Introducción
Aprender es un procedimiento continuo y dinámico a través del cual las personas adquieren, consolidan y modifican destrezas y valores a lo largo de su vida, influenciado por factores cognitivos, afectivos y socioculturales (Muñoz, et al., 2024). En la investigación, se han identificado diversas causas que limitan la obtención de resultados favorables, entre ellas la dificultad para controlar variables emocionales externas, la escasa conciencia emocional en los discentes, la medición subjetiva de la afectividad, la insuficiente formación docente en inteligencia emocional y un entorno escolar poco propicio para el desarrollo afectivo.
Asimismo, la persistencia de modelos de enseñanza tradicionales, las dificultades socioeconómicas, el impacto negativo del empleo excesivo de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) en las relaciones entre personas, la resistencia al cambio en la comunidad educativa y la falta de políticas educativas sobre educación emocional constituyen barreras que afectan la relación entre afectividad y aprendizaje. Para superar estas limitaciones, es fundamental fortalecer la formación docente en educación emocional, implementar estrategias pedagógicas centradas en el bienestar afectivo de los estudiantes y desarrollar políticas educativas que prioricen la inteligencia emocional como eje clave en el proceso de Enseñanza-Aprendizaje (E-A) (Flores et al., 2024).
En la actualidad, nuestra sociedad y la educación tienen una tarea y desafío grande de formar buenos profesionales y también competitivos. Dentro de la educación la realidad afectiva del ser humano en sus dimensiones de emoción, sentimiento y pasión, posee una correspondencia estrecha y directa con el aprendizaje de los discentes, unos son favorables y otros desfavorables. Calvino citado por Quintero, et al., (2020) lo denomina positivos y negativos, afirma que aquello tiene que ver mucho en la contribución y motivación en el proceso de aprendizaje del educando y por lo tanto los educadores deben tenerla en cuenta para la optimización del aprendizaje favorable y de esa manera favorecer en la formación integral de los discentes.
En el proceso de enseñanza de cualquier disciplina, el educador cumple el papel de ser facilitador del aprendizaje y apoya en la activación de la afectividad en sus dimensiones al momento de interactuar dentro del cumplimiento de las actividades diarias y es ahí que se ve la necesidad de hacer un trabajo el lado afectivo que es capaz de mover el aprendizaje del estudiante (Bernal et al., 2020).
Así sostienen, Checa et al., (2019) que la atención en la dimensión afectiva del infante en sus primeras experiencias de vida influye estrechamente en la adquisición de inteligencia, lenguaje y aprendizaje, por lo tanto, por encima de los cuidados físicos si no hay una atención afectiva adecuada y la interacción social no será posible el desarrollo normal y favorable del niño. Las recientes investigaciones e incluso avalada por la neurociencia, confirman que el ser humana desde su formación en el vientre materno lo primero que desarrolla es la dimensión efectiva y cuando nace se nota claramente cuando manifiesta por medio del llanto, las necesidades de alimentación, atención y cercanía. Privar de estas necesidades afectivas no solamente altera el desarrollo biológico sino también el psicológico y el proceso normal del aprendizaje y la carencia afectiva.
De acuerdo a la Unicef (2022), la violencia ya sea física o verbal a los niños causa el estrés y consecuentemente genera daños que les cohíbe relacionarse con los demás y también vulnera la disposición normal para aprender. También añade que, en algunos centros educativos de Latinoamérica y Caribe, aún existe en los docentes las prácticas de métodos de corrección por medio de castigos y amenazas que hacen daño a los estudiantes en su rendimiento cognitivo.
Álvarez et al., (2021), citando a Goleman sostienen que en el ser humano existe emociones básicas como el amor, miedo, tristeza y enojo. Todos cumplen un rol en el proceso de aprendizaje, hay algunos que favorecen, así como el amor y la alegría y también algunos que perjudican como el miedo, enojo y la tristeza. Las emociones predisponen las respuestas a cualquier circunstancia y, por lo tanto, los docentes tienen la misión de activar en los alumnos aquellas emociones que favorecen el aprendizaje y evitar a los que bloquean y perjudican.
Rodríguez et al., (2019) en su estudio realizado con los discentes de educación secundaria en España sobre los conflictos en el hogar y cómo pueden terminar con consecuencias lamentables en su rendimiento académico, concluyeron sosteniendo que los estudiantes víctimas de violencia dentro del contexto familiar tenían menor logro académico, en cambio los discentes que tenían la dicha de contar con un hogar exento de los maltratos físicos y verbales correspondía favorablemente en su aprendizaje.
Siguiendo la idea anterior, Cárdenas (2020) considera que ante la situación de la violencia familiar donde los alumnos vienen al colegio con esas cargas negativas y con muy poca o nula predisposición para el aprendizaje, muchos docentes no les tiende la mano para levantar el ánimo y procurar dar solución a la situación que les ha tocado vivir, más al contrario empeoran demostrando la indiferencia y actitudes poco afectivas incluso amenazando con desaprobar el curso si no cumplen con las tareas o trabajos correspondientes sin comprender y saber la situación real que está atravesando el estudiante.
En el informe del Ministerio de Educación (Minedu, 2021), se sostiene que durante el coronavirus hubo muchos cambios en la dimensión afecta de los estudiantes y ha perjudicado la salud emocional y también física, los estudiantes presentan dificultades en la concentración, sienten nerviosismo, son inquietos y tienden aislarse. Estos cambios bruscos en la afectividad, también está perturbando en el aprendizaje y los educadores que interactúan diariamente con ellos, tienen la tarea de estar atentos con cada uno de ellos y de esa manera procurar ayudarles a superar las adversidades que aquejan los estudiantes y que juegan en contra del rendimiento académico.
De acuerdo a Ángel et al., (2020) la ansiedad es uno de las causas que impacta negativamente en el aprendizaje favorable de los discentes, repercute favorable o desfavorablemente y por ende determina el fracaso escolar o el éxito y es condicionante para el estudiante. A causa de estas situaciones, en los últimos años los que postulan a las universidades nacionales de prestigio no alcanzan los puntajes requeridos a comparación con los años anteriores.
Los discentes de secundaria en el distrito de Matucana atraviesan también ciertos problemas en el aprendizaje y la causa principal en su mayoría es la falta de atención afectiva en sus hogares con sus familiares y en el colegio con sus maestros y compañeros con quienes comparte la vida diariamente. Esto motivó a realizar un estudio detallado para poder buscar alternativas de solución en aras de una mejor educación en las instituciones secundarias del distrito en mención.
En concordancia a lo señalado, nos preguntamos ¿Qué relación coexiste entre la afectividad y aprendizaje en discentes del distrito de Matucana?, ¿Qué relación coexiste entre la emoción y aprendizaje en discentes de secundaria del distrito de Matucana?, ¿Qué relación existe entre el sentimiento y el aprendizaje en discentes de secundaria del distrito de Matucana? y ¿Qué relación existe entre la pasión y el aprendizaje en discentes de secundaria del distrito de Matucana?
El objetivo de este trabajo es meditar con profundidad y detenimiento sobre la función de la afectividad para aprender en estudiantes de secundaria que son 440 de primero a quinto grado entre los colegios San Juan Bautista y el colegio Julio Cesar Tello, y en consideración a los problemas ya planteados se concreta el objetivo general que es relacionar la variable afectividad con el aprendizaje en del distrito de Matucana.
Consecuentemente, los objetivos específicos son: señalar la relación que existe entre la emoción y el aprendizaje; indicar la relación que existe entre el sentimiento y el aprendizaje y finalmente revelar la relación que existe entre la pasión y el aprendizaje.
Teniendo en cuenta la problemática planteada y los objetivos, se proyecta la hipótesis general: coexiste una correlación significativa entre variables del distrito de Matucana. De la misma manera se propone las hipótesis específicas: Coexiste una correlación significativa entre la emoción y el aprendizaje, de igual manera entre el sentimiento y el aprendizaje, finalmente coexiste correlación significativa entre la pasión y el aprendizaje.
Teóricamente se justifica porque tiene como base a aquellas teorías ya planteadas y de la misma manera valdrá para las futuras investigaciones. Como los beneficiarios directos recaen a los discentes de secundaria de Matucana y indirectos todos los discentes de este nivel en general, a este se considera la justificación práctica. Finalmente se justifica metodológicamente porque los instrumentos utilizados para la medición de cada variable serán pertinentes y útiles para las futuras investigaciones pues han pasado por juicio de expertos y aprobados.
Desarrollo
La afectividad
Constructo psicológico que abarca el conjunto de sentimientos, emociones y estados pasionales que inciden en la conducta, la toma de decisiones y los procesos cognitivos del individuo. Desde una perspectiva psicopedagógica, la afectividad desempeña un rol determinante en el aprendizaje, ya que influye en la motivación, la autopercepción de competencia y la resiliencia académica de los discentes. Según Vygotsky (1978), el desarrollo cognitivo y afectivo están intrínsecamente relacionados, de modo que la interacción social y el contexto emocional en el que se desempeña el discente pueden potenciar o inhibir su capacidad de adquisición de conocimientos.
En el ámbito de la neurociencia, estudios como los de Damasio (1994) han evidenciado que los procesos afectivos no solo son fundamentales para la regulación de la conducta, sino que también modulan funciones ejecutivas superiores. De este modo, un estado afectivo positivo facilita la consolidación de aprendizajes, mientras que un estado emocional negativo, caracterizado por ansiedad o estrés, puede generar bloqueos cognitivos que dificultan el desempeño académico.
Desde una perspectiva educativa, la afectividad es un factor clave en la construcción de ambientes de aprendizaje favorables, ya que propicia la participación activa del discente, el desarrollo de la autoeficacia y la consolidación del pensamiento reflexivo. En este sentido, el diseño de estrategias pedagógicas que integren el componente afectivo resulta esencial para promocionar un aprendizaje sostenido y significativo en el tiempo. A continuación, se presentan diez características de la afectividad que benefician el proceso de aprendizaje:
Regulación emocional
La afectividad permite a los estudiantes gestionar sus emociones ante desafíos académicos. Un adecuado control emocional favorece la resiliencia en la búsqueda de respuestas a problemas complejos, evitando bloqueos cognitivos causados por la ansiedad o el estrés.
Motivación intrínseca
La afectividad estimula la necesidad y la curiosidad por aprender. Cuando un estudiante experimenta emociones positivas hacia un contenido, desarrolla un mayor compromiso y esfuerzo en su proceso formativo, facilitando la consolidación de conocimientos.
Generación de vínculos socioafectivos
Las interacciones afectivas con docentes y pares fomentan un ambiente de aprendizaje seguro y estimulante. El apoyo emocional en el aula potencia la confianza en las propias capacidades y reduce el miedo al error, promoviendo la participación activa.
Facilitación de la memoria y el procesamiento cognitivo
La neurociencia ha evidenciado que la afectividad influye en la activación del hipocampo y la amígdala, estructuras cerebrales clave en la consolidación de recuerdos. Un estado emocional positivo mejora la retención y recuperación de información.
Desarrollo de la autoestima académica
La afectividad fortalece la autopercepción del estudiante sobre su competencia en el aprendizaje. Una autoestima académica elevada incrementa la autoeficacia y la disposición a enfrentar nuevos retos intelectuales, reduciendo la procrastinación y el miedo al fracaso.
Estimulación del pensamiento creativo
La afectividad facilita la exploración de nuevas ideas y la formulación de soluciones innovadoras. Un entorno afectivamente positivo permite a los discentes experimentar sin temor a la crítica, favoreciendo el pensamiento divergente y la originalidad en la resolución de problemas.
Reducción de la ansiedad académica
La ansiedad es un factor que puede inhibir la función cognitiva y afectar la toma de decisiones. La afectividad contribuye a generar estrategias de afrontamiento que disminuyen el impacto del estrés en evaluaciones y situaciones de alta exigencia académica.
Potenciación de la autodisciplina y la regulación del esfuerzo
Un adecuado desarrollo afectivo ayuda a los discentes administrar su tiempo y su nivel de esfuerzo en actividades de aprendizaje. La capacidad de autorregulación emocional está directamente relacionada con la planificación y ejecución de tareas académicas con mayor eficiencia.
Favorecimiento del aprendizaje cooperativo
La afectividad promueve la empatía y la colaboración en el aula, elementos esenciales para el aprendizaje cooperativo. La interacción afectiva positiva entre pares mejora la comunicación, el trabajo en equipo y la construcción de conocimiento compartido.
Contribución al bienestar integral del estudiante
Finalmente, la afectividad no solo impacta el rendimiento académico, sino también el bienestar general del discente. Un adecuado desarrollo afectivo en el entorno educativo previene problemas de salud mental y potencia la satisfacción con el aprendizaje, generando trayectorias académicas más exitosas y sostenibles (Fredrickson, 2001).
Cruz y Rojas (2018) concluyen que los factores afectivos en el aula inciden de forma directa en el lado educativo de los discentes. Del mismo modo, expusieron que el educador que tiene una predisposición adecuada ante los discentes, tiene más credibilidades de interactuar mejor con los estudiantes y de esa manera mediar en su mejor rendimiento académico. La indagación ultimó que el docente debe prestar mayor atención a la manifestación de afecto en el aula
Las indagaciones internacionales, evidencia a Chocobar (2020) cuando indica que el cerebro requiere estar emocionado, pero favorablemente para prestar atención y aprender, por lo que se concluye que las emociones favorables juegan un papel primordial. A su vez, Banos y Huaiquil (2019) mencionan la necesidad de incorporar la formación emocional para perfeccionar la percepción de los discentes sobre los docentes. Por otro lado, Cruz y Rojas (2018) formulan que el aspecto afectivo es imprescindible en el aprendizaje y por ello recomiendan a los profesores crear situaciones que animen a los estudiantes a desarrollar emociones positivas.
De acuerdo a Rodríguez et al., (2019) es significativo subrayar que el logro académico se ubican diferentes elementos y uno de ellos es el entorno familiar y la sociedad que pueden marcar para el éxito o fracaso de los discentes.
Además, señalan que los lazos que se forman entre estudiantes se plasman acciones y sentimientos, expresar emociones en un ambiente educativo es muy valioso para que los alumnos se sientan valorados y motivados a mejorar. Esto ilustra la necesidad de lograr armonía en la relación entre docentes y alumnos en el ámbito educativo, manejar mejor las emociones, desarrollar empatía y autoconfianza en los estudiantes.
Respecto a aprendizaje Vygotsky (1978), afirma que es una acción netamente humana cuyo proceso forma parte de una etapa evolutiva, resultante de recursos mentales que, a medida que se manifiestan, adquieren nuevas formas cualitativas, se transformen constantemente, resultando en nuevos recursos psicológicos. Asimismo, supone que el aprendizaje humano este moldeado socioculturalmente, es decir por el entorno en el que se desarrolla. Del mismo modo, Saldarriaga et al., (2016) señalaron que pueden obtener conocimiento a través de una construcción del sujeto adquirido en la vida cotidiana en las interacciones sociales.
El aprendizaje
Proceso dinámico, continuo y multidimensional a través del cual las personas adquieren, consolidan y modifican saberes, habilidades, actitudes y valores a partir de la interacción con su entorno. Desde una perspectiva cognitiva, implica la reorganización estructural de la información en la memoria, facilitando la construcción de significados y la respuesta a problemas.
La neurociencia manifiesta que el aprendizaje se fundamenta en la plasticidad cerebral, es decir, la habilidad para adecuarse y modificar sus conexiones sinápticas en respuesta a estímulos externos y experiencias previas. Esta plasticidad permite que el aprendizaje no sea un proceso lineal, sino una interacción compleja entre factores biológicos, emocionales, sociales y culturales.
Desde el enfoque socioconstructivista, se pone en relieve que aprender es un fenómeno esencialmente social, mediado por el lenguaje y la interacción con otros. En este sentido, el saber no se adquiere de manera sola, sino a través de experiencias compartidas y la influencia del ámbito sociocultural en el que vive la persona.
En el ámbito educativo, el aprendizaje se conceptualiza como un proceso orientado a la internalización y transferencia de conocimientos hacia nuevos contextos. Para que este sea significativo, se requiere la activación de esquemas cognitivos previos, la motivación intrínseca y la regulación de la afectividad, factores que inciden en la profundidad y permanencia de los aprendizajes adquiridos.
Finalmente, desde una visión más contemporánea, el aprendizaje se define como un procedimiento de autoconstrucción en el que el individuo regula su propio conocimiento a través de la metacognición, la autorreflexión y la resolución de problemas. O sea, el aprendizaje no solo implica la adquisición de saberes, sino la habilidad de aplicar, analizar y crear conocimientos en función de los desafíos y demandas del contexto.
Metodología
El diseño es descriptivo correlacional, ya que no fueron alteradas las variables. Asimismo, es de tipo básica correlacional.
La población son los discentes de secundaria de Matucana. De acuerdo con el registro de la matrícula de este año son 440 entre los colegios Julio C, Tello y San Juan Bautista, son instituciones mixtas y en cuanto la edad está comprendida entre 11 a 16 años promedio, la mayoría son de recursos bajos por estar en una zona donde no hay estabilidad laboral y el 90% son hijos de padres que se dedican a la ganadería y agricultura. Para seleccionar la muestra se empleó la fórmula de población finita. Logrando una muestra de 205 discentes representativas. En cuanto al muestreo es estratificado debido a que se ha seleccionado a discentes de VII ciclo (de tercero a quinto año) de ambas instituciones que constituyen al tamaño de la muestra.
La técnica de análisis de información que se usaron fue la encuesta con su correspondiente cuestionario. La variable afectividad tiene 18 ítems y de la misma manera la variable aprendizaje, con respuestas valorativas de 5 alternativas sobre la base de una escala Likert. En cuanto a la recolección de datos, la aplicación será individual en sus respectivas aulas de sus colegios con una duración de 25 minutos. Se tuvo una prueba piloto. Participaron 30 discentes. Los resultados evidencian que afectividad tiene 0.859 y Aprendizaje 0.768, que indican una aceptada confiabilidad.
Resultados y Discusión
Resultados Descriptivos
Los resultados evidenciados en la Tabla 1 y Figura 1, reflejan la distribución del nivel de afectividad en una muestra de 205 participantes, donde se observa que el 51,2% presenta nivel alto de afectividad, el 44,4% medio y solo el 4,4% bajo. Estos hallazgos manifiestan que un grupo mayoritario de evaluados tienen una afectividad positiva, lo que podría estar relacionado con factores como un entorno socioemocional favorable o estrategias de regulación emocional efectivas. No obstante, la presencia de un grupo con baja afectividad, aunque reducido, destaca la necesidad de intervenciones específicas para fortalecer el bienestar emocional en esta población.
La Tabla 2 y Figura 2 revelan la distribución del nivel de estado emocional en una muestra de 205 participantes, donde el 77,1% se posiciona en nivel medio, el 18,5% en alto y solo el 4,4% en bajo. Indicando que la mayoría de los participantes presentan un estado emocional moderado, lo que sugiere una estabilidad relativa en su bienestar emocional. Sin embargo, la menor proporción de individuos con un estado emocional alto podría implicar el interés de estrategias que desarrollen el fortalecimiento emocional, mientras que la presencia de un grupo con un nivel bajo resalta la importancia de intervenciones dirigidas a la gestión y regulación de emociones.
Tabla 3 Nivel de estado sentimental
| fi | % | |
|---|---|---|
| Bajo | 19 | 9,3% |
| Medio | 71 | 34,6% |
| Alto | 115 | 56,1% |
| Total | 205 | 100,0% |
La Tabla 3 y Figura 3 evidencian el nivel de estado sentimental en una muestra de 205 participantes, donde el 56,1% posee nivel alto, 34,6% medio y 9,3% bajo. Estos resultados evidencian que más de la mitad experimentan un estado sentimental positivo, lo que podría estar vinculado a factores como relaciones interpersonales satisfactorias o un correcto manejo de emociones. Sin embargo, la presencia de un porcentaje menor con un estado sentimental bajo resalta la necesidad de metodología que fomenten el bienestar afectivo y emocional en este grupo.
Los datos de la Tabla 4 y Figura 4 evidencian que el 58,5% posee nivel alto, 36,6% medio y solo 4,9% bajo. Estos resultados indican que los participantes experimentan una alta intensidad pasional, lo que podría estar asociado a una fuerte motivación, compromiso. No obstante, la presencia de un grupo con un nivel bajo, aunque reducido, sugiere la necesidad de explorar factores que podrían estar limitando su pasión y desarrollar estrategias para potenciar su implicación emocional en sus actividades.
La Tabla 5 y Figura 5 evidencian el nivel de aprendizaje en una muestra de 205 participantes, donde el 75,1% alcanza nivel alto y 24,9% medio. Estos datos manifiestan que los participantes presentan un desarrollo significativo en sus procesos de aprendizaje, lo que podría estar relacionado con factores como estrategias de estudio efectivas, un entorno educativo favorable o una alta motivación por el conocimiento. Sin embargo, la presencia de un grupo con nivel medio indica la necesidad de reforzar metodologías que optimicen su aprendizaje y favorezcan un desempeño más sólido.
Tabla 6 Nivel de aprendizaje conceptual
| fi | % | |
|---|---|---|
| Bajo | 3 | 1,5% |
| Medio | 77 | 37,6% |
| Alto | 125 | 61,0% |
| Total | 205 | 100,0% |
La Tabla 6 y Figura 6 evidencian la distribución del nivel de aprendizaje conceptual en una muestra de 205 participantes, donde el 61,0% alcanza nivel alto, 37,6% medio y solo 1,5% bajo. Estos hallazgos indican que los evaluados poseen un buen desarrollo en la comprensión y asimilación de conceptos, lo que sugiere una adecuada capacidad de abstracción y procesamiento de información.
No obstante, la presencia de un grupo con nivel medio y un pequeño porcentaje con nivel bajo propone la necesidad de proponer metodologías didácticas que potencien la construcción de conocimientos y el pensamiento crítico en estos estudiantes.
La Tabla 7 y Figura 7 evidencian el nivel de aprendizaje procedimental en una muestra de 205 participantes, donde el 69,8% alcanza nivel alto y 30,2% medio. Estos resultados manifiestan que los participantes han desarrollado de manera efectiva habilidades y destrezas relacionadas con la aplicación de procedimientos, lo que puede estar vinculado a metodologías de enseñanza prácticas y experiencias de aprendizaje activo.
Sin embargo, la presencia de un grupo con nivel medio indica la necesidad de fortalecer estrategias didácticas que fomenten una mayor autonomía y precisión en la ejecución de procedimientos.
Tabla 8 Nivel de aprendizaje actitudinal
| fi | % | |
|---|---|---|
| Bajo | 2 | 1,0% |
| Medio | 56 | 27,3% |
| Alto | 147 | 71,7% |
| Total | 205 | 100,0% |
La Tabla 8 y Figura 8 evidencian la distribución del nivel de aprendizaje actitudinal en una muestra de 205 participantes, donde el 71,7% alcanza el nivel alto, 27,3% medio y solo 1,0% bajo. El resultado indica que los participantes han desarrollado actitudes positivas hacia el aprendizaje, lo que puede estar relacionado con un entorno educativo motivador y estrategias pedagógicas que fomentan la participación activa. No obstante, la presencia de un grupo con nivel medio y un pequeño porcentaje con nivel bajo resalta la importancia de fortalecer acciones formativas que promuevan valores, compromiso y disposición favorable hacia el aprendizaje.
Como resultado de la investigación realizada, se observa que, respecto a la afectividad, el 4,39% de los discentes poseen un nivel bajo, el 44,39% medio y 51,22%; alto. Es decir 9 discentes tienen un nivel bajo de aprendizaje, 91 medio y 105 un nivel alto. Asimismo, en cuanto al variable aprendizaje, el 24,88% de discentes poseen un nivel medio y 75,12% alto; es decir que 51 discentes tienen un medio y 154 alto.
Resultados Inferenciales
Tabla 9 Prueba de normalidad
| Kolmogorov-Smirnova | |||
|---|---|---|---|
| Variable | Estadístico | Gl | Sig. |
| Afectividad | ,081 | 205 | ,003 |
| Aprendizaje | ,075 | 205 | ,007 |
Luego de aplicar la evaluación estadística, se determinó que las variables poseen el criterio de significancia establecido, al obtener valores inferiores a 0.05. Este resultado presentado en la Tabla 9 manifiesta que la relación es estadísticamente significativa, o sea el empleo del coeficiente de correlación Rho de Spearman. Dicha elección se debe a que la data analizada no presenta una distribución normal, lo que impide la ejecución de pruebas paramétricas y requiere el empleo de métodos estadísticos más robustos para el análisis de asociaciones en variables ordinales o no normalmente distribuidas.
Hipótesis General
Tabla 10 Correlación de Spearman de la Afectividad y Aprendizaje
| P | p | N | |
|---|---|---|---|
| Afectividad y Aprendizaje | 0.672 | 0 | 205 |
Los resultados de la Tabla 10 evidencian una correlación significativa entre variables en una muestra de 205 participantes. Se observa una correlación 0.672 (ρ de Spearman) con sig bilateral 0.000, indicando una conexión positiva moderada-alta. En términos estadísticos, sugiere que a medida que los niveles de afectividad aumentan, también tiende a mejorar el aprendizaje en los participantes, y viceversa. La significancia estadística inferior a 0.01 afirma que hay correspondencia consistente entre el desarrollo afectivo y el proceso de adquisición de conocimientos.
Este resultado respalda la importancia de factores emocionales en el aprendizaje, en línea con diversas teorías que destacan la influencia de la motivación y la autorregulación emocional. Por lo tanto, el resultado subraya el interés de integrar metodologías pedagógicas que integren el desarrollo afectivo como un elemento clave para potenciar el aprendizaje en contextos educativos.
Hipótesis especifica uno
Tabla 11 Correlación Estado Emocional y Aprendizaje
| P | p | N | |
|---|---|---|---|
| Estado emocional y aprendizaje | 0.402 | 0 | 205 |
Los resultados de la Tabla 11 evidencian una correlación significativa entre el estado emocional y el aprendizaje en una muestra de 205 participantes. La correlación 0.402 con sig bilateral 0.000, manifiesta asociación moderada entre variables. Este hallazgo recomienda que los participantes con un estado emocional más equilibrado tienden a presentar un mejor desempeño en el aprendizaje, mientras que aquellos con un estado emocional menos estable pueden enfrentar mayores dificultades en este proceso. La significancia estadística inferior a 0.01 reafirma que la correspondencia encontrada no se realizó al azar, sino que existe un vínculo real entre la estabilidad emocional y la capacidad de adquisición de conocimientos.
Estos resultados respaldan teorías que destacan el rol de la regulación emocional en el aprendizaje, señalando que las emociones pueden influir en la motivación, la concentración y la retención de información. En consecuencia, se recomienda que los entornos educativos implementen estrategias que promuevan el bienestar emocional de los discentes, favoreciendo un aprendizaje más sostenible y efectivo.
Hipótesis especifica dos
Tabla 12 Correlación Estado Sentimental y Aprendizaje
| P | p | N | |
|---|---|---|---|
| Estado sentimental y Aprendizaje | 0.611 | 0 | 205 |
La Tabla 12 evidencia una correspondencia significativa entre variables en una muestra de 205 participantes. La correlación es 0.611 (ρ de Spearman), con sig bilateral 0.000, indicando una correspondencia moderada-alta. Este hallazgo recomienda que los participantes con un estado sentimental estable y positivo tienden a presentar un mejor desempeño en el aprendizaje, mientras que aquellos con inestabilidad sentimental pueden enfrentar dificultades en la adquisición de conocimientos. La significancia estadística inferior a 0.01 reafirma que la correspondencia indicada es consistente, lo que resalta la influencia del bienestar afectivo en los procesos cognitivos.
Estos resultados concuerdan con teorías psicológicas que enfatizan el papel de las emociones, señalando que un estado sentimental favorable puede perfeccionar la motivación, concentración y retención de información. Por lo tanto, es fundamental que los entornos educativos consideren estrategias para fortalecer el bienestar emocional más efectivo y sostenible.
Hipótesis especifica tres
La Tabla 13 evidencia una correspondencia significativa entre variables en una muestra de 205 participantes. La correlación 0.614 (ρ de Spearman), con sig bilateral 0.000, indicando una conexión moderada-alta. Sugiriendo que los participantes que experimentan un estado pasional equilibrado, entendido como una fuerte motivación o entusiasmo hacia sus actividades, tienden a mostrar un mejor desempeño en el aprendizaje. Por el contrario, una falta de pasión o interés podría dificultar la adquisición de conocimientos. La significancia estadística inferior a 0.01 confirma que esta relación es consistente y no producto del azar.
Estos hallazgos respaldan teorías que destacan la influencia de la pasión y el compromiso emocional en los procesos de aprendizaje, ya que una mayor implicación afectiva puede potenciar la concentración, la creatividad y la persistencia resolver problemas. Por lo que se sugiere que los entornos educativos fomenten la motivación intrínseca y la necesidad de los discentes mediante estrategias pedagógicas que estimulen su entusiasmo y compromiso con el aprendizaje.
Discusión
Se determinó una asociación positiva moderada, evidenciada por Spearman de Rho=0.672 y un nivel sig p=0.000<0.05. Este hallazgo indica que el desarrollo del aprendizaje está directamente influenciado por el estado afectivo del discente, de manera que aquellos estudiantes que presentan una mayor estabilidad emocional tienden a alcanzar mejores resultados académicos. La relación positiva moderada desempeña un papel relevante en la adquisición de saberes y destrezas. Así, el estado emocional de los discentes puede incidir en su capacidad de atención, retención de información y desempeño en actividades académicas. En virtud de esta evidencia empírica, se rechaza la Ho y se valida la Ha, la cual establece que la afectividad se relaciona significativamente con el aprendizaje.
Respecto a la correlación entre la dimensión estado emocional de la afectividad y el aprendizaje en los discentes de educación secundaria del distrito de Matucana, los análisis estadísticos permitieron identificar una asociación positiva moderada con Rho=0.402 y un nivel sig de p=0.000. Esta correlación manifiesta que el estado emocional de los discentes es un elemento crucial en los procesos de E-A, ya que influye en su disposición para la adquisición de conocimientos, en su nivel de motivación y en su capacidad de afrontar los desafíos académicos.
Los estados emocionales positivos, como la seguridad, la confianza y el entusiasmo, fomentan un mayor compromiso con el aprendizaje y una actitud proactiva en el aula. Por el contrario, estados emocionales negativos, como la ansiedad, el miedo o el estrés, pueden actuar como barreras que obstaculizan la asimilación de nuevos conocimientos y la participación activa en actividades escolares. Estos resultados refuerzan la importancia de implementar estrategias pedagógicas y programas de apoyo socioemocional que permitan fortalecer la estabilidad emocional de los discentes y, en consecuencia, optimizar sus logros académicos.
Asimismo, al analizar la correspondencia entre la dimensión sentimiento y aprendizaje en los discentes del distrito de Matucana, se identificó una correspondencia positiva moderada, con un coeficiente de Rho=0.611 y un sig p=0.000. Este resultado demuestra que el bienestar sentimental de los discentes posee un impacto directo en su logro de aprendizaje, ya que un discente con estabilidad sentimental tiende a demostrar mayor interés, perseverancia y capacidad de afrontamiento ante los desafíos académicos. En términos psicológicos, el sentimiento es una construcción progresiva y duradera que incide en la percepción que los estudiantes tienen sobre su propio aprendizaje, así como en su actitud frente a las tareas escolares. A diferencia de las emociones, que son respuestas inmediatas a estímulos específicos, los sentimientos tienen una influencia sostenida en el tiempo, modulando la disposición cognitiva y afectiva de los discentes en su trayectoria académica.
De este modo, los hallazgos obtenidos permiten rechazar la Ho y confirmar la Ha, que sostiene que hay correspondencia significativa entre el sentimiento y el aprendizaje en los discentes de educación secundaria. En este sentido, se refuerza la necesidad de fomentar un entorno educativo que propicie el desarrollo de vínculos positivos y un clima afectivo adecuado, elementos esenciales para un aprendizaje exitoso.
Finalmente, en cuanto a la correspondencia entre estado pasional y el aprendizaje en discentes del distrito de Matucana, los resultados evidenciaron ser positiva moderada, con un coeficiente de Rho=0.614 y un sig < 0.05. Este hallazgo indica que la pasión cumple un rol contundente en el proceso de aprender, ya que un estudiante que experimenta una motivación intrínseca intensa por el conocimiento y el desarrollo de habilidades tiende a presentar un desempeño académico superior. La pasión, entendida como un estado afectivo que genera entusiasmo y compromiso sostenido hacia una actividad, potencia la perseverancia, el esfuerzo y la resiliencia ante dificultades académicas.
Un discente apasionado por el aprendizaje no solo se involucra activamente en su formación, sino que también desarrolla estrategias de autorregulación que le permiten gestionar su tiempo y optimizar sus procesos de estudio. En este contexto, el resultado hallado permite rechazar la Ho y aceptar la Ha, señalando que la pasión mantiene una correspondencia significativa con el aprendizaje.
Conclusiones
Correspondencia estrecha entre afectividad y aprendizaje
El resultado del estudio evidencia una correspondencia positiva moderada-alta entre afectividad y aprendizaje en los discentes, lo que sugiere que aquellos discentes que experimentan un adecuado desarrollo afectivo presentan un mejor rendimiento académico. Este hallazgo resalta el papel fundamental que desempeñan los factores emocionales en la adquisición del conocimiento, en concordancia con teorías que enfatizan la influencia del bienestar psicológico, regulación emocional y motivación en el aprendizaje. Asimismo, la significancia estadística obtenida confirma que la correspondencia entre variables no es producto del azar, sino que refleja un vínculo real y consistente. Estos resultados subrayan la necesidad de que los centros educativos promuevan ambientes que favorezcan la mejora afectiva de los estudiantes, considerando estrategias pedagógicas que integren el componente emocional como elemento primordial en el aprendizaje.
Influencia del estado emocional en el aprendizaje
El análisis de los datos revela una conexión positiva moderada entre el estado emocional y el aprendizaje, lo que indica que los estudiantes con mayor estabilidad emocional tienden a obtener mejores resultados en su logro académico. Este hallazgo se alinea con estudios que destacan la incidencia de la regulación emocional en la capacidad de atención, la motivación y la retención de información.
En este sentido, la inestabilidad emocional podría generar distracción, ansiedad o falta de motivación, lo que dificultaría la asimilación de conocimientos y la ejecución de tareas académicas. Dado que la correspondencia entre variables es significativa, se enfatiza el interés de diseñar programas que fomenten el bienestar emocional, mediante la implementación de estrategias de afrontamiento, regulación emocional y gestión del estrés, con el propósito de optimizar el aprendizaje y el logro de los discentes.
Impacto del estado sentimental en el rendimiento académico
El estudio confirma la correspondencia positiva moderada-alta entre el estado sentimental y el aprendizaje, lo que implica que los estudiantes que experimentan un bienestar afectivo en sus relaciones interpersonales muestran un mejor desempeño académico. Este hallazgo coincide con investigaciones que destacan el papel de las emociones y la estabilidad sentimental en el desarrollo cognitivo, indicando que un ambiente afectivo positivo favorece la concentración, la motivación y la persistencia en las tareas de aprendizaje.
En contraste, la inestabilidad en el ámbito sentimental podría generar distracciones o afectar la autoestima, lo que a su vez repercutiría negativamente en el rendimiento académico. Sugiriendo el interés por considerar el bienestar socioemocional de los estudiantes dentro de las estrategias pedagógicas, promoviendo relaciones interpersonales saludables y un clima escolar que favorezca la seguridad emocional y la integración social.
El rol de la pasión en el aprendizaje
El análisis estadístico evidencia una correspondencia positiva moderada-alta entre el estado pasional y el aprendizaje, lo que indica que los estudiantes que experimentan entusiasmo, interés y compromiso hacia sus actividades académicas tienden a lograr un mejor rendimiento en sus estudios. Este resultado se alinea con teorías sobre la motivación intrínseca y la autodeterminación, que señalan que el nivel de implicación emocional en el aprendizaje influye directamente en la creatividad, la concentración y la resolución de problemas. La falta de pasión o interés, por el contrario, puede traducirse en desmotivación, baja retención de información y menor rendimiento académico.
Dado que la correspondencia entre variables es significativa, se recomienda fomentar la motivación estudiantil mediante estrategias didácticas innovadoras, que incluyan metodologías activas, gamificación, aprendizaje basado en proyectos y el reconocimiento del esfuerzo académico, con el propósito de potenciar la implicación emocional y cognitiva en el proceso de aprendizaje.
Considerando todo lo analizado, se concluyó que a mayor afectividad es mayor el aprendizaje en los discentes y de la misma manera a mayor emoción, sentimiento y pasión mayor es el aprendizaje. Es por esto por lo que debe existir una educación integral, donde lo afectivo y cognitivo vayan juntos para lograr que los estudiantes tengan un buen desempeño del proceso de aprendizaje, esto mediante la aplicación de actividades que aborden un desarrollo adecuado de la afectividad y el aprendizaje.
Así mismo, el entorno de los estudiantes, es decir, los profesores y familiares deben brindar un manejo de la afectividad adecuado, donde transmitan confianza, seguridad, alegría, ingenio, interés para apoyar a los discentes que tengan problemas en el aprendizaje.






















