1. Introducción
El inglés Wilderspin entre los años 1828 y 1830 incentivó un modelo de educación infantil en Escocia y se le considera uno de los principales promotores de la educación inicial. Posteriormente, Fröebel en (1837), fundó la primera institución preescolar en Alemania denominada como Juego y Ocupación, en 1840 se le designa como Kindergarten. “El niño, verdaderamente educado y desarrollado en todo su ser, emprenderá más tarde su profesión con gozo, valor y serenidad” Fröbel,(1886)/2003, s/p). El concepto se expande a distintos países de Europa y Estados Unidos, se adopta también en España y México como educación de párvulos. En América Latina, Uruguay fue el país pionero de la educación inicial creando el primer jardín de infantes en 1892 y durante el siglo XX comienza a ser responsabilidad del Estado Peralta y Fujimoto, (1998).
La educación infantil comenzó con un carácter asistencial y como nivel previo a la educación escolar, sin embargo, actualmente se asume que es un ciclo que desarrolla al infante en los ámbitos cognitivo, psicomotor y social, estimulándolo acorde a sus características lo que aumenta su potencial de aprendizaje y lo prepara para desenvolverse adecuadamente en su entorno Egido, (2000). La educación parvularia actualmente es fundamental para el desarrollo de los niños y niñas menores de seis años, pues, esta es la encargada de entregar las primeras bases para los adultos del mañana y contribuir en su desarrollo integral Ministerio de Educación MINEDUC, (2018).
Desde los inicios de la educación parvularia, han sido mujeres las responsables del cuidado y educación de los niños y niñas de edades entre 0 a 6 años, lo que también se vincula con la global mirada de que la mujer es quién cuida de los hijos e hijas. Azúa et al. (2019), concluyen que existe una excesiva feminización profesional en la educación parvularia. Como lo mencionan los autores, es notable que solo mujeres realicen esta labor, lo que está relacionado directamente a la cultura chilena, en la que el hombre no interfiere en esta tarea (el cuidado de los niños y niñas), sino que, solo se le vincula a la manutención del hogar. Además, tras desarrollar el rol de jefe y sustentador del hogar, son percibidos como sujetos que no cuentan con las habilidades emocionales para realizarlo, ya que, no comparten el tiempo suficiente para poder conocer a sus hijos, y por lo mismo, no conocen ni saben suplir sus necesidades, aunque, Sanfélix (2011), indica que se debe reconocer que las nuevas generaciones han cambiado al respecto, al menos, en el discurso.
Si bien los temas pedagógicos son de gran relevancia, en esta investigación se quiso enfocar en los actores claves para que la educación parvularia se lleve a cabo, los cuales, son los educadores de párvulos, específicamente aquellos de sexo masculino. Por ello, el objetivo de investigación es conocer las creencias o prejuicios de las familias respecto a que sus hijos e hijas tengan un educador de sexo masculino.
2. Método
El diseño metodológico de la investigación se organizó en subapartados los cuales son: paradigma, enfoque de la investigación, diseño, técnicas e instrumentos, instrumento de recopilación de datos y sujetos participantes.
2.1. Paradigma y método de investigación
El paradigma seleccionado para esta investigación fue el interpretativo, ya que, las investigadoras querían comprender las creencias y opiniones de las personas estudiadas, y describirlas, como plantean Barrero et al. (2011), este paradigma “Abarca un conjunto de corrientes humanístico-interpretativas, cuyo interés fundamental va dirigido al significado de las acciones humanas y de la vida social” (p. 101). Como el objetivo era investigar sobre creencias se consideró adecuado el paradigma interpretativo, porque las opiniones que tienen las distintas familias, no se puede considerar algo medible. “Este paradigma no concibe la medición de la realidad, sino, su percepción e interpretación, y lo hace como una realidad cambiante, dinámica, dialéctica, que lleva en sí sus propias contradicciones” Santos, (2010), p.6. En concordancia con el paradigma, se utilizó una metodología cualitativa para recoger y comprender los testimonios de los sujetos participantes.
2.2. Diseño de la investigación
El diseño de esta investigación se ajustó al fenomenológico a través de un estudio de caso, el cual, aborda un tema de manera profunda y con base a la subjetividad del sujeto. Se quiso seleccionar este diseño porque se trata de la percepción de distintas personas de un tema en específico, este diseño “se considera útil en el estudio de asuntos humanos dada su flexibilidad y porque logra captar la atención de diferentes lectores gracias a un estilo accesible” Durán, (2012), p. 121.
2.3. Técnicas e instrumentos
Una de las técnicas de investigación utilizadas para recaudar datos empíricos fue: Focus Group o grupo de discusión. Se escogió un grupo focal, ya que, como plantean Silveira et al. (2015), permite que, mediante la conversación, no pauteada, las personas expresen sus vivencias de manera espontánea y libre. Aguilar y Borroso (2015), recomiendan utilizar más de un método para recoger la mayor cantidad de información, lo que denomina triangulación de métodos, “Referida a la aplicación de diversos métodos en la misma investigación para recaudar información contrastando los resultados, analizando coincidencias y diferencias” (p.74). Por ello, otra técnica de investigación utilizada fue la entrevista semiestructurada, aplicando el mismo instrumento de guía de preguntas en ambas técnicas.
2.4. Participantes
En el caso de la investigación cualitativa la muestra puede ser un número pequeño, seleccionado de forma no aleatoria, ya que, esta no pretende representar a una población, sino que profundizar en un problema o situación específica Alonso et al., (2021), párr. 1). Participaron seis sujetos en el grupo focal, dos padres y cuatro madres y, para la entrevista participaron dos madres, seleccionados bajo el siguiente criterio de inclusión: padre o madre que tengan a su hija o hijo en cualquiera de los niveles de Educación Parvularia en un establecimiento educacional de la región del Maule.
Las características de los participantes en el grupo focal se presentan en la Tabla 1:
Tabla 1 Características de padres y madres participantes grupo focal
| Suj. | Edad | Nivel educacional | Profesión/ oficio | N° hijos | Edad de hijos | Nivel | Dependencia |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| P.1 | 31 | Posgrado | Docente universitaria | 2 | 4 y 13 años | Pre-kinder | Particular subvencionado |
| P.2 | 21 | Universitario | Estudiante | 1 | 3 años | Medio Menor | Municipal |
| P.3 | 24 | Universitario | Estudiante | 1 | 9 meses | Sala cuna | Municipal JUNJI |
| P.4 | 37 | Técnico | Técnico agropecuario | 2 | 5 y 11 años | Kinder | Particular subvencionado |
| P.5 | 29 | Universitario | Dueña de casa y estudiante | 3 | 3, 8 y 11 años | Medio Menor | Municipal |
| P.6 | 42 | Universitario | Ingeniero civil industrial | 1 | 4 años | Pre-kinder | Particular pagado |
Asimismo, en la Tabla 2, se presentan las características de las madres entrevistadas
Tabla 2 Características de madres participantes para entrevistas
| N° identificador | E.1 | E.2 |
|---|---|---|
| Edad | 37años | 37años |
| Nivel educacional | Posgrado | Universitaria |
| Profesión u oficio | Profesora | Administración empresas |
| Número de hijos | 2 | 2 |
| Edad de hijos | 2 años y 8 años | 4 años y 19 años |
| Nivel | Sala cuna Mayor | Pre-kínder |
| Dependencia | Particular pagado | Particular subvencionado |
3. Resultados y discusión
Se realizó un análisis cualitativo de contenido identificando códigos y categorías con base en el análisis de los testimonios del grupo focal como de las entrevistas, lo que permitió obtener hallazgos para dar respuesta a la pregunta de investigación: ¿Cuáles son las creencias de las familias respecto de que sus hijos e hijas tengan un educador de párvulo de sexo masculino?
Las creencias de las familias participantes están condicionadas por la crianza que tuvieron, la cual, fue machista en la gran mayoría, por lo que, se puede inferir que son aquellas experiencias previas vivenciadas durante su infancia y juventud las que los llevan a presentar estereotipos de género más o menos marcados. Evidencia de ello, es el testimonio de E1: “los niños no tienen que hacer la cama, que eres niñita si estas llorando, entonces él ya tiene incorporado conceptos que a mí no me gustan, entonces si influye el tema de la crianza”.Carvajal y Riquelme (2012) reconocen que los sesgos de género se vinculan a la cultura chilena, donde el hombre es proveedor y la mujer la cuidadora, percepción que, si bien se intenta evolucionar, se mantiene a través del tiempo, ya que, no se debe olvidar que las costumbres generalmente se van transmitiendo de generación en generación. Asimismo, lo plantearon Murua et al. (2017), quienes afirmaron que es en el seno familiar donde se impone el estereotipo de género y se perpetúan las creencias sesgadas, decidor testimonio de una de las madres participantes: “me gustaba jugar futbol, pero no me dejaban jugar, porque mi papá me decía que era María tres cocos” (P1). Los participantes de la investigación manifestaron tener familias machistas, Boscán (2023), afirma que, el machismo impone tareas o forma de ser para el sexo masculino como no mostrar debilidad sino superioridad ante las mujeres, este último autor menciona que, las familias actuales esperan que los hombres puedan ser sensibles comenzando así una “nueva masculinidad” que se opone a lo que es el machismo.
Sin embargo, se visualiza un cierto progreso en las creencias de los participantes queriendo poner fin a los estereotipos, como, por ejemplo, no diferenciar juegos con sesgo de género, al respecto, una de las madres expresó: “yo creo que como papás nosotros tenemos ahora otro pensamiento, por ejemplo, yo me acuerdo de que yo chica, no sé si ustedes, pero por ejemplo la plancha, las tacitas…eso era de niñas” (P1). Sánchez et al. (2022), plantean la importancia que tienen los juguetes en el juego de los niños y niñas, ya que, es mediante la interacción del juguete, donde los niños y niñas son capaces de comprender su rol en la sociedad. De igual forma Vázquez (2017), menciona que los juguetes tienen una influencia directa en los roles que los niños y niñas realizarán en la adultez, ya que, los juguetes responden a patrones sociales impuestos con estereotipos de género, los cuales, se van transmitiendo de generación en generación. Es así como la familia adquiere un rol fundamental, ya que, son estos quienes hacen entrega de los juguetes a sus hijos e hijas. Galé et al. (2019), plantearon que no existen juguetes sexistas, sino que, son las familias quienes hacen que un juguete sea sexista, a nivel discursivo se tiene la disposición como indicó E1: “si mi niño quiere jugar con muñecas, me da lo mismo”.
Los sujetos participantes planteaban de forma implícita que dejar a sus hijos o hijas con un educador varón les causaba más inseguridad, miedo, e incomodidad, de igual forma, las entrevistadas expresaron que ellas preferirían a una educadora sobre un educador por diversas características que presentan, como lo planteó la E2: “las mujeres tenemos un instinto como diferente a los hombres, en cuanto al trato como que somos más cercanas a los niños, más empáticas, más del querer abrazar, contener, porque tenemos como el instinto de mamá”. Esta creencia se condice con Torres, Martínez y Chacón (2016), quienes plantearon que las familias prefieren educadoras, ya que, según su criterio lo hacen mejor y las consideran maternales, instinto que no presentarían los hombres.
Por otra parte, los hallazgos permitieron evidenciar que, a nivel discursivo, los participantes manifiestan que no influyen los estereotipos de género para la elección de carreras universitarias, puesto que, hicieron especial énfasis en la evolución de pensamiento para la elección de estas, como lo expuso P4: “Igual antes se diferenciaba harto pero ahora no, porque una mujer igual puede estudiar construcción civil o un hombre párvulo”. El cambio de creencias producto de una sociedad postmoderna, obedece a un cambio de paradigma como indicaron Tabull y Montero (2018), lo que ocasiona cambios sociales significativos, asimismo, ha hecho evolucionar el concepto de familia Landeros y González, (2011); Yáñez, (2001); Vera, (2023). De igual forma, el concepto de género ha mutado como indicó Lamas (2000), aludiendo a un conjunto de representaciones sociales que se han adoptado en una sociedad determinada y Gallegos (2012), afirmó que, el género condiciona los roles. Guzmán (2021) afirmó que, incluso determina la elección de una carrera. Los madres y padres participantes, al menos en el discurso, consideraron que es independiente el sexo para elegir una carrera.
No nos vamos a escandalizar por algo que supuestamente estudian solamente las mujeres, yo lo voy a apoyar si él quiere estudiar con tractores o si quiere estudiar con niños, y si quiere hacer esto, lo voy a apoyar porque es su sueño, yo no puedo juzgar los sueños de los niños (P5).
A juicio de las familias, los educadores de párvulo de sexo masculino tendrán bastantes dificultades para ejercer su rol con normalidad, esto por los prejuicios que van a tener que enfrentar al trabajar en un área donde el hombre no se desempeñaba de forma cotidiana, a diferencia de la mujer, quien a lo largo de los años ha tenido ese rol. Una entrevistada manifestó que un educador de párvulos hombre “es valiente porque se va a enfrentar a los prejuicios, como los que yo tengo en este momento” (E1).
Con relación a esto, los padres y madres evidenciaron preferencia por mujeres como educadora para sus hijos, ya que, consideran que son más suaves en su trato y tienen más habilidades que le permiten cumplir su rol de manera fluida, además, hacen referencia a que sería difícil que un educador varón pueda ejercer, debido a que, el hombre, está vinculado a vulneraciones, tal como lo son los abusos y violaciones, por lo que, existiría más desconfianza por parte de madres y padres al dejar a sus hijos con educadores varones, impidiendo así el tener un trabajo donde pueda ejercer sin ser juzgado o mirado con cierto recelo. Así lo expresó P3: “siempre hay más trancas con el género masculino porque estamos inmerso en una sociedad que es cuática, en el sentido del hombre trabajando con una niña pequeña (…) está ese miedo, inseguridad o desconfianza”.Gallegos (2012), reconoce que el género construido socialmente crea comportamientos que debe tener una persona según su sexo con el cual nace, mencionando que al género masculino se le muestra como alguien fuerte reprimiendo emociones y fomentando la agresividad. Torres et al. (2016), demostró en su investigación, la opinión de sus entrevistados respectos a que los hombres no deberían estudiar la carrera de educación parvularia por la gran cantidad de abusos existentes por parte del sexo masculino.
4. Conclusiones
El objetivo de este estudio era identificar aquellas creencias o prejuicios que tienen las familias frente a que sus hijos o hijas asistan a un aula a cargo de un educador. Con el análisis realizado de los testimonios de los sujetos participantes se puede concluir las siguientes creencias por parte de las familias:
Las familias tienen la creencia de que un hombre no se desempeñaría tan eficazmente como una mujer en el rol de educador de párvulos
Las familias creen que un hombre educador de párvulos es más propenso a realizar abusos sexuales que una mujer
Las familias creen que deberían existir más educadores de párvulos, pero no los prefieren para sus hijos o hijas.
Estas creencias están ligadas en su mayoría a la educación o a la crianza que los participantes de la investigación han tenido, la cual, era machista. Si bien los padres y madres participantes en el discurso manifestaron que ellos no poseen sesgos de género, si se pudieron evidenciar, al preferir una educadora de párvulos de sexo femenino, sin embargo, no se puede dejar de mencionar que las familias se encuentran en un gran progreso en temas de sesgo de género, queriendo cambiar patrones que les dejaron sus familias, para que sus hijos e hijas no vivencien las mismas experiencias que ellos, partiendo con que puedan jugar con los juguetes que los niños prefieran, como también seleccionar la carrera universitaria que ellos deseen, esto deja en evidencia que se transita en una vía para terminar con los sesgos de género, para así, construir una sociedad donde todos puedan tener la libertad de elegir el proyecto de vida y no ser juzgados.














