INTRODUCCIÓN
La enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19), causada por el virus SARS-CoV-2, fue identificada por primera vez en Wuhan, China, en diciembre de 2019 5. El 30 de enero de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el brote como una emergencia de salud pública de importancia internacional, y posteriormente, el 11 de marzo de 2020, fue caracterizada como pandemia 6.
La pandemia de COVID-19 ha ejercido una presión sin precedentes sobre los sistemas de salud a nivel mundial, particularmente sobre el personal sanitario de primera línea 7. En este contexto, las unidades de cuidados intensivos (UCI) se han convertido en espacios críticos donde la demanda de atención especializada ha aumentado exponentially, requiriendo del personal de enfermería una respuesta inmediata y eficaz 8.
La bioseguridad, definida por la OMS como un conjunto de normas y medidas destinadas a proteger la salud del personal sanitario frente a riesgos biológicos, químicos y físicos, ha adquirido una relevancia fundamental durante la pandemia 9. Los equipos de protección personal (EPP) constituyen la primera línea de defensa para el personal de enfermería, siendo esenciales para prevenir la transmisión nosocomial del virus 10.
El autocuidado en enfermería, conceptualizado por Dorothea Orem como las actividades que los individuos realizan para mantener su salud y bienestar, cobra especial importancia en el contexto de la pandemia 11. Para el personal de enfermería que labora en UCI, el autocuidado no solo representa una responsabilidad personal, sino también profesional y social, ya que su salud impacta directamente en la calidad de atención brindada a los pacientes 12.
La literatura científica ha documentado múltiples desafíos enfrentados por el personal de enfermería durante la pandemia, incluyendo la escasez de EPP, el incremento de la carga laboral, el estrés psicológico y el riesgo de contagio 13 14. Estos factores han influido significativamente en las prácticas de autocuidado y en la percepción de seguridad laboral del personal sanitario 15.
En Ecuador, el sistema de salud ha enfrentado importantes desafíos durante la pandemia, particularmente en lo relacionado con la disponibilidad y calidad de insumos de bioseguridad 16. El Hospital Alfredo Noboa Montenegro, como centro de referencia en la provincia de Bolívar, ha sido uno de los establecimientos que ha atendido pacientes críticos con COVID-19, lo que hace relevante analizar la experiencia de su personal de enfermería.
Por tanto, el objetivo de este estudio fue describir la asociación entre los insumos de bioseguridad y el autocuidado de enfermería en COVID-19 en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Alfredo Noboa Montenegro.
MÉTODO
Se realizó un estudio descriptivo, transversal con enfoque cuantitativo. La investigación se desarrolló en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Alfredo Noboa Montenegro, ubicado en Guaranda, provincia de Bolívar, Ecuador, durante el período de la pandemia de COVID-19.
La población de estudio estuvo conformada por todo el personal de enfermería que laboró en la UCI durante la pandemia, incluyendo 15 licenciados en enfermería y 4 auxiliares de enfermería, para un total de 19 participantes. Se utilizó un muestreo censal, incluyendo a toda la población objetivo.
Los criterios de inclusión fueron: personal de enfermería (licenciados y auxiliares) que trabajaron en atención directa en la UCI durante la pandemia de COVID-19, y que aceptaron participar voluntariamente en la investigación. Los criterios de exclusión incluyeron: personal que no laboró en la UCI y participantes que desearon retirarse del estudio voluntariamente.
Para la recolección de datos se utilizó un cuestionario estructurado de elaboración propia, validado por expertos, que evaluó las variables: características sociodemográficas, percepción sobre la adecuación de insumos de bioseguridad, y prácticas de autocuidado. El instrumento constó de 12 preguntas con opciones de respuesta tipo Likert (Sí, No, Tal vez).
La recolección de datos se realizó mediante encuesta online, garantizando el anonimato y la confidencialidad de los participantes. Previo a la aplicación del instrumento, se obtuvo el consentimiento informado de todos los participantes y la autorización institucional correspondiente.
Para el análisis estadístico se utilizó Microsoft Excel, aplicando estadística descriptiva con cálculo de frecuencias absolutas y relativas. Los resultados se presentaron en tablas de distribución de frecuencias. El estudio cumplió con los principios éticos establecidos en la Declaración de Helsinki y fue aprobado por las autoridades institucionales correspondientes 17.
RESULTADOS
Las características sociodemográficas de los participantes mostraron que el 47,4% (n=9) tenía edades comprendidas entre 30-35 años, seguido del 42,1% (n=8) entre 20-29 años, y el 10,5% (n=2) entre 36-40 años. En cuanto al sexo, el 68,4% (n=13) correspondió al sexo femenino y el 31,6% (n=6) al masculino.
Respecto al nivel académico, el 68,4% (n=13) tenía licenciatura en enfermería, el 21,1% (n=4) eran técnicos en enfermería, y el 10,5% (n=2) contaba con estudios de maestría. En relación al rol desempeñado, el 73,7% (n=14) se desempeñaba como enfermera hospitalaria, el 21,4% (n=4) como auxiliar de enfermería, y el 5,3% (n=1) como enfermera jefa de unidad.
En cuanto a la evaluación de los insumos de bioseguridad y autocuidado, los resultados mostraron que el 84,2% (n=16) del personal consideró que los insumos de bioseguridad proporcionados por la institución no fueron adecuados para el autocuidado personal durante la pandemia, mientras que solo el 15,8% (n=3) los consideró adecuados.
Respecto a la cantidad de insumos, el 89,5% (n=17) manifestó que la cantidad de insumos de bioseguridad designados no fue suficiente para todo el personal de cuidado directo con pacientes COVID-19, y únicamente el 10,5% (n=2) consideró que fue suficiente.
En relación a la importancia del autocuidado, el 78,9% (n=15) reconoció que el autocuidado es importante para la salud personal, el 15,8% (n=3) no lo consideró importante, y el 5,3% (n=1) respondió "tal vez". Adicionalmente, el 84,2% (n=16) consideró que el autocuidado dirigido a profesionales de enfermería es bueno practicarlo.
Sobre la utilidad de los insumos de bioseguridad para el autocuidado, el 52,6% (n=10) manifestó que los insumos ayudaron en el autocuidado personal, mientras que el 42,1% (n=8) indicó que no, y el 5,3% (n=1) respondió "tal vez".
El análisis global de las respuestas mostró que el 53,3% de las respuestas fueron negativas respecto a la adecuación de insumos de bioseguridad y su relación con el autocuidado, el 45,4% fueron positivas, y el 1,3% fueron indecisas.
DISCUSIÓN
Los resultados de este estudio evidencian una problemática significativa en la asociación entre la disponibilidad de insumos de bioseguridad y las prácticas de autocuidado del personal de enfermería durante la pandemia de COVID-19. La percepción mayoritariamente negativa (53,3%) respecto a la adecuación de los insumos de bioseguridad coincide con reportes internacionales que han documentado deficiencias similares en diversos sistemas de salud 18 19.
La predominancia del sexo femenino (68,4%) en la muestra es consistente con la composición demográfica tradicional de la profesión de enfermería a nivel mundial 20. La edad promedio de los participantes (30-35 años) representa un grupo de profesionales en etapa de consolidación profesional, lo que hace más relevante su percepción sobre las condiciones laborales y de seguridad 21.
El hallazgo de que el 84,2% del personal consideró inadecuados los equipos de protección personal proporcionados es particularmente preocupante, ya que estos constituyen la primera línea de defensa contra la transmisión del SARS-CoV-2 22. Esta situación es similar a la reportada en otros países de América Latina, donde la escasez y calidad deficiente de EPP ha sido una constante durante la pandemia 23 24.
La percepción de insuficiencia en la cantidad de insumos (89,5%) refleja una problemática estructural en la gestión de recursos sanitarios durante emergencias. Estudios previos han demostrado que la escasez de EPP no solo incrementa el riesgo de contagio, sino que también genera estrés psicológico y afecta la calidad de atención 25 26.
Es destacable que, a pesar de las deficiencias en insumos, el 78,9% del personal reconoció la importancia del autocuidado. Este hallazgo sugiere que existe conciencia sobre la relevancia del autocuidado, pero las condiciones institucionales no facilitan su implementación adecuada 27. La teoría de autocuidado de Orem enfatiza que las personas tienen la capacidad y responsabilidad de cuidar de sí mismas, pero requieren de condiciones favorables para hacerlo efectivamente 28.
La discrepancia entre el reconocimiento de la importancia del autocuidado y la percepción de inadecuación de los insumos sugiere la existencia de barreras institucionales que limitan la implementación de prácticas de autocuidado efectivas. Esta situación puede generar un círculo vicioso donde la falta de recursos adecuados compromete tanto la salud del personal como la calidad de atención a los pacientes 29.
Los resultados también evidencian la necesidad de fortalecer los sistemas de gestión de riesgos ocupacionales en las instituciones de salud. La implementación de programas integrales de salud ocupacional que incluyan no solo la provisión de EPP adecuados, sino también capacitación continua en bioseguridad y promoción del autocuidado, es fundamental para garantizar la seguridad del personal sanitario 30.
Las limitaciones de este estudio incluyen el tamaño de muestra relativamente pequeño y su realización en una sola institución, lo que puede limitar la generalización de los resultados. Sin embargo, los hallazgos son consistentes con la literatura internacional y proporcionan evidencia valiosa sobre la realidad del personal de enfermería en hospitales de segundo nivel en Ecuador.
CONCLUSIONES
Los insumos de bioseguridad constituyen herramientas fundamentales para limitar el riesgo de contagio en el personal de salud que atiende pacientes con COVID-19. Sin embargo, este estudio evidencia una asociación deficiente entre la disponibilidad de estos insumos y las prácticas de autocuidado del personal de enfermería en la UCI del Hospital Alfredo Noboa Montenegro.
La mayoría del personal de enfermería percibió como inadecuados tanto la calidad como la cantidad de insumos de bioseguridad proporcionados durante la pandemia, lo que compromete significativamente su capacidad para implementar prácticas efectivas de autocuidado. Esta situación representa un riesgo no solo para la salud ocupacional del personal, sino también para la calidad y seguridad de la atención brindada a los pacientes. A pesar de las deficiencias identificadas, el personal de enfermería demuestra una alta conciencia sobre la importancia del autocuidado, lo que sugiere que las limitaciones son principalmente de carácter institucional y no individual. Esta situación demanda acciones urgentes por parte de las autoridades sanitarias para garantizar la provisión adecuada de insumos de bioseguridad y el fortalecimiento de programas de salud ocupacional. Se recomienda implementar estrategias integrales que incluyan: mejora en la gestión y provisión de EPP de calidad, desarrollo de protocolos específicos de bioseguridad para UCI, capacitación continua del personal en prácticas de autocuidado, y establecimiento de sistemas de monitoreo y evaluación de la salud ocupacional del personal de enfermería. La experiencia de la pandemia de COVID-19 debe servir como catalizador para el fortalecimiento de los sistemas de bioseguridad hospitalaria y la promoción del autocuidado del personal sanitario, elementos esenciales para garantizar la resiliencia de los sistemas de salud ante futuras emergencias sanitarias.










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