INTRODUCCIÓN
La violencia representa uno de los problemas más significativos en la sociedad actual, con el potencial de causar lesiones, discapacidades y problemas de salud. Es un fenómeno que se puede prevenir, es decir, podría anticiparse. Todos, sin distinción, pueden ser afectados por este problema, siendo los jóvenes particularmente vulnerables, especialmente al consumir alcohol, lo que aumenta la probabilidad de enfrentar violencia física. Las causas de la violencia pueden variar según la situación, y actualmente, el consumo de alcohol, como principal depresor, emerge como una causa destacada de violencia física. Aunque la relación entre el consumo de alcohol y la violencia es evidente, se requieren más datos para establecer leyes específicas en ciertos grupos o sectores de la población.
En este sentido, el consumo de alcohol es considerado un problema sociosanitario y económico grave presente en nuestra sociedad actual, que puede llegar a crear una dependencia y hasta una adicción. En Ecuador más de 900.000 personas consumen alcohol, de las cuales el 41,8% afirma que su consumo es semanal(1). Este problema se considera una prioridad de salud pública, se tiene como objetivo reducir los hábitos negativos de consumo de alcohol y mitigar los efectos que el abuso de este bien produce en la sociedad y en la salud de los individuos(2).
Adicionalmente, el individuo puede percibirse provocado y responder con violencia frente a diversas situaciones. Según la teoría del aprendizaje social, la relación entre la agresividad y el consumo de alcohol se atribuye a la influencia del entorno sociocultural, que anticipa la aparición de comportamientos agresivos, así como a las expectativas individuales del consumidor. Asimismo, las teorías individuales consideran el contexto sociocultural del individuo y sus antecedentes personales, incluido el consumo de alcohol y otras sustancias adictivas, como posibles explicaciones para el uso de violencia en relaciones de pareja(3).
Con este antecedente se conoce que el consumo nocivo de alcohol entre los adolescentes es cada vez más preocupante, ya que ocasiona la reducción del autocontrol y aumenta los comportamientos de riesgo; entre ellos, generación de violencia, relaciones sexuales no protegidas y puede provocar problemas de salud en etapas posteriores e influir en la esperanza de vida. Al respecto, la violencia es el uso intencional de la fuerza física o el poder real o como amenaza contra uno mismo, una persona, grupo o comunidad que tiene como resultado la probabilidad de daño psicológico, lesiones, la muerte, privación o mal desarrollo(4).
En cuanto, al concepto de violencia implica el uso intencional de la fuerza física, amenazas contra uno mismo, otra persona, un grupo o una comunidad que tiene como consecuencia un traumatismo, daños psicológicos, problemas de desarrollo o la muerte. También se considera que es un comportamiento deliberado que puede provocar daños físicos o psíquicos al prójimo. Es importante tener en cuenta que, más allá́ de la agresión física, la violencia puede ser emocional mediante ofensas o amenazas. Por ello la violencia puede causar tanto secuelas físicas como psicológicas(2).
Algunos tipos de violencia se pueden mencionar: según quien comete el acto violento(5): violencia dirigida contra uno mismo o auto infligida. Hace referencia a las acciones que provocan daño en las personas, pero que han sido producidos por ellas mismas, o cuando el agente y el paciente son la misma persona. Dentro de este tipo de violencia se encuentran: el suicidio, autolesiones o mutilaciones; violencia interpersonal y violencia colectiva. Violencia según el tipo de daño causado(6): Violencia psicológica. Violencia física. Violencia sexual. Violencia patrimonial. Violencia económica. entre otros.
Por otro lado, el alcohol, estadísticamente corresponde al tercer factor de riesgo de muerte prematura y discapacidad, además se trata de una sustancia adictiva la cual puede generar dependencia. El alcohol tiene un alto índice de consumo por parte de adolescentes y jóvenes(7).
De acuerdo con lo desarrollado, se formula como objetivo general de la investigación describir el consumo de alcohol con la posibilidad de ser víctima de violencia física en estudiantes universitarios.
MÉTODO
El método desarrollado en este estudio se basa en la perspectiva cuantitativa utilizando la tipología documental-bibliográfica que ayudan a establecer el análisis del objeto de investigación y tiene como objetivo describir el tema tratado(8). El material abordado se conformó por tesis de grado, investigaciones científicas, trabajos arbitrados y con ello descubrir características y relaciones entre los elementos, que conforman el problema abordado(9). Se aplicó un cuestionario a una muestra de 129 estudiantes.
RESULTADOS
Luego del desarrollo del método, aplicado por los investigadores se muestran a continuación los resultados obtenidos.
1. ¿Cuántas veces al mes consume alcohol?
De acuerdo con la figura 1, respecto a la frecuencia con la que consumen alcohol los participantes de la investigación, se puede evidenciar que en su mayoría consumen de 1 a 2 veces al mes, con un valor de (37%), seguido de personas que no consumen alcohol (32%); se observa también un valor de (0%) respecto a las personas que consumen alcohol con una frecuencia de más de 6 veces al mes.
2. ¿Cuánta cantidad de alcohol consume, asumiendo que cada vaso tiene 200 ml?
En base a la cantidad de alcohol consumida por parte de los participantes, los resultados de la figura 2, muestran que la mayor parte de la población (32%) no consumen nada de alcohol; seguido de un (26%) de personas que consumen de 4 a 6 vasos, teniendo en cuenta que cada vaso contiene 200ml; en menor porcentaje, (10%) consumen de 7 a 10 vasos de alcohol y un (16%) consumen más de 10 vasos, siendo este un valor de mucha importancia para la investigación.
3. ¿Ha sido víctima de violencia física cuando ha estado bajo el efecto del alcohol?
De acuerdo con la figura 3 es muy evidente que la gran mayoría de todos los participantes han sido víctimas de violencia física cuando han estado bajo los efectos del alcohol, siendo el (90%) de los que respondieron que sí, lo cual lleva a pensar que el alcohol si es un factor de riesgo o se encuentra asociado a violencia física por quienes lo consumen; a diferencia del (10%) de participantes quienes respondieron que no.
DISCUSIÓN
La violencia física son todos los castigos físicos, formas de tortura y tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, además de la intimidación y las novatadas por parte de adultos o de otros niños. Se emplea la fuerza física con el fin de causar dolor o malestar por más leve que sea(10). Es bien conocido popularmente que el consumo de alcohol se da más en varones que en mujeres, existen varios factores que pueden justificar esta creencia(11).
El consumo de alcohol es una práctica frecuente, tanto en poblaciones adultas como jóvenes, al ser una sustancia lícita a nivel social, es de fácil acceso a la población joven, nuestro estudio determinó que un 36,8% de participantes consumen alcohol de 1 a 2 veces al mes, lo cual permite distinguir la frecuencia con que se puede exponer a ciertos tipos de violencia relacionada con el alcohol.
En una investigación realizada en Cuba en 2019 se obtuvo que el 30,2% de los participantes tuvieron un consumo de alcohol de 1 a 2 veces al mes, ambos datos guardan relación con nuestros resultados que coinciden con lo planteado(12). El consumo de alcohol puede estar relacionado con una acción violenta, dado que afecta las inhibiciones individuales o los mecanismos de control de los impulsos violentos. El abuso del alcohol puede fomentar comportamientos ofensivos, en mayor o menor grado(13).
CONCLUSIONES
Los resultados obtenidos en este estudio evidenciaron que los universitarios consumen alcohol frecuentemente pero, menos de la mitad, aseguró haber sufrido violencia física de manera repetitiva estando bajo los efectos del alcohol, por parte de desconocidos y amigos. Dentro de este contexto nos damos cuenta que las personas cuando consumen alcohol se vuelven vulnerables a que alguna otra persona abuse de su condición para agredirlo físicamente.











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