1. Introducción
Las personas sordas se comunican por medio de lengua de señas y de intérpretes. En el primer caso se comunican con otras personas sordas, en el segundo con personas oyentes. Por el contrario, las personas oyentes se comunican por medio de lenguaje oral y escrito, pero desconocen, mayoritariamente, la lengua de señas. La presente investigación desea contribuir a la reducción de esta brecha comunicativa por medio de la enseñanza de lengua de señas a los niños pequeños desde la educación inicial.
No obstante, aunque la lengua de señas ha permitido la comunicación entre las personas sordas, su existencia no ha eliminado las barreras de comunicación entre personas sordas y oyentes. Estas barreras se podrían superar cuando ambos grupos de personas cuenten con un código lingüístico común, lo cual podría suceder si los sordos accedieran al lenguaje oral o si los oyentes aprendieran lengua de señas. La información histórica confirma que la primera vía ha fracasado cuando ha seleccionado la comunicación oral como vía de solución, porque ha producido incontables sufrimientos a las personas sordas, orientada a la “normalización” de las personas sordas Higuera Aguirre, (2021). Esta solución se ha sustentado en el modelo clínico, que considera a los sordos como seres deficientes, que requieren cura Pérez de la Fuente, (2014); Avendaño Soto, et al, (2022); Gómez Tovar, (2023); Herrera Fernández y Reyes Vera, (2023); Pérez Pedregosa, (2023). Por el contrario, el aprendizaje de la lengua de señas por parte de la población oyente constituye una alternativa que se debe considerar seriamente Cross, (1977); Willoughby y Sell, (2019); Beal y Faniel, (2019).
Con relación a la presente investigación se debe señalar que el aprendizaje de la lengua de señas en edades tempranas ha demostrado potenciales beneficios personales y sociales, tanto para las personas oyentes, como para las personas sordas Daniels, (2001); Marschark et al., (2016); De Quadros, (2018); Polinsky, (2018). Además, algunos estudios de las dos últimas décadas del siglo XX han destacado las probables ventajas derivadas del uso de la lengua de señas americana en personas con discapacidad, síndrome de Down, autismo, trastorno del espectro alcohólico fetal y problemas de aprendizaje Musselwhite, (1986); Weller y Mahoney, (1983); Toth, (2009). Otros, han subrayado el desarrollo lingüístico de infantes oyentes de padres oyentes o sordos, que han sido expuestos simultáneamente al inglés y a la lengua de señas americana Holmes y Holmes, (1980); Prinz y Prinz, (1981); Bonvillian et al., (1983); Orlansky y Bonvillian, (1985) y Daniels, (1995).
La enseñanza de la lengua de señas desde la educación inicial podría ofrecer condiciones favorables para la reducción de las barreras de comunicación entre las personas sordas y las personas oyentes. La integración de la enseñanza de la lengua de señas en el currículo educativo desde las etapas iniciales del desarrollo cognitivo y lingüístico representa una estrategia promisoria para fomentar la inclusión y la equidad en la comunicación entre personas sordas y oyentes. Esta iniciativa no solo facilitaría la adquisición temprana de habilidades comunicativas en la lengua de señas, sino que también promovería la sensibilización y comprensión mutua entre ambos grupos lingüísticos y culturales. El problema de investigación se resume en los siguientes términos: ¿Es pertinente la enseñanza de la lengua de señas desde la educación inicial en Ecuador? Por medio de esta pregunta se busca indagar sobre la relevancia y la idoneidad de la integración de la enseñanza de la lengua de señas en el sistema educativo ecuatoriano desde las etapas iniciales del proceso educativo. Este tipo de pregunta puede conducir a investigaciones que analicen la viabilidad, efectividad y necesidad de implementar dicha enseñanza en el contexto específico de Ecuador. Y su objetivo consiste en examinar la pertinencia de la enseñanza de la lengua de señas desde la educación inicial en Ecuador.
Aunque la enseñanza de lengua de señas en educación inicial es una vía poco explorada, es posible mencionar algunos estudios que contribuyen a respaldar la pertinencia de la presente investigación. Schiff-Myers (1982) y Acredolo y Goodwyn (1985), Acredolo y Goodwyn (1988) sugieren que el uso simultáneo de lenguas de signos y oral con infantes no afecta el desarrollo del lenguaje oral, sino que podría favorecerlo. Aunque, posteriormente, Goodwyn y Acredolo (1993)prefieren mantener una actitud crítica ante estos resultados. Para Ellison (1982) la lengua de señas puede servir de puente entre los niveles concreto y abstracto de los niños oyentes de 3 a 6 años. Viveiros y McLaughlin (1982) mencionan que los niños de jardín de infantes pueden mejorar el uso de adjetivos y adverbios al integrar el uso de signos manuales. Brown (1990) consideran que la combinación de lengua de señas y teatro desarrolla significativamente las habilidades lingüísticas de los estudiantes. Los resultados de Daniels (1995), Daniels (1996) confirman una ventaja significativa de los estudiantes que aprenden simultáneamente ALS e inglés sobre los niños que solo aprenden inglés. Capirci et al. (1998) destacan que los niños oyentes que han aprendido lengua de señas durante los primeros años escolares obtienen mejores resultados en las pruebas de cognición visual-espacial y memoria espacial que aquellos que no lo hicieron.
Las investigaciones longitudinales de Petitto et al. (2001)y Holowka et al. (2002) coinciden en que los infantes expuestos a una lengua oral y a lengua de señas alcanzan los hitos lingüísticos en ambas lenguas dentro de los rangos científicamente aceptados para niños monolingües. Petito y Holowka (2002)afirman que la exposición a dos lenguas orales o a una lengua oral y una lengua de señas es positiva para los niños y se tiene que realizar durante la infancia. Breteton (2010)indica que el uso de lengua de señas con estudiantes oyentes permite el desarrollo de habilidades matemáticas y lingüísticas y Pyers et al. (2010) el conocimiento espacial. Por el contrario, Seal y Depaolis (2014) concluyen que la exposición de niños oyentes a la lengua de señas no produce diferencias estadísticas significativas.
2. Método
El diseño consiste en una investigación cuantitativa, no experimental, transversal y no probabilística Hernández, et al., (2014). Se aplicó una encuesta por medio de Google Forms y sus resultados se analizaron por medio de estadística descriptiva básica.
2.1. Participantes
Durante la investigación se ha accedido a 14 instituciones educativas del Ecuador, con una población estimada de 7.000 estudiantes. La muestra no probabilística, seleccionada por conveniencia, fue de 1.541 padres de familia o representantes de los estudiantes que asistieron a los talleres de sensibilización de sobre las necesidades de comunicación de la comunidad sorda del Ecuador. Estos talleres formaron parte del proyecto de vinculación de los estudiantes de maestría en Pedagogías Socio Críticas de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, período 2023-02.
2.2. Instrumento
Se ha aplicado un instrumento diseñado por el equipo de investigación denominado “Encuesta sobre la necesidad de aprendizaje de la lengua de señas”. El cuestionario fue sometido a un proceso de validación de contenido por medio del juicio de 3 expertos. Esta actividad permitió confirmar el número de preguntas y afinar la terminología utilizada. Además, se aplicó una prueba piloto, en septiembre de 2023, a una muestra con características semejantes a la definitiva, integrada por 189 participantes, provenientes de una institución educativa de la ciudad de Quito, cuyas edades oscilaban entre los 20 y 70 años. Los resultados de la prueba piloto señalan que el 97,4% considera oportuna la enseñanza de la lengua de señas desde educación inicial; y que al 73,1% le parece bastante pertinente o muy pertinente su enseñanza desde educación inicial.
La estructura del instrumento es la siguiente: introducción general, sección sociodemográfica, cuestionario de 5 preguntas y agradecimiento. En la introducción general se explica, brevemente, la naturaleza y finalidad del cuestionario. En la sección sociodemográfica se solicita información sobre el sexo, la formación académica y la edad. El cuestionario consulta a los participantes si les gustaría comunicarse con personas sordas, qué canal de comunicación utilizaría con ellas, el conocimiento de la lengua de señas, la oportunidad del aprendizaje de la lengua de señas desde la educación inicial y la pertinencia de su enseñanza desde la educación inicial. Las preguntas 1, 3 y 4 utilizan un formato dicotómico (sí y no); la pregunta 2 comprende las opciones “no sé”, “gestos corporales”, “gestos corporales y palabras”, “gritos” y “lengua de señas”; la pregunta 5 incluye una escala Likert de 5 opciones que van desde “nada pertinente” hasta “muy pertinente”.
2.3. Procedimiento
La encuesta se aplicó por medio de un formulario de Google forms, del 06 de noviembre al 08 de diciembre de 2023. El análisis de datos se ha realizado por medio de estadística descriptiva básica. Luego de la recolección de los datos se han diseñado cinco tablas que recogen los porcentajes y cantidades de cada una de las preguntas. Gracias a ellas, se ha realizado la interpretación de resultados con la intención de destacar las cifras más significativas que reflejan el interés de los participantes sobre la posibilidad de incorporar la lengua de señas en educación inicial.
3. Resultados
Entre los principales resultados de la presente investigación se debe señalar que un alto porcentaje de las personas consultadas considera pertinente que se enseñe lengua de señas desde educación inicial. En total se llega al 71,5%, distribuidos de la siguiente manera: 44,8% muy pertinente y 26,7% bastante pertinente. En las siguientes tablas se resumen los resultados de la encuesta. Tabla 1
La tabla 1 muestra que cerca del 79% de los participantes en el estudio son mujeres. Esta cifra se debe tomar en cuenta durante la discusión de resultados porque las mujeres suelen demostrar mayor sensibilidad con relación a los problemas de inclusión. Además, su presencia mayoritaria en el estudio le puede añadir un sesgo de género que no permitiría extrapolar las conclusiones a la población. Tabla 2
Tabla 2 Formación académica
| Formación académica | Porcentaje | Cantidad | |
|---|---|---|---|
| Educación General Básica Bachillerato Tercer nivel Tecnológico | 28,88% 46,98% 7,98% | 445 724 123 | |
| Tercer nivel de grado Cuarto nivel tecnológico Maestría Doctorado Total | 9,80% 1,82% 4,15% 0,39% 100% | 151 28 64 6 1.541 |
El porcentaje más alto de los participantes se encuentra entre la educación general básica y el bachillerato. Se reconoce que este tipo de formación suele condicionar las respuestas que se emiten a este tipo de encuestas. Generalmente, con niveles de formación elementales como estos se obtienen respuestas menos abiertas hacia la inclusión. Por ello, los resultados que se exponen a continuación contrastan con esta premisa. Probablemente, los resultados han recibido un sesgo debido a la sensibilidad de la presencia mayoritaria de población femenina. Tabla 3
Tabla 3 Edad
| Edad | Porcentaje | Cantidad | |
|---|---|---|---|
| 20-29 años 30-39 años 40-49 años 50-59 años | 26,8% 39,4% 24,9% 7,1% | 413 607 384 109 | |
| 60-69 años Más de 70 años Otra Total | 1% 0,3% 0,5% 100% | 16 4 8 1.541 |
Es importante considerar la edad de los participantes, pues los miembros de comunidades más jóvenes suelen tener mayor apertura hacia la inclusión que los mayores. El porcentaje más alto con edades entre los 30 y 39 años se encuentra en una etapa económicamente activa y con una probable exposición a temas de inclusión en su entorno social y familiar. A ellos se debe sumar el segundo grupo representativo de personas entre 20 y 39 años, quienes se encuentran en una etapa de inicio de su vida laboral y profesional, con fuerte apertura a la diversidad y la inclusión. Probablemente la respuesta de estos dos grupos etarios, matizado por la presencia mayoritaria de mujeres, concedan un sesgo particular a los resultados de la investigación. Tabla 4
Tabla 4 Resultados del cuestionario_1
| Preguntas | % sí | número | % no | número |
|---|---|---|---|---|
| 1. ¿Le gustaría comunicarse con personas sordas? | 94,4% | 1.454 | 5,6% | 87 |
| 3. Conoce la lengua de señas | 21,2% | 326 | 78,8% | 1.215 |
| 4. ¿Considera oportuno que los niños aprendan lengua de señas desde la Educación Inicial? | 97,4% | 1.501 | 2,6% | 40 |
Los resultados de la Tabla 4 revelan la apertura de la mayoría de los consultados a comunicarse con las personas sordas. No obstante, estos resultados contrastan con el escaso conocimiento de la lengua de señas por parte de los encuestados. Esto pone en evidencia la existencia de una brecha comunicativa entre personas sordas y oyentes, que se propone llenar por medio de la enseñanza de la lengua de señas en educación inicial, sobre cuya posibilidad se ha inclinado la mayoría de los participantes.
Los resultados de la pregunta 2 deben ser analizados a continuación de la pregunta 1 y en relación con la pregunta contenidas en la Tabla 1. En esta pregunta se pretende identificar las estrategias de comunicación que utilizaría la población oyente para comunicarse con las personas sordas. Las respuestas permiten descubrir que, aunque un alto porcentaje de los participantes ha seleccionado la opción lengua de señas, un porcentaje mucho más alto ha reconocido en la pregunta 4 no conocer la lengua de señas. La comparación de estas dos preguntas permite señalar la diferencia entre deseo y conocimiento real. Por otra parte, el recurso a gestos corporales debe interpretarse como la solución natural a un problema que requiere la existencia de un código lingüístico común. La intención de añadir palabras y/o gritos a este deseo de comunicación con las personas sordas podría ser indicador de desconocimiento o frustración frente a esta problemática. Tabla 5
Tabla 5 Resultados del cuestionario_2
| Preguntas | % | número |
|---|---|---|
| Para comunicarse con una persona sorda utilizaría No sé Gestos corporales Gestos corporales y palabras Gritos Lengua de señas | 6,5% 20,8% 11,8% 0,2% 60,7% | 100 320 182 3 936 |
| ¿Considera pertinente la enseñanza de la lengua de señas desde la Educación Inicial? Nada pertinente Poco pertinente Medianamente pertinente Bastante pertinente Muy pertinente | 6,7% 7,6% 14,1% 26,7% 44,8% | 103 117 218 412 691 |
Los resultados de la pregunta 5 reflejan las actitudes hacia la incorporación de la lengua de señas desde edades tempranas. Si se considera que entre los que respondieron muy pertinente y pertinente alcanzan el 71,5% se podría afirmar que la mayoría de los encuestados se ha inclinado por la enseñanza de la lengua de señas desde educación inicial. Este dato podría resultar significativo para la definición de políticas educativas inclusivas en nuestro país. Finalmente, el porcentaje de los que han respondido que no es pertinente refleja una resistencia mínima a la enseñanza de lengua de señas en educación inicial.
4. Discusión
Los resultados de la “Encuesta sobre la necesidad del aprendizaje de la lengua de señas” revela que la mayoría de los consultados considera pertinente que los niños oyentes de nivel inicial aprendan lengua de señas. A continuación, se contrastan los principales resultados de la investigación con la literatura revisada.
Los resultados de la primera pregunta señalan que el 94,4% de los encuestados ha respondido que le gustaría comunicarse con las personas sordas. Estos resultados constituyen un signo favorable de parte de los oyentes para comunicarse con las personas sordas. Esta finalidad coincide con los hallazgos de García (2023), en los que se menciona que el 52,77% de personas oyentes que asiste a un curso de lengua de señas desea comunicarse con personas sordas. Esta intencionalidad contrasta con la realidad profesional de muchas personas que sienten impotencia durante la atención de personas sordas Barranco, et al. (2016); Méndez, Ortiz, & Venegas, (2011); Villamizar, Gutiérrez y Ruiz, (2020); Rivera y Agama, 2021; Flores, et al., (2022).
La segunda pregunta se centra en las estrategias de comunicación que emplearían para comunicarse con personas sordas, el 60,7% utilizaría lengua de señas, 20,8% gestos corporales, 11,8% gestos corporales y palabras, 6,5% no sabe. Los hallazgos de Castillo et al. (2020) revelan que durante la comunicación con personas sordas el 44% utiliza gestos, el 17% utiliza comunicación escrita, 16% comunicación oral y el 23% comunicación viso gestual.
Estos resultados contrastan con la realidad de una población que mayoritariamente no conoce la lengua de señas. Estudios como los de Flores et al. (2022) ratifican el escaso uso de la lengua de señas por parte de las personas oyentes, cuyo porcentaje apenas alcanza el 8,77%.
En la tercera pregunta, el 78,8% de los encuestados ha reconocido que no conoce la lengua de señas. Estos datos se aproximan a los resultados de Ureta y Donoso (2022), que establecen que los docentes y el directivo de una institución especializada poseen un conocimiento muy limitado de lengua de señas ecuatoriana; y los de Frutos Ramírez et al. (2023), que determinan que el 62,5% y 21,9% de los futuros docentes de una prestigiosa universidad española alcanzan los niveles insuficiente e inexistente, respectivamente.
Los resultados de la pregunta 4 indican que el 97,4% considera oportuno que los niños aprendan lengua de señas desde educación inicial, los cuales son comparables con los de Cabanilla et al. (2023) en los que el 64% selecciona “muy de acuerdo” y 36% “de acuerdo” están de acuerdo de que los niños oyentes aprendan lengua de señas desde la infancia. Estos resultados concuerdan con Alarcón et al. (2023), Caballero y Reyes (2023), Cabanilla et al. (2023) y Francia Cueto (2023), quienes coinciden en la sugerencia de la incorporación de la lengua de señas en los diversos niveles de educación, sobre todo desde la infancia. En la misma línea, la investigación de Higuera y Ordóñez (2023) confirma que 34,2% de padres de familia considera oportuno que los estudiantes sordos sean incluidos en la escuela regular, lo cual establecería las condiciones para la inclusión de las personas sordas en el aula. Por el contrario, existen opiniones discordantes entre los docentes consultados sobre la inclusión de estudiantes sordos en escuelas regulares. Por ejemplo, Maldonado et al. (2019) señala que el 95% de docentes está de acuerdo en la inclusión de estudiantes sordos en el aula, mientras que Perdomo et al. (2019) establecen que el 57% de docentes no están de acuerdo con la integración de estudiantes sordos en el aula regular.
Finalmente, la quinta pregunta sobre la pertinencia de la enseñanza de la lengua de señas desde educación inicial alcanza un 71,5% si se consideran el 44,8% “muy pertinente” y el 26,7% “bastante pertinente”. Estos resultados establecen que la mayoría consultada considera pertinente la enseñanza de lengua de señas a niños oyentes desde la educación inicial. Probablemente estos resultados respondan al elevado número de mujeres de la muestra, lo cual imprime un sesgo a los resultados. Con relación a la pertinencia, se deben mencionar las diferentes posiciones que se han logrado identificar al respecto. En primer lugar, a Schiff-Myers (1982), Acredolo y Goodwyn (1985) y Petitto y Holowka (2002) quienes afirman que los niños pequeños que aprenden lengua de señas no sufren ningún tipo de afectación en el desarrollo del lenguaje. Luego, Seal y Depaolis (2014) concluyen que la exposición a la lengua de señas no produce diferencias estadísticas significativa. Por otra parte, Acredolo y Goodwyn (1988), Goodwyn y Acredolo (1993) y Woll et al. (2013), aunque mencionan algunos posibles efectos de la exposición de los niños oyentes a la lengua de señas, no se arriesgan a extraer conclusiones particulares sobre el tema. Finalmente, no faltan autores que se arriesgan en atribuir beneficios directos a dicha exposición. Por ejemplo, De Viveiros y McLaughlin (1982) consideran que ha estimulado el uso apropiado de adjetivos y adverbios en niños de jardín de infantes, Brown (1990), Daniels (1995) y Daniels (1996)afirman que mejoran las habilidades lingüísticas; que alcanzan los hitos lingüísticos en una lengua oral y una lengua de señas dentro de los parámetros que sirven para niños monolingües Petitto et al., (2001); que favorecen el desarrollo lingüístico y matemático Brereton, (2010); la cognición visual-espacial y la memoria espacial Capirci et al. (1998); el conocimiento espacial Pyers et al., (2010).
No obstante, los resultados sobre la pertinencia de la enseñanza de lengua de señas desde educación inicial se deben considerar como la intención positiva de una población que, históricamente, ha ocultado la problemática de las personas sordas y no ha realizado acciones concretas para la eliminación de las barreras de exclusión lingüística que separa a las personas sordas y oyentes. Se debe tomar en cuenta que, más allá de los potenciales beneficios cognitivos que podría generar la exposición de los niños oyentes a la lengua de señas, su aprendizaje podría establecer un puente de comunicación entre dos mundos hasta ahora separados.
5. Conclusiones
Las investigaciones históricas confirman que no ha existido un lenguaje común entre personas sordas y oyentes. Por el contrario, mientras el reconocimiento de la lengua de señas, con la misma categoría y dignidad de las lenguas orales, es reciente; la actitud de las personas oyentes hacia las personas sordas apenas ha cambiado superficialmente. Se les reconoce ciertos derechos y privilegios, que antes no tenían, entre ellos, la inclusión en la escuela regular; pero no se han eliminado las barreras lingüísticas que separan a ambos grupos humanos. Los sordos se continúan comunicando por medio de lengua de señas y los oyentes por medio del lenguaje oral. Esta investigación ha surgido con la intención de examinar la pertinencia de la enseñanza de la lengua de señas a los niños oyentes desde la educación inicial.
La revisión de la literatura establece que existen opiniones discordantes sobre los beneficios de la exposición temprana de los niños oyentes a la lengua de señas. Algunos autores se esfuerzan por demostrar su neutralidad e inocuidad; mientras otros mencionan los beneficios lingüísticos, matemáticos y para la memoria visual y espacial.
Los resultados coinciden en que cerca de las tres cuartas partes de la población consultada considera pertinente su enseñanza desde el nivel inicial de educación. Aquello sugeriría la necesidad de una política de Estado que permita la modificación del currículo vigente y la formación del cuerpo docente para cumplir con este encargo. La pertinencia de la enseñanza de la lengua de señas desde la educación inicial representa un desafío que se debe asumir, más allá de los beneficios que se pueden derivar para los niños oyentes, como un acto de justicia que permita construir verdaderos puentes de comunicación entre las personas sordas y oyentes.














