INTRODUCCIÓN
Las úlceras por presión (UPP) constituyen una de las complicaciones más frecuentes y prevenibles en el ámbito hospitalario, especialmente en adultos mayores internados en unidades de cuidados intensivos. Estas lesiones, provocadas por fricción mantenida en zonas corporales específicas, resultan en daño del tejido sano debido a la presión sostenida entre prominencias óseas y superficies externas 1.
El proceso de envejecimiento predispone significativamente a la aparición de UPP debido a los cambios fisiológicos asociados: disminución de la elasticidad cutánea, reducción del tejido subcutáneo, alteraciones en la microcirculación y deterioro de la capacidad funcional. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) enfatiza que los cuidados de enfermería en la prevención de UPP requieren un enfoque multidisciplinario, particularmente en sistemas de salud con recursos limitados como los de América Latina 2.
La prevalencia de UPP varía significativamente según el contexto: del 3% al 50% en unidades de cuidados intensivos, neurología y medicina interna. Datos epidemiológicos internacionales muestran prevalencias del 23-29% en Canadá, 6-15% en Australia, 8-15% en Estados Unidos y 21-23% en países europeos como Bélgica, Suiza e Inglaterra. Esta variabilidad refleja diferencias en los sistemas de salud, protocolos de prevención y características poblacionales 3.
El impacto económico de las UPP es considerable, incluyendo costos directos como tiempo adicional de profesionales, insumos médicos, procedimientos específicos y medicamentos, así como costos indirectos relacionados con el aumento de la estancia hospitalaria. Además, las UPP representan un indicador de calidad asistencial y pueden tener implicaciones legales importantes 4.
En el contexto de cuidados intensivos, los pacientes adultos mayores presentan múltiples factores de riesgo: inmovilidad prolongada, alteraciones del estado de conciencia, inestabilidad hemodinámica, uso de dispositivos médicos, malnutrición y comorbilidades múltiples. La prevención efectiva requiere la implementación sistemática de intervenciones de enfermería basadas en evidencia científica 5 6.
MÉTODO
Se realizó una investigación cualitativa y documental mediante revisión bibliográfica de literatura científica publicada entre 2018-2022. La búsqueda se efectuó en bases de datos especializadas y sitios web oficiales de salud, priorizando estudios de mayor relevancia científica.
Criterios de inclusión:
Artículos científicos revisados por pares
Tesis de posgrado
Libros especializados en el tema
Guías de práctica clínica
Publicaciones entre 2018-2022
Literatura en español e inglés
Estudios relacionados con prevención de UPP en adultos mayores
Criterios de exclusión:
Tesis de pregrado
Información periodística
Artículos no relacionados con cuidados de enfermería
Publicaciones anteriores a 2018 (excepto artículos de alto impacto)
Fuentes no científicas
La estrategia de búsqueda incluyó términos como "úlceras por presión", "prevención", "cuidados de enfermería", "adultos mayores", "cuidados intensivos" y sus equivalentes en inglés. Se realizó análisis documental y síntesis de la información más relevante.
RESULTADOS
Fisiopatología y factores de riesgo
La piel, como órgano de protección más extenso del cuerpo, está compuesta por epidermis (capa superficial avascular), dermis (vascularizada con folículos pilosos y glándulas sudoríparas) e hipodermis (tejido subcutáneo con adipocitos). Las UPP resultan de la disminución del aporte de oxígeno ante presión sostenida en prominencias óseas, ocasionando necrosis tisular en diferentes niveles 7.
Los mecanismos fisiopatológicos incluyen tres elementos principales: presión (fuerza gravitacional que reduce aporte sanguíneo), fricción (fuerza paralela a la piel por rozamiento) y cizallamiento (combinación de presión y fricción que provoca desgarro interno de tejidos). Los factores de riesgo se clasifican en intrínsecos (alteraciones motoras, sensitivas, circulatorias, nutricionales y edad avanzada) y extrínsecos (humedad, objetos extraños, tratamientos farmacológicos) 8.
Clasificación de úlceras por presión
Estadio 1: Piel íntegra con enrojecimiento que no palidece en zona delimitada, frecuentemente en prominencias óseas.
Estadio 2: Pérdida parcial del espesor cutáneo a nivel dérmico, úlcera abierta superficial rojiza sin tejidos necróticos.
Estadio 3: Pérdida total del espesor tisular con visualización de tejido subcutáneo, sin exposición ósea, tendinosa o muscular.
Estadio 4: Pérdida total del espesor tisular con exposición ósea, tendinosa o muscular, presencia de esfacelos y tunelizaciones 9 10.
Diagnósticos de enfermería
Basados en la taxonomía NANDA-I, los principales diagnósticos incluyen:
Riesgo de lesión: Relacionado con alteración sensorial, hipoxia tisular, malnutrición y edad avanzada
Riesgo de deterioro de la integridad cutánea: Asociado a factores mecánicos, hidratación inadecuada y presión sobre prominencias óseas
Deterioro de la movilidad en cama: Vinculado a alteraciones cognitivas y neuromusculares
Riesgo de úlcera por presión: Relacionado con múltiples factores de riesgo específicos 11.
Intervenciones de enfermería (NIC)
Vigilancia de la piel: Observación sistemática de enrojecimiento, temperatura, edema, sequedad y cambios en la integridad cutánea.
Manejo de presiones: Aplicación de protectores, uso de superficies especiales de apoyo, mantenimiento de piel limpia y seca, aplicación de ácidos grasos hiperoxigenados.
Prevención de úlceras por presión: Valoración del riesgo, registro del estado cutáneo, aplicación de barreras protectoras, control de movilidad y aseguramiento de nutrición adecuada.
Cambio de posición: Colocación sistemática del paciente para promover bienestar y prevenir complicaciones, evitando posiciones que aumenten el dolor.
Cuidados del paciente encamado: Uso de colchones terapéuticos, alineación corporal adecuada, vigilancia cutánea continua.
Manejo nutricional: Evaluación del estado nutricional, identificación de alergias, establecimiento de requerimientos calóricos, ajuste dietético según necesidades.
Manejo de líquidos/electrólitos: Monitorización de signos de deshidratación, control de peso, administración de líquidos según prescripción 12.
Resultados esperados (NOC)
Integridad tisular: Mantenimiento de estructura y función de piel y membranas mucosas
Posición corporal autoiniciada: Capacidad de cambio independiente de posición
Movilidad: Disponibilidad para movimiento en el entorno
Estado nutricional: Ingesta y asimilación adecuada de nutrientes
Hidratación: Equilibrio hídrico en compartimentos corporales 13.
DISCUSIÓN
Los resultados obtenidos confirman que las UPP representan un problema de salud pública prevenible en el 95% de los casos, con particular relevancia en adultos mayores hospitalizados en cuidados intensivos. La implementación sistemática del proceso de atención de enfermería emerge como la estrategia más efectiva para la prevención, coincidiendo con investigaciones que demuestran la importancia de protocolos estandarizados 14.
El modelo de Virginia Henderson, centrado en las 14 necesidades básicas, proporciona un marco teórico sólido para abordar la prevención de UPP. Las necesidades más relevantes incluyen: mantener la integridad cutánea, moverse y mantener posturas adecuadas, alimentación e hidratación apropiadas, y eliminación corporal efectiva. Este enfoque holístico permite una atención integral que trasciende el cuidado local de la lesión 15.
La evidencia científica respalda que la prevención de UPP requiere un enfoque multifactorial que incluya valoración sistemática del riesgo, intervenciones específicas según el nivel de riesgo identificado, educación del personal y monitorización continua de resultados. La calidad de los cuidados de enfermería se refleja directamente en la reducción de la incidencia de UPP.
El déficit actual de profesionales de enfermería en las instituciones hospitalarias representa un desafío significativo para la implementación efectiva de medidas preventivas, requiriendo estrategias organizacionales que garanticen la continuidad y calidad de los cuidados.
CONCLUSIONES
La revisión bibliográfica permitió identificar los cuidados de enfermería esenciales para la prevención de UPP en adultos mayores en cuidados intensivos. Los diagnósticos enfermeros prioritarios incluyen riesgo de lesión, deterioro de la integridad cutánea, alteraciones de la movilidad y riesgo específico de UPP.
Las intervenciones de enfermería más efectivas comprenden vigilancia cutánea sistemática, manejo adecuado de presiones, cambios posicionales programados, cuidados integrales del paciente encamado y manejo nutricional e hídrico optimizado. Estas intervenciones, cuando se implementan de manera sistemática, logran mantener la integridad tisular, posición corporal adecuada, movilidad apropiada y estado nutricional óptimo.
La enfermería desempeña un papel fundamental en la prevención de UPP, contribuyendo significativamente a la reducción de la mortalidad hospitalaria y mejorando la calidad de vida de pacientes y familias. Es esencial fortalecer el talento humano en enfermería y promover la actualización continua de conocimientos preventivos para garantizar la excelencia en la atención.










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