INTRODUCCIÓN
Las lesiones por presión representan uno de los problemas más graves en salud pública, especialmente en pacientes críticos, donde a pesar de ser evitables en la mayoría de los casos con medidas adecuadas de reposicionamiento, mantienen una elevada incidencia 1. Estas lesiones constituyen eventos adversos constantes que originan problemas patológicos adicionales, llevando a mayor estadía hospitalaria, deterioro de la calidad de vida, malestar y aumento de la morbilidad en los pacientes 2. Actualmente, las úlceras por presión constituyen una condición que agrava el estado de salud hasta producir en muchos casos la muerte del paciente, siendo altamente preocupante que prácticamente el 95% de estas lesiones son evitables con medidas sencillas como los cambios posturales 3. En entornos asistenciales críticos, estas lesiones son frecuentes debido a las condiciones específicas del paciente, procedimientos terapéuticos como sedación, ventilación mecánica, estado nutricional comprometido y la inmovilidad prolongada 4 5.
MÉTODO
Se realizó una revisión bibliográfica de tipo cualitativa y descriptiva a partir de información recolectada en bases de datos científicas como PubMed, LILACS, BVS, ELSEVIER, Research Gate y SciELO. La búsqueda se efectuó utilizando palabras clave: lesiones por presión, úlceras por presión, pacientes críticos y UCI 6. Se incluyeron fuentes bibliográficas como libros, artículos científicos originales, de revisión, estudios de caso, informes y publicaciones de revistas indexadas, considerando que más del 50% de los documentos fueran publicados entre 2018 y 2022, en idiomas español, inglés y portugués. Se excluyó información que no cumpliera con los criterios establecidos, que no estuviera directamente relacionada con lesiones por presión en pacientes críticos, y fuentes de información de acceso restringido o contenido incompleto 7.
RESULTADOS
La revisión bibliográfica identificó un total de 450 fuentes bibliográficas iniciales. Tras la aplicación de criterios de inclusión-exclusión quedaron 150 fuentes que fueron revisadas según título y resumen para determinar su pertinencia, finalmente se realizó la revisión con 36 fuentes relevantes 8. Las lesiones por presión se definen como heridas de origen isquémico localizadas en piel y tejidos subyacentes con pérdida de sustancia cutánea debido a presión prolongada o fricción entre dos planos duros 9. Los factores de riesgo identificados incluyen factores intrínsecos como inmovilidad, alteraciones respiratorias/circulatorias, diabetes, edad avanzada, malnutrición y factores extrínsecos como humedad, procedimientos médicos e insuficiente cuidado preventivo 10. Los cambios posturales demostraron ser la medida preventiva más efectiva, recomendándose realizarlos cada 2-6 horas dependiendo del estado del paciente, con posiciones que no excedan 30 grados de lateralización para evitar presión sobre trocánteres 11 12.
DISCUSIÓN
Los resultados obtenidos coinciden con la literatura internacional que identifica el reposicionamiento y movilización como intervenciones que reducen significativamente la magnitud de presión sobre zonas vulnerables del cuerpo 13. Gaspar et al. recomiendan reposicionar al paciente encamado con frecuencia que puede diferir según la condición médica y tipo de superficie de apoyo, considerando un intervalo de 2 horas para aliviar presión y mejorar comodidad 14. Los cambios posturales manteniendo posición corporal correcta constituyen el principal método para prevenir úlceras por presión en pacientes encamados, reduciendo al mínimo la afectación de zonas vulnerables 15. La evidencia científica demuestra que reposicionar cada dos horas puede evitar lesiones por presión hasta en un 14%, porcentaje que se incrementa cuando se reduce presión en prominencias óseas mediante medidas de confort 16. La posición lateral de 30 grados se considera más efectiva que la posición supina y lateral de 90 grados, minimizando la presión de interfaz y permitiendo mejor flujo sanguíneo y oxigenación transcutánea 17.
CONCLUSIONES
Las lesiones por presión son heridas de origen isquémico que se desarrollan en piel y tejido subcutáneo como producto de presión sostenida, movimiento de cizalla y fricción, involucrando factores intrínsecos y extrínsecos que requieren evaluación exhaustiva para cuantificar el daño y plantear medidas específicas. Los cambios posturales son beneficiosos para evitar el aparecimiento y progresión de lesiones por presión en pacientes críticos porque permiten redistribuir la presión en tejidos blandos, facilitan la descarga de prominencias óseas, permiten mayor flujo sanguíneo y oxigenación, además de capacidad funcional y confort. Para este fin, los cambios posturales deben realizarse de manera frecuente en el paciente crítico con un rango de 2 a 6 horas dependiendo del estado del paciente, tolerancia, superficies de contacto y nivel de riesgo de lesiones por presión.










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