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Areté, Revista Digital del Doctorado en Educación

On-line version ISSN 2443-4566

Areté vol.12 no.23 Caracas June 2026  Epub Jan 30, 2026

https://doi.org/10.55560/arete.2026.23.12.1 

Artículo de investigación

Estudio Exploratorio Sobre Competencias Financieras en una Muestra de Profesionales Venezolanos

Exploratory study on financial competencies in a sample of Venezuelan professionals

María Elizabeth Teixeira Pita1  *
http://orcid.org/0009-0000-8657-7860

1Universidad Católica Andrés Bello, Caracas, Venezuelaemail: metp24@gmail.com


Resumen

El objetivo fue diagnosticar el nivel competencias financieras en una muestra de profesionales venezolanos. A pesar de su formación universitaria, enfrentan decisiones económicas complejas en un entorno de alta volatilidad. Se realizó una investigación de campo cuantitativa, aplicando el instrumento "Competencias Financieras" a 136 profesionales (20-79 años). El cuestionario evaluó conocimientos básicos, comprensión de productos de ahorro, seguro y endeudamiento, su tenencia y uso, y comportamientos de planificación y gestión de riesgos. El análisis fue mediante estadística descriptiva, pruebas no paramétricas (Chi-Cuadrado) para explorar la relación entre variables y el análisis de regresión logística. Los resultados revelan, en el grupo estudiado, unas brechas significativas en el entendimiento de interés compuesto, limitada diversificación en productos financieros especializados, baja planificación presupuestaria y escasa preparación para contingencias. Aunque una mayoría identifica el impacto de la inflación, persisten errores conceptuales críticos. Se observa alta dependencia del efectivo para el ahorro y profesionales con gastos que superan ingresos, recurriendo a ahorros o crédito informal. Notablemente, un 84.4% manifestó interés en formación financiera, subrayando la necesidad percibida. Estos hallazgos, aplicables a la muestra estudiada, sugieren que la educación superior no garantiza por sí misma la alfabetización financiera, lo que destaca la pertinencia de desarrollar programas específicos para fortalecer estas competencias.

Palabras clave: Competencias financieras; educación financiera; profesionales venezolanos; planificación financiera; toma de decisiones económicas

Abstract

The objective was to assess the level of financial literacy among Venezuelan professionals. Despite their university education, they face complex economic decisions in a highly volatile environment. Quantitative field research was conducted, using the "Financial Competencies" instrument with 136 professionals (aged 20-79). The questionnaire assessed basic knowledge and understanding of savings, insurance, and debt products, their ownership and use, and planning and risk management behaviors. The analysis used descriptive statistics, nonparametric tests (chi-square) to explore the relationship between variables and logistic regression analysis. The results reveal, among the study group, significant gaps in understanding inflation and compound interest, limited diversification in specialized financial products, poor budget planning, and poor contingency preparedness. Although a majority recognizes the impact of inflation, critical misconceptions persist. There is a high dependence on cash for savings, and professionals with expenses that exceed income resort to savings or informal credit. Notably, 84.4% expressed interest in financial education, underscoring the perceived need. These findings suggest that higher education does not guarantee financial literacy per se, making it imperative to develop specific programs to strengthen these skills in the Venezuelan context. These findings, applicable to the sample studied, suggest that higher education does not guarantee financial literacy per se, which highlights the relevance of developing specific programs to strengthen these skills.

Keywords: Financial skills; financial education; Venezuelan professionals; financial planning; economic decision-making

1. Introducción

La alfabetización financiera, definida como la capacidad de comprender y utilizar eficazmente diversas habilidades financieras, incluyendo la gestión de finanzas personales, la elaboración de presupuestos y la inversión Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos OCDE, (2016), constituye una competencia esencial para el bienestar individual y la estabilidad económica de las naciones. En un mundo caracterizado por la creciente complejidad de los mercados financieros y la proliferación de productos y servicios, la toma de decisiones informadas se ha tornado crucial. Los individuos con mayores niveles de alfabetización financiera tienden a ahorrar más, gestionar mejor sus deudas y planificar para la jubilación de manera más efectiva Lusardi y Mitchell, (2014).

El contexto venezolano, marcado por períodos de hiperinflación, inestabilidad económica crónica, y un sistema financiero con particularidades propias, presenta desafíos únicos para sus ciudadanos. En este escenario, la capacidad para entender conceptos como el valor del dinero en el tiempo, el riesgo y la diversificación se vuelve aún más crítica para la protección del patrimonio y la planificación del futuro.

Tradicionalmente, se podría asumir que los profesionales, en virtud de su formación universitaria, poseen un nivel de comprensión financiera superior al del promedio de la población. Sin embargo, la educación formal general no siempre se traduce directamente en conocimientos financieros específicos y aplicables. Estudios internacionales han demostrado que incluso en poblaciones con alta escolaridad pueden existir carencias significativas en este ámbito Grifoni et al., (2020); Ruiz et al., (2024). A pesar de la relevancia del tema, existen pocas investigaciones recientes que exploren de manera sistemática las competencias financieras de los profesionales en Venezuela, un segmento poblacional clave para el desarrollo del país.

Esta brecha en la literatura, sumada a la complejidad del entorno económico, plantea una interrogante fundamental: ¿Cuáles son las características de las competencias financieras -en términos de conocimientos, comportamientos y tenencia de productos- de un grupo de profesionales venezolanos?

Para responder a esta pregunta, el presente estudio descriptivo tiene como objetivo diagnosticar el nivel de competencias financieras de una muestra de profesionales, identificando áreas de fortaleza y debilidad en sus conocimientos y prácticas. Los hallazgos de esta investigación pretenden no solo visibilizar una problemática poco explorada, sino también ofrecer insumos para el diseño de estrategias e intervenciones de educación financiera adaptadas a las necesidades específicas de los profesionales venezolanos. Se espera que este trabajo contribuya a la discusión académica sobre la alfabetización financiera en contextos de crisis y fomente el desarrollo de políticas públicas y programas formativos que empoderen a los ciudadanos para una mejor gestión de su bienestar económico.

2. Alfabetización financiera

La alfabetización financiera ha emergido como un campo de estudio y preocupación política de creciente importancia en las últimas décadas. La OCDE (2016) la define como "una combinación de conciencia, conocimiento, habilidad, actitud y comportamiento necesarios para tomar decisiones financieras sólidas y, en última instancia, lograr el bienestar financiero individual". Esta definición subraya que la alfabetización financiera va más allá del simple conocimiento teórico, incorporando la capacidad de aplicar dicho conocimiento en la práctica y la disposición actitudinal para hacerlo.

Lusardi y Mitchell (2011), Lusardi y Mitchell (2014), pioneras en la investigación empírica de la alfabetización financiera, han desarrollado un conjunto de preguntas estándar (las "Tres Grandes") para medir la comprensión de conceptos fundamentales: el interés compuesto, la inflación y la diversificación del riesgo. Sus estudios, replicados en numerosos países, consistentemente revelan niveles preocupantemente bajos de alfabetización financiera, incluso en economías desarrolladas. Estos hallazgos son relevantes, ya que la falta de comprensión de estos conceptos básicos puede llevar a decisiones financieras ineficientes, como un endeudamiento excesivo, ahorros insuficientes para la jubilación, y una mayor vulnerabilidad a fraudes financieros Agarwal et al., (2009).

2.1. Importancia de la alfabetización financiera para los profesionales

Si bien la alfabetización financiera es crucial para todos los segmentos de la población, adquiere una dimensión particular en el caso de los profesionales. Se espera que este grupo, debido a su nivel educativo y, en muchos casos, a ingresos potencialmente más elevados, tome decisiones financieras más complejas, como inversiones en el mercado de capitales, adquisición de propiedades, planificación patrimonial y gestión de seguros personalizados. La falta de conocimientos adecuados puede llevarlos a incurrir en errores costosos, erosionar su patrimonio o no aprovechar oportunidades de crecimiento financiero. Lara et al., (2025)

Además, los profesionales suelen ser referentes en sus comunidades y familias, por lo que sus prácticas y conocimientos financieros pueden influir en su entorno. Un profesional financieramente iletrado no solo se perjudica a sí mismo, sino que también puede transmitir información incorrecta o adoptar comportamientos inadecuados que sean emulados por otros. De aquí la importancia de la educación financiera y su incidencia en el desarrollo personal y la repercusión en la economía de las naciones. López et al., (2022)

2.2. Alfabetización financiera en contextos de crisis económica

El entorno económico venezolano, caracterizado por una inflación persistente y elevada (aunque con variaciones en su intensidad a lo largo de los años), devaluaciones monetarias recurrentes, controles cambiarios (con distintos grados de flexibilidad en diferentes períodos) y una contracción económica prolongada, impone una presión adicional sobre las capacidades financieras de la población. En tales contextos, la comprensión de la inflación y sus efectos sobre el poder adquisitivo y los ahorros es vital. Decisiones sobre cómo proteger el valor de los activos, en qué moneda ahorrar o invertir, y cómo gestionar el flujo de caja en un ambiente de precios volátiles, se vuelven cotidianas y de alto impacto. Giordano et al., (2023)

La investigación de Cedeño et al. (2025)sobre la relación entre los niveles de alfabetización financiera y la incidencia en las aspiraciones emprendedoras de los habitantes de la parroquia Flores en Ecuador, demuestra la necesidad de inclusión de formación financiera. Si bien este estudio no se centra en profesionales per se (a menos que sean emprendedores), resalta la criticidad de la habilidad financiera en la región y la necesidad de educación financiera para mejorar la estabilidad económica de los emprendedores.

2.3. Factores que influyen en la alfabetización financiera

La literatura identifica diversos factores sociodemográficos y económicos que se correlacionan con los niveles de alfabetización financiera. La edad suele mostrar una relación en forma de U invertida, con niveles más bajos en jóvenes y adultos mayores Finke et al., (2017). El nivel educativo formal generalmente se asocia positivamente con la alfabetización financiera, aunque, como se argumenta en esta investigación, no es una garantía. El género también ha sido un factor estudiado, con algunas investigaciones reportando brechas en detrimento de las mujeres, aunque estas pueden estar mediadas por otros factores como la experiencia laboral y la participación en decisiones financieras del hogar Bucher-Koenen, et al., (2017).

La experiencia personal con productos financieros y la exposición a información financiera también juegan un rol importante. En el contexto venezolano, el acceso limitado a ciertos productos financieros internacionales o la dolarización informal de facto pueden moldear de manera particular las experiencias y, por ende, las competencias financieras. Cadenas, (2021).

Este marco teórico sustenta la hipótesis de que, a pesar de un nivel educativo superior, los profesionales venezolanos pueden exhibir deficiencias en su alfabetización financiera debido a una combinación de factores, incluyendo la falta de formación específica en finanzas personales y el impacto de un entorno económico altamente desafiante que exige una sofisticación financiera aún mayor.

3. MÉTODO

La presente investigación se enmarca en un diseño cuantitativo, de tipo descriptivo y transeccional. Se busca describir las características del fenómeno de las competencias financieras en un grupo específico (profesionales venezolanos) en un momento determinado, a través de la recolección de datos mediante una encuesta estructurada.

La muestra objeto de estudio incluye a los profesionales venezolanos, con edades comprendidas entre 20 y 79 años, que poseen un título de educación superior (Técnico Superior Universitario, Licenciado, Especialista, Máster o Doctor). Se excluyeron de la muestra profesionales venezolanos que no viven en el país por la especificidad del estudio. La muestra fue de carácter no probabilístico, intencional, conformada por 136 profesionales que respondieron voluntariamente a la encuesta. Si bien este tamaño muestral y tipo de muestreo limitan la generalización estadística de los resultados a toda la población de profesionales venezolanos, permiten obtener una aproximación diagnóstica valiosa y explorar tendencias y patrones relevantes.

La recolección de datos se realizó mediante la difusión del instrumento de forma online, facilitando el acceso a participantes de diversas ubicaciones geográficas. Se utilizó el cuestionario "Competencias Financieras", diseñado previamente para esta investigación postdoctoral en Ciencias y Filosofía de la Educación en la UCAB. Este instrumento tiene como finalidad medir el nivel de conocimientos financieros, la comprensión de conceptos financieros básicos, el grado de conocimiento de distintos productos financieros (ahorro, seguro, endeudamiento), su tenencia y adquisición, así como el uso de estos por parte de la población adulta venezolana. El instrumento fue validado por dos expertos en diseño de instrumentos y uno en contenido, en cuanto a claridad, relevancia y coherencia.

El cuestionario se estructura en las siguientes secciones:

  • Información del encuestado: Recopila datos demográficos como edad, sexo, estado civil, nivel educativo, área de conocimiento profesional, detalle de la carrera universitaria, situación laboral y tenencia de propiedades inmobiliarias.

  • Conocimientos financieros: Evalúa la comprensión de conceptos como inflación (impacto en el poder de compra), interés compuesto (cálculo básico) y diversificación del riesgo en inversiones.

  • Tenencia y uso de productos financieros: Indaga sobre la posesión de cuentas de ahorro, cuentas corrientes, planes de retiro, fondos de inversión, acciones, renta fija, criptomonedas, tarjetas de crédito, créditos hipotecarios y préstamos personales.

  • Tenencia y uso de productos de seguros: Pregunta sobre la posesión de seguros de salud, accidentes personales, responsabilidad civil, vehículo, vivienda y vida.

  • Comportamientos financieros: Explora hábitos de ahorro, instrumentos utilizados para ahorrar, realización de presupuestos, gestión de excedentes o déficits de ingresos, estrategias ante dificultades financieras, capacidad de resiliencia financiera (tiempo para cubrir gastos sin ingresos) y posesión de fondos de emergencia.

  • Demanda de educación financiera: Consulta sobre el interés en recibir formación en esta área.

El cuestionario fue administrado de forma electrónica. Se aseguró el anonimato y la confidencialidad de los participantes. Antes de iniciar, se presentó un consentimiento informado explicando los objetivos del estudio y el uso académico de los datos. El periodo de recolección se extendió hasta alcanzar las 136 respuestas válidas analizadas.

Los datos recolectados fueron procesados utilizando el software estadístico Coursera. Se realizó un análisis descriptivo de los datos, calculando frecuencias y porcentajes para cada una de las variables. Los resultados se presentan de forma agregada y, cuando es pertinente, se exploran relaciones o patrones observados entre las características demográficas y las competencias financieras. La discusión se centra en la interpretación de estos porcentajes a la luz del marco teórico y el contexto venezolano.

Adicionalmente, se realizó una prueba piloto con una submuestra de 15 profesionales para evaluar la comprensión de los ítems y el tiempo de respuesta, realizando ajustes menores en la redacción de dos preguntas para mejorar su claridad. Para evaluar la consistencia interna de las secciones de conocimientos y comportamientos, se calculó el coeficiente Alfa de Cronbach, obteniendo un valor de 0.78, lo que indica una confiabilidad aceptable para un estudio de carácter exploratorio.

4. Resultados

A continuación, se presentan los resultados obtenidos de la encuesta "Competencias Financieras" aplicada a 136 profesionales venezolanos, seguidos de su discusión e interpretación.

4.1. Perfil demográfico de los encuestados

Edad: La distribución etaria mostró una mayor concentración en el grupo de 45-54 años (42.6%), seguido por el grupo de 18-34 años (22.1%). Los grupos de 35-44 años (11.8%), 55-64 años (18.4%) y 65-79 años (5.1%) tuvieron menor representación. Esta distribución sugiere una muestra con una proporción significativa de profesionales en etapas intermedias y avanzadas de su carrera.

Sexo: Predominó el sexo femenino (61%) sobre el masculino (39%).

Estado Civil: Los grupos más numerosos fueron casados (44.1%) y solteros (41.2%), seguidos por divorciados (11%) y viudos (3.7%).

Educación: La mayoría de los encuestados poseía título de Licenciado (35.3%), seguido por Técnico Superior Universitario (18.4%), Especialista (12.5%), Máster (17.6%) y Doctor (12.5%). La alta concentración de títulos de licenciatura y postgrado es coherente con el objetivo de estudiar a profesionales.

Área de Conocimiento Profesional: Las áreas con mayor representación fueron Ciencias Sociales (33.8%), Ingeniería, Arquitectura y Tecnología (16.2%), y Ciencias de la Educación y Ciencias del Deporte (13.2%). Les siguieron Humanidades, Letras y Artes (11.8%), Ciencias de la Salud (8.8%), y Ciencias Básicas (8.1%). Un 5.1% indicó "Ninguna", que corresponde a quienes marcaron "Secundaria".

Situación Laboral: La categoría más frecuente fue "Independiente" (40.4%), seguida por "Empleado del sector público" (20.6%) y "Empleado del sector privado" (22.8%). Los jubilados representaron el 8.8%. Esta alta proporción de trabajadores independientes podría reflejar tanto tendencias del mercado laboral venezolano como la búsqueda de alternativas ante la situación económica.

Propiedades Inmobiliarias: Una amplia mayoría (66.9%) reportó poseer "Vivienda propia", mientras que un 16.2% vive en "Vivienda rentada" y un 8.8% posee "Vivienda principal y otras". Esto sugiere un nivel de consolidación patrimonial en una parte importante de la muestra.

4.2. Conocimientos financieros

4.2.1. Comprensión de la inflación

Pregunta: "Cuatro hermanos reciben una herencia que asciende a $10.000, lo deben dividir en partes iguales. Por trámites legales pueden disponer del dinero en un año, considerando una inflación estimada de 25% para ese año. Al pasar el año y recibir su porción de la herencia serán capaces de comprar:"

Resultados: El 91.9% de los encuestados respondió correctamente "Menos de lo que podrían comprar". Un 5.1% respondió "Más de lo que podrían comprar" y un 2.9% "Lo mismo que podrían comprar".

Descripción: Este es un resultado positivo y esperado en un país con una historia reciente de alta inflación e hiperinflación. La gran mayoría de los profesionales encuestados comprende el concepto fundamental del impacto de la inflación en el poder adquisitivo. Sin embargo, es preocupante que un 8% de profesionales, a pesar de su formación, no logre identificar este efecto básico, lo que podría llevarlos a tomar decisiones erróneas respecto a la protección de sus ahorros o inversiones en contextos inflacionarios.

4.2.2. Comprensión del interés compuesto

Pregunta: "Suponga que apertura una cuenta de ahorro con $1000 con un interés fijo anual del 3% pagaderos mensualmente. Este es un producto que no cobra comisiones por mantenimiento ni transacciones. Si no se realiza ningún otro ingreso o retiro durante un año ¿Cuánto dinero habrá en la cuenta al final del primer año una vez que paguen los intereses?"

Resultados: Las respuestas se distribuyeron de la siguiente manera: "Menos de $1200" (47.1%), "Más de $1200" (39%), "Exactamente $1200" (5.1%). Unas pocas respuestas (aproximadamente 4.4%) dieron valores específicos cercanos a la respuesta correcta (e.g., $1030, $1030.42).

Descripción: El cálculo exacto del interés compuesto mensual sobre $1000 al 3% anual es $1000 * (1 + 0.03/12) ^ 12 = $1030.42. La opción "Menos de $1200" es técnicamente correcta, ya que $1030.42 es menor que $1200. Sin embargo, esta opción es muy amplia y no demuestra necesariamente una comprensión precisa del interés compuesto. Lo más revelador es que un 39% de los encuestados seleccionó "Más de $1200", lo cual es incorrecto y sugiere una sobreestimación significativa del rendimiento, o una confusión conceptual. Un 5.1% optó por "Exactamente $1200", lo que implicaría un irreal 20% de interés simple anual ($200 de interés sobre $1000) o una confusión con cómo se aplica el interés. El hecho de que sólo una minoría proporcionará la respuesta calculada o muy cercana, y que un porcentaje tan alto (39% + 5.1% = 44.1%) eligiera opciones claramente erróneas y abultadas, indica una deficiencia importante en la comprensión del interés compuesto, un pilar fundamental de las finanzas personales y la inversión. Esta falta de comprensión puede llevar a expectativas irreales sobre el crecimiento de los ahorros o a una subestimación del costo real de los préstamos.

4.2.3. Comprensión de la diversificación del riesgo

Pregunta: "¿Es posible reducir el riesgo de invertir en la bolsa mediante la compra de una amplia variedad de acciones?" (Esta pregunta tuvo 92 respuestas)

Resultados: El 65.2% respondió "Sí", mientras que el 34.8% respondió "No".

Descripción: La respuesta correcta es "Sí". La diversificación es un principio básico de la gestión de inversiones para mitigar el riesgo no sistemático. Es preocupante que más de un tercio (34.8%) de los profesionales que respondieron esta pregunta no reconozcan este concepto fundamental. Esto sugiere una posible aversión al riesgo basada en el desconocimiento, o la incapacidad de gestionar adecuadamente carteras de inversión, lo que podría limitar sus oportunidades de crecimiento patrimonial o exponerlos a riesgos innecesarios si deciden invertir sin comprender este principio.

4.3. Tenencia y uso de productos financieros y de seguros

4.3.1. Posesión de productos financieros

Resultados: El 85.3% de los encuestados afirmó poseer algún producto financiero. Productos más comunes (entre quienes poseen): Cuenta Corriente (71.3% de la muestra total), Cuenta de Ahorro (54.4%), y Tarjeta de Crédito (44.1%).

Productos menos comunes: Renta fija (3.7%), Crédito hipotecario (3.7%), Plan de retiro (8.8%), Fondo de Inversión (14%), Acciones (14%), y Criptomonedas (16.9%). Un 9.6% indicó "Ninguno" a pesar de haber respondido "Sí" a la pregunta general de posesión, lo cual podría indicar una confusión o la reconsideración de su respuesta inicial.

Descripción: La alta tenencia de cuentas corrientes y de ahorro es esperable, ya que son vehículos básicos para la gestión de ingresos y pagos. La posesión de tarjetas de crédito también es común. Sin embargo, la baja penetración de productos de inversión más complejos como fondos de inversión, acciones o planes de retiro es notable. Esto podría atribuirse a varios factores: la limitada oferta y profundidad del mercado de capitales venezolano, la desconfianza generada por la inestabilidad económica, la falta de conocimiento sobre cómo acceder y utilizar estos instrumentos, o una aversión al riesgo exacerbada. El porcentaje de tenencia de criptomonedas (16.9%) es interesante, superando a algunos productos tradicionales, lo que podría reflejar una búsqueda de alternativas de ahorro/inversión en un contexto de devaluación de la moneda local y controles cambiarios (aunque estos se han flexibilizado).

4.3.2. Posesión de productos de seguros

Resultados: El 84.6% afirmó poseer algún producto de seguros.

Productos más comunes (entre quienes poseen): Seguro de Salud (69.9% de la muestra total), Seguro de Responsabilidad Civil (46.3%), y Seguro de Vehículo (33.1%).

Productos menos comunes: Seguro de Vivienda (8.8%), Seguro de Vida (20.6%), y Seguro de Accidentes Personales (18.4%). Un 4.4% indicó "Ninguno" (similar a la sección de productos financieros).

Descripción: La alta prevalencia del seguro de salud es comprensible dada la situación del sistema de salud público en Venezuela y la necesidad de cobertura privada. La tenencia de seguros de responsabilidad civil y de vehículo también es relativamente común. La baja penetración de seguros de vivienda y de vida podría indicar una subestimación de estos riesgos o una priorización de otros gastos ante ingresos limitados. La gestión del riesgo a través de seguros es un componente clave de la planificación financiera, y estas cifras sugieren áreas donde podría haber una mayor necesidad de concienciación.

4.4. Comportamientos financieros

4.4.1. Ahorro en los últimos meses

Resultados: Las opiniones están divididas casi por igual: 51.5% respondió "Sí" haber ahorrado y 48.5% respondió "No".

Instrumentos de ahorro (para quienes ahorraron, N=70, con 80 respuestas, lo que sugiere que algunos usaron más de un instrumento): El más común fue "Efectivo" (38.8% de quienes ahorraron), seguido por "Cuenta de ahorro" (28.7%), "Cuenta Corriente" (17.5%), "Fondo de inversión" (17.5%), y "Criptomonedas" (16.3%). "Plan de retiro" fue menos frecuente (7.5%).

Descripción: Que casi la mitad de los profesionales no haya podido ahorrar en los últimos meses es un indicador de las dificultades económicas o de una posible falta de planificación. Entre quienes sí ahorraron, la preferencia por el "Efectivo" es sumamente preocupante en un contexto inflacionario. Mantener ahorros en efectivo (presumiblemente bolívares o incluso divisas fuera del sistema financiero formal) implica una pérdida de poder adquisitivo (si es en bolívares) o un costo de oportunidad y riesgo (si es en divisas no invertidas). Esto evidencia una posible desconfianza en el sistema financiero formal o una falta de conocimiento sobre alternativas de ahorro que protejan contra la inflación. El uso de criptomonedas como instrumento de ahorro por un porcentaje no despreciable también es notable y coherente con hallazgos previos.

4.4.2. Realización de presupuesto mensual

Pregunta: ¿Realiza usted un presupuesto individual o familiar mensualmente?

Resultados: Una abrumadora mayoría del 71.3% respondió "No" realizar un presupuesto individual o familiar mensualmente, frente a un 28.7% que sí lo hace.

Descripción: Este es uno de los hallazgos más críticos y un fuerte indicador de analfabetismo financiero en su dimensión conductual. La elaboración de un presupuesto es la herramienta fundamental para la planificación y el control financiero. Sin un presupuesto, es difícil identificar patrones de gasto, establecer metas de ahorro, y tomar decisiones informadas sobre el uso del dinero. Esta carencia puede contribuir a que los gastos superen los ingresos y a una mayor vulnerabilidad financiera.

4.4.3. Relación gastos vs. Ingresos

Pregunta: "¿Los gastos individuales o del hogar están por encima de los ingresos individuales o del hogar y su financiación?"

Resultados: El 36.8% de los encuestados indicó que "Sí", sus gastos superan sus ingresos, mientras que el 63.2% indicó "No".

Descripción: Más de un tercio de los profesionales encuestados viven en una situación donde sus gastos exceden sus ingresos. Esto es una señal de estrés financiero significativo y puede ser consecuencia de la falta de presupuesto, ingresos insuficientes en el contexto económico, o una gestión inadecuada de las finanzas. Mientras que una parte significativa indica que sus ingresos si cubren sus gastos.

4.4.4. Estrategias ante déficit financiero

Pregunta: "¿Qué hizo la última vez que sus gastos superaron a sus ingresos?"

Resultados: Las estrategias más comunes fueron recurrir a "Ahorros" (35.3%), "Posponer pagos" (30.1%), y "Préstamos personales" (14%). El "Crédito informal (amigos, empleador)" representó un 8.8% y "Obtuve crédito con garantía real o usé la tarjeta de crédito" un 11.8%.

Descripción: El uso de ahorros para cubrir déficits es una estrategia común, pero no sostenible a largo plazo si los déficits son recurrentes. "Posponer pagos" puede generar problemas futuros como cargos por mora o daño al historial crediticio (donde aplique). La dependencia de préstamos personales e informales también indica una situación de vulnerabilidad. El bajo uso de crédito con garantía real o tarjetas de crédito podría reflejar acceso limitado a estos instrumentos o tasas de interés prohibitivas.

4.4.5. Acceso al crédito formal

Pregunta: "Durante los últimos dos años, ¿se ha visto en alguna de las situaciones siguientes?"

  1. Solicitó un préstamo que fue rechazado totalmente

  2. Solicitó un préstamo y la cantidad concedida fue menor que la solicitada

  3. No solicitó un préstamo

Resultados: La gran mayoría (83.8%) "No solicitó un préstamo". Un 8.8% solicitó un préstamo y la cantidad concedida fue menor que la solicitada, y un 3.7% solicitó un préstamo que fue rechazado totalmente.

Descripción: La baja solicitud de préstamos formales podría interpretarse de varias maneras: una aversión a endeudarse, la percepción de que no se cumplen los requisitos, o la falta de necesidad. Sin embargo, considerando que un tercio tiene gastos por encima de ingresos, la no solicitud podría también indicar una desconexión o desconfianza con el sector crediticio formal, o simplemente la escasez de oferta crediticia en condiciones favorables en el país.

4.4.6. Resiliencia financiera (autonomía ante pérdida de ingresos)

Pregunta: "Si dejara de recibir la principal fuente de ingresos ¿cuánto tiempo podría hacer frente a sus gastos sin tener que pedir prestado?"

Resultados: Las respuestas se distribuyeron de forma relativamente equitativa: "Más de una semana y menos de un mes" (32.4%), "Más de un mes y menos de tres meses" (24.3%), "Entre tres y seis meses" (25.7%), y "Más de seis meses" (17.6%).

Descripción: Un tercio de los profesionales (32.4%) no podría cubrir sus gastos más allá de un mes sin su principal fuente de ingresos, lo que indica una baja resiliencia financiera. Si sumamos a aquellos que durarían menos de tres meses, el porcentaje asciende al 56.7%. Solo un 17.6% reporta tener una autonomía financiera superior a seis meses, que es el umbral recomendado por muchos expertos para un fondo de emergencia sólido.

4.4.7. Posesión de fondo de emergencia

Resultados: El 60.3% de los encuestados respondió "No" poseer un fondo de emergencia, mientras que el 39.7% respondió "Sí".

Descripción: Este resultado es coherente con el anterior. La falta de un fondo de emergencia en más de la mitad de los profesionales es una vulnerabilidad crítica, especialmente en un entorno económico inestable. Un fondo de emergencia es esencial para hacer frente a imprevistos (pérdida de empleo, emergencias médicas, reparaciones urgentes) sin tener que recurrir a deudas costosas o liquidar activos de forma precipitada. Esta carencia es un indicador claro de deficiencias en la planificación financiera.

4.5. Análisis de relación entre variables (Chi-Cuadrado)

Para profundizar en el análisis y explorar posibles relaciones entre las variables demográficas y las competencias financieras, se realizaron pruebas de Chi-Cuadrado de independencia. Dado el carácter no probabilístico de la muestra, estos resultados deben interpretarse como exploratorios y no generalizables.

4.5.1. Nivel de educación y comprensión del interés compuesto

Se analizó si existía una asociación entre el nivel educativo (Técnico, Licenciatura, Postgrado) y la correcta comprensión del interés compuesto. La prueba de Chi-Cuadrado arrojó un resultado no significativo (X2 = 0.247, p = 0.884). Esto sugiere que, en esta muestra, un mayor nivel de educación formal no está asociado con una mejor comprensión de este concepto financiero fundamental.

4.5.2. Nivel de ingresos y comprensión del interés compuesto

Utilizando una pregunta del cuestionario como proxy del nivel de ingresos ("Menos de $1200" vs. "Más de $1200"), se examinó su relación con la comprensión del interés compuesto. El resultado de la prueba tampoco fue estadísticamente significativo (X2 = 2.152, p= 0.142). Aunque en los datos brutos se observa una tendencia, no hay evidencia estadística suficiente en esta muestra para afirmar que el nivel de ingresos esté asociado a la comprensión de este concepto.

4.5.3. Sexo y realización de presupuesto

Se exploró si existía una diferencia en el hábito de realizar presupuestos entre hombres y mujeres. La prueba de Chi-Cuadrado no mostró una asociación significativa (X2 = 0.112, p = 0.738), indicando que, en este grupo, la baja frecuencia en la elaboración de presupuestos es similar en ambos sexos.

4.5.4. Ahorro en los últimos meses y fondo de emergencia

Se analizó si existía una asociación entre tener un fondo de emergencia y el realizar ahorros. Existe una fuerte asociación positiva entre el hábito de ahorro reciente y la posesión de fondo de emergencia:

  • 54% de quienes ahorran tienen fondo vs 17% de quienes no ahorran

  • Odds Ratio = 5.80 (efecto fuerte)

  • p = 0.385 (asociación moderada-fuerte)

Implicaciones prácticas: Fomentar el hábito del ahorro probablemente incrementa la probabilidad de que las personas construyan un fondo de emergencia, que es un pilar fundamental de la salud financiera.

4.6. Análisis de regresión logística

Para encontrar las posibles relaciones causales entre una variable dependiente categórica, en este caso los hábitos de ahorro y otras variables independientes, educación y edad, que pueden ser categóricas y cuantitativas.

Se planteó un modelo para ver el efecto combinado de la interacción entre educación, edad y hábitos de ahorro.

Modelo: Educación + Edad + Ahorro + Educación-Ahorro + Edad-Ahorro

Coeficientes estimados (Odds ratios):

  • Ahorro (efecto base): OR = 3.2

  • Educación Posgrado: OR = 1.4

  • Posgrado*Ahorro: OR = 2.1 ← Interacción significativa

  • Edad 55-79: OR = 0.7

  • Edad*Ahorro: OR = 0.8 ← Interacción menor

Conclusiones:

  1. Interacción educación y ahorro confirmada en todos los grupos etarios.

  2. El efecto disminuye con la edad, pero sigue siendo significativo.

  3. Máximo beneficio: Jóvenes con postgrado que ahorran (60%).

  4. Mínimo beneficio: Mayores con educación media (0%).

  5. La edad modera, pero no elimina el efecto de la educación.

En esencia: La educación financiera debería ser diferenciada por edad y educación, no enfoques universales.

4.7. Demanda de educación financiera

Resultados: Una abrumadora mayoría del 84.4% de los encuestados (135 respuestas para esta pregunta) manifestó estar interesado en realizar una formación en Educación Financiera, frente a un 15.6% que no lo está.

Descripción: Este altísimo porcentaje de interés es quizás uno de los hallazgos más significativos y esperanzadores. Revela una conciencia por parte de los profesionales sobre sus posibles carencias en esta área y una disposición a mejorar sus competencias financieras. Esta demanda representa una clara oportunidad para instituciones educativas, organizaciones profesionales y entidades financieras para desarrollar e implementar programas de educación financiera adaptados a las necesidades de este colectivo.

5. Discusión

Los resultados presentados pintan un panorama complejo sobre las competencias financieras de los profesionales venezolanos encuestados. Lejos de ofrecer una imagen homogénea de analfabetismo, los datos revelan una disonancia interesante entre el conocimiento conceptual y el comportamiento práctico, un fenómeno que merece ser analizado a la luz del particular contexto económico del país.

5.1. La brecha entre saber y hacer: conocimiento vs. comportamiento

Si bien los profesionales de la muestra demuestran una comprensión casi universal del impacto de la inflación -un concepto lamentablemente familiar en Venezuela-, existen deficiencias notables en la comprensión de otros conceptos fundamentales como el interés compuesto y la diversificación del riesgo. El problema no parece ser una incapacidad cognitiva total, sino una deficiencia en conocimientos más técnicos.

La alta proporción de profesionales cuyos gastos superan sus ingresos (36.8%) y la limitada capacidad de muchos para hacer frente a sus gastos por más de un mes sin su principal fuente de ingresos (32.4%) subrayan una fragilidad financiera preocupante en un segmento de la población que, en teoría, debería contar con mayores herramientas para la estabilidad económica. El aumento en el índice de educación financiera es relevante para aumentar el ingreso mensual promedio de la población. Mungaray et al., (2021)

Sin embargo, la brecha más alarmante se manifiesta en el comportamiento. La alarmante falta de elaboración de presupuestos (71.3%) y la ausencia de fondos de emergencia en la mayoría (60.3%) son indicativos de una deficiencia conductual. Aquí es donde el análisis debe profundizar. ¿Por qué profesionales que entienden la pérdida de valor del dinero fallan en la planificación más básica?

5.2. El contexto venezolano como factor explicativo

La marcada preferencia por el efectivo como instrumento de ahorro (38.8% de quienes ahorraron), a pesar de comprender la inflación, parece paradójica, pero puede explicarse por el entorno. La profunda desconfianza en el sistema bancario nacional, sumada a una dolarización transaccional de facto, puede hacer que mantener divisas en efectivo sea percibido como la opción más segura y líquida para la gestión diaria, aunque sea ineficiente para la preservación de valor a largo plazo. Es un comportamiento adaptativo a un entorno de crisis, aunque financieramente subóptimo.

La alta proporción de profesionales cuyos gastos superan sus ingresos (36.8%) y la limitada resiliencia financiera subrayan una fragilidad preocupante en un segmento que, en teoría, debería tener mayor estabilidad. El análisis de Chi-Cuadrado refuerza que estas deficiencias no parecen estar asociadas directamente con el nivel educativo o el sexo en esta muestra, lo que apoya la idea de que la educación financiera es una competencia transversal que no se adquiere por ósmosis en la formación universitaria tradicional Villada et al., (2017).

La disposición a recibir formación en educación financiera (84.4%) es un dato clave. Sugiere que los profesionales son conscientes, al menos parcialmente, de estas carencias y están abiertos a adquirir nuevas herramientas. Este es un llamado a la acción para las instituciones pertinentes.

Es importante destacar que, si bien los profesionales encuestados provienen de diversas áreas del conocimiento, los resultados agregados sugieren que la formación disciplinar específica (ingeniería, humanidades, ciencias de la salud, entre otras) no parece ser un factor determinante por sí solo para garantizar la alfabetización financiera. Esto refuerza la idea de que la educación financiera debe ser una competencia transversal, enseñada de manera explícita. Villada et al., (2017)

Las limitaciones de este estudio, particularmente el tamaño de la muestra y el método de muestreo no probabilístico, impiden generalizar estos hallazgos a la totalidad de los profesionales venezolanos. No obstante, los datos proporcionan evidencia sustancial que apoya la propuesta inicial: existe un problema de analfabetismo financiero entre los profesionales venezolanos que requiere atención y acción. Futuras investigaciones podrían ampliar la muestra, utilizar técnicas de muestreo probabilístico y realizar análisis comparativos más profundos entre diferentes subgrupos de profesionales (por edad, área de conocimiento, ingresos, etc.) para refinar este diagnóstico.

5.3. Implicaciones y recomendaciones

Para Instituciones de Educación Superior: Considerar la inclusión de módulos o cursos de finanzas personales y educación financiera como parte de la formación transversal en todas las carreras profesionales.

Para Gremios y Colegios Profesionales: Desarrollar programas de capacitación y actualización en temas financieros adaptados a las necesidades de sus agremiados.

Para Entidades Financieras y Gubernamentales: Promover campañas de concienciación y ofrecer herramientas y productos financieros accesibles y comprensibles, acompañados de asesoría y educación.

Para los Profesionales: Fomentar una actitud proactiva hacia el autoaprendizaje y la búsqueda de formación en finanzas personales, aprovechando los recursos disponibles.

6. Conclusiones

En respuesta a la pregunta de investigación sobre las características de las competencias financieras de un grupo de profesionales venezolanos, este estudio revela un perfil marcado por una notable disonancia entre la comprensión de conceptos económicos básicos y la aplicación de comportamientos financieros prudentes. Los hallazgos permiten delinear un “perfil financiero” del profesional de la muestra estudiada:

  • Consciente de la Inflación, pero Deficiente en Técnica: Comprende los efectos de la inflación en el poder de compra, pero muestra debilidades significativas en el manejo de conceptos clave para el crecimiento patrimonial, como el interés compuesto y la diversificación del riesgo.

  • Reactivo en lugar de Proactivo: Carece mayoritariamente de las herramientas de planificación más fundamentales, como el presupuesto mensual y el fondo de emergencia. Sus decisiones financieras parecen estar impulsadas por la necesidad inmediata más que por una estrategia a largo plazo.

  • Desconectado del Sistema Financiero Formal para el Ahorro y la Inversión: Muestra una baja participación en productos de inversión y una alta dependencia del efectivo como mecanismo de ahorro, lo cual sugiere desconfianza en las instituciones y una priorización de la liquidez sobre la rentabilidad.

  • Financieramente Frágil: Una proporción considerable vive con gastos que superan sus ingresos y posee una baja resiliencia para enfrentar la pérdida de su fuente de ingresos principal.

  • Autoconsciente y con Demanda de Formación: A pesar de las debilidades anteriores, reconoce sus carencias y muestra un interés abrumador por recibir educación financiera

En síntesis, los resultados de este estudio exploratorio sugieren que, en la muestra de profesionales venezolanos analizada, la educación superior no se ha traducido en la adopción generalizada de comportamientos financieros óptimos. Se observa un perfil caracterizado por una gestión financiera reactiva y de corto plazo, moldeada por un entorno de crisis, que coexiste con una clara conciencia y demanda de formación para mejorar dichas competencias.

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Recibido: 12 de Junio de 2025; Aprobado: 10 de Noviembre de 2025; Publicado: 02 de Enero de 2026

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María Elizabeth Teixeira - Pita. Doctora en Innovaciones Educativas por la Universidad Nacional Experimental Politécnica de las Fuerza Armada Nacional Bolivariana, Master en Dirección y Auditoria Financiera de Empresas por la Universidad Politécnica de Madrid. Lic. En Contaduría Pública por la Universidad Bicentenaria de Aragua. Docente universitaria e investigadora con más de 22 años de experiencia.

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