INTRODUCCIÓN
La obra de Oswaldo Guayasamín, un famoso pintor y escultor de Ecuador, se distingue por su fuerte contenido social y político, quien abordó temas como la injusticia, el racismo y la opresión a lo largo de su carrera, reflejando la realidad del pueblo ecuatoriano. El uso de colores vibrantes y formas expresionistas se caracteriza por su estilo distintivo, que logra transmitir la intensidad de las emociones humanas. Además de su influencia artística, Guayasamín tuvo un papel significativo en la promoción de la identidad cultural y el reconocimiento de los pueblos indígenas en Ecuador. Su obra ha recibido elogios nacionales e internacionales porque se considera un testimonio poderoso de la historia y las tradiciones del país. El reconocido creador ecuatoriano, posee una rica y diversa obra que se analiza desde diversas aristas. La visión según autores se muestra en la Tabla 1.
Tabla 1:Visión de las obras según autores.
| Autores | Visión |
|---|---|
| Pérez y Rizzo (2016) | Destacan la manifestación del Indigenismo pictórico. |
| Von der Pahlen (2022) Feraud Morán y Fernández Prieto (2022) | El Realismo Social y el Retratismo expresionista. |
| Valdez y Morán (2019) | Tratan la trayectoria como muralista del artista ecuatoriano. |
| León (2021) | Analiza el reflejo de la identidad latinoamericana, centrando su atención en “La Capilla del Hombre”. |
| Terán Flores (2022) | Destaca su laboriosidad, desde la representación de las manos en las muestras pictóricas. |
| Simbaña (2022) | Resalta sus obras monumentales. |
Elaboración: Los autores.
El estudio realizado, a partir de las fuentes consultadas, conduce a centrar la atención en “La Capilla del Hombre”. Esta obra expresa el pensamiento de Guayasamín en relación con el contexto sociocultural de su época (León, 2021). En este orden de ideas, la obra monumental de Oswaldo Guayasamín en Ecuador, la Capilla del Hombre, tiene una gran relevancia tanto a nivel nacional como internacional. Este espacio cultural se ha convertido en un símbolo icónico de la identidad cultural de Ecuador, representando la lucha y la resistencia de su pueblo. La riqueza histórica y artística de Ecuador se ve reflejada en la arquitectura de la capilla, que se inspira en la cultura y tradiciones del país. Además, la obra invita a la reflexión sobre la realidad social y política del país al promover la dignidad humana y la justicia social. "La Capilla del Hombre" ha logrado fomentar la conciencia cultural y generar un sentimiento de pertenencia y orgullo nacional en la sociedad ecuatoriana gracias a su impacto visual y emotivo. Además, cabe resaltar que por la relevancia de “La Capilla del Hombre” ha sido declarada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) como “(…) proyecto prioritario para la cultura (…) y por el Gobierno Nacional como Patrimonio cultural del estado ecuatoriano (…)” (León, 2021, p. 47).
En este orden de ideas, los referentes señalados inciden en el hecho de que se centre la labor investigativa en esta monumental obra, la que pone de manifiesto la relación intrínseca y esencial, fuera de lo puramente conceptual-teórico, entre las categorías cultura e identidad, demostrando que no se puede concebir cultura sin identidad, ni identidad sin cultura. Ellas son manifestaciones de un mismo proceso, por lo que en la investigación se hace referencia a este nivel de resolución de la identidad, la identidad cultural; a la vez que se reconoce el componente socio - psicológico de dicha categoría, presente en el proceso de asunción por el individuo y los grupos sociales de una identidad determinada (Hernández Infante, 2012).
Es importante destacar que, en la práctica pedagógica, mediante una observación de tipo participante, en la carrera Licenciatura en Ciencias de la Educación, mención Educación Inicial, de la Universidad Estatal de Milagro (UNEMI), revela insuficiencias en relación con el conocimiento de la labor del artista objeto de investigación, así como de sus obras que se recogen en “La Capilla del Hombre” y en la identificación con su creación, lo cual incide negativamente en el desarrollo de la identidad cultural de los estudiantes.
Sustentado en las evidencias recolectadas, se plantea como objetivo general de la investigación analizar el desarrollo de la identidad cultural mediante la obra de Guayasamín: “La Capilla del Hombre”
MÉTODO
El método empleado en la investigación se basó en el enfoque cualitativo, manejando la recolección y análisis de una tipología documental-bibliográfica (Hernández Sampieri et al., 2014), lo cual permitió organizar un análisis del objeto de estudio con la intención de descubrir el propósito presentado por los investigadores (Behar Rivero, 2018). Se toma en consideración que se estudia un fenómeno que se manifiesta en la esfera subjetiva de la realidad como lo es: la relación que se revela entre las obras de Oswaldo Guayasamín que se recogen en “La Capilla del Hombre” y la identidad cultural en los estudiantes.
RESULTADOS
El análisis de contenido de obras pictóricas de Oswaldo Guayasamín que se albergan en “La Capilla del Hombre”, se ha realizado con carácter cualitativo y descriptivo; lo cual ha permitido determinar el significante identitario, íconos, índices y símbolos que el autor plasma en las obras que se estudian. En tal sentido, de manera intencional, atendiendo al reflejo del componente identitario en obras de Guayasamín que se encuentran en “La Capilla del Hombre”, se han analizado las siguientes: Autorretrato, Quito ardiente, El mestizaje y Las manos. Seguidamente se presenta el análisis realizado.
La obra corresponde a la “Edad de la ira”, 1957-1982; según la periodización ofrecida por Lara (2018) y Díaz (2021). Técnica: óleo sobre tela. Fotografía del cuadro original.
Desde la propia representación del autor, muestra la fisonomía del indígena del Ecuador; el yo del creador se externaliza a través del lienzo. Se destacan rasgos que identifican al indígena respecto a otros habitantes de las regiones en que se divide el país. Además, la obra trasmite ese halo que acompaña al pueblo indígena, que lo cubre de tristeza, de vida sacrificada, de pocas oportunidades, de esa piel dañada por el sol, por los años, por la angustia. Rostros así pululan en la población ecuatoriana, fundamentalmente en personas adultas que no han tenido opciones de una vida mejor, mucho más plena.
La obra se crea entre la “Edad de la Ira”, 1957-1982 y la “Edad de la ternura o la esperanza”, 1996 - 1999; según la periodización ofrecida por Lara (2018) y Díaz (2021). Técnica: óleo sobre tabla. Fotografía del cuadro original.
Esta obra representa el profundo amor que sentía su autor por su país. De manera especial muestra su afecto por su ciudad natal: Quito. Se puede apreciar la importancia que se le brinda al conjunto de montañas que rodean a la urbe, en especial el volcán “Pichincha”. Este significaba para el pintor una especie de animal vivo que transmuta de colores acorde a las estaciones del año, verano o invierno, incluso si es el amanecer, medio día o atardecer. El paisaje tiene una carga identitaria que incide en la cultura de los habitantes, en su idiosincrasia, en sus modos de vida y comportamiento. Ello los singulariza en relación con los habitantes de las otras regiones andinas sudamericanas. Guayasamín se reconoce como ese indígena de la mencionada región.
La obra corresponde a la “Edad de la ternura o la esperanza”, 1996 - 1999; según la periodización ofrecida por Lara (2018) y Díaz (2021). Técnica: acrílico sobre acrílico. Fotografía del cuadro original.
El mestizaje expresa la imagen estereotipada del indígena sudamericano, a partir de rasgos físicos y psicológicos que lo identifican, idea que ha llegado a formar parte del imaginario social. Guayasamín se centra en el hombre latinoamericano, a quien rinde homenaje reconociendo la mezcla de razas y de culturas que lo caracterizan.
La obra corresponde a la “Edad de la ira”, 1957-1982; según la periodización ofrecida por Lara (2018) y Díaz (2021). Fotografía del cuadro original.
Las Manos muestran la actitud del ser humano frente a la injusticia. Esta obra se ubica dentro de la colección del autor: “La Edad de la Ira”, la cual se compone por 260 cuadros. Dentro de esta etapa se encuentra la serie: “Las Manos” (integrada por 13 obras). Se representa así la marginación de los grupos sociales vulnerables dentro de la sociedad, quienes asumen, para cambiar su realidad, la protesta. En este sentido se debe mencionar que, “el indio”, ha sido blanco de discriminación, menosprecio y prejuicios Muchas de estas percepciones inadecuadas se siguen manifestando hoy en el país. En la actualidad la protesta se erige como alternativa para defender derechos, aunque el demandante sale en defensa de un país, es la comunidad indígena la que prevalece, la que da el paso al frente. Capta así Guayasamín ese mal que acompaña al indígena en particular y a la sociedad toda en general: la relación explotados-explotador.
Por lo tanto, uno de los significados que adquieren las pinturas de Guayasamín está dado por su capacidad para recoger vivencias, vicisitudes, angustias y alegrías del indígena ecuatoriano y latinoamericano, así como su tenacidad al defender sus derechos, creencias y valores, con alto sentido humanista y de justicia, lo que lo condujo a imponerse ante el medio que intentaba intimidarlo y lo discriminaba.
Al respecto, la obra "La Capilla del Hombre" de Guayasamín destaca la variedad étnica y cultural que existe en Ecuador. El artista tiene como objetivo, a través de su arte, representar y honrar las diversas etnias y culturas que forman parte de la identidad ecuatoriana. Sus pinturas, esculturas y murales muestran diversas figuras humanas que representan la variedad de características físicas, atuendos y costumbres que pertenecen a los diversos grupos étnicos que conviven en la nación. De esta manera, Guayasamín demuestra la riqueza cultural de Ecuador y fomenta la apreciación y reconocimiento de todas las comunidades que forman parte de su identidad nacional. Su obra es un testimonio visual de la diversidad y una invitación a pensar en la importancia de su preservación y respeto.
Por otro lado, la categoría identidad implica la preservación de tradiciones y costumbres arraigadas en la descendencia de personas pertenecientes a diferentes culturas dentro de un país o región; la identificación con los rasgos propios se construye a partir del reconocimiento de un origen común o características compartidas con otros individuos o grupos. Se ha evidenciado que la identidad cultural manifiesta un alto componente socio-psicológico; ella es fundamental en el proceso de asunción de una identidad determinada, tanto para el individuo como para los grupos sociales; esta categoría expresa los rasgos propios, comunes y específicos que caracterizan a una región o zona del mundo en particular (León, 2021). Al reconocer y valorar la identidad cultural, se resalta la importancia de la diferencia, ya que la identidad presupone tanto la similitud como la otredad.
Se considera pertinente contribuir al desarrollo de la identidad cultural mediante el estudio de la obra de Oswaldo Guayasamín, quien ha dejado su impronta en la cultura ecuatoriana y universal, como manifiestan Gómez Campo (2020) y Rodríguez Álvarez et al. (2021), quienes valoran como significativo el legado de su obra en el ámbito artístico y social. Estos autores consideran que su obra ha trascendido más allá de las fronteras de su nación; la percepción de los informantes al respecto coincide con los criterios de los investigadores citados. Atendiendo a los valores ideo estéticos de la obra de Oswaldo Guayasamín, uno de los pintores más relevantes de Latinoamérica y del mundo, que impresiona por su creatividad y por su compromiso social, se le considera como un creador prolífico que se ganó el respeto tanto de críticos de arte como del público en general, como asevera Díaz (2021).
En este sentido, el autor destaca la capacidad de transmitir un mensaje a la humanidad sobre la condición humana y las desigualdades sociales. Además, supo provocar emociones a través de sus pinturas y esculturas. Su dedicación como muralista y la conformación de monumentales obras arquitectónicas, como "La Capilla del Hombre", evidencian su búsqueda de lo trascendente fuera de los límites del arte tradicional y el acercamiento de su pensamiento a un público amplio. Es reconocible el hecho de que la producción pictórica de Guayasamín desborda su sentido de vida. Devela la realidad del pueblo del cual él formó parte: el indígena, el que se había visto a lo largo de la historia como un ser inferior y es revalorizado en su obra. Esta situación quedó plasmada en su propuesta artística; es un elemento caracterizador de su creación; la valoración ofrecida al respecto por los informantes que se entrevistaron coincide con esta visión.
CONCLUSIONES
La obra de Guayasamín es un reservorio de cultura e identidad. Constituye un medio de reconocimiento y de defensa del indígena ecuatoriano, discriminado a lo largo del tiempo. Trasmite el artista, a través de su pincel, la realidad que le tocó vivir y llama la atención sobre la necesidad de comprenderla, solidarizarse con ella y transformarla; su arte se presenta como una síntesis de diversos aspectos característicos del Ecuador. Al examinarla, se puede apreciar la presencia de elementos como el sol radiante, el majestuoso cóndor, los campesinos e indígenas que a lo largo de los siglos han sido explotados y discriminados, la identidad mestiza. Preservar la identidad cultural es de suma importancia para una sociedad, ya que nos permite mantener vivas nuestras tradiciones, valores y raíces históricas.


















