Introducción
La percepción de inclusión como una práctica educativa es reflejo de un cambio en la concepción del estudiante de educación superior. Asimismo, ha cambiado la perspectiva de la discapacidad, mayormente independiente, con él en espera de un pensamiento con carácter social, metido o sí más bien en su universo de conocimiento. Las bases de la propuesta de inclusión universitaria radican en el pensamiento de que todo proceso puede simplificarse en la memoria de lo que ha sido, y conocer ese proceso como un avance donde lo incompleto crece con dolor. Quizás con la aportación conductual actual habría que añadir que el sistema de conocimiento, ha de corresponder a una disminución dolorosa de estímulos internos, el campo de la propia actividad, o bien a una subsidencia dolorosa después de una activación sensitiva de determinadas células nerviosas.
El concepto de inclusividad hace referencia al conjunto de esfuerzos, estrategias y recursos que una institución académica pone en marcha para que las barreras económicas, físicas y socioafectivas constituyan limitaciones para que la diversidad de estudiantes matriculados tenga las mismas oportunidades de éxito académico. Las universidades estatales deberían ser inclusivas y equitativas por definición, ya que son instituciones directamente sostenidas por el Estado, sin embargo, en muchos casos no lo son, ya que la construcción de ambientes educativos que generen el reconocimiento, la participación, el diálogo, el apoyo, la construcción de conocimiento y promoción de la inclusión de estudiantes se visualiza como mucho más que una institución, sino como una gestión de todos (Vaca Cuenca, 2024).
En América Latina se alcanzó avances significativos en el ámbito educativo, sin embargo, aún existen desafíos para impulsar políticas educativas que brinden garantías en el acceso a la educación como un derecho de toda persona según los estándares que exige el mundo actual, asegurando de esa manera una igualdad de oportunidades. En ese sentido, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) señala que la educación es un vínculo que ayuda al crecimiento, propicia la igualdad, así como la colaboración social entre las personas (Cecchini et al., 2021).
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, 2019), se debe valorar el término “inclusión”, el cual se considera un proceso que busca constantemente mejoras para abordar la diversidad en los estudiantes. Por lo tanto, se debe garantizar oportunidades para todos de forma individual o grupal para alcanzar el avance educativo, el cual sigue siendo una tarea en diversos países. En este contexto, la inclusión significa no sólo acceso igualitario a la educación, sino también la creación de un entorno que valore y respete la diversidad de los estudiantes y reconozca sus diferentes identidades, experiencias y necesidades.
En América del Sur, tenemos los ejemplos de Paraguay, que han logrado grandes avances en materia de inclusión educativa, así como en cuestiones legales y regulatorias, los cuales buscan garantizar que las personas con necesidades especiales accedan al sistema educativo formal (Balletbó et al., 2022). En Ecuador, el Ministerio de Educación, junto con una serie de organizaciones internacionales, asumieron el desafío de alcanzar una educación inclusiva para lo cual trabaja incansablemente para valorar el derecho a la educación, fortalecer la rendición de cuentas pública para asegurar que ningún niño/niña que poseen algunas necesidades educativas especiales estén excluidas del sistema educativo ecuatoriano (Romero et al., 2022).
En Perú, a pesar de los esfuerzos por promover la inclusión, todavía existen barreras que dificultan el acceso a educación superior a personas con discapacidad, de bajos recursos económicos, comunidades indígenas, entre otros grupos marginados. Las instituciones de educación superior en su mayoría carecen de recursos para implementar programas, acceso a tecnologías de asistencia, adaptaciones curriculares, servicios de apoyo psicológico y capacitación al personal docente en los enfoques de inclusión y atención a la diversidad (Huillcahuari, et al., 2020).
La educación superior para atender bajo el enfoque inclusivo y de atención a la diversidad, debe involucrarse de manera más activa en los cambios de mentalidad en las prácticas docentes, en los planes de estudio, en las estructuras organizativas y administrativas, y en el uso de estrategias de enfoque colaborativo, especialmente aquellas que transforman los entornos educativos (Márquez y Andrade, 2020). Asimismo, se busca que la enseñanza considere nuevas estrategias de carácter inclusivo para brindar a los alumnos más oportunidades en la adquisición de nuevos conocimientos, habilidades y destrezas. Para un buen desarrollo de aprendizaje se debe establecer buenas relaciones mutuas, fomentar el compañerismo con los agentes educativos y la propia sociedad.
Por lo tanto, la importancia de establecer estrategias atencionales inclusivas, como a través del aprendizaje de mediadores implícitos en diversos dominios cognitivos, sociales y conductuales, enseña a los estudiantes a convertirse en seres independientes, autónomos y selectivos que estén en la capacidad de dar contestación a los requerimientos de la sociedad (Rincón, 2020). Según esta figura, los pedagogos tienen el reto de asumir el papel de profesores inclusivos que deben poder guiar y orientar (cuando esté disponible) a todos los estudiantes, dadas las barreras al aprendizaje y la contribución que existen para todos los alumnos (Quispe et al., 2023).
Las universidades enfrentan algunos obstáculos para promover la inclusión en la educación, y García et al., (2020) señalan que la Comunidad Europea ha encontrado dificultades para implementar herramientas para abordar la inclusión al promover la autonomía universitaria. El principal de ellos, según García et al., (2020) encontraron: a) escasos programas de formación que aborden temas de diversidad y gestión en las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC); b) pocos programas dirigidos a mejorar la autoestima, y nula participación de los familiares de los estudiantes.
Relacionado con lo anterior, Paz (2018) enumera los siguientes puntos: a) el personal universitario tiene menos conocimiento sobre las discapacidades, afectando la perspectiva de la enseñanza; b) la energía de docentes y estudiantes que se enfocan en las discapacidades puede verse reducida en comparación con otros debilitados; c) las opiniones tradicionales sobre la discapacidad tienen un impacto en su definición y apoyo a los estudiantes; d) la discapacidad todavía se ve desde una perspectiva médica, de rehabilitación y de enfermería, lo que conduce a la estigmatización; e) el impacto de las universidades en los estudiantes que ingresan y se convierten en la institución algunos de los requisitos son barreras para los estudiantes.
Para Wuo y Meneghel (2019) en la investigación realizada en la Universidad de Sevilla, la principal barrera es la falta de capacitación del docente relacionada con adaptaciones curriculares, asimismo, Paz (2018) mencionó que una barrera para la inclusión, tiene que ver con el incumplimiento de criterios de habitabilidad de la infraestructura y de acceso a los diferentes ambientes de la institución , así como actitudes asertivas y de atención a la diversidad a todos los miembros de una comunidad educativa Los autores precisan que los tipos de discapacidad que predominan son la discapacidad física, psíquica, visual y auditiva.
En estudios realizados, Núñez y López (2020) indicaron que existen dos universidades de Chile con necesidad de espacios para la interacción, de accesibilidad para la movilidad para dar acceso a los diferentes ambientes y recursos, materiales de estudio y evaluaciones de manera diversificada, de la misma forma Mejía (2019) indicó que en la mayoría de las universidades de Colombia, no tienen acceso a lugares de uso común, como bibliotecas o auditorios; apenas en nueve universidades se tenía políticas internas para asegurar la inclusión pero los datos de estudiantes con diversidad funcional se encuentran desactualizadas.
Dentro de las prácticas educativas en relación a la enseñanza inclusiva del docente debe considerar acciones significativas en el aprendizaje del alumno, desde la planificación en, estrategias a realizar, la guía a trabajar, fuentes utilizadas y la forma de enfocar. Todo es estudiado desde una perspectiva pedagógica según el grupo con el que se trabajará. Por tanto, como profesionales se debe conocer a los estudiantes y buscar los mecanismos necesarios para la interacción productiva y efectiva que beneficie a todos. Las estrategias para las practicas inclusivas son diversas, donde la motivación cumple un papel muy importante entre el profesorado y el alumnado mediante las interacciones positivas, que potencien el componente emocional y afectivo, que es fundamental para una educación inclusiva (Moriña, 2021).
Todo proceso para alcanzar la verdadera inclusión educativa es un desafío para los sistemas educacionales a nivel latinoamericano, por las condiciones que debe considerar y las barreras que se presentan, las cuales requieren ser resueltas de forma positiva para desarrollar un aprendizaje con participación de todos los estudiantes sin distinción; anteriormente o de acuerdo a los antecedentes solo un grupo reducido era tomado en cuenta y la mayoría se encontraba en riesgo de exclusión; aún existen diversos desafíos por alcanzar para lograr la equidad; en ese sentido, la adopción a tomar por la mayoría de los países es incorporar en sus políticas y normas eliminar las barreras discriminatorias en los sistemas educativos y dar todo el acceso a una educación donde se pueda desarrollar los talentos y capacidades de las personas con habilidades especial (López García y Aguilar López, 2021).
Para Fernández Batanero (2013), el diseño de políticas educativas en inclusión, que abarca la formación del docente en sus actitudes y competencias se convierten en limitantes al implementar una educación con orientación inclusiva; en ese sentido, se recomienda identificar toda necesidad que genera conflictos que devienen de las interacciones de las enseñanzas y el aprendizaje, a tener que comprender y guiar a los estudiantes con habilidades especiales; de igual forma se requiere construir estrategias innovadoras que favorezcan la inclusión de este grupo de estudiantes.
A partir de lo expuesto en la presente investigación, el objetivo de este estudio es realizar una revisión sistemática de la literatura de los últimos tres años para explorar las estrategias de atención inclusiva en la educación superior en la actualidad. Mediante este análisis exhaustivo, se busca identificar y analizar las prácticas y enfoques más relevantes implementados en este campo, con el fin de obtener una comprensión integral de las estrategias utilizadas para promover la inclusión y el apoyo educativo en las instituciones de educación superior.
Esta indagación se consideró de impacto porque en Perú el tema de la inclusión en educación superior tiene suma importancia y se requiere estudios que aglutinen información de trabajos académicos sobre este tema.
Metodología
El estudio se basó en una revisión y estudio sistemático de los artículos científicos encontrados en bases de datos seleccionadas que cubren el tema relevante para este estudio. La búsqueda de artículos se dividió en los siguientes pasos:
Bases de datos Scopus, Scielo y Eric.
Utilizando como palabras clave “atención inclusiva”, “estrategias inclusivas en la educación superior” y utilizando operadores como AND para incluir la palabra “educación”, y el NOT para excluir la palabra "estudiante".
Leyendo el resumen relevante al estudio que seleccionó primero y luego estudiando el contenido para reiterar su elección.
Dentro de los criterios de elegibilidad se consideraron artículos relacionados con trayectorias educativas públicas y privadas de alto nivel; de igual manera, se consideraron artículos de revistas de las principales bases de datos científicas para criterios de inclusión con base en el marco temporal de los últimos cinco años, teniendo en cuenta la selección de variables de atención inclusiva, entre las cuales los siguientes aspectos: Estrategia de atención inclusiva en colegios y universidades.
Asimismo, entre los criterios de exclusión, no se incluyen trabajos académicos como tesis y disertaciones; así como libros de texto, ya sean digitales o impresos. Además, también se excluyeron artículos empíricos experimentales y artículos no relevantes para el contexto educativo.
Las fuentes de información analizadas provienen de una revisión de estudios publicados en revistas de las siguientes bibliotecas de publicaciones científicas: Scopus y Scielo, que cuenta con un buscador vinculado de artículos digitales y por lo tanto optimiza la búsqueda de información de manera indispensable en revistas académicas de prestigio. Sistema de base de datos científica porque proporciona suficiente información sin importar qué base de datos científica se consulte.
La selección de estudio, se realizó luego de revisar las fuentes de información anteriores, se encontró una gran cantidad de información, la cual fue filtrada selectivamente, como el número de citas obtenidas, el grado de impacto, etc.; así se obtuvo un nuevo conjunto de resultados de investigación, centrándose en la relevancia de estrategias de enfermería inclusivas en el ámbito de la educación superior.
El método utilizado es el análisis de la literatura científica a través de una revisión sistemática de la literatura, que implica la recopilación de documentos que contienen información relevante sobre el tema a investigar. La información obtenida por este método no la da directamente el individuo, sino que se obtiene a través de documentos escritos, gráficos, etc. Una revisión sistemática es una síntesis clara de la información disponible diseñada para responder ciertas preguntas sobre el tema a estudiar, obtenida mediante el estudio de múltiples artículos y una variedad de medios (Moreno et al., 2018).
Con este método se preseleccionaron 80 artículos, de los cuales se descartaron 30 por duplicación, quedando 50, luego se realizó un análisis en profundidad e identificaron 25 artículos científicos que fueron eliminados por año de publicación, quedando 25 artículos.
Consideraron opiniones sobre la inclusión por lo que descartaron 4 artículos; luego realizaron una selección y seleccionaron 21 artículos con mayor información relacionada con el tema de investigación "Instrucciones motoras rítmicas en el desarrollo de la expresión física de niños preescolares" y realizaron aportes significativos a la investigación. contribución.
Se utilizaron fuentes de literatura científica relevante, como artículos de revistas indexadas en diferentes bases de datos.: Scopus, Web of Science, Scielo, Latindex, Dialnet, entre otras. Para incluir la máxima cantidad de información se utilizaron diversos términos de búsqueda, como dinámica del movimiento, actividad motora rítmica, ritmo y expresión corporal, juego rítmico, ritmo de desarrollo de la expresión corporal. Luego de la investigación, los artículos fueron clasificados según algunas pautas de clasificación y se creó un diagrama de flujo.
Determinar el tiempo, teniendo en cuenta información relevante y actualizada, es decir, años comprendidos entre 2020 y 2024.
Artículos difundidos en español e inglés.
Artículos que contienen consultas sobre estrategias de atención inclusiva
Divulgaciones en revistas científicas de alto impacto.
Acceso gratuito y artículos científicos en texto completo.
Esto resultó en un análisis en profundidad de 21 artículos.
Resultados y Discusión
Considerando el objetivo de explorar las estrategias de atención inclusiva en la educación superior en la actualidad mediante una revisión sistemática de la literatura de los últimos tres años, se han revisado y analizado un total de 21 artículos. Entre ellos, destacamos el estudio realizado por Wuo y Paganelli (2022), quienes plantean que la educación inclusiva se conceptualiza como la provisión de servicios adaptados a las condiciones sociales, interculturales y personales de los estudiantes. Esta perspectiva busca agrupar las diferencias sin especificarlas de manera precisa.
En la misma línea, Moliner et al., (2020) determinaron que las instituciones de educación superior deben garantizar el acceso, la permanencia y la graduación oportuna de los estudiantes mediante ajustes razonables y una formación efectiva. El objetivo es lograr una plena inclusión y una participación en igualdad de condiciones en la educación y el aprendizaje a lo largo de toda la vida.
Por su parte, Caraballo et al., (2023) señala que la inclusividad en el ámbito educativo no solo tiene que ver con quienes ingresan a la universidad. En efecto, el proceso de inclusión en la universidad implica un compromiso de parte de las instituciones de educación superior (en general) y de las universidades en particular. Este compromiso se dice que es inclusivo cuando al interior de estas instituciones se generan las condiciones necesarias que hagan posible que todos los estudiantes logren su objetivo educativo, sin importar sus capacidades, visión del mundo, procedencia, género, edad, rendimiento académico e ideología, entre otros. Ante este compromiso se desglosan una serie de acciones y políticas orientadas a generar estas condiciones, específicamente al incorporar a los estudiantes a la vida universitaria, brindar un servicio de atención desde el bienestar estudiantil e involucrar a los estudiantes en el proceso de mejoramiento de los programas.
Por otra parte, la universidad permite cierto margen de maniobra para que cada estudiante decida su proceso de desarrollo integral y se contextualice a modo de promover el bienestar de cada uno. El último aspecto sugiere que el desarrollo integral es un proceso de orden individual que cada estudiante conduce; de esta manera, la universidad no solo se responsabiliza de democratizar los ambientes y de brindar herramientas para adelantar dicho proceso, sino que también deben generar espacios de atención de acuerdo con las necesidades individuales. Es por esta razón que tanto la concepción de desarrollo integral y los aspectos contribuyentes a su realización deben ser abiertos y flexibles (García-Martínez y Chen-Quesada, 2024).
En este sentido, Pacheco et al., (2023) indica que un campus debe estar pensado para potenciar el desarrollo de los estudiantes con el objetivo de que encuentren el apoyo necesario para fortalecer su autonomía y habilidades personales. El educador es un modelo a seguir y un agente de socialización. Del mismo modo, el contexto influye en el alumnado convirtiéndose en un factor clave y, en ocasiones vinculante de dicho desarrollo, y más, en una etapa tan importante como el tránsito a la Educación Superior. El ambiente de aprendizaje es la atmósfera interactiva en la que los típicos factores físicos, emocionales, sociales e intelectuales influyen en el estudiante, de manera que el grado y la dirección del cambio se maximicen. El proceso de desarrollo implica un cambio relativamente permanente en el ordenador de estudiante, y es facilitado por el ambiente de aprendizaje que, a su vez, tiene un impacto en el rendimiento estudiantil.
Este cambio relativamente permanente implica superar las diversas crisis evolutivas que caracterizan cada etapa del desarrollo del estudiante, por ejemplo, las crisis de identidad, productividad (instrumental y expresiva), de valores y de sociabilidad. Si bien, no se niega el papel preponderante del contexto cultural-familiar, cobra especial relieve el papel relevante que el contexto universitario puede desempeñar en funciones de normalización, conflicto, innovación y adaptación. Un ambiente universitario propicio desde el punto de vista del adolescente, puede vincularse a añadir un sentido positivo al ego del estudiante. De hecho, un alto sentido de crecimiento personal entre estudiantes y maestros estuvo asociado con un sentido positivo sobre el valer del estudiante, con el bienestar del estudiante y una percepción del ambiente institucional de mayor calidad (Magadán Díaz y Rivas García, 2022).
No obstante, Jiménez Carrillo y Mesa Villavicencio (2020) indicaron que la educación inclusiva y su contribución a la atención de la diversidad en los alumnos universitarios que tienen discapacidad, aún carece de estrategias para lograrlo y, además, se hace notorio que el personal docente no valore la necesidad de la realización de adaptaciones curriculares, por considerarlo como un aumento de trabajo en su práctica profesional.
Es por ello, que es necesario integrar armónicamente un conjunto de tecnologías que aporten a la formación completa de los futuros egresados, sin distinción ni exclusión, es por ello Mejía (2022) y Mejía et al., (2023) señalaron que al analizar las experiencias de los docentes universitarios respecto a las estrategias y enfoques para promover la inclusión, destacan las actividades colaborativas y participativas que ayudan a coordinar las habilidades en el aula y las relaciones sociales, que es uno de los dispositivos clave.
Sin embargo, Jiménez Carrillo y Mesa Villavicencio (2020) argumentan que los docentes reconocen la falta de atención a la variedad en la educación universitaria y en las instituciones educativas; además, carecen de dominio en la planificación curricular y en los fundamentos teóricos y metodológicos; de igual forma, a través del aprendizaje empírico, intentan responder a las necesidades educativas de los alumnos a su cargo.
La labor en equipo es restringida ya que no hay lugar y tiempo para debatir ideas y conocimientos sobre el enfoque en la diversidad; además, las relaciones interpersonales entre todos los docentes no son favorables; en ese contexto, Becerra (2021) resaltó que la falta de experiencias tempranas de interacción con la diversidad por parte de los docentes, se traduce en diferencias dentro del aula. Por el contrario, no significa un interés discursivo respecto a la incorporación analítica de temas de: identidad cultural, inclusión e interculturalidad.
Asimismo, Becerra (2021) afirma que la concientización y la educación inmersos en valores llaman la atención sobre las inconsistencias entre los actos que realizan los profesores y su declarada sensibilidad ante el tema. La falta de la experiencia y las herramientas que tienen los docentes para preocuparse por la diversidad, no les permite abordar las situaciones de inclusión. Se sostiene igualmente que los estudiantes requieren de estrategias y estructuras curriculares para capacitarse y educarse.
En ese sentido, Márquez et al., (2021), Villa et al., (2022), Sosa y Villafuerte (2022) afirman que los principios son cruciales para el progreso de la inclusión educativa. Tal es así que la adopción de convicciones inclusivas de los docentes en su preparación puede fomentar acciones efectivas en diversos entornos de práctica y ayudar a desarrollar la visión y el compromiso necesarios para centrarse en los estudiantes.
Un ambiente educativo inclusivo depende de las condiciones académicas y socioemocionales. El primero escenario es el aula, donde los docentes deben gestionar plenamente el lugar o las condiciones organizativas para promover eficazmente el proceso de la enseñanza; el segundo se refiere a relaciones justas y saludables.
Hacer de la inclusión un eje esencial de la educación significa promover una sociedad más equitativa y justa, así lo señala Clavijo y Bautista (2020), Moliner et al., (2020) la verdadera educación inclusiva debe lograrse mediante la colaboración de las partes en su totalidad, no solamente de las instituciones educativas. Ningún gobierno debe evitar su obligación de suministrar recursos, lo que implica establecer y mantener una infraestructura accesible y eliminar obstáculos físicos que limiten la colaboración en el proceso de aprendizaje. Igualmente, se recomienda promover apoyos a los alumnos, para garantizar que completen la etapa universitaria.
En cuanto a las prácticas docentes, Perera et al., (2022) señalan que los docentes también muestran problemas claros para superar el dogma conceptualista que le evidencia razón a su práctica a al momento de evaluar el aprendizaje de los estudiantes, citando la carencia de tiempo para meditar, crear opciones que ayuden a la resolución dinámica de problemas y lo que pueda estar a su alcance.
Este resultado es consistente con lo afirmado por Correa et al., (2020), quienes señalaron que las cuestiones de evaluación y exámenes son una barrera tanto en el desempeño como en el trabajo de los estudiantes. Existen factores como la normativa institucional, las estrategias de evaluación, la formación docente, la personalidad y comunicación entre estudiantes y profesores. Nuestros hallazgos revelan experiencias tanto favorables como desfavorables en algunas universidades.
De igual forma, Guisen (2021) sostuvo que las estrategias de accesibilidad académica no son transferibles, sino que deben desarrollarse según las especificidades de cada caso. Las tareas que se espera que realicen los estudiantes varían de un grado a otro, al igual que las habilidades de cada estudiante. Esta estrategia cambia en cada entorno y, según Saksham y Telecom (2023), la accesibilidad va más allá del aula y el aprendizaje y se basa en todos los aspectos de la academia: el entorno construido, los procesos, las personas y las herramientas educativas. Las instituciones de educación superior deben asignar tiempo y recursos para nuevos entornos de aprendizaje a nivel digital.
Por otro lado, se establecen nuevos requisitos de la Ley de Educación Superior, que exigen a las universidades proponer soluciones alternativas a diversos problemas de la comunidad y la sociedad, según los autores Delgado et al., (2023) la educación superior necesita urgentemente resolver y mejorar los problemas existentes, para lo cual se recomienda conectar y analizar los dilemas relacionados, para buscar mejoras innovadoras; finalmente, esta investigación, en un sentido amplio, aunque no riguroso, pero sí sustancial, ofrecerá un medio para asumir la responsabilidad a través del compromiso, como señala Fornauf (2020), mientras los educadores intentan repensar los métodos de enseñanza tradicionales en la educación superior, en la pedagogía y en todos los campos de la educación superior.
Atender a los estudiantes de diferentes capacidades que proporcionaron algunas pautas que incluyen: diseñar programas de formación permanente, implementar planes de gestión de TIC, utilizar estrategias para apoyar en mayor medida a los estudiantes, implementar políticas amigables con los estudiantes; conocer la diversidad e involucrar en mayor medida a las familias, desarrollar planes y programas dentro de una misión y visión enfocada en la diversidad, aplicar estándares para la inscripción y persistencia de los estudiantes; mantener registros permanentes de seguimiento, control y evaluación; asegurar que la diversidad sea consistente con el deporte, entretenimiento, educación, espacio cultural, etc. Además, en el sector universitario se investigan las necesidades y dificultades que pueden encontrar algunos docentes a la hora de abordar necesidades educativas especiales.
Se debe implementar infraestructura y ambientes inclusivas que satisfagan los requerimientos de todos los estudiantes, las instituciones y universidades deben desarrollar trabajos inclusivos en el marco de sus políticas educativas a través de la preparación de los docentes que les permita desarrollar pedagogías flexibles. Asimismo, dichas capacitaciones estarán entretejida en las buenas relaciones entre cada miembro de la comunidad.
Las estrategias utilizadas en el fortalecimiento de la relación entre estudiantes y destinatarios de cuidados y que, sustentadas en las bases científicas de la disciplina y la ciencia médica, contribuyen a la formación de los estudiantes desde una perspectiva personal y profesional. que los enfoques curriculares de la enfermería no pueden proseguir limitándose a modelos de aprendizaje memorísticos, pasivos y receptivos.
Las prácticas inclusivas muestran diversas realidades e interpretaciones, algunos no determinan o no conocen aún las formas de proceder en la formación, los cuales nos les permite adaptarse a los sistemas educativos, no solo es adecuar aulas diferenciadas para los estudiantes especiales con diferentes objetivos donde se utilicen variados recursos específicos, lo que se requiere es un nuevo planteamiento con enfoque de integración, donde se optimice todos los recursos y las aptitudes de cada uno de los estudiantes, para así superar las limitaciones (Núñez del Rio et al., 2014).
En este sentido, las políticas y estrategias pueden apoyar al cambio curricular con enfoque participativo, para ello las universidades requieren cambios sustanciales y exclusivos en todos los espacios, que garanticen la plena inclusión de todos los estudiantes, esta acción garantizará acabar con las desigualdades existentes propician la segregación, la segmentación y principalmente la división de la sociedad; toda institución superior debe impulsar una educación acorde a las necesidades de cada persona, a este proceso debe sumar la meta de alcanzar la plena participación de todos los individuos en las esferas de la sociedad, sin tomar en cuenta sus raíces étnicos, proveniencia cultural, discapacidad, entre otros (López García y Aguilar López, 2021).
La educación inclusiva hoy en día es un reto para incorporar a los estudiantes que son diferentes; en esa línea es necesario propiciar la creación de grupos homogéneos para desterrar las diferencias; no se debe abordarlo solo gestionando apoyos especiales ni ofrecer una formación de manera individualizada ante ello se debe romper el esquema tradicional de hacer siempre lo mismo y de la misma forma; muy por el contrario se requiere el diseño de materiales y metodologías variados con nuevos enfoques.
De tal manera, que es necesario sensibilizar a la comunidad educativa en temas referentes a la inclusión, la práctica de un enfoque multidisciplinar que comprometa a todos los miembros de la comunidad educativa, de manera que aporten en el desempeño de todos los estudiantes; la práctica de valores inclusivos como el respeto, la honestidad, la responsabilidad, la empatía, la solidaridad y el amor, que orienten a la comunidad educativa hacia una mejor cultura escolar; la valoración y aceptación de la diversidad como elemento enriquecedor para el crecimiento personal y social, y la participación activa de los miembros de la comunidad educativa en el proceso enseñanza-aprendizaje de los estudiantes.
Por ello, toda estrategia metodológica fortalece las iniciativas enfocadas en la implementación de una cultura inclusiva en la comunidad educativa para alcanzar una mejor atención a la diversidad, además de lograr la potencialización de los valores, las prácticas y costumbres según los contextos sociales para garantizar una convivencia inclusiva y efectiva con las ayudas pedagógicas pata el éxito de los estudiantes. Las estrategias para los docentes requieren de procedimientos, técnicas y actividades, para alcanzar el dominio de un aprendizaje efectivo en estudiantes con habilidades especiales (Rodríguez y Vargas, 2018).
La importancia de posicionar acciones y prácticas que permitan reducir la discriminación y la exclusión de los educandos con habilidades especiales, ha propiciado diversos planteamientos para alcanzar la verdadera inclusión educativa a nivel universitario, este proceso fue un largo recorrido, superando desafíos para alcanzar ciertos avances. La diversidad, la igualdad, para la construcción de nueva ciudadanía con formación profesional se alcanzó con los cambios en la normativa, la gestión de los servicios sociales y la comprensión real de la inclusión en el ámbito educativo (Varguillas et al., 2021).
Para alcanzar la efectiva educación inclusiva se requiere de una participación activa para el cambio de mentalidades en todo el proceso de la práctica pedagógica en el aprendizaje, el cual también debe contemplarse en el currículo, en la estructura organizacional y administrativa de la universidad, y en la aplicación de estrategias con métodos cooperativos, para alcanzar la transformación de todo el contexto educativo (Márquez y Andrade, 2020).
Conclusiones
De la revisión sistemática de la literatura tenemos que la exploración de las estrategias de atención inclusiva en educación superior tiene una gran relevancia y requiere de estudios complementarios que aglutinen información adicional de trabajos académicos relacionados. Las universidades enfrentan grandes desafíos que requieren de la contribución, intervención e integración de todos sus miembros, profesores, alumnos, la sociedad y la nación. Por tanto, la educación es un derecho primordial del cual pueden intervenir todas las personas sin distinción, están en la obligación a promover comunidades inclusivas a través de métodos educativos que fortalezcan la inclusión a través de habilidades y valores. Proporcionar incentivos para comunidades y aplicación de la ley más diversas y críticas.
Las percepciones y actitudes de los docentes, requieren no sólo modelos de enseñanza, sino también de conceptos de inclusión, acceso y persistencia de estudiantes con necesidades educativas especiales, marcos normativos vigentes, paradigmas. Desde la fase inicial de formación hasta la idealización ambiental. Todos estos elementos combinan una variedad de factores que marcan las creencias de una persona y, por lo tanto, se debe actuar de manera integrada con estos factores.
El enfoque inclusivo en la educación universitaria requiere de docentes con alta capacidad y sensibilidad para responder a los requerimientos de los estudiantes. Por ello, las recomendaciones pedagógicas desarrolladas que están específicamente dirigidas de manera que puedan emplear y aplicar una educación verdaderamente inclusiva tanto en el aula como en el ámbito educativo circundante.
Las estrategias que proponen los docentes contemplan procedimientos, técnicas y actividades, para alcanzar el dominio que favorece el aprendizaje en el cual considera los elementos de comunicación que incidan en la participación, en la presentación del contenido para el logro del aprendizaje en un grupo comunitario.
El marco conceptual de la docencia facilita todo proceso de enseñanza para un aprendizaje significativo, donde se promuevan las oportunidades en la vida universitaria, valorar de forma permanente los requerimientos del estudiantado, establecer de ser necesario una ruta de consenso para alcanzar los fines educativos.















