INTRODUCCIÓN
La Universidad como institución social se ha ido desarrollando según la época y el contexto social, en el que, a su vez, ha tenido que ir incorporando nuevas formas de pensar y actuar. En Cuba la enseñanza médica universitaria es una concepción, o sea, va mucho más allá de una mera edificación que existe y que es capaz de evolucionar en cada lugar en los que tiene cabida el PEA. La educación transformadora da sus primeros pasos cuando los educandos llegan a cuestionarse de una manera particular a la vez que crítica los contenidos que estudian, momento en el que estos comienzan a seguir su propio camino de investigación y colaboración, integrándolos en sus comunidades de saberes, y, por ende, manifestando sus propios puntos de vista. De esta forma, el estudiante pasa a poseer un papel dinámico en el macro proceso de su adquisición de saberes.
La Educación Médica Superior (EMS) no está exenta de importantes desafíos y problemáticas inmersos en su desarrollo espiritual y científico. Por tal razón, la contribución de trabajos de investigación actuales siempre provoca un impacto beneficioso difundido en la consecución del perfil académico que abarca el profesor de una universidad médica, al primar el desarrollo incesante y ascendente de habilidades, valores, actitudes y conocimientos de los docentes y, fundamentalmente, de los estudiantes.
Con el avance de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), donde ha aumentado exponencialmente la suma de información disponible, donde ha cambiado la forma en que se busca y encuentra la información (empleo de la Inteligencia Artificial) (Provenzano, 2023) donde se han creado nuevas formas de compartir información, las CI se han convertido en una habilidad esencial para el éxito investigativo, personal y profesional.
Las CI en los estudiantes se ha demostrado que son imprescindibles para la realización de trabajos investigativos desde los primeros años de las carreras médicas. Si una de las habilidades que se deben obtener es la de buscar, seleccionar y analizar información para realizar un trabajo motivador en el que el alumnado interactúe con los profesionales, es necesario verificar la adquisición de estas habilidades por parte del alumnado y evaluar su desempeño para la posterior evaluación. En este sentido, la presencia de la motivación en el proceso de búsqueda de información (BI) está apoyada por las teorías de la motivación de aprendizaje, planteamiento de tareas y determinados procesos que pueden configurarse como actividades y que arrastran a un estudiante a emprender una serie de tareas que le rebasa considerablemente con tal de obtener una calificación.
Si se tiene en cuenta que, actualmente la sociedad ha alcanzado niveles elevados de informatización, se convierte en prioridad que todas las personas se apropien y desarrollen variadas habilidades y actitudes que los ayuden a solucionar diversos tipos de problemas, donde la toma de decisiones efectivas y el aprendizaje autónomo pase a formar un papel elemental. Son numerosas las instituciones y asociaciones, principalmente del ámbito bibliotecario (González Estrada, 2021; Martín González y Iglesias Rodríguez, 2022; Suárez Jorge et al., 2022; Fajardo Pasán, 2023; Pérez Gamboa et al., 2023; Barrera León et al., 2024; Eslava Zapata et al., 2024; Rodríguez Torres et al., 2024), que han promovido iniciativas, declaraciones, recomendaciones y normas relacionadas con la alfabetización informacional (AI).
De esta manera, la motivación está determinada por muchos factores, cada uno está motivado por cosas diferentes en cada momento, dependiendo de la situación vivida, el entorno, el momento de desarrollo que esté atravesando, necesidades, etc. Sin embargo, es sabido que la motivación no es exclusiva de cada persona y depende del entorno, el contenido, las tareas, las demandas y el clima social creado por las personas con las que interactúa.
Basada en las experiencias de los autores, los cuales llevan varios años de experiencia en sus profesiones, y que han estado vinculados con la gestión de la información y la psicología, se han podido observar carencias en los educandos de la Universidad de Ciencias Médicas de Guantánamo sobre las CI, basadas en la desmotivación, todo ello debido al desconocimiento. Es por ello que, la motivación puede ser el elemento idóneo para a llevar a cabo el compromiso con las tareas que realizan, logrando una mejora en el grado de confianza, lo que traería como resultado el fortalecimiento de PEA. Por ende, el objetivo de este estudio es abordar de forma actualizada los referentes teóricos sobre motivación y CI en la EMS.
MÉTODO
El enfoque cualitativo llevado a cabo en esta revisión sistematizada es crucial para lograr el entendimiento a profundidad las CI y su estrecha relación con la motivación. De esta forma, dicho enfoque permite la exploración de contextos, percepciones, así como experiencias de una forma con más detalle, facilitando una visión generalizada y, a su vez, contextualizada de los fenómenos estudiados en cuestión. Por lo que, Snyder (2019) ha manifestado que, el empleo de esta metodología cualitativa asentada en la revisión de documentos científicos es primordial para lograr una comprensión macro de las variables estudiadas.
En este sentido, desde una perspectiva cualitativa, se realizó una revisión sistematizada, todo ello mediante los métodos del nivel teórico de la investigación científica (análisis-síntesis, histórico-lógico, inducción-deducción, así como modelación, y el enfoque sistémico). Para ello se analizó un total de 17 artículos devenidos de las bases de datos Redalyc, Dialnet, Biblat y SciELO comprendidos en los años (2019-2023), sobre los aspectos relacionados con la motivación y las CI en el contexto universitario, con la finalidad de describir o sistematizar estos referentes. Se pudo constatar mediante los procesos de análisis y síntesis empleados para este estudio que, a pesar de la cantidad de artículos relacionados con estos dos aspectos, existe poca literatura donde aparezcan ambos términos relacionados en la EMS.
RESULTADOS
En la EMS cubana se cuenta con una fortaleza, y es la formación de gestores de la información de salud, hoy día la carrera se denomina Sistema de Información de Salud (SIS). Los cuales desde toda la red de instituciones de salud laboran en las bibliotecas y orientan y capacitan tanto a profesionales como estudiantes del sector. Pero como se precisa anteriormente, se requiere el dominio y actualización de ciertos recursos y herramientas digitales, así como estrategias específicas de búsqueda, debido al rápido crecimiento de la información electrónica. Se estima que en 2020 se publicaron aproximadamente 2,4 millones de artículos científicos y técnicos a nivel mundial, todo ello devenido al crecimiento de inversión en investigación y desarrollo en variados países. Por tanto, es preciso el cambio de servicio centralizado de acceso a la información, en los que el bibliotecario no es capaz de poseer un control total del acceso a la información, al fomento del empoderamiento del usuario que en este caso son los estudiantes.
De esta forma, cada centro de educación superior debe conceder la formación necesaria en CI tanto a educandos como a educadores, instaurando así, los servicios que son ofrecidos actualmente por las bibliotecas. Igualmente, debe lograr la identificación de la formación te proporcionada a los estudiantes; poseer conocimiento sobre los niveles de influencia de las administraciones y docentes que sean capaces de abarcar todo lo referido a la preparación bibliotecaria acogida por todos los educandos; y finalizar con una serie de encomiendas para los centros educativos.
Es por ello que las bibliotecas de la red de instituciones de salud consiguen la identificación de las habilidades del estudiante con el objetivo de que estos puedan reflexionar, ser autónomos, entre otros elementos (Menéndez et al., 2021). A su vez, tratan un tema prioritario en los escenarios educativos hoy en día: la notabilidad de las CI en la formación de educandos y futuros educadores. Teniendo en cuenta lo anteriormente mencionado, se puede decir que, esta capacidad no solo es elemental durante el ciclo de aprendizaje académico, sino que también es fundamental en un escenario donde la información es exuberante y, a menudo, suele ser contradictoria.
Dicho esto, se evidencia como los autores logran enfatizar aspectos que muestran como el desarrollo de dichas competencias deben ser prioritarios en todos los programas formativos, principalmente en una era completamente informatizada. Por lo que, este tema se convierte en la base para garantizar que tanto educandos como educadores logren estar preparados con las habilidades idóneas para poder desarrollarse en un medio informativo complejo.
Otro elemento al que hacen alusión se encuentra dirigido al hábitat donde la información es cada vez más abundante y accesible, de ahí que sea decisivo que los educandos no solo tengan la facilidad de acceder a esta, sino también de poder lograr su análisis y comprenderla para poder gestionarla y utilizarla de una manera correcta. La CI puede definirse como un conglomerado de habilidades, las cuales son elementales para lograr la búsqueda, evaluación, y gestión con el fin de difundir la información de manera efectiva y eficaz. Es importante resaltar que, dicho enfoque es importante en la universidad, donde los estudiantes tienen que enfrentarse diariamente a una gran cantidad de situaciones y recursos y deben ir desenvolviendo criterios sólidos que los ayuden a discernir entre información clave y no relevante (Nieto Isidro et al., 2021).
También estos autores abordan la relevancia de las CI en el tejido actual de la Sociedad de la Información. De esta manera se centran en cómo adaptar una herramienta de evaluación que consigue la medición la CI auto percibida entre los educandos de educación superior. De esta forma, lo que se percibe de las habilidades propias puede no evidenciar con exactitud la realidad de las CI de los educandos. Por lo que, sería provechoso llevar a cabo una complementación de esta evaluación con métodos que sean mucho más objetivos, logrando así la medición de habilidades reales en situaciones concretas a la vez que prácticas.
Por su parte, Huaillani Chavez (2020), Girarte Guillén y Valle López (2020), Sample (2020), Deja et al. (2021) y Wu et al. (2022), han propuesto un enfoque de múltiples etapas para el desenvolvimiento de la AI. Esta metodología muestra que la AI implica no sólo la apropiación de saberes, sino que también conlleva un proceso constante de movimiento y formación. Esta perspectiva es esencial dado que reconoce que las habilidades no se crean instantáneamente, sino que son desarrolladas mediante la práctica continua y el aprendizaje dinámico.
De esta forma, dichos estudios han evidenciado la necesidad existente de que los educandos empleen la información tanto de una forma mucho más ética como responsable. Asimismo, han argumentado que una verdadera AI involucra la capacidad de lograr organización e integración de contenido, así como citas y paráfrasis que refuercen los objetivos del trabajo educativo. Es importante mencionar que, este aspecto es decisivo en la formación de CI, puesto que ayuda a promover no solo las habilidades técnicas, sino también la honradez investigativa.
En las universidades, los docentes son clave para promover y desarrollar este tipo de habilidades. Estos deben poseer la capacidad de asumir su papel en la educación de los educandos, informarles sobre la importancia de las CI y proporcionarles las herramientas y materiales necesarias para su trabajo, monitorear el progreso de los estudiantes y cooperar con otros profesores universitarios (Hernández Campillo et al., 2020; Ribadeneira Aroca et al., 2023).
En este sentido, el total de las asignaturas de una carrera universitaria u otra incluyen este tipo de habilidades en sus planes de estudio. De cara a la evolución positiva de este panorama, existen varias opciones que, podrían contribuir a cambios concretos. Uno de ellos es la promoción de las llamadas disciplinas transversales. Las actividades ofrecidas en materias transversales pueden servir como un buen complemento para promover la formación transversal de los educandos universitarios para su futura vida académica y profesional, así como el aporte educativo de sus actitudes, las cuales pueden estar bien formadas junto con las metas (De los Santos, 2021).
La motivación no está presente solamente en los comienzos, sino que perdura durante todo el proceso educativo universitario. Es señalada como uno de los componentes que posee un mayor grado de influencia en el desenvolvimiento de la competencia en dicho contexto, y afronta a los profesores para que estos puedan ajustarse a las variables individuales, intrínsecas y extrínsecas del estudiantado. Uno de los retos más importantes que enfrenta la universidad moderna está dado en que el ingreso pueda llegar a ser diferente a los modelos rígidos, los cuales se encuentran delimitados por los referentes estacionales de las actividades de la institución y que empiecen a tener en cuenta diversos factores que propicien el fortalecimiento de la motivación del educando.
Estudiar el comportamiento humano en cualquier campo es considerado una tarea ardua. El sector estudiantil universitario ha evidenciado una revolución turbulenta que ha trastocado la educación tradicional y ha dado paso a la designada sociedad del conocimiento, o era postindustrial, caracterizada por un desarrollo inestable del saber y un reforzado mecanismo tecnológico. Esta realidad social crea una situación en la que es imprescindible el desenvolvimiento de habilidades fuera de las académicas. De ahí que la motivación de los estudiantes sea un factor clave para afrontar los retos de nuevas situaciones (Espinoza Colón y Medina Gual, 2021).
Así, el término motivación se refiere al fenómeno subyacente que explica por qué un individuo se comporta de cierta manera o dirige su comportamiento en una dirección determinada eligiendo y prefiriendo ciertas metas y resultados. La motivación es vista como la fuerza motriz que impulsa el aprendizaje y el dominio de un tema en particular, y aprenderlo con determinación y esfuerzo es el resultado del compromiso inherente del alumno con la tarea, el interés y la voluntad.
La motivación es un concepto fundamental en el campo de la conducta y hace alusión a un conjunto de procesos a nivel fisiológico, psicológico, así como emocional y social que dirige y mantiene la conducta para lograr objetivos específicos. Este concepto ha sido discutido tradicionalmente en diversas disciplinas, incluida la psicología. Se define como una serie de procesos en un individuo que se refleja en su conducta y es resultado de la influencia de factores internos y ambientales. También, se define como el estado psicológico interno de un individuo o una característica asociada con su comportamiento, incluida la personalidad del individuo. Por lo que, esta conducta está motivada y respaldada por el objetivo a cumplir (Espinoza Colón y Medina Gual, 2021). Comprender las variables que poseen influencia en la motivación de los educandos se considera uno de los factores claves para una enseñanza exitosa en la educación superior, tratando de comprender los elementos de su motivación y crear plenamente el ambiente en el que se desarrolla la actividad, incluyendo la institución y cada aula, y finalmente, el propio maestro.
Espinoza Colón y Medina Gual (2021) han enfatizado sobre la relevancia del componente motivacional intrínseco como predictor clave de la investigación efectiva de información en línea. Así, su investigación muestra que una fuerte motivación académica no sólo estimula el deseo de aprender diversos contenidos, sino que también se manifiesta en la indagación, recuperación y habilidades organizativas de información, lo que sugiere que el estilo de aprendizaje reflexivo está estrechamente relacionado con la calidad de la BI.
Uno de los objetivos con mayor nivel de prioridad del sistema de educación superior es aprender aquellas competencias profesionales propias de cada profesión para poder desenvolverse en un determinado entorno laboral. En este sentido, las habilidades transversales incluyen algunas vinculadas a la información, es en estas donde la motivación juega un papel esencial como factor determinante del aprendizaje, y su aplicación está relacionada con el proceso de formación universitaria. Es por ello que, en este contexto, se han analizado detalladamente las funciones motivacionales desde la psicología y la teoría psicoeducativa.
Se ha demostrado la relación entre la motivación y el desenvolvimiento de CI en educandos universitarios. Si bien no existe consenso sobre los factores que poseen influencia en el desarrollo de competencias, existe un enfoque en el campo relacionado con el desarrollo basado en resultados, el aprendizaje autorregulado, el compromiso y la eficacia académica, así como el uso de fuentes de información para descubrir y buscar nuevos elementos, incluyendo sus herramientas de autoevaluación, por lo que la complejidad del significado científico se ha visto superada en gran parte por la motivación (Pedreira Alves & Ignacio Pozo, 2020; González Benito et al., 2021).
La motivación y las CI son aspectos básicos en el entorno educativo universitario donde el procesamiento eficaz de la información se vuelve imprescindible. A través de los años, varios estudios han explorado estos temas desde diferentes perspectivas, suministrando un marco integral para sus interrelaciones e impactos en el aprendizaje de los estudiantes. Este tema está más dirigido a docentes, por lo que el investigador ofrece sugerencias analíticas para ser implementadas desde el nivel de pregrado (González Benito et al., 2021; Auquilla et al., 2020).
La motivación de los educandos universitarios para utilizar o no las bibliotecas universitarias se centra en sus conocimientos existentes, hábitos de lectura de alto nivel, trabajo personal, sentido de responsabilidad y habilidades de autogestión suponiendo que estén integradas en el sistema educativo (Pedreira Alves & Ignacio Pozo, 2020; González Benito et al., 2021; Auquilla et al., 2020; Ramos Galarza et al., 2020).
Generalmente, aquellas personas que poseen un alto nivel de motivación logran alcanzar altos niveles de maestría en su campo de trabajo, que a su vez se encuentra condicionado a su nivel de experiencia. Es por ello que, diversos autores consideran que la motivación es infalible. No obstante, el deseo que poseen todos los seres humanos es lo que generalmente inclina la balanza de la motivación. De esta manera, si la motivación y las CI se erigen como elementales, estas dos cuestiones en su conjunto deberán formar parte de cualquier debate que aspire a convertirse en una explicación prioritaria de la actividad de BI (Sales et al., 2020).
En este sentido, se puede decir que las motivaciones pueden estar clasificadas en intrínsecas y extrínsecas, cabe mencionar que, todo ello dependerá de si el interés brota del exterior o del propio individuo, pues tal y como lo han descrito los anteriores autores puede concluirse que las primeras son mucho más convenientes en el contexto de educación, puesto que propician en un mayor grado el desenvolvimiento de competencias, por lo que son consideradas un motivo para el seguimiento en líneas futuras de investigación. De esta forma, variados dispositivos de trabajo en competencias, tales como cursos TIC, dirigen sus planteamientos por la motivación hacia el desenvolvimiento de competencias genéricas como soporte fundamental en la formación de grado.
CONCLUSIONES
En este mundo de continua expansión y sumado a los nuevos retos que tienen lugar en la sociedad actual, se evidencia como los futuros profesionales se verán cada vez más obligados a continuar mejorando su aprendizaje tanto a nivel cognitivo, proactivo como emocional.
Cabe destacar que, si se tiene en cuenta que los tiempos de formación en el nivel superior ocupan entre cuatro y seis años de la formación, puede decirse que es elevada la responsabilidad de los profesores para alcanzar durante dicha etapa estudiantes con habilidades que destaquen en la investigación y preparación de la información que es generada continuamente en el sector socio-sanitario, así como tecnológico de su interés, para después lograr tanto su aplicación como evaluación en su ámbito profesional.
Por lo que, en este nuevo escenario donde tiene lugar la enseñanza superior debe ser promovido una transformación del modelo académico tradicional, donde el educador era transmisor de conocimientos y el educando debía llevar a cabo un aprendizaje memorístico, a un nuevo esquema donde la enseñanza esté enfocada en el aprendizaje del educando, logrando así, autonomía y poder de resolución de aquellas situaciones problemáticas para la obtención de competencias renovadas.
















