Introducción
La naturaleza institucional de la ciencia está directamente relacionada con la dependencia y el sufrimiento propio. Esta presenta proyecciones pertinentes en investigación, docencia, control geopolítico y expropiación de recursos. Al estudiar las ciencias sociales en relación con otras disciplinas y conocimientos, la dimensión humana se considera parte integral de la integración.
Esta exégesis, sugiere ideas que abordan la naturaleza de las relaciones humanas hacia y desde los demás, incluyendo sabiduría y espiritualidad inalienable de cada persona o colectivo. Esto deviene de los conflictos que han surgido en las Ciencias Sociales dentro del paradigma científico de la modernidad. Como resultado de ello los costos de la ascendencia, la identidad y la construcción de escenarios de vida y libertad son muy altos; hunden a la ciencia en su aislamiento del espacio social, fragmentan el conocimiento y proyectan el vacío de la humanidad.
En este sentido, se requiere nuevas realidades e imaginarios de la sociedad en relación a la ciencia con cualidad crítica y valores esenciales. En todo ejercicio pedagógico dentro de lo social, debe estar involucrada la educación; asumiendo la justicia, sabiduría, amor y autoconocimiento conscientemente en la vida, para crear entre nosotros una existencia con sentido de pertenencia y de humanidad.
De estas consideraciones, las Ciencias Sociales se presentan como conocimiento de la presencia de opciones valorativas a partir de los tipos ideales y los juicios de valor, evidentes por las perspectivas ideológicas y de estatus de los individuos que se ocultaban detrás de las controversias públicas de una sociedad que cambiaba y se modernizaba rápidamente, para consentir que los individuos tomaran decisiones apropiadas según sus propios valores, ya que no era correcto moralmente dar soluciones a las necesidades sociales. Es por medio de esta lógica, que los cambios radicales en la forma de pensar y conceptualizar la realidad, están cobrando cada vez más importancia en el campo de los estudios sociales.
Hasta hace poco, la investigación ha estado definida por marcos epistemológicos que operan desde una perspectiva exclusivamente cuantitativa. En los últimos años, el paradigma dominante en las Ciencias Sociales ha estado en crisis, y una de las consecuencias ha sido abrir la puerta a una comprensión diferente de la realidad social y, como resultado, a una estrategia disímil para estudiar la misma. Las metodologías cualitativas, por otra parte, deberían haber añadido utilidad en las Ciencias Sociales, centrándose en el análisis profundo de los fenómenos, pero menos en aspectos numéricos y apoyándose en fundamentos teóricos.
Desarrollo
Uno debe comprender su verdadera naturaleza social, política, cultural y como ser humano, de manera de cuestionar el significado de la vida. Esto conduce directamente a una comprensión de la posible realidad de todo lo que nos rodea o, mejor dicho, lo que existe en el entorno.
Por lo tanto, la ejecución de este potencial se concentrará en la educación como representación de la contribución a la formación integral del ser humano. Tratando el cultivo del pensamiento como una de las habilidades humanas esenciales, pensando de una manera que permita a los individuos alcanzar el autoconocimiento y establecer su propia personalidad especial como seres racionales.
Un desafío importante para los docentes que brindan instrucción importante en la práctica diaria es considerar el papel de los grupos en el proceso de enseñanza y aprendizaje. Pero si las diferentes variaciones que se presentan en cada conjunto y el trabajo de manera lógica nos hacen pensar en la conceptualización desde la perspectiva del aula, ¿cómo podemos resolver esta situación desde una perspectiva de aprendizaje?
Como consecuencia, es válido pensar sobre la conceptualización que se tiene en el aula desde la complejidad de la dinámica organizacional al cavilar como un espacio material y simbólico, en el que se producen formaciones grupales específicas con el fin de organizar tareas, pretendiendo comprender la existencia de interrelaciones que dramatizan la composición del conocimiento que conduce a la organización de las relaciones.
Al respecto, es admitida la observación del génesis del proceso de aprendizaje que permita superar tensiones, ideas, valores, creencias y motivaciones, de manera que los aspectos grupales sean componentes del aula que influyen en la estructura dinámica de la cátedra y, como resultado, consienta que se produzcan acciones cognitivas.
Nos desafía a considerar la realidad de manera integral, en el contexto de un sistema de conexiones y en una serie de niveles interconectados, y a ir más allá de los esquemas simplistas y reduccionistas utilizados para construir la ciencia. Es necesario esforzarse por lograrlo, esto representa un objetivo, ya que el conocimiento que divide la unidad produce ineluctablemente conocimientos confusos e incompletos.
De allí, las preguntas si ¿esta visión de la realidad se aborda en el proceso educativo o en cómo pensamos? ¿existe un aporte práctico de la educación didáctica, a partir de lo complejo, transdiciplinario, investigativo y exploratorio? Es por ello, que la realidad de lo que se dice es muy baja, atinente a las vivencias de un mundo socialmente complejo y en situaciones confusas. Visto desde la representación de Edgar Morin, es esencialmente una comprensión del mismo a través de un acto pedagógico dentro de un marco clásico y reduccionistas representando un defecto importante en el proceso de enseñanza y aprendizaje.
En este sentido, el conocimiento permite a los estudiantes vislumbrar, comprender, estudiar, analizar y pensar críticamente sobre el presente que viven como ciudadanos, reconociendo su papel como participantes significativos de las comunidades a las que pertenecen. Desde este punto de vista, el significado de un proceso transformador hacia un cambio efectivo se debe comprender e interiorizar para la práctica educativa de las Ciencias Sociales.
Esto va más allá del escueto proceso de acopio de conocimientos en una o más disciplinas, y representa el contexto problemático que tradicionalmente han representado a las mismas, y a la educación histórica en particular. A partir de ahí, la formación docente evolucionó, siendo actualmente acrítico, memorizado o memorístico y descontextualizado de los temas actuales.
Enseñanza de las Ciencias Sociales
Las acciones realizadas por los diversos actores sociales tanto en el pasado como en el presente, deben estar equidistantes para la enseñanza de las Ciencias Sociales con la finalidad de que los estudiantes adquieran un conocimiento más integral de la realidad social.
De hecho, las primeras aproximaciones de esta construcción del conocimiento deben garantizar que los estudiantes al adquirir estos saberes sean de manera crucial dejando una huella en su perspectiva e interpretación de la realidad social. Al mismo tiempo, la educación en Ciencias Sociales se debe esforzar por ampliar los horizontes culturales de los estudiantes y recopilar conocimientos diversos que incluyen, además desafíos, problemas, certezas e incertidumbres en la sociedad actual.
A este respecto, es necesario seleccionar los conocimientos que los estudiantes requieren, con oportunidad para reflexionar sobre la realidad social y recordar la propia historia como individuos constructores del conocimiento. Considera además Gómez (2004) sobre la enseñanza tradicional de las Ciencias Sociales, que debemos evitar aceptar una enseñanza de materias que sea abstracta, fragmentada, sin sentido, unilateral y divorciada de la realidad de la vida de los estudiantes. Por ello, es válido proponer una visión integrada de las Ciencias Sociales y la Historia, analizando desde una perspectiva global e interdisciplinaria, el proceso histórico de las diferentes sociedades humanas, de forma holística.
Es así como, actualmente, los docentes de Ciencias Sociales manifiestan una profunda inquietud y alta preocupación por la profesión, la cual se asocia con apatía, desánimo, desinterés, falta de identificación con la historia venezolana, al tiempo que conduce directamente a la pérdida de la identidad nacional, en atención a la totalidad de los estudiantes de todos los niveles y modalidades del sistema educativo.
La enseñanza de las Ciencias Sociales ayuda a cumplir una exigencia social básica: el desarrollo de una ciudadanía crítica, responsable y participativa. En este sentido, las escuelas tienen la responsabilidad de ofrecer herramientas y estrategias para que los discentes de todas las edades, tengan las oportunidades de participar, establecer e instituir contactos y debatir sistematizaciones u operaciones que convidan a involucrarse en un mundo cambiante y cada vez más complejo.
Enseñanza de la Historia
La historia es la ciencia que nos permite percibir el presente en el que vivimos y conocer el pasado para dar forma al futuro. Comprender los cambios y el surgimiento de la sociedad actual en la que vivimos hoy, es una de las principales razones por las que estudiar historia es importante en este momento.
Es por ello, que estudiar historia permite reconocer y defender el derecho a la diferencia, pero esto requiere tolerancia y respeto por otras formas de pensar, otras costumbres y otras libertades. Sin embargo, algunos docentes continúan enseñando historia basándose principalmente en libros de texto y prestando poca atención a los estudiantes. Razón por la cual, existe la necesidad de mejorar las significaciones en el proceso de enseñanza y aprendizaje de la historia para permitir que los estudiantes desarrollen una conciencia histórica.
La centralidad del aprendizaje en la práctica docente es vista como un problema para los educadores, especialmente aquellos versados en pedagogía histórica, por lo que Schmidt (2017) defiende la idea de que "quien sabe aprender, sabe enseñar".
Al respecto, Téllez (2020) indica que este proceso está subyugado por la enseñanza, confinando la educación a un segundo nivel, mientras que la historia se ve afectada precisamente por este proceso de orientación, a pesar que debería apoyar a desplegar el aprendizaje por medio del alcance de herramientas conceptuales, habilidades e instrucciones que los estudiantes pueden aplicar a sus propias realidades y confrontar críticamente el orbe.
Los docentes deben ser capaces de guiar apropiadamente a los estudiantes en el proceso de construcción del conocimiento, y los discentes deben adquirir los aprendizajes requeridos en cada etapa académica. Este concepto según González (2006) implica “un cambio de perspectiva y supuestos sobre la enseñanza de la historia a partir del desarrollo de conocimientos, exégesis y disposiciones históricas” (p. 21). Como consecuencia, profesores y estudiantes deben participar continuamente en el proceso de formación.
Es necesario que el aprendizaje de la historia presente, asuma nuevos desafíos alineados con el desarrollo cognitivo de los estudiantes de cualquier nivel educativo, para que se correspondan por el tema y su compromiso intelectual vaya más allá del estudio de fechas, hechos e historia.
A este respecto, las diversas dimensiones de la matriz de enseñanza de la historia según Fronza (2016), destacan y pueden ser distinguidas como retos que incluyen la dimensión de interpretación o exégesis del significado que debe tener lo aprendido por el estudiante, la dimensión de orientación y disposición donde se orientan en el tiempo, y la dimensión relacionada con la motivación y estimulación en el cual, el discente debería aprender a ubicar sus objetivos de vida personal y colectivo en el flujo del tiempo.
Cavilar sobre problemáticas sociales actuales establece el concepto de estudiantes y educadores investigadores desde un argumento frecuente representado por su colectividad contigua, su ambiente, sus procesos de interacción y reciprocidad, estableciendo y generando medios alternativos que resultan esenciales como así lo insinúa Calvas (2019) por medio de la Historia Local, se buscan soluciones a problemas sociales que internalicen la sensibilidad docente y apliquen prácticas pedagógicas que sean reflexivas, transformadoras y promuevan la conciencia histórica.
Tal como lo demanda González (2012), respecto al aprendizaje de la historia que organiza el pasado para constituir el futuro en una práctica constante del pensamiento dialéctico, combina la premisa de enseñar la historia de una manera dinámica y participativa, donde los estudiantes se vean inmersos en la interdisciplinariedad del campo histórico-social en diferentes niveles y con disímiles enfoques que los ayude a colegir y comprender la crisis actual del país.
De estas consideraciones, se requiere realizar actividades en el aula concernientes con el proceso de enseñanza y aprendizaje de la historia mediante fuentes históricas, preferentemente primarias. Por lo tanto, los escenarios futuros son propuestas de lecciones especiales para la ejecución importante de estructuras históricas, que según Ibagón (2016) discurre:
a) Invertir el memorismo de la disciplina histórica por el pensamiento cargado de historicidad, que otorgue significado al pasado en el presente, y la búsqueda futura para la construcción de una sociedad basada en consensos políticos, económicos y sociales. b) Utilizar la narrativa en las aulas o espacios educativos por parte de profesores y de estudiantes, porque a través del lenguaje se pueden representar los acontecimientos y sus significados simbólicos de lo que han llegado a representar. c) Considerar la memoria como el guardián de los acontecimientos que afectan al individuo y que estos se transformen en la cultura, necesaria como forma para lograr conformar la conciencia histórica, que le permita a los estudiantes y profesores obtener las pautas de sentir, pensar y actuar en sociedad (p. 125).
Es decir, aprender historia no se limita a memorizar hechos, fechas, eventos, etc., ya que la adquisición de conocimiento histórico requiere comprensión y procesos de pensamiento complejos. Por lo tanto, la adquisición de este tipo de pensamiento se logra mediante la participación gradual en la práctica del historiador. Esto demanda que los docentes de historia tengan una teoría sólida del pensamiento y la comprensión histórica, estudien y progresen en las áreas cognitivas de los estudiantes.
Saberes y Paradigmas de las Ciencias Sociales
Es bien sabido que el concepto de paradigma ha sido adoptado en la ciencia, por otro lado, lo social no es del todo fiel a la propuesta de Kuhn (1980), donde asume el significado de paradigma bajo dos diversas significaciones: como alianza de la comunidad científica, y como cúmulo de apócrifos, metodologías, elecciones temáticas, procedimientos de evaluación.
En algunos casos, se han desarrollado otros conceptos alternativos a partir de dicha ciencia, este término se utiliza en una variedad de sentidos intuitivos, una entidad más integral que una simple teoría: un conjunto de teorías, la conceptualización con implicaciones para la investigación entre otras, es clara.
No hay duda de que la tradición de investigación es más que sólo teoría, no significa sólo cambios u optimizaciones en comparación con la primera versión. Además, el término "paradigma" se utiliza indiscriminadamente, indica información incorrecta o una incapacidad conceptual para comprender lo que significa. Este vocablo se utiliza en la teoría de Kuhn para establecer qué impacto exacto tiene en las Ciencias Sociales.
Hay que hacer notar que en las Ciencias Sociales según Escolar (2011), el estudiante debe tener sentido de pertenencia, para construir y reconstruir la historia de manera de pensar, analizar y comprender la información exhibida en escenarios de aprendizaje significativo para incorporar los conocimientos y técnicas requeridos con la finalidad de resolver problemas y aplicarlos adecuadamente.
Por lo tanto, se requieren habilidades que van más allá de la mera memorización, el paradigma interpretativo-hermenéutico, permite una visión completa de las estructuras cognitivas, el método etnográfico generalmente se utiliza como una corriente de pensamiento, y el hecho de relacionar el funcionamiento interno de la realidad. Al estudiante entonces, se le incentiva a interpretar, ser creativo y participar de las diversas temáticas, los compañeros y facilitadores, fortalecen la dialéctica de conocimientos (Geografía, Historia, Ciudadanía), se produce un aprendizaje colectivo donde existe una transferencia de saberes. Esto conduce a una comprensión de las realidades de las familias, las instituciones, los entornos locales, regionales y nacionales.
Con respecto a la investigación cualitativa esta invita a realizar estudios de las relaciones sociales de los individuos, de manera que permite visibilizar la pluralización de los seres humanos, la cual requiere una sensibilidad empírica de los problemas, de allí Flick (2007) dice que: “El cambio social y la diversificación resultante de los mundos vitales están enfrentando cada vez más a los investigadores sociales con nuevos contextos y perspectivas sociales” (p. 15).
De esta manera, es importante tener presente, que la investigación cualitativa se ve forzada a emplear estrategias inductivas, que permitan ser sensibles a los cambios sociales, reconocer las subjetividades y la experiencia de prácticas cotidianas.
Desde la perspectiva cualitativa, podemos encontrar diversas designaciones, las cuales son: paradigma cualitativo, metodología cualitativa, interpretativa, etnográfica, ecológica, etnometodología, naturalista, fenomenológica, interaccionismo simbólico, constructivismo, observación participante, reconociendo así principios comunes entre ellos.
Considerando a Atkinson y Hammersley (1994), los cuales identifican la etnografía como una forma de investigación social que contiene de manera sustancial dentro de la investigación cualitativa diversos rasgos como:
1. Un fuerte énfasis en la exploración de la naturaleza particular de los fenómenos sociales, más que en llevar a cabo pruebas de hipótesis acerca de ellos. 2. Una tendencia a trabajar primariamente con datos “inestructurados”, esto es, datos que no se han codificado de manera previa a su recolección en un conjunto de categorías analíticas cerradas. 3. Una investigación de un número pequeño de casos, a veces solo un caso, en detalle. 4. Un análisis de datos que involucra la interpretación explícita de los significados y funciones de las acciones humanas, producto que toma la forma de descripciones y explicaciones verbales principalmente, con un rol de la cuantificación y el análisis subordinado al máximo (p. 248).
Dentro de este contexto, se encuentra la Investigación - Acción Cualitativa, la cual comparte sus métodos de investigación con otras disciplinas como la etnografía, la fenomenología, los estudios de casos, el análisis conversacional, entre otros. Para Parra (2019) concibe este tipo de investigación como:
La emprendida por personas, grupos o comunidades que llevan a cabo una actividad colectiva en bien de todos, consistente en una práctica reflexiva social en la que interactúan la teoría y la práctica con miras a establecer cambios apropiados en la situación estudiada y en la que no hay distinción entre lo que se investigada, quién investiga y el proceso de investigación (p. 159).
De acuerdo a lo descrito, la Investigación - Acción constituye una opción metodológica rica debido a que amplía el conocimiento y proporciona respuestas concretas a las preguntas planteadas por los participantes de la investigación quienes, a su vez, se convierten en coinvestigadores que participan activamente en el proceso investigativo y en cada etapa que surge de la reflexión constante.
En particular, Martínez Miguélez (2000) indica que “el método de la Investigación - Acción tan modesto en sus apariencias, esconde e implica una nueva visión de hombre y de la ciencia, más que un proceso con diferentes técnicas” (p. 28). En efecto, la Investigación - Acción es conducente al cambio educativo como herramienta epistémica encontrándose en una definitiva deconstrucción, construcción y reconstrucción por los actores sociales, abarcando al docente investigador con su práctica indagadora individual como sujeto activo dentro del método de investigación.
Desempeño Docente del Especialista de Ciencias Sociales
Actualmente no se le da gran importancia al desempeño docente en el ámbito educativo, dando como resultado disminución de calificaciones, falencias en la motivación, fracaso, ausencia de visión personal de los estudiantes. Existe la oportunidad de comenzar la educación consciente de las Ciencias Sociales, para ello, Osorio (2007) sugiere la necesidad de seguir manteniendo la labor de la educación en nuestra vida diaria, ideando sólo lo necesario y repitiendo lo que ha tenido éxito dentro de ese rango.
Hay varios aspectos al analizar científicamente los debates sobre la educación en Ciencias Sociales, según Osorio (2007): “a) La importancia del contenido pedagógico y b) la centralidad de los métodos psicológicos en el proceso de enseñanza y aprendizaje de los estudiantes” (p. 48).
Resulta inmanente, exponer las prácticas docentes llevadas a cabo y corroborar si son acordes a lo requerido para que los estudiantes se interesen, se muestren motivados y comprendan el contenido del proceso de enseñanza y aprendizaje. Según Prats (2020) se debe utilizar el apoyo académico de las acciones de cómo y para qué, los docentes enseñan Ciencias Sociales.
A este respecto, Tarazona (2021) indica que las políticas públicas educativas, las prácticas institucionales y los entes gubernamentales deben estar relacionadas e influir en la reforma y cambios significativos de la praxis pedagógica y estrategias metodológicas, que comprendan el campo disciplinar, el ámbito psicopedagógico y el campo de las prácticas institucionales utilizadas para el proceso de enseñanza y aprendizaje de las Ciencias Sociales.
Conclusiones
Los contenidos mencionados en el contexto de las Ciencias Sociales, según lo exhibe Osorio (2007) sobre la epistemología de las mismas, relatan los cambios y las nuevas pedagogías como procesos históricos. Estos conocimientos contienen un conjunto de recursos y técnicas para implementar en el aula centradas en sus actividades.
En particular, estas actividades son de naturaleza muy prescriptiva e intentan identificar lo que el profesor está planeando y proporcionar retroalimentación a los estudiantes, impartiendo lecciones basadas en la psicología del aprendizaje para jóvenes.
Actualmente, los docentes especializados en Ciencias Sociales enfrentan la difícil tarea de implementar el currículo propuesto en base a las políticas educativas. Debido a que los planes de estudio actuales definen claramente sus fundamentos académicos y adoptan posiciones relacionadas con las teorías psicológicas de los procesos de enseñanza y aprendizaje, ambas se utilizan para definir el impacto de estas posiciones en la selección de contenidos. La integración del conocimiento disciplinario es difícil, y también en las actividades que se desarrollan en el aula.
Siguiendo el argumento de Llopis (2000) sobre los conocimientos y sugerencias didácticas que en última instancia resultaran un aporte útil y eficaz para los docentes, así como adaptaciones instruccionales a la conceptualización y reconocimiento del sesgo del aprendiz, deben tener la capacidad de poner en práctica en una institución educativa acreditada y dedicada, que enseñe que su aprendizaje es válido, basado en las áreas de experiencia de los estudiantes y conectado con la acción social en sus comunidades.
En correspondencia, Mujica (2002) en los encuentros de conocimientos sobre la Historia de Venezuela y la Historia Local indica que la realidad social (actual) crea entonces conflictos entre los individuos que los movilizan a profundizar, interrogar, desentrañar, ampliar y actualizar los marcos explicativos. Nos lleva al pasado como parte fundamental de nuestros esquemas de conocimiento e interpretación de la realidad actual (conceptos, fenómenos, valores). Dado que no podemos evitar recibir versiones del pasado, nuestros marcos explicativos pueden estar seriamente mediatizados, si no manipulados explícitamente. Aquí es donde cobra importancia evaluar las razones subyacentes que justifican la necesidad de la educación en historia.
En efecto, se ha señalado repetidamente que las Ciencias Sociales no sólo deben contribuir a una comprensión más profunda del mundo en el que vivimos, sino también participar más activamente en él. Aún queda mucho debate e investigación didáctica para determinar con certeza qué métodos de enseñanza son mejores para lograr este objetivo. Algo ha ganado aprobación en la educación en esta área, es la complejidad de la vida social y, por lo tanto, la idea de que las personas pueden diseñar y crear vida controlando los espacios, sus historias y las sociedades en las que viven.
Aunque el papel de los educadores en el proceso de enseñanza y aprendizaje de la historia, ha demostrado ser fundamental para el éxito del aprendizaje de los estudiantes, todavía es evidente en el aula que los discentes no tienen las habilidades requeridas por el programa de esta disciplina. No existe un aprendizaje previo en este tema, ni concurre una combinación de uso del pasado en el presente para predecir el futuro.
El trabajo que docentes y estudiantes realizan en el aula sigue siendo rutinario, y el peso de lo conceptual está presente, desacreditando el pensamiento histórico y la importancia del pasado en el presente. Los estudiantes a menudo pierden interés en las clases de historia porque no ven significado en el pasado ni conexión con el presente. Aún menos creen que tenga algo que ver con el futuro.
En definitiva, para arrancar los métodos de enseñanza monótonos que conducen a una fácil memorización de contenidos históricos, se requiere del uso de diversas tecnologías que apoyen y motiven a los estudiantes a lograr su interés en aprender contenidos históricos. Si queremos aumentar y fomentar el interés de los estudiantes por la materia, existe una necesidad urgente de innovar los métodos de enseñanza utilizados en las aulas. El estado actual de la educación histórica es alarmante, por lo que se requiere realizar estudios de investigación e implementar estrategias innovadoras que contribuyan al desarrollo del pensamiento crítico de los estudiantes y al mismo tiempo enriquezcan categorías históricas como la narrativa.
Para finalizar, sigue siendo interesante transformar la representación de enseñar historia teniendo en cuenta los estándares de los estudiantes, para satisfacer las necesidades requeridas de los mismos y hacer que el proceso sea más productivo. Es hora de involucrar más a los discentes y desarrollar habilidades secundarias en las que el aprendizaje de esta materia vaya más allá de simplemente memorizar fechas significativas, gestas históricas o personajes de una época en particular.














