INTRODUCCIÓN
La Diabetes Mellitus tipo 2 (DM2) es hoy un problema tanto sanitario como económico. Afecta a unos 463,2 millones de adultos; muchos de ellos ni siquiera saben que la padecen. En la práctica, eso significa menos oportunidades para prevenir complicaciones y un control que suele llegar tarde. Las proyecciones hacia 2045 resultan inquietantes: podrían registrarse cerca de 600 millones de casos. En 2019, por otra parte, se atribuyeron a la diabetes y sus complicaciones alrededor de 4,2 millones de muertes, una carga humana que también reduce la productividad y limita el desarrollo económico 1 2.
En el plano regional la situación no es menos grave. Baldeón y colaboradores reportaron que, en 2018, el 6,6% de las defunciones registradas en Ecuador se relacionaron con DM2; según el INEC, fue la segunda causa de muerte ese año. 3,4 ¿Qué implica esto en la práctica? Que los sistemas de salud de países de ingresos bajos y medios reciben una presión sostenida. La capacidad institucional, en muchos casos, no alcanza para responder con rapidez; por eso las repercusiones socioeconómicas tienden a amplificarse 3 4.
En Ecuador, las estadísticas y estudios recientes confirman que la DM2 figura entre las principales causas de morbilidad y mortalidad. Predomina en la población adulta y muestra variaciones según sexo y región. Entre los factores asociados se encuentran el sobrepeso, el sedentarismo y el envejecimiento poblacional; todos contribuyen, en distinta medida, a la tendencia observada. Los registros del Hospital Básico Guaranda reflejan un volumen notable de atenciones y hospitalizaciones por diabetes durante 2024; es decir, existe demanda asistencial y, con ella, riesgo de complicaciones evitables si no se fortalece el autocuidado.
La evidencia especializada subraya que la educación en diabetes y el empoderamiento del paciente son claves para el automanejo. Programas educativos continuos mejoran la adherencia terapéutica y reducen eventos adversos 5 6 7 8. ¿Por qué no aprovechar entonces la interacción clínica para educar mejor? En la práctica, sin embargo, aparecen barreras claras: tiempo limitado del personal de enfermería, comunicación insuficiente entre profesional y paciente y escasez de programas adaptados a necesidades individuales 9 10 11. Tales limitaciones dificultan cambios sostenibles en el estilo de vida y en las prácticas de autocuidado.
Frente a ese escenario, el rol de enfermería adquiere relevancia estratégica. No se trata solo de transmitir información; implica acompañar procesos, motivar y diseñar intervenciones que integren capacitación del equipo y programas dirigidos a los usuarios. Identificar las prácticas de autocuidado vigentes permite orientar medidas concretas y realistas que favorezcan su adopción y mantenimiento 12 13 14.
La situación se refleja con claridad en la práctica asistencial del Hospital Básico Guaranda (HBG). Entre enero y septiembre de 2024, el servicio de Epidemiología registra 1.674 atenciones relacionadas con diabetes; la DMT2 figura entre las 13 principales causas de morbilidad del hospital y se reportan 87 hospitalizaciones en ese periodo. Estos datos evidencian la prevalencia de la enfermedad y las complicaciones que surgen cuando el autocuidado no se fortalece. Además, el HBG no dispone de estadísticas sobre reingresos ni mortalidad por esta patología, dado que los casos graves se derivan a centros de mayor complejidad; es relevante destacar que, según las cifras institucionales, el sexo femenino resulta más afectado.
El autocuidado aparece como un pilar esencial en el manejo de la DM2. Cuando las personas comprenden su condición y desarrollan habilidades prácticas, mejoran su adherencia terapéutica y reducen el riesgo de complicaciones. Sin embargo, la observación directa en el área de Consulta Externa del HBG durante prácticas de máster revela deficiencias en la educación que brinda el personal de enfermería: la información resulta insuficiente o no se adapta a las necesidades individuales, lo que limita la capacidad del paciente para seguir recomendaciones médicas y tomar decisiones informadas 15.
Entre las barreras operativas identificadas, destaca la falta de tiempo y recursos del personal enfermero para ofrecer educación individualizada. Esta restricción fragmenta la atención educativa y dificulta el seguimiento sistemático, factores que obstaculizan el empoderamiento del paciente. Asimismo, se detectan déficits concretos en conocimientos sobre monitoreo de glucosa, administración de insulina y cuidado de los pies; estas lagunas, en un contexto donde el sobrepeso y el sedentarismo son prevalentes, aumentan la probabilidad de complicaciones crónicas.
Los pacientes expresan de forma recurrente la necesidad de recibir educación en salud más consistente y adaptada a su realidad. Cuando el personal no dispone de herramientas ni de tiempo para educar, la adherencia al tratamiento suele disminuir. El resultado: prácticas de autocuidado menos efectivas y mayor riesgo de complicaciones. No es solo una cuestión de información; influye la oportunidad, el seguimiento y la forma en que se comunica el mensaje 16.
Partiendo de esa situación, este artículo se propone evaluar las prácticas de autocuidado en pacientes con DMT2 atendidos en la Consulta Externa del Hospital Básico IESS Guaranda y, a partir de los hallazgos, diseñar una intervención de enfermería orientada a fortalecer conocimientos, habilidades y adherencia. El objetivo final es mejorar resultados en salud y reducir complicaciones evitables mediante una estrategia educativa práctica y sostenible.
MÉTODO
El estudio fue de tipo observacional descriptivo y se orientó a caracterizar conocimientos y prácticas de autocuidado en pacientes con diabetes mellitus. No se intervino de forma experimental; la intención fue observar conductas en su contexto habitual y, a partir de ello, detectar necesidades educativas concretas. La población incluyó a pacientes diabéticos que acudieron a la Consulta Externa del Hospital Básico Guaranda durante el periodo de estudio. La selección se realizó por muestreo por conveniencia, completando el tamaño calculado para asegurar la representatividad de la muestra disponible.
Fue diseñado y aplicado un cuestionario estructurado para la recolección de datos que evaluó:
Conocimientos sobre la enfermedad y su manejo;
Habilidades de autocuidado diario (alimentación, medicación, control glucémico, cuidado de los pies);
Percepción sobre la necesidad de capacitación.
El instrumento fue validado por expertos y pilotado en un pequeño grupo previo para ajustar redacción y tiempos de aplicación. Además, se empleó una lista de verificación (checklist) para el control del cumplimiento de actividades
A partir de los resultados preliminares de la encuesta se diseñó un programa educativo centrado en el tema más frecuente: el cuidado de los pies en el paciente diabético 13. La intervención se planteó como un Project Capstone -actividad final del posgrado- que combina teoría y práctica. Hubo exposiciones cortas; demostraciones en vivo; y materiales escritos. Todo ello se apoyó en la evidencia científica disponible. Los asistentes trabajaron en grupos y, además, recibieron guías para repasar en casa. Pequeños ejercicios prácticos facilitaron la transferencia de lo aprendido al día a día.
El estudio se condujo respetando principios éticos. Antes de participar, cada persona firmó el consentimiento informado. Se adoptaron medidas para proteger la confidencialidad de los datos y, de forma explícita, se aclaró que quien decidiera retirarse no perdería la atención médica -ninguna consecuencia asistencial derivada de su decisión-.
Para fundamentar el diagnóstico y diseñar la intervención se consultaron fuentes institucionales y bibliográficas. Fueron consultados registros y reportes del Servicio de Epidemiología del HBG y del Ministerio de Salud Pública (MSP). Asi como se analizaron los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) y documentos de la OMS, la OPS y la Federación Internacional de Diabetes (FID).
RESULTADOS
Todo el personal de enfermería (100%) asistió a las sesiones programadas sobre autocuidado en pacientes diabéticos. El plan de capacitación se implementó y quedó registrado: listas de asistencia, cuestionarios al personal y fotografías que documentaron las actividades. El equipo mostró motivación y participación activa. Esa actitud facilitó la adquisición de competencias y la disposición para aplicar estrategias educativas orientadas al autocuidado del paciente.
El programa educativo llegó al 83,33% de los pacientes que acudieron al servicio, según los registros y las evidencias fotográficas. La intervención buscó elevar el nivel de conocimiento de los participantes y se apoyó en material científico actualizado para asegurar la pertinencia de los contenidos. No obstante, se detectó una limitación relevante: algunos pacientes no mantuvieron el compromiso con la continuidad del programa. Esto condiciona la sostenibilidad de los efectos educativos a largo plazo y obliga a pensar en medidas de seguimiento más flexibles.
Se solicitó y obtuvo permiso de la líder del Servicio de Consulta Externa para aplicar la encuesta y desarrollar las capacitaciones; el trámite quedó formalizado mediante oficio autorizado. La encuesta, elaborada y validada, permitió identificar los temas prioritarios del autocuidado. El 85% de los pacientes fueron evaluados con este instrumento y se registró la asistencia, junto con evidencias fotográficas que documentaron las actividades. Tras la tabulación y el análisis se procesaron todas las preguntas; los resultados mostraron que los pacientes contaban con conocimientos básicos sobre su enfermedad, pero que necesitaban educación continua para comprender mejor el manejo de su condición y mejorar sus prácticas de autocuidado.
Se diseñó y validó también una encuesta dirigida al personal de enfermería para detectar déficits en conocimientos sobre autocuidado. El instrumento se aplicó mediante Google Forms y respondió el 100% del personal; el enlace de verificación quedó disponible para auditoría.
La tabulación mostró que todas las preguntas fueron procesadas (100%). A partir de esos resultados se diseñó un plan de capacitación que alcanzó un 90% de cumplimiento de las actividades planificadas; el instrumento digital fue entregado a la líder del servicio y las sesiones incluyeron charlas educativas y diapositivas, con registro de asistencia y documentación fotográfica. Finalmente, todo el personal de enfermería del servicio de Consulta Externa recibió la capacitación sobre los temas identificados como deficitarios; esto reforzó su preparación para promover el autocuidado en los pacientes.
A continuación, se elaboró un programa educativo y se cumplió la totalidad de las actividades planificadas; el instrumento digital fue entregado a la líder del servicio. Las sesiones dirigidas a pacientes abordaron los contenidos priorizados por la tabulación de la encuesta: el 83,33% de los asistentes recibió formación específica sobre un aspecto de su patología. También se distribuyeron trípticos con recomendaciones básicas de autocuidado (material entregado al mismo 83,33% de participantes) y se aplicó una encuesta de satisfacción respondida por ese mismo porcentaje. En conjunto, los datos reflejan una disposición mayoritaria para participar activamente. No obstante, surgieron limitaciones: la continuidad del compromiso a largo plazo fue variable entre los pacientes.
Las actividades implementadas mostraron avances claros. La evaluación inicial permitió priorizar contenidos; la capacitación del personal alcanzó cobertura total y mejoró la capacidad docente de enfermería; y el programa educativo llegó a la mayoría de los usuarios, complementado con material impreso y mediciones de satisfacción. Sin embargo, persistieron déficits de conocimiento en algunos pacientes y la adherencia fue heterogénea. Estos hallazgos indican que, además de formar al equipo, es necesario diseñar mecanismos de seguimiento y estrategias de motivación para sostener los beneficios en el tiempo que favorecieran la sostenibilidad de los cambios en el autocuidado de los pacientes diabéticos.
Tabla 1 Resultados de los instrumentos aplicados.
| Actividad | Indicador-Resultado | Medios de Verificación | Observaciones |
|---|---|---|---|
| Actualización de conocimientos sobre la diabetes y su autocuidado | 83.33% de los pacientes son evaluados mediante la encuesta de conocimientos |
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| Plan de capacitación sobre el autocuidado en los pacientes diabéticos dirigido al personal de enfermería del Servicio de Consulta Externa del Hospital Básico Guaranda | 100% del personal de enfermería asisten a las capacitaciones programadas sobre el autocuidado en pacientes diabéticos |
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| Programa educativo dirigido a los pacientes que acuden al servicio de Consulta Externa sobre el autocuidado de la diabetes para prevenir complicaciones | 83.33% de los pacientes diabéticos reciben la charla sobre el autocuidado en la diabetes |
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Elaboración: Los autores.
DISCUSIÓN
Los hallazgos del estudio ponen de relieve una realidad compleja: la DMT2 no solo es prevalente en la población atendida por el Hospital Básico Guaranda, sino que su manejo cotidiano está condicionado por factores organizativos, educativos y socioculturales. La elevada demanda asistencial y las hospitalizaciones registradas durante 2024 confirman la carga que representa esta patología para el servicio y coinciden con reportes nacionales e internacionales sobre la creciente prevalencia y el impacto económico de la diabetes 1 17.
La limitada disponibilidad de tiempo del personal de enfermería emerge como una barrera crítica para la educación al paciente. Esta restricción operacional reduce las oportunidades de comunicación efectiva y de seguimiento individualizado, lo que explica en parte la baja adherencia observada. Estudios previos subrayan que la capacitación continua del equipo y la estructuración de espacios educativos son determinantes para mejorar el automanejo del paciente 10 18. Por tanto, la intervención propuesta se alinea con evidencia que recomienda fortalecer las competencias del personal como estrategia prioritaria.
Asimismo, las deficiencias en conocimientos sobre monitoreo de glucosa, administración de insulina y cuidado de los pies reflejan brechas educativas que favorecen prácticas inconsistentes y elevan el riesgo de complicaciones crónicas 1. Estos resultados se relacionan con factores de riesgo poblacionales como sobrepeso y sedentarismo, documentados en la región y en estudios nacionales 3 19. En este sentido, las intervenciones deben ser culturalmente sensibles y adaptadas a las realidades locales para lograr cambios sostenibles en el estilo de vida 20 21 22.
La ausencia de registros estandarizados para el seguimiento del autocuidado limita la evaluación del impacto de las acciones y dificulta la planificación basada en evidencia. Mejorar los sistemas de registro y monitoreo permitiría medir resultados, identificar reingresos y ajustar las estrategias educativas, tal como lo sugieren las guías y la literatura especializada
Finalmente, aunque la problemática es multifactorial, la triangulación de datos mostró oportunidades claras: capacitación dirigida al personal, programas educativos para pacientes y mecanismos simples de seguimiento. Estas medidas, implementadas de forma coordinada, tienen potencial para aumentar la adherencia terapéutica y reducir complicaciones evitables, contribuyendo así a una atención más eficiente y centrada en el paciente. La evidencia consultada respalda que la educación en diabetes es un pilar para el automanejo y la mejora de resultados en salud 21
CONCLUSIONES
La evaluación confirma que el autocuidado de los pacientes con DMT2 en el Hospital Básico IESS-Guaranda presenta brechas relevantes que favorecen la aparición de complicaciones y elevan la demanda asistencial. Los registros institucionales y la evidencia regional respaldan esta observación; en la práctica clínica se observan lagunas en conocimientos y conductas que incrementan riesgos evitables. Se identifica como limitación operativa principal la falta de tiempo y recursos del personal de enfermería para ofrecer educación individualizada. Esta restricción reduce la adherencia terapéutica y dificulta el empoderamiento del paciente, pues la atención educativa se fragmenta y pierde continuidad.
Las deficiencias detectadas en monitoreo de glucosa, administración de insulina y cuidado de los pies constituyen factores directos que aumentan la probabilidad de complicaciones crónicas, especialmente en un contexto donde el sobrepeso y el sedentarismo son prevalentes. Frente a este panorama, se concluye que una intervención educativa integrada resulta factible y prioritaria. Dicha intervención combina tres componentes: capacitación continua y práctica para el personal de enfermería; programas educativos adaptados a las necesidades y realidades de los pacientes; y mecanismos simples y sostenibles de seguimiento. Cuando estos elementos se articulan, se potencia la capacidad del equipo para ofrecer educación de calidad y se facilita que los pacientes incorporen conductas de autocuidado en su vida cotidiana.
Las acciones propuestas tienen potencial para mejorar la adherencia terapéutica, reducir hospitalizaciones evitables y optimizar el uso de recursos sanitarios. La experiencia acumulada y la literatura consultada indican que la educación en diabetes se asocia con mejores resultados en salud; por tanto, invertir en formación y en herramientas de apoyo es una estrategia con retorno clínico y organizacional.
Finalmente, se recomienda implementar registros estandarizados para monitorear el autocuidado y evaluar el impacto de las intervenciones. Contar con datos locales y sistemáticos permite ajustar las acciones en tiempo real, priorizar recursos y demostrar resultados. Asimismo, se sugiere incorporar indicadores de proceso y resultado que faciliten la rendición de cuentas y la mejora continua, garantizando así que las decisiones futuras se basen en evidencia y respondan a las necesidades reales de los pacientes y del equipo de enfermería.










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