INTRODUCCIÓN
La ansiedad es un fenómeno psíquico y fisiológico que forma parte de las respuestas adaptativas del ser humano frente a situaciones de peligro o incertidumbre. Sin embargo, cuando estas respuestas se tornan excesivas, persistentes y desproporcionadas, se configuran como trastornos de ansiedad, los cuales impactan negativamente en la calidad de vida y en el funcionamiento social y laboral de los individuos (1).
Desde mediados del siglo XX, las benzodiacepinas se han consolidado como pilar del tratamiento farmacológico de estos trastornos, gracias a su capacidad para inducir relajación, reducir la tensión emocional y favorecer el sueño (2). Estos fármacos psicotrópicos actúan como moduladores del sistema GABAérgico, uniéndose a los receptores GABA-A y potenciando la acción inhibitoria de este neurotransmisor en el sistema nervioso central. Su eficacia clínica se ha demostrado en el manejo de la ansiedad aguda, los trastornos de pánico, el insomnio, las crisis convulsivas y como coadyuvantes en el síndrome de abstinencia alcohólica (3).
No obstante, el uso prolongado de benzodiacepinas se asocia con riesgos clínicamente relevantes, entre los que destacan la dependencia física y psicológica, el deterioro cognitivo, la tolerancia a sus efectos sedantes y un incremento en la incidencia de caídas en adultos mayores (4). En los últimos años, la investigación científica ha puesto énfasis no solo en su eficacia terapéutica, sino también en los riesgos derivados de su consumo crónico, lo que ha impulsado la elaboración de guías para la prescripción racional y el diseño de protocolos que limitan su uso a periodos cortos con seguimiento estrecho del paciente (5).
La presente revisión se justifica en la necesidad de analizar críticamente el papel de las benzodiacepinas en la práctica clínica contemporánea, considerando la evidencia reciente sobre sus efectos a largo plazo. Asimismo, resalta la importancia de capacitar al personal de salud y de promover en los pacientes un uso racional de estos fármacos, complementado con terapias no farmacológicas que garanticen mayor seguridad y sostenibilidad en el tratamiento de la ansiedad (6).
MATERIALES Y MÉTODOS
Se realizó una revisión bibliográfica con el propósito de analizar la evidencia científica reciente sobre el uso de benzodiacepinas en el tratamiento de los trastornos de ansiedad. La búsqueda se efectuó en las bases de datos PubMed, Scopus y Cochrane Library, utilizando combinaciones de términos clave como “benzodiazepines”, “anxiety disorders”, “GABA-A receptors”, “adverse effects” y “treatment efficacy”, aplicando operadores booleanos (AND, OR) para optimizar la estrategia de búsqueda. La última búsqueda se realizó en junio de 2024, garantizando la inclusión de los estudios más recientes disponibles hasta esa fecha.
Adicionalmente, se incluyeron algunas referencias previas a 2019 de relevancia histórica o conceptual, para contextualizar la evolución del uso de benzodiacepinas y las recomendaciones internacionales en la práctica clínica. Las referencias publicadas antes de 2019 (por ejemplo, Bandelow 2017; Dell’Osso y Lader 2013) se incorporaron únicamente con fines contextuales y no formaron parte del proceso de revisión sistemática, sino del marco teórico general sobre el uso histórico de estos fármacos.
Criterios de inclusión
Se incluyeron los estudios publicados entre 2019 y 2024, en inglés o español, con texto completo disponible, que abordaran específicamente el uso de benzodiacepinas en población adulta con trastornos de ansiedad o en indicaciones clínicas relacionadas como insomnio y crisis convulsivas. Asimismo, se priorizaron los artículos sometidos a revisión por pares, con alto nivel de evidencia (ensayos clínicos, revisiones sistemáticas y metaanálisis) y con relevancia clínica para la práctica médica actual.
Criterios de exclusión
Se excluyeron las publicaciones duplicadas, las revisiones sin respaldo empírico, los estudios centrados exclusivamente en población pediátrica y aquellos trabajos que no presentaran de manera clara su diseño metodológico o carecieran de rigor científico suficiente.
En total, se identificaron 42 artículos científicos que cumplían los criterios establecidos. La información se organizó en cuatro categorías temáticas: mecanismo de acción, eficacia terapéutica, riesgos asociados y estrategias de desprescripción, lo cual permitió estructurar el análisis y la interpretación crítica de los hallazgos.
RESULTADOS
La revisión de la literatura identificó 42 artículos científicos publicados entre 2019 y 2024 sobre el uso de benzodiacepinas en el manejo de los trastornos de ansiedad y condiciones clínicas relacionadas. Tras aplicar los criterios de inclusión, se analizaron en profundidad los estudios que cumplían con los parámetros metodológicos establecidos.
Los hallazgos se agruparon en cuatro categorías temáticas principales:
Mecanismo de acción: Los estudios confirman que las benzodiacepinas actúan como moduladores positivos del receptor GABA-A. Esta interacción potencia la inhibición neuronal y explica sus efectos ansiolíticos, hipnóticos y anticonvulsivantes (7).
Eficacia terapéutica: Se evidenció que las benzodiacepinas son eficaces para el alivio rápido de los síntomas de ansiedad aguda, el tratamiento del insomnio y las crisis convulsivas. Por su efecto inmediato, se consideran útiles en situaciones clínicas de urgencia (8).
Riesgos asociados: El uso prolongado se relaciona con dependencia física y psicológica, deterioro cognitivo, tolerancia y mayor riesgo de caídas en adultos mayores (9-11). También se reportaron efectos adversos sobre la coordinación psicomotora y el rendimiento cognitivo, especialmente en poblaciones vulnerables.
Estrategias de desprescripción: Diversos estudios describen intervenciones destinadas a reducir el consumo crónico, como programas de retirada gradual, acompañamiento psicológico y terapias combinadas con fármacos alternativos o psicoterapia (4,12).
Tabla 1 Principales estudios sobre benzodiacepinas en ansiedad (2019-2024).
| Autor / Año | Título del artículo | Objetivo del estudio | Principales hallazgos |
|---|---|---|---|
| Baldwin et al., 2020 (7) | Eficacia de las benzodiacepinas en el trastorno de ansiedad generalizada: una reevaluación | Evaluar la eficacia terapéutica de las benzodiacepinas en el tratamiento del trastorno de ansiedad generalizada. | Se confirma la eficacia inicial, aunque su utilidad es limitada en tratamientos prolongados. |
| Reeve et al., 2021 (4) | Intervenciones para la desprescripción de benzodiacepinas en adultos mayores: una revisión sistemática | Analizar estrategias efectivas para la desprescripción de benzodiacepinas en población geriátrica. | La retirada gradual acompañada de apoyo psicológico mejora la adherencia y reduce recaídas. |
| Kurko et al., 2022 (5) | Patrones de uso prolongado de benzodiacepinas: revisión sistemática | Revisar los patrones de consumo crónico de benzodiacepinas en distintas poblaciones. | Se observa alta prevalencia de uso en adultos mayores, con riesgo elevado de dependencia. |
| Wu et al., 2023 (8) | Uso de benzodiacepinas y riesgo de demencia en pacientes de mediana y avanzada edad con insomnio crónico | Analizar la asociación entre el uso prolongado de benzodiacepinas y el riesgo de desarrollar demencia. | El uso prolongado se asocia con un mayor riesgo de demencia en pacientes con insomnio crónico. |
| Hofe et al., 2024 (9) | Uso de benzodiacepinas en relación con el riesgo de demencia a largo plazo y marcadores neuroimagenológicos | Examinar la relación entre la exposición acumulativa a benzodiacepinas y los cambios en neuroimágenes vinculados con deterioro cognitivo. | El uso acumulativo se relaciona con alteraciones en la memoria y la atención. |
| Dell’osso & Lader, 2019 (2) | ¿Siguen mereciendo las benzodiacepinas un papel importante en la psiquiatría? | Replantear el papel clínico actual de las benzodiacepinas en el manejo de trastornos psiquiátricos. | Son útiles en ansiedad aguda, pero su uso debe limitarse por el riesgo de dependencia. |
| Soyka, 2021 (10) | Tratamiento de la dependencia a benzodiacepinas | Analizar estrategias terapéuticas para el manejo de la dependencia a benzodiacepinas. | Se resalta la necesidad de programas estructurados de desintoxicación y seguimiento. |
| Schweizer et al., 2020 (11) | Uso prolongado y retirada de benzodiacepinas en trastornos de ansiedad | Evaluar las consecuencias clínicas del uso prolongado y los efectos del retiro abrupto. | Se reporta alta tasa de recaída tras la suspensión súbita; se recomiendan protocolos graduales. |
| Lee et al., 2025 (12) | Una década de uso de benzodiacepinas y fármacos tipo Z en Hong Kong | Analizar las tendencias de prescripción de benzodiacepinas y Z-drugs durante la última década. | Se observó un incremento sostenido de aproximadamente 3,4 % anual, con mayores aumentos en ciertos subgrupos poblacionales. |
| Votaw et al., 2019 (13) | Epidemiología del uso indebido de benzodiacepinas: revisión sistemática | Describir la prevalencia y los patrones de abuso de benzodiacepinas en diferentes contextos. | El uso indebido es frecuente, especialmente en combinación con alcohol y opioides. |
| Tsai et al., 2022 (14) | Exposición a benzodiacepinas y riesgo de caídas en adultos mayores | Examinar la relación entre el uso de benzodiacepinas y la incidencia de caídas y fracturas. | El uso de estos fármacos se asocia a un incremento significativo del riesgo de caídas y fracturas. |
| Hestevik et al., 2024 (15) | Asociación entre la coprescripción de benzodiacepinas, tratamiento con agonistas opioides y mortalidad: revisión sistemática | Evaluar la relación entre el uso conjunto de benzodiacepinas y opioides y su impacto en la mortalidad. | La coprescripción incrementa el riesgo de sobredosis y mortalidad. |
| Davies et al., 2023 (16) | Desprescripción de benzodiacepinas: perspectivas de los pacientes | Analizar las experiencias y percepciones de los pacientes durante el proceso de desprescripción. | Los pacientes valoran los planes de retirada gradual, aunque reportan dificultades en las etapas iniciales. |
| Brandt et al., 2024 (17) | Guías de prescripción y desprescripción de benzodiacepinas y agonistas de receptores benzodiacepínicos en adultos | Revisar las guías clínicas más recientes sobre prescripción y desprescripción racional de estos fármacos. | Propone recomendaciones actualizadas para un uso racional y seguro. |
Elaboración propia basada en la literatura científica revisada (7-21). Las referencias previas a 2019 se usaron únicamente como antecedentes teóricos.
DISCUSIÓN
Los hallazgos de los 42 artículos revisados confirman que las benzodiacepinas mantienen un papel relevante en el tratamiento de los trastornos de ansiedad, debido a su eficacia para aliviar rápidamente los síntomas. En contextos de ansiedad aguda, crisis de pánico o insomnio, estos fármacos muestran un efecto inmediato que facilita la estabilización del paciente. Este resultado coincide con revisiones recientes que confirman su eficacia inicial en la ansiedad generalizada (13). La rapidez del efecto terapéutico representa una ventaja frente a otros psicofármacos, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), cuyo beneficio clínico suele requerir varias semanas.
Sin embargo, la eficacia a corto plazo contrasta con los riesgos a mediano y largo plazo. El uso prolongado de benzodiacepinas se asocia de forma consistente con dependencia, tolerancia y síntomas de abstinencia tras la suspensión (14,15). Estudios poblacionales han señalado además una relación entre la exposición sostenida y el deterioro cognitivo o el desarrollo de demencia, especialmente en pacientes con insomnio crónico o con dosis acumuladas elevadas (9,10). Estos hallazgos refuerzan la necesidad de limitar su empleo a periodos breves y bajo estrecha supervisión médica.
En la población geriátrica, los riesgos son particularmente relevantes. En adultos mayores, incluso las dosis terapéuticas habituales pueden provocar deterioro cognitivo, caídas y fracturas, debido a la sedación excesiva y la alteración de la coordinación motora (18). La polifarmacia, frecuente en este grupo etario, aumenta la probabilidad de interacciones medicamentosas y de eventos adversos graves (21).
El uso indebido y el abuso recreativo de benzodiacepinas constituyen otra preocupación creciente a nivel internacional. El consumo no médico, sobre todo combinado con alcohol u opioides, incrementa el riesgo de sobredosis y mortalidad (17,19). Estas evidencias obligan a los profesionales de la salud a adoptar una prescripción más cautelosa y a reforzar la educación sanitaria dirigida tanto a médicos como a pacientes.
En relación con la desprescripción, los estudios revisados destacan la eficacia de los programas de reducción gradual supervisada. La retirada progresiva, acompañada de apoyo psicológico, mejora la adherencia y reduce las recaídas (4,15,20). Las guías clínicas más recientes también recomiendan estrategias estructuradas de prescripción y desprescripción que optimicen la seguridad terapéutica (21).
Asimismo, se observó un incremento en la prescripción de benzodiacepinas y Z-drugs en determinadas regiones. Un estudio longitudinal realizado en Hong Kong documentó un aumento sostenido durante la última década (16), lo que evidencia una tendencia global hacia el uso prolongado, a pesar de las recomendaciones de limitar su duración. Sin embargo, la mayoría de las investigaciones provienen de Europa, Estados Unidos y Asia. La evidencia latinoamericana es escasa, lo que limita la comprensión del fenómeno en contextos con características sociodemográficas y sistemas sanitarios diferentes. Esta brecha regional resalta la necesidad de promover estudios multicéntricos en América Latina que evalúen patrones de prescripción, adherencia a guías clínicas y estrategias de desprescripción en la práctica local.
En conjunto, este análisis evidencia una brecha entre la evidencia científica y la práctica clínica. A pesar de las recomendaciones internacionales que limitan la duración del tratamiento, persiste la tendencia a mantener prescripciones prolongadas sin seguimiento adecuado, especialmente en atención primaria (16,21). Reforzar la capacitación médica, implementar protocolos estandarizados y mejorar la vigilancia de efectos adversos son medidas clave para optimizar el uso racional de benzodiacepinas.
Finalmente, las limitaciones de la literatura deben considerarse con cautela. La heterogeneidad de los estudios, en cuanto a dosis, duración, población y diseño metodológico, dificulta la comparación de resultados y la formulación de conclusiones universales. La escasez de evidencia latinoamericana refuerza la necesidad de investigaciones locales que aporten datos representativos de la región.
CONCLUSIONES
La revisión bibliográfica confirma que las benzodiacepinas siguen siendo fármacos eficaces para el alivio rápido de los síntomas de ansiedad, el manejo del insomnio y el control de crisis convulsivas. Sin embargo, su uso prolongado conlleva riesgos significativos, como dependencia, deterioro cognitivo y mayor incidencia de caídas y fracturas en adultos mayores, especialmente en contextos de polifarmacia.
Los hallazgos subrayan la necesidad de una prescripción prudente y temporal, con seguimiento clínico periódico, registro de la duración del tratamiento y evaluación constante de la indicación terapéutica. Se recomienda fortalecer la capacitación del personal médico de atención primaria, promoviendo el uso de guías clínicas actualizadas, escalas de ansiedad validadas y estrategias de comunicación efectiva con los pacientes sobre los riesgos de dependencia.
Asimismo, se destaca la importancia de aplicar programas estructurados de desprescripción y combinar el tratamiento farmacológico con intervenciones psicológicas como la terapia cognitivo-conductual que favorezcan la reducción gradual y segura del fármaco.
Por otro lado, debe abordarse la problemática del uso indebido y el abuso recreativo de benzodiacepinas, sobre todo cuando se consumen junto con otras sustancias depresoras del sistema nervioso central. Este patrón eleva de forma considerable el riesgo de sobredosis y mortalidad, lo que requiere políticas de control más estrictas y educación sanitaria continua.
Finalmente, se recomienda impulsar investigaciones multicéntricas en América Latina que evalúen la seguridad, eficacia y resultados de las estrategias de desprescripción en diversos entornos clínicos. Las benzodiacepinas deben considerarse fármacos de uso transitorio dentro de un plan terapéutico integral que priorice la seguridad del paciente y la prevención de la dependencia.










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