Su cosmovisión fue influenciada por ideas provenientes de religiones orientales. En el conjunto de su filosofía denominada el ‘Cuarto camino’, planteaba una concepción completa del universo y del lugar que ocupaba la raza humana en la evolución del cosmos” (Jiménez, 2009, n6).

3Esta idea puede relacionarse con lo que dice Gurdjieff en Perspectivas desde el Mundo Real: “Los sentimientos de alguien me afectan y mis sentimientos reaccionan correspondientemente. Pero algunas veces sucede al revés. Depende de las combinaciones. O él me influencia a mí o yo lo influencio a él. Esta influencia puede llamarse ‘relación’” (1990, p. 234).

4“La nueva identidad -señala Agamben- es una identidad sin persona, en la cual el espacio de la ética que estábamos acostumbrados a concebir pierde su sentido y debe repensarse de principio a fin” (2011, p. 75).

Recibido: 30 de Marzo de 2024; Aprobado: 23 de Septiembre de 2024; Publicado: 18 de Octubre de 2024

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Argenis Monroy Hernández. Postdoctorado en Ciencias y Filosofía de la Educación, Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). Doctor en Letras, Universidad Simón Bolívar. (USB). Magister en Literatura Latinoamericana, USB. Licenciado en Educación, mención Filosofía, UCAB. Profesor Titular de la USB y UCAB. Publicaciones recientes: La orgía imaginaria en Violación en Polanco. El monstruo sexual En sueño matarás de Fedosy Santaella. La novela policial en Venezuela: aproximaciones a un canon criminal. “Sálvese quien pueda”: violencia social y política en la nueva literatura venezolana

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