Introducción
Durante las últimas décadas, la convivencia escolar ha cobrado una relevancia creciente en el ámbito educativo, especialmente frente a los desafíos que enfrentan las nuevas generaciones en torno a la diversidad, la inclusión y la prevención de conflictos. Las escuelas, como espacios fundamentales de socialización, no solo deben centrarse en la transmisión de conocimientos académicos, sino también en la formación de habilidades sociales que permitan a los estudiantes desenvolverse de manera armónica en una sociedad cada vez más heterogénea. En este contexto, el objetivo de la presente investigación es determinar la relación entre la convivencia escolar y la exclusión social. Una convivencia escolar saludable tiene efectos directos en el bienestar emocional, el rendimiento académico y el clima institucional, lo que resalta la necesidad de promover políticas educativas que fortalezcan entornos inclusivos, seguros y respetuosos, donde todos los estudiantes se sientan valorados y parte de una comunidad.
En una institución educativa se ha identificado una problemática relacionada con la exclusión social, la convivencia escolar, evidenciada en la falta de integración, respeto, empatía entre los estudiantes. Algunos manifiestan aislamiento, evitan interactuar en los recreos además presentan signos de tristeza, así como ansiedad. En este escenario, el docente cumple un rol clave, ya que sus actitudes, así como las prácticas pueden fomentar una cultura inclusiva (Palomino et al., 2023). Fuertes et al. (2022) advierten que la violencia escolar es un problema persistente que requiere programas preventivos. Según Contreras (2021) y Zych (2022) se necesitan políticas pertinentes frente a contextos cada vez más multiculturales. En ese sentido, la convivencia escolar debe abordarse desde un enfoque preventivo que promueva la inclusión al mismo tiempo que reduce toda forma de exclusión social.
Según Díaz et al. (2023a), los espacios más inseguros dentro del entorno escolar son los baños (20.4%), el recreo (10%) así como las canchas (9.5%). Además, el 40.9% de los estudiantes percibe un alto nivel de violencia; el 30.3% afirma que los alumnos son agresivos entre sí, mientras que el 28.6% indica que los más fuertes agreden a los más débiles. Cerda et al. (2018) encontraron que el 39.6% de los estudiantes con bajo rendimiento escolar se ven afectados por una convivencia deteriorada, marcada por agresión, indisciplina, apatía docente y victimización. Bautista et al. (2023) señalan que la exclusión puede manifestarse mediante la discriminación, el bullying, la segregación en actividades además la falta de participación equitativa.
En el Perú, se observa situaciones que limitan a muchos jóvenes asistir a una escuela debido a factores negativos que impiden su inclusión. Esta problemática se encuentra vinculada a diferencias culturales, sociales e incluso económicas entre los estudiantes, lo cual genera exclusión hacia aquellos que no se ajustan a ciertos estándares del grupo, donde, la falta de educación en valores contribuye a reforzar estos comportamientos. Frente a este problema, se formula la siguiente interrogante: ¿Cuál es la relación que existe entre la exclusión social con respecto a la convivencia escolar?, teniendo como objetivo general, determinar la relación de la exclusión social con la convivencia escolar.
Metodología
Para poder llegar al propósito que se planteó en la investigación se considera el método deductivo, dado que este permite fundamental el análisis a partir de teorías previas sobre la exclusión social, así como la convivencia escolar para formular hipótesis específicas acerca del impacto de la exclusión en la convivencia escolar. Investigaciones anteriores han demostrado que la convivencia escolar junto con la exclusión es determinante en el rendimiento, así como el bienestar de los estudiantes, un enfoque de razonamiento lógico, se emplea para llegar a una conclusión específica desde un conjunto de premisas o suposiciones generales (Rodríguez & Pérez, 2017) .
Conforme a lo expuesto por Hernández et al. (2014) , el enfoque cuantitativo consiste en recolectar datos susceptibles de ser cuantificados, con el fin de analizar hipótesis a través de medidas numéricas y análisis estadístico. Siguiendo la perspectiva de Hernández & Mendoza (2018) la investigación no experimental se lleva a cabo sin intervenir deliberadamente en las variables. En otras palabras, se refiere a estudios en los que no se modifican intencionalmente las variables independientes para observar su influencia en otras variables.
De manera similar, la investigación es correlacional, siendo un enfoque clave en la metodología de investigación científica. Este tipo de estudio se enfoca en analizar la conexión o relación entre dos o más variables. Mediante el análisis de correlación, se busca entender si hay una relación estadística entre las variables y en qué medida están relacionadas (Gorina & Alonso, 2017). Por su parte, Argibay (2009) señala que la población se define como el conjunto de individuos o elementos que se investigan o intentan comprender dentro del marco de la investigación.
Se utilizó el test de Kolmogorov-Smirnov para evaluar la normalidad de las variables de estudio debido a que esta prueba no requiere suposiciones sobre la forma de la distribución. Al ser una prueba robusta, permite detectar desviaciones de la normalidad en los datos, lo que es importante para seleccionar la prueba estadística más adecuada para las correlaciones. Dado que los datos obtenidos de las escalas de exclusión social y convivencia escolar no seguían una distribución normal, como lo indicó el resultado de la prueba de Kolmogorov-Smirnov, se optó por utilizar el coeficiente de correlación de Spearman. Este método es adecuado para variables ordinales o cuando las variables continuas no tienen una distribución normal, ya que mide la relación entre las variables sin asumir una distribución específica. En este caso, el uso de Spearman fue apropiado para evitar los supuestos de normalidad requeridos por el coeficiente de Pearson.
El estudio se realiza en la región de cusco (ver Figura 1). En una institución educativa del distrito de Wánchaq en el 2024. Para realizar el estudio, se obtuvieron los trámites de permiso a la directora de la institución educativa se informo acerca del cuestionario, que el estudio está dirigido a estudiantes del VI y VII ciclo del nivel secundario de una población de 560 estudiantes, indicando que los cuestionarios tienen compromiso de ser anónimos. Se dispone de una muestra de 3º, 4º y 5º de secundaria del VI ciclo.
Con una muestra de 210 estudiantes de la institución educativa de Wánchaq cusco, siendo el primer instrumento desarrollado por Téllez & Rivera (2020) en México con 9 dimensiones y 35 ítems: acceso a servicios de salud (6 ítems), apoyo familiar (4 ítems), conductas disruptivas con pares (4 ítems), acceso a bienes y servicios de segunda necesidad (Goce y disfrute) (3 ítems), acceso a servicios educativos (4 ítems), violencia intrafamiliar (3 ítems), acceso a bienes y servicios de primera necesidad (alimentos y servicios básicos (4 ítems), limitaciones económicas en el hogar (4 ítems), e integración comunitaria (3 ítems).
Mientras que el segundo instrumento fue desarrollado por Paredes & Vega (2023) con 4 dimensiones y 30 ítems: violencia social de exclusión (VSE) (6 ítems); violencia por medios tecnológico (VPT) (6 ítems); formación para la no violencia (FPNV) (6 ítems) y gestión para la no violencia (GPNV) (12 ítems). Ambos instrumentos poseen la escala Likert para su respectiva medición, los cuales pueden aplicarse de manera individual o colectiva, aplicándose el cuestionario a través de Google Forms Platform, previamente con su consentimiento informado de padres y profesores. Para garantizar que los estudiantes respondieran de manera honesta, se proporcionaron instrucciones claras y transparentes al inicio del cuestionario, destacando la importancia de la sinceridad en sus respuestas y asegurando que todas las respuestas serían confidenciales y anónimas. Además, se explicó que no había respuestas correctas ni incorrectas, sino que el objetivo era conocer sus percepciones y experiencias personales.
Se empleó un sistema de recolección de datos a través de Google Forms, el cual incluyó preguntas de control diseñadas para detectar posibles inconsistencias en las respuestas. Esto permitió identificar y excluir aquellos cuestionarios que presentaban patrones sospechosos de falta de sinceridad por parte de los participantes.
Para fines de este estudio, la exclusión social se aborda como una variable de carácter multidimensional. Según García y Rojas (2018), representa un proceso mediante el cual ciertos individuos o grupos son sistemáticamente excluidos del acceso pleno a recursos, oportunidades y derechos fundamentales dentro de contextos específicos, como el educativo. Esta condición puede ser medida mediante instrumentos estructurados, como encuestas o escalas tipo Likert, que permiten evaluar dimensiones como el acceso a servicios, el respaldo familiar o la integración comunitaria. El análisis de esta variable facilita la identificación de niveles de vulnerabilidad y segmentación social dentro de las poblaciones escolares.
Esta situación puede dificultar su integración en la comunidad educativa, afectando su bienestar emocional, desempeño académico y sentido de pertenencia (Murphy, 2022; Raabe, 2019; Yu et al., 2023; Zurita, 2018). Además, la exclusión contribuye a la creación de ambientes escolares poco inclusivos y marcados por desigualdades. Por ello, resulta fundamental abordar este fenómeno desde un enfoque que promueva la equidad, el respeto a la diversidad y una convivencia sana. Esta se construye mediante el trabajo empático y colaborativo, donde el respeto mutuo permite establecer relaciones libres de agresión y violencia (Pérez et al., 2022).
La segunda variable del estudio es la convivencia escolar, entendida como el conjunto de relaciones e interacciones entre los miembros de la comunidad educativa (Moya, 2020; Uria et al., 2021). Esta incluye la forma en que estudiantes, docentes, personal administrativo y familias se vinculan dentro del entorno escolar. Implica construir un ambiente armónico, inclusivo y respetuoso, promoviendo el diálogo, la empatía y la resolución pacífica de conflictos (Becerra et al., 2020; Flores & Herrera, 2020; Fuertes et al., 2022). Según Marzo & Ramírez (2023) una convivencia sana fomenta valores, normas y principios que fortalecen el desarrollo integral del estudiante. Asimismo, las instituciones educativas buscan erradicar conductas deshonestas y reforzar comportamientos positivos. Para Caicedo et al. (2024) la convivencia escolar está influenciada por factores psicosociales, pedagógicos e institucionales que moldean los estilos de comportamiento, tanto a nivel individual como grupal.

Nota. Disponible en: http://www.map-peru.com/es/descargar/1128249650317.jpg-mapas-Cusco
Figura 1 Contexto donde se Realizó la Investigación es en la Región Cusco Distrito de Wanchaq.
Asimismo, se demostró que existe relación entre las dimensiones de la exclusión social: acceso a servicios de salud (-0.757), apoyo familiar (-0.606), conductas disruptivas con pares (-0.692), acceso a bienes y servicios de segunda necesidad (Goce y disfrute) (-0.704), acceso a servicios educativos (-0.745), violencia intrafamiliar (-0.743), acceso a bienes y servicios de primera necesidad (alimentos y servicios básicos (-0.723), limitaciones económicas en el hogar (-0.725) e integración comunitaria (-0.739) y la convivencia escolar en una institución educativa de Wánchaq Cusco, 2024, donde la significancia fue igual a 0.000 en cada uno de los casos. Tal como expresó, Cerda et., al. (2018) el 39.6% presentó un rendimiento escolar deficiente, donde, viéndose impactado por la convivencia escolar, aspectos como la agresión, indisciplina, apatía docente y la victimización son elementos que convergen y afectan el desenvolvimiento del estudiante en el entorno educativo.
Las escalas utilizadas para medir exclusión social y convivencia escolar se validaron en el contexto peruano a través de un proceso de validación de contenido, el cual incluyó la revisión de expertos en el área de educación y psicología social para asegurar que los ítems fueran pertinentes y reflejaran las realidades socioculturales de los estudiantes peruanos. Esta validación también incluyó la adaptación lingüística de las escalas, asegurando que los términos utilizados fueran comprensibles y apropiados para la población objetivo (Paredes & Vega, 2023).
Para asegurar la confiabilidad de las escalas, se realizó una prueba piloto con un grupo de estudiantes de secundaria en diversas instituciones educativas de Lima y provincias. El análisis de consistencia interna se llevó a cabo mediante el coeficiente alfa de Cronbach, obteniendo valores superiores a 0.80 para ambas escalas, lo que indica una alta confiabilidad ((Téllez, & Rivera, 2020).
En consecuencia, Apaza (2021) expresó que la violencia escolar es un factor que afecta significativamente la convivencia escolar, reportando un nivel de significancia de p = 0.000 y un valor Rho de -0.736. Estos resultados evidencian que la presencia de violencia dentro del entorno educativo genera un clima de inseguridad y desconfianza, lo cual dificulta el establecimiento de relaciones positivas entre los estudiantes y con sus docentes. Dichos vínculos son fundamentales para el adecuado desarrollo académico, emocional y social del alumnado, así como para la creación de un ambiente escolar sano e inclusivo.
Resultados
El hallazgo principal del estudio demuestra una correlación negativa alta y estadísticamente significativa entre la exclusión social y la convivencia escolar en una institución educativa de Wánchaq, Cusco. Con un valor de Rho = -0.757 y un nivel de significancia de p = 0.000, los resultados evidencian que, a mayor percepción de exclusión social por parte de los estudiantes, menor es la calidad de la convivencia escolar. Esta relación inversa indica que la exclusión impacta de forma directa en el clima relacional entre los estudiantes, propiciando comportamientos disruptivos, aislamiento y tensiones que afectan el entorno educativo y el bienestar estudiantil.
Análisis Descriptivo
Tabla 1 Análisis Descriptivo de la Exclusión Social.
| Calificación | Rango | Frec. | % | |
| Desde | Hasta | |||
| Bajo | 35 | 82 | 60 | 28.6% |
| Regular | 83 | 130 | 120 | 57.1% |
| Alto | 131 | 175 | 30 | 14.3% |
| Total | 210 | 100% | ||
Nota. Datos para validar la variable, elaboración propia (2024).
En la Tabla 1 se evidencian la calificación social según sus rangos: bajo con un 28.6%, regular con un 57.1% y alto en un 14.3%, debido a que los estudiantes dentro de su familia no se sienten en confianza o reciben poca ayuda de los mismos cuando tienen algún problema, en ocasiones suele presentarse algún tipo de violencia intrafamiliar, así mismo algunos consumen alcohol o sustancias ilegales, algunos han tenido que descuidar sus estudios y rara vez son parte de las actividades de la comunidad de su zona de residencia.
Tabla 2 Análisis Descriptivo de la Convivencia Escolar.
| Calificación | Rango | Frec. | % | |
| Desde | Hasta | |||
| Bajo | 35 | 82 | 60 | 28.6% |
| Regular | 83 | 130 | 120 | 57.1% |
| Alto | 131 | 175 | 30 | 14.3% |
| Total | 210 | 100% | ||
Nota. Datos sobre el cuestionario, elaboración propia (2024).
En la Tabla 2 se evidencian la calificación social según sus rangos: bajo con un 28.6%, regular con un 57.1% de los estudiantes evaluados perciben su convivencia escolar como “regular”, lo que sugiere la existencia de dificultades en las relaciones interpersonales y el clima escolar. Sin embargo, estos resultados adquieren mayor relevancia al contrastarse con datos nacionales y regionales. Por ejemplo, según el Ministerio de Educación del Perú (2024), el 52 % de estudiantes de secundaria reportó haber presenciado o sido víctima de violencia escolar.
De manera similar, un estudio de la CEPAL (2022) indica que, en América Latina, más del 40% de los estudiantes experimenta algún tipo de acoso escolar o conflicto interpersonal durante su etapa escolar. En este sentido, los hallazgos del presente estudio se alinean con las tendencias observadas a nivel nacional y regional, subrayando la necesidad de fortalecer las estrategias de convivencia y apoyo socioemocional en las instituciones educativas. y alto en un 14.3%, debido a que los estudiantes resaltaron que en algún momento sus compañeros han puesto comentarios negativos o mal intencionados vía WhatsApp, normalmente se ofenden o son discriminados, en alguna ocasión los estudiantes se apropian de las cuentas de otros para ver contenido privado o burlarse d ellos mismos, además se resalta que no cuentan con espacios para disminuir la violencia en el centro educativo.
Análisis Inferencial
Tabla 3 Prueba de Normalidad.
| Kolmogorov-Smirnov | |||
| Estadístico | gl | Sig. | |
| Exclusión social | 0.127 | 210 | 0.000 |
| Convivencia escolar | 0.084 | 210 | 0.001 |
Nota. Procesamiento de la información de las 2 variables, elaboración propia (2024).
En la Tabla 3, se verifica el estadístico de homogeneidad de Kolmogorov-Smirnov debido a que la muestra fue mayor a 50 unidades; se aprecia que los elementos presentan una significancia menor al 5% y, por ende, se recurre al uso de prueba no paramétrica para correlaciones, en este caso sería el Rho de Spearman.
Tabla 4. Exclusión Social y Convivencia Escolar.
| Exclusión social * Convivencia escolar | |
| Rho | -,757** |
| p | 0.00 |
| N | 210 |
Nota. Correlación entre exclusión social y convivencia escolar, elaboración propia (2024).
En la Tabla 4 el análisis reveló una correlación negativa alta entre exclusión social y convivencia escolar Rho = -0.757. Esto significa que existe una relación inversa fuerte entre ambas variables: a medida que la exclusión social aumenta, la convivencia escolar tiende a disminuir, o, por el contrario, a medida que mejora la convivencia escolar, la exclusión social disminuye.
Tabla 5. Dimensiones de la Exclusión Social y Convivencia Escolar.
| Dimensiones de la exclusión social | Convivencia escolar | |||
| p. valor | Rho | N | ||
| Acceso a servicios de salud | 0.000 | -0.757 | 210 | |
| Apoyo familiar | 0.000 | -0.606 | ||
| Conductas disruptivas con pares. | 0.000 | -0.692 | ||
| Acceso a bienes y servicios de segunda necesidad (Goce y disfrute). | 0.000 | -0.704 | ||
| Acceso a servicios educativos | 0.000 | -0.745 | ||
| Violencia intrafamiliar. | 0.000 | -0.743 | ||
| Acceso a bienes y servicios de primera necesidad (alimentos y servicios básicos) | 0.000 | -0.723 | ||
| Limitaciones económicas en el hogar | 0.000 | -0.725 | ||
| Integración comunitaria | 0.000 | -0.739 | ||
Nota. Cuestionario a estudiantes, elaboración propia (2024).
En la Tabla 5, se observa que el valor de significancia se encuentra por debajo del 5% se puede afirmar y comprobar que existe evidencia empírica para demostrar que las dimensiones de la exclusión social se relacionan con la convivencia escolar, ello debido a que el valor p. fue igual a 0.00 en cada uno de los casos y el valor "Rho" es se ubicó entre los rangos de -0.606 a -0.757.
Por lo tanto, para fortalecer la convivencia escolar en instituciones educativa, es fundamental implementar estrategias concretas que promuevan relaciones armónicas, inclusivas y respetuosas entre los distintos actores de la comunidad educativa. A continuación, se describen algunas propuestas clave:
Desarrollo de un Programa de Tutoría Socioemocional
La puesta en marcha de sesiones regulares de tutoría con un enfoque socioemocional es esencial para fomentar una coexistencia armoniosa en el ambiente educativo. Estos encuentros deben enfocarse en el fortalecimiento de competencias fundamentales como la empatía, la gestión emocional, la comunicación asertiva y la solución pacífica de conflictos. El desarrollo de estas habilidades ayuda de manera significativa a mejorar el ambiente académico y evitar situaciones de violencia, discriminación o marginación entre los alumnos. Además, este tipo de apoyo promueve el bienestar emocional y la integración de todos los estudiantes, en particular de aquellos en circunstancias de vulnerabilidad. La tutoría socioemocional, implementada de forma continua y contextual, se transforma en un recurso efectivo para promover una cultura de respeto, solidaridad y responsabilidad colectiva en el seno de la comunidad educativa.
Capacitación Docente en Gestión de la Convivencia
Es fundamental la capacitación constante de los docentes en cuestiones de convivencia escolar para la creación de ambientes educativos seguros e inclusivos. Es imprescindible formar a los profesores en técnicas como la disciplina positiva, la mediación escolar y los enfoques de restauración, que proporcionan tácticas eficaces para prevenir y solucionar conflictos de forma no agresiva. Estas herramientas habilitan al equipo educativo para reaccionar con empatía y sensibilidad frente a circunstancias complejas, potenciando el respeto recíproco y la unidad grupal en el salón de clases. Igualmente, una formación apropiada de los profesores fomenta la construcción de una cultura institucional fundamentada en el diálogo, la colaboración y la responsabilidad compartida entre todos los integrantes de la comunidad educativa.
Elaboración Participativa de Normas de Convivencia
La elaboración colaborativa de reglas de convivencia es una táctica esencial para potenciar la unidad y el compromiso en la comunidad educativa. Incorporar a los alumnos en este proceso promueve su sensación de pertenencia, responsabilidad y legitimidad ante las normas establecidas, dado que no se ven como obligaciones externas, sino como pactos edificados en conjunto. Esta acción fomenta una cultura democrática fundamentada en el respeto, el diálogo y la responsabilidad compartida, principios esenciales para la educación de los ciudadanos. Además, promueve la interiorización de valores éticos que orientan la conducta en el entorno educativo, reforzando de esta manera un entorno armónico y de colaboración.
Creación de Espacios Seguros de Diálogo
Es esencial establecer espacios de diálogo seguros, tales como círculos de conversación, reuniones de los estudiantes o brigadas de convivencia, para promover la implicación activa de los alumnos en la vida académica. Estos contextos facilitan que los jóvenes manifiesten de manera libre sus pensamientos, sentimientos y inquietudes, lo que potencia su autoconfianza y sensación de pertenencia. Igualmente, fomentan el desarrollo de competencias comunicativas, la empatía y la escucha activa, factores determinantes para la solución pacífica de conflictos. Simultáneamente, se fomenta la práctica de la ciudadanía y la educación democrática, promoviendo una cultura educativa inclusiva, reflexiva y que valora la diversidad.
Fomento de Actividades Colaborativas e Inclusivas
La realización de actividades fuera del currículo escolar con un enfoque de colaboración, tales como proyectos deportivos, artísticos o de servicio social, juega un papel fundamental en la formación de una coexistencia positiva en la escuela. Estas acciones posibilitan que los alumnos se relacionen en entornos no académicos, promoviendo la integración, el respeto y la colaboración entre compañeros. La implicación en vivencias grupales potencia el sentimiento de pertenencia y disminuye los obstáculos sociales, culturales o emocionales que pueden provocar aislamiento. Asimismo, fomentan principios como la solidaridad, la empatía y la responsabilidad compartida, aportando a la educación completa de los estudiantes y al robustecimiento de una comunidad educativa unida.
Implementación de Protocolos para la Atención de Conflictos
Es fundamental tener protocolos bien definidos y organizados para identificar, informar y monitorear situaciones de violencia, hostigamiento o discriminación, con el fin de asegurar la protección y el bienestar de los estudiantes. Estos procedimientos deben definir rutas de acción precisas, responsables concretos y tiempos de respuesta apropiados, con el objetivo de actuar de forma puntual y eficaz. No solo resguarda a las víctimas su adecuada implementación, sino que también robustece la confianza de toda la comunidad educativa en la institución. Además, ayuda a prevenir futuros comportamientos disruptivos y fomenta una cultura educativa fundamentada en el respeto, la igualdad y la justicia.
Vinculación activa con las familias
La implicación directa de las familias en el proceso de educación es un componente importante para el crecimiento integral de los alumnos. Incorporar a padres y madres en actividades educativas acerca de la adolescencia, competencias parentales y comunicación asertiva facilita la formación de un vínculo fuerte entre el hogar y el colegio. Esta cooperación promueve la continuidad en la guía emocional y comportamental que los alumnos obtienen en ambos lugares, potenciando su autovaloración, autocontrol y sensación de pertenencia. Igualmente, una relación estrecha y colaborativa con las familias ayuda a evitar disputas, identificar indicadores de riesgo y establecer una red de respaldo que favorezca el ambiente escolar y el bienestar de toda la comunidad educativa.
Discusión
La exclusión social afecta significativamente la convivencia escolar en este contexto específico debido a que genera fragmentación en los vínculos entre los estudiantes, obstaculizando la construcción de relaciones basadas en el respeto, la empatía y la cooperación. En entornos donde predominan prácticas de marginación, burlas o violencia simbólica, los estudiantes excluidos tienden a desarrollar sentimientos de inseguridad, desconfianza y retraimiento, lo que limita su participación activa en la vida escolar y debilita el sentido de pertenencia.
Esta situación se ve agravada por factores estructurales como la desigualdad socioeconómica, la falta de programas institucionales orientados al desarrollo socioemocional, y la limitada capacitación docente en estrategias de gestión de la convivencia. Todo ello contribuye a una dinámica escolar en la que la exclusión y la violencia se refuerzan mutuamente, afectando el clima educativo y, por ende, el rendimiento y bienestar de los estudiantes.
De acuerdo a los resultados y hallazgos, existe correlación entre la exclusión social y la convivencia escolar en una Institución Educativa de Wánchaq Cusco (2024), dado que el valor p. fue igual a 0.000 y el valor "Rho" es -0.757, en ese sentido, la sensación de no ser aceptado o integrado en determinados grupos puede resultar en aislamiento, falta de participación en actividades colectivas e incluso manifestaciones de comportamientos disruptivos, por tanto, esta dinámica no solo deteriora las relaciones entre los estudiantes, sino que también puede influir en el clima general del centro educativo, disminuyendo la cohesión social y el sentido de pertenencia.
En esta misma línea, lo señalado por Díaz et al. (2023) resulta consistente con estos hallazgos, ya que resaltan que la violencia está presente en el 40.9% de los casos; además, el 30.3% de los encuestados considera que los estudiantes son violentos entre sí, mientras que el 19.5% indica que con frecuencia se producen peleas entre ellos. En este sentido, la violencia se configura como un factor que genera exclusión entre los estudiantes, lo cual tiene un impacto significativo en el entorno educativo, afectando tanto el rendimiento académico como el desarrollo integral del alumnado.
La confianza genera valor y dinámica social, siendo una herramienta para producir un clima educativo desde la convivencia, la democracia y el dialogo, Buitrago & Sandoval (2022). además, las instituciones educativas carecen de programas específicos para fomentar la inclusión y el respeto mutuo; en este contexto escolar, Duxbury & Haynie (2020); Woods (2021) expresan que este proceso puede manifestarse cuando los estudiantes son etiquetados como rebeldes, problemáticos, o "diferentes" debido a su comportamiento, rendimiento académico o características personales, ello puede resultar en la segregación y el aislamiento del estudiante etiquetado, limitando sus oportunidades educativas, sociales y su desarrollo integral. Por tanto, Kearney et. al. (2020) ; Díaz et. al. (2023) manifiestan que una convivencia escolar saludable no solo beneficia el clima y la cultura escolar, sino que también influye de manera positiva en el rendimiento académico, el bienestar emocional y social de los estudiantes, creando un entorno propicio para el aprendizaje, la participación activa y el desarrollo integral, Torrejón Cuno (2020) destaca que un ambiente escolar adecuado contribuye significativamente al clima laboral estudiantil y a la resolución de conflictos.
Los resultados de estudio de, Villanueva (2022) revelan que la violencia escolar presentó niveles muy altos en un 30.6%, la convivencia es inadecuada en un 21.6%, además, se comprueba que la violencia escolar se relacionó con la convivencia con una significancia de 0.000, lo cual mina la armonía, la colaboración y la sensación de bienestar dentro de la comunidad estudiantil, afectando directamente el desarrollo académico, emocional y social de los alumnos. Asimismo, Apaza (2021) afirma que la violencia escolar se encuentra presente en un 70.6%, donde, además, se demuestra que la violencia escolar es un elemento que afecta la convivencia escolar presentándose una significancia de 0.000 y un valor Rho de -0.736. Se concluye que la existencia de violencia en el entorno educativo puede crear un clima de inseguridad y desconfianza, obstaculizando la construcción de relaciones positivas entre compañeros y docentes, aspectos esenciales para un adecuado desenvolvimiento académico y social en el contexto escolar.
Este estudio presenta algunas limitaciones que deben ser consideradas al momento de interpretar los resultados. En primer lugar, la muestra estuvo conformada únicamente por estudiantes de una institución educativa ubicada en la ciudad del Cusco, lo que restringe la posibilidad de generalizar los hallazgos a otros contextos. Esta limitación afecta especialmente la aplicabilidad de los resultados a instituciones de diferentes características geográficas, culturales y socioeconómicas, tanto en zonas urbanas como rurales, dentro y fuera de la región. Por tanto, se recomienda que futuras investigaciones incluyan muestras más amplias y diversas, con el fin de fortalecer la validez externa del estudio y comprender mejor la relación entre exclusión social y convivencia escolar en distintos entornos educativos.
En segundo lugar, se utilizó un cuestionario auto administrado como principal instrumento de recolección de datos. Si bien esta metodología facilita la aplicación masiva y estandarizada, también puede estar sujeta a sesgos de respuesta, tales como la deseabilidad social o la interpretación subjetiva de los ítems por parte de los estudiantes.
Finalmente, el diseño del estudio fue de tipo transversal, lo que impide establecer relaciones de causalidad entre las variables analizadas. Por ello, se recomienda que futuras investigaciones adopten diseños longitudinales o cuasiexperimentales que permitan evaluar con mayor precisión los efectos de las intervenciones sobre la convivencia escolar y el desarrollo socioemocional.
Conclusiones
La importancia de este estudio radica en su contribución al análisis de una problemática crítica pero aún poco abordada en profundidad dentro del contexto educativo: la relación entre la exclusión social y la convivencia escolar. Comprender cómo las experiencias de marginación, aislamiento o rechazo influyen en las dinámicas interpersonales entre los estudiantes permite visibilizar factores estructurales que afectan directamente el clima escolar y el bienestar emocional de los estudiantes. Además, el estudio ofrece evidencia empírica que puede orientar el diseño de estrategias pedagógicas y políticas institucionales más inclusivas, capaces de promover entornos educativos más justos, equitativos y propicios para el desarrollo integral de todos los estudiantes, especialmente aquellos en situación de vulnerabilidad.
El futuro de la convivencia escolar podría mejorar considerablemente a partir de los resultados obtenidos de esta investigación, ya que ello busca identificar y analizar aspectos clave de la exclusión social dentro del ámbito educativo. Al identificar las formas de exclusión social que enfrentan los estudiantes, así como su relación con los conflictos dentro del aula, se abriría el camino hacia la creación de estrategias preventivas y correctivas más eficaces. Estas estrategias podrían adaptarse a las necesidades reales de los estudiantes, favoreciendo un ambiente de mayor inclusión y equidad. Además, al analizar cómo las percepciones de exclusión afectan el bienestar emocional y académico de los estudiantes, se podría sensibilizar a los docentes y personal educativo sobre las consecuencias de la exclusión social. Esto podría generar un cambio en las prácticas pedagógicas y en el manejo de conflictos, orientándose hacia la formación socioemocional y la creación de un entorno donde los estudiantes se sientan más apoyados y respetados.
Por otro lado, las recomendaciones derivadas de esta investigación podrían influir en las políticas educativas a nivel local e incluso nacional, promoviendo intervenciones más inclusivas que integren a los estudiantes excluidos y les proporcionen herramientas para su desarrollo integral. Así, se fomentaría una cultura de respeto, tolerancia y cooperación, lo cual no solo beneficiaría la convivencia escolar, sino que también impactaría positivamente en el rendimiento académico y en el bienestar general de todos los estudiantes, creando un futuro educativo más justo y saludable. Este enfoque puede ayudar a transformar las dinámicas escolares hacia un ambiente más positivo y colaborativo, reduciendo la exclusión y mejorando las relaciones entre los estudiantes.
A partir de los hallazgos y limitaciones del presente estudio, se sugiere que futuras investigaciones amplíen la muestra a diversos contextos educativos y regiones geográficas, tanto urbanas como rurales, a fin de obtener resultados más representativos y generalizables. Asimismo, se recomienda realizar estudios longitudinales que permitan analizar la evolución de la exclusión social y su impacto en la convivencia escolar a lo largo del tiempo. La incorporación de enfoques cualitativos, como entrevistas o grupos focales, podría enriquecer la comprensión de las experiencias estudiantiles desde una perspectiva más profunda. Además, sería valioso evaluar la efectividad de programas de intervención orientados a prevenir la exclusión social, tales como la tutoría socioemocional, las actividades colaborativas y la mediación escolar. También se propone comparar distintas formas de exclusión (económica, cultural, racial, entre otras) para identificar sus efectos específicos en la convivencia. Finalmente, considerar la percepción de docentes y directivos permitiría comprender cómo se aborda esta problemática desde el nivel institucional y contribuiría al diseño de estrategias pedagógicas más efectivas.














