Introducción
En la última década, las habilidades socioemocionales han cobrado un protagonismo sin precedentes en el ámbito educativo mundial. Esta creciente atención respondió a la necesidad urgente de preparar a las nuevas generaciones no solo en competencias académicas tradicionales, sino también en capacidades para gestionar emociones, establecer relaciones saludables y enfrentar los desafíos sociales contemporáneos. En una época marcada por la incertidumbre global, las crisis sanitarias, la inestabilidad emocional y los cambios culturales acelerados, la escuela se convirtió en un espacio vital para el desarrollo emocional y social del alumnado (UNESCO, 2024; ONU, 2015).
En diversos contextos educativos, se ha observado un incremento sostenido en los índices de ansiedad, depresión y trastornos emocionales en estudiantes de nivel primario y secundario, especialmente tras la pandemia por COVID-19. El confinamiento prolongado, la pérdida de seres queridos, la desconexión social y la transición abrupta hacia entornos virtuales de aprendizaje agudizaron la fragilidad emocional de niños y adolescentes (Moyeda et al., 2024). Informes recientes han señalado que estas condiciones impactaron negativamente el bienestar emocional del estudiantado en numerosos sistemas educativos, provocando retrocesos no solo en aprendizajes académicos, sino también en aspectos como la empatía, la autorregulación y las habilidades interpersonales (Izquierdo et al., 2023).
En entornos caracterizados por limitaciones estructurales, condiciones de vulnerabilidad y escaso acceso a servicios de salud mental, esta situación fue aún más crítica. La desigualdad social, la violencia intrafamiliar, el estrés económico y la precariedad en el entorno familiar expusieron a millones de estudiantes a contextos emocionalmente adversos. En dichos escenarios, se registraron altos niveles de estrés académico, irritabilidad, frustración escolar y conductas desadaptativas entre niños en edad escolar (Levin & Muller, 2024). Muchos de ellos presentaron dificultades para gestionar emociones básicas como la tristeza, la rabia o el miedo, lo que impactó negativamente en su rendimiento académico y en la calidad de su convivencia escolar.
Las instituciones educativas, tradicionalmente centradas en currículos rígidos y sistemas de evaluación estandarizada, no estuvieron preparadas para abordar de manera eficaz estas afectaciones socioemocionales. La ausencia de programas estructurados de educación emocional y la limitada formación docente en este campo restringieron las posibilidades de respuesta institucional ante la creciente demanda de contención y acompañamiento emocional (UNICEF, 2015). Como resultado, se observó una mayor desmotivación estudiantil, incremento del ausentismo escolar, disminución del rendimiento académico y proliferación de conflictos interpersonales en el entorno educativo (Gutiérrez et al., 2023).
Estudios recientes han mostrado que una proporción significativa del estudiantado en contextos de vulnerabilidad presenta baja tolerancia a la frustración, dependencia emocional del entorno cercano, dificultades para establecer metas personales y una autoestima deteriorada (Ordoñez et al., 2025). Asimismo, investigaciones como la de Naranjo et al., (2025) señalaron que, en zonas urbano-marginales o con alto riesgo social, los estudiantes manifiestan un déficit notable en habilidades como la empatía, la escucha activa, la autorregulación y el trabajo colaborativo, debido a condiciones de violencia, abandono afectivo o estrés familiar sostenido.
Aunque en muchos sistemas educativos contemporáneos los marcos curriculares incluyen el desarrollo de competencias personales y sociales, su implementación ha sido en gran medida parcial, desarticulada o reducida a sesiones puntuales de tutoría. La falta de planificación estratégica, ausencia de evaluación sistemática y escasez de recursos humanos especializados han impedido una integración efectiva de la educación emocional en la vida escolar (MINEDU, 2023). Además, la sobrecarga administrativa que recae sobre los docentes y la escasa disponibilidad de acompañamiento psicopedagógico han dificultado que estas competencias se trabajen de manera intencional, estructurada y sostenida dentro del aula (Caicedo et al., 2024).
Frente a este panorama, diversas voces en el ámbito académico, psicopedagógico y de organismos internacionales han demandado la incorporación sistemática, transversal y prioritaria de la educación socioemocional en los planes de estudio. Se ha hecho énfasis en que los sistemas escolares del siglo XXI deben formar no solo estudiantes competentes desde el punto de vista cognitivo, sino también ciudadanos emocionalmente equilibrados, resilientes, empáticos y capaces de construir sociedades más justas, cooperativas y sostenibles (OCDE, 2023; UNESCO, 2024).
Existe consenso entre especialistas en que las habilidades socioemocionales son tan fundamentales como las habilidades cognitivas para lograr el éxito educativo, personal y social. Estas competencias influyen de manera significativa en dimensiones como la autoestima, la perseverancia, la capacidad para tomar decisiones responsables, la gestión del estrés y la calidad de las relaciones interpersonales (Gayol et al., 2023). Además, estudios empíricos recientes han demostrado que los estudiantes con un mayor desarrollo socioemocional muestran una mayor motivación intrínseca, mejor adaptación escolar y menor probabilidad de abandono educativo (Malavé et al., 2024; Naranjo et al., 2025).
Pese al avance teórico y las recomendaciones internacionales, aún existe una falta de sistematización de la evidencia disponible, lo cual dificulta tener una visión integral y actualizada sobre el estado real del desarrollo socioemocional en estudiantes de Educación Básica Regular. Esta limitación se convierte en un obstáculo tanto para la formulación de políticas educativas pertinentes como para el diseño de intervenciones pedagógicas efectivas (Cárdenas et al., 2021). En este sentido, resulta necesario identificar y analizar críticamente los hallazgos de investigaciones recientes que hayan abordado esta temática, a fin de conocer cuáles son las estrategias pedagógicas más efectivas, los enfoques predominantes, las principales barreras institucionales y los aspectos prioritarios que requieren atención.
Por ello, la presente investigación se centró en realizar una revisión sistemática de los estudios publicados entre 2020 y 2025 sobre las habilidades socioemocionales en estudiantes de Educación Básica Regular. Esta revisión buscó ofrecer una visión integrada de los avances, desafíos y tendencias investigativas sobre el desarrollo socioemocional en entornos escolares, aportando evidencia útil para la toma de decisiones educativas informadas. Aunque el enfoque analítico tomó en cuenta investigaciones realizadas en diversos contextos, se puso especial énfasis en las condiciones que prevalecen en sistemas educativos con limitaciones estructurales, dada su vulnerabilidad ante las problemáticas emocionales postpandemia.
La relevancia de este estudio radicó no solo en su interés científico, sino también en su utilidad práctica. Al sistematizar el conocimiento empírico acumulado, esta revisión pretende brindar insumos valiosos para el diseño de políticas educativas más sensibles a las necesidades emocionales del alumnado, así como para la formación inicial y continua del profesorado (Cedeño et al., 2022). Además, los hallazgos podrán servir como base para el diseño de planes de tutoría, intervenciones escolares y reformas curriculares orientadas al desarrollo integral. Finalmente, esta investigación adoptó un enfoque descriptivo y analítico, centrado en integrar los hallazgos de literatura científica reciente, considerando especialmente el impacto de la pandemia en la salud mental y emocional del estudiantado. A través de un proceso riguroso de búsqueda, selección y análisis de estudios académicos, se buscó aportar conocimiento contextualizado y actualizado que pueda ser útil para el fortalecimiento de la educación socioemocional desde los primeros niveles del sistema educativo.
Ante la problemática expuesta, se planteó como objetivo general, analizar la evidencia científica reciente relacionada con el desarrollo y el abordaje de las habilidades socioemocionales en estudiantes de Educación Básica Regular, a través de una revisión sistemática de la literatura académica. Para alcanzar dicho propósito, se establecieron dos objetivos específicos. El primero consistió en comparar los resultados reportados en estudios recientes sobre la implementación y el fortalecimiento de las habilidades socioemocionales. El segundo objetivo fue identificar las dimensiones más abordadas de dichas habilidades en la literatura científica publicada en los últimos años.
Metodología
La presente investigación se desarrolló bajo un enfoque cualitativo de tipo documental, centrado en la recolección, análisis y síntesis de estudios empíricos sobre habilidades socioemocionales en estudiantes de Educación Básica Regular. El diseño metodológico correspondió a una revisión sistemática, que permitió examinar de manera rigurosa y estructurada la producción científica reciente relacionada con el tema. Para asegurar el rigor y la transparencia del proceso, se adoptaron los lineamientos establecidos por el modelo PRISMA (Shamseer et al., 2021), el cual orienta la identificación, selección y análisis de literatura científica de forma metódica y verificable.
La revisión se enfocó exclusivamente en artículos publicados entre los años 2020 y 2025 en las bases de datos académicas Scopus y SciELO, reconocidas por su fiabilidad, cobertura regional y pertinencia científica. Esta delimitación respondió a la necesidad de obtener evidencia actualizada y contextualizada sobre la realidad educativa latinoamericana, particularmente en lo concerniente al desarrollo de habilidades socioemocionales en escolares del nivel básico. Se priorizó la inclusión de investigaciones empíricas que hubieran sido sometidas a revisión por pares, excluyéndose textos teóricos, revisiones narrativas, documentos técnicos o artículos que no abordaran directamente la educación básica.
El proceso de búsqueda se realizó entre mayo y junio del año 2025, utilizando combinaciones de palabras clave en español e inglés, entre ellas: “habilidades socioemocionales”, “educación básica”, “competencias emocionales”, “educación socioemocional” y “aprendizaje escolar”, enlazadas mediante operadores booleanos. Esta estrategia permitió rastrear un universo inicial de 172 artículos científicos. Tras una primera depuración por duplicidad y pertinencia temática mediante lectura de títulos y resúmenes, se redujo la muestra a 41 estudios. Posteriormente, se llevó a cabo una lectura exhaustiva del texto completo, lo que derivó en la selección final de 11 investigaciones que cumplieron con los criterios de inclusión establecidos y que presentaron calidad metodológica adecuada.
Los criterios de inclusión contemplaron que los estudios fueran publicados dentro del rango temporal establecido, que se desarrollaran en contextos latinoamericanos, que tuvieran como población central a estudiantes de Educación Básica Regular y que contaran con un diseño metodológico claro, ya fuera cuantitativo, cualitativo o mixto. Además, se exigió que los estudios incluyeran resultados empíricos comprobables sobre el desarrollo, evaluación o intervención en habilidades socioemocionales. Por otro lado, se excluyeron investigaciones centradas en otros niveles educativos, aquellas que no abordaran directamente la variable socioemocional y las que presentaran limitaciones graves en términos de diseño o presentación de resultados.
La información extraída de los estudios seleccionados fue organizada en una matriz de análisis que contempló aspectos como autoría, año de publicación, país de origen, población estudiada, enfoque metodológico, dimensiones de las habilidades socioemocionales evaluadas, estrategias pedagógicas implementadas y principales hallazgos. Esta sistematización permitió realizar una síntesis comparativa e interpretativa, identificando patrones recurrentes, divergencias y vacíos en la producción científica reciente sobre el tema.
Dado que la investigación fue de carácter documental, no se requirió el desarrollo de procedimientos éticos propios de estudios con participación directa de seres humanos. No obstante, se garantizó el respeto por la autoría de las fuentes consultadas, la integridad académica en el tratamiento de los contenidos y la transparencia en la interpretación de los hallazgos. Todos los artículos seleccionados fueron debidamente citados y referenciados conforme a los criterios de estilo científico (Ver Figura 1).
A través de este enfoque metodológico, se buscó brindar una visión integradora y crítica del estado actual de la investigación sobre habilidades socioemocionales en la Educación Básica Regular en América Latina, identificando avances, limitaciones y perspectivas para futuras investigaciones e intervenciones educativas.
Desarrollo
Respecto a los resultados estos se orientaron bajo los objetivos específicos, la primera finalidad fue comparar los resultados sobre la implementación y fortalecimiento de habilidades socioemocionales y la segunda finalidad fue identificar las dimensiones más abordadas de las habilidades socioemocionales en la literatura reciente, en este sentido se presentan los hallazgos (Ver Tabla 1).
Tabla 1 Comparación de resultados reportados
| Comparar los resultados reportados en estudios recientes sobre la implementación y fortalecimiento de habilidades socioemocionales | |
|---|---|
| Autor | Suárez & Castro (2022) |
| Objetivo | Explorar el nivel de desarrollo de competencias socioemocionales y resiliencia en estudiantes de escuelas vulnerables, y su relación con el rendimiento académico. |
| Resultados | Los estudiantes mostraron altos niveles de competencias socioemocionales, especialmente en autoeficacia y habilidades emocionales, correlacionándose positivamente con su rendimiento académico y actuando como factores protectores ante la vulnerabilidad. |
| Autor | Rodríguez et al., (2022) |
| Objetivo | Analizar el uso del libro álbum como recurso pedagógico en la mediación de aprendizajes socioemocionales en estudiantes de primaria. |
| Resultados | La experiencia mostró que el libro álbum favoreció la comprensión, identificación y expresión de emociones en los estudiantes. Se fortalecieron capacidades como la empatía, la autorregulación emocional y la convivencia. |
| Autor | Morales et al., (2022) |
| Objetivo | Identificar factores socioemocionales que afectan los resultados de la evaluación infantil en el nivel primario. |
| Resultados | Se encontró que la ansiedad, la baja autoestima y el escaso manejo emocional influyen negativamente en el desempeño académico. Niños con mayor estabilidad emocional y autoconfianza obtuvieron mejores resultados en pruebas escolares. |
| Autor | Cano et al., (2025) |
| Objetivo | Analizar el desarrollo de habilidades socioemocionales en estudiantes de octavo año de educación básica y su impacto en la convivencia escolar. |
| Resultados | Se observó que los estudiantes con mayor desarrollo en empatía, autorregulación y toma de decisiones presentaron mejores niveles de convivencia, menor participación en conflictos y mayor disposición al trabajo colaborativo. |
| Autor | Cabrera & Palomino (2023) |
| Objetivo | Determinar la influencia de las estrategias socioafectivas en el desarrollo de habilidades socioemocionales en estudiantes de educación básica regular. |
| Resultados | Los resultados evidenciaron que la aplicación sistemática de estrategias socioafectivas mejoró significativamente la expresión emocional, la empatía y la resolución de conflictos en los estudiantes. |
| Autor | Lalomia & Cascales-Martínez (2021) |
| Objetivo | Explorar el uso de herramientas tecnológicas para el desarrollo de habilidades socioemocionales en la educación básica, tomando como referencia la experiencia de Dinamarca. |
| Resultados | La experiencia danesa demostró que el uso de plataformas digitales y apps interactivas fomentó el autoconocimiento, la regulación emocional y la colaboración entre estudiantes. Se generaron espacios seguros para el diálogo y la reflexión emocional. |
| Autor | Maciel et al., (2023) |
| Objetivo | Proponer una metodología para integrar tecnologías digitales en la enseñanza de habilidades socioemocionales en el nivel básico. |
| Resultados | La metodología implementada con apoyo de TIC resultó efectiva para desarrollar la empatía, el pensamiento crítico y la autorregulación emocional. Se fortalecieron las relaciones interpersonales y el compromiso con el aprendizaje colaborativo. |
| Autor | Nóbrega & Monteiro (2024) |
| Objetivo | Analizar las creencias de los docentes sobre la educación socioemocional y su influencia en las prácticas pedagógicas. |
| Resultados | Se evidenció que los docentes con creencias positivas hacia la educación socioemocional tienden a implementar prácticas más efectivas para desarrollar la autorregulación, empatía y habilidades sociales en el aula. |
| Autor | San Martín & Sandoval (2021) |
| Objetivo | Evaluar la efectividad del programa HAPPY en el desarrollo de habilidades socioemocionales en estudiantes de nivel primario. |
| Resultados | El programa mostró un impacto positivo en el fortalecimiento de la autoestima, la expresión emocional, la autorregulación y las habilidades sociales. Se observó una mejora significativa en el comportamiento prosocial. |
| Autor | Urgilés et al., (2024) |
| Objetivo | Identificar estrategias neuroeducativas aplicadas en la educación básica inicial y sus beneficios en el desarrollo cognitivo y socioemocional. |
| Resultados | Las estrategias neuroeducativas implementadas mejoraron la autorregulación emocional, la motivación, la memoria y la atención. Se observó un ambiente más favorable para la interacción social y el aprendizaje activo. |
| Autor | Camacho (2025) |
| Objetivo | Analizar cómo se desarrollan las competencias socioemocionales en estudiantes de primaria bajo un enfoque constructivista social. |
| Resultados | Los resultados mostraron avances significativos en la conciencia emocional, la resolución de conflictos y la colaboración, al integrar actividades grupales reflexivas. El trabajo en equipo promovió el respeto, la escucha activa y la empatía. |
La revisión sistemática permitió identificar patrones comunes y diferencias relevantes en los enfoques, estrategias y resultados obtenidos por los estudios recientes sobre el desarrollo de habilidades socioemocionales en estudiantes de educación básica regular. En general, se observó un consenso respecto a la eficacia de diversas intervenciones pedagógicas y psicoeducativas en la mejora de competencias como la empatía, la autorregulación emocional, la resolución de conflictos y el trabajo colaborativo.
Por ejemplo, Suárez & Castro (2022) reportaron que los estudiantes con mayores niveles de autoconfianza y habilidades emocionales mostraron una correlación positiva con su rendimiento académico, destacando el rol protector de estas competencias frente a situaciones de vulnerabilidad. Asimismo, Rodríguez et al., (2022) señalaron que el uso del libro-álbum favoreció la comprensión y expresión emocional, fortaleciendo habilidades clave como la empatía y la convivencia. En línea con esto, Cano et al., (2025) evidenciaron que los estudiantes con mayor desarrollo en toma de decisiones y empatía lograron mejores niveles de convivencia escolar.
Varios estudios resaltaron el impacto de factores individuales y contextuales. Morales et al., (2022) hallaron que la estabilidad emocional y la autoestima influyeron significativamente en los resultados académicos. De igual manera, Cabrera & Palomino (2023) concluyeron que las estrategias socioafectivas fortalecieron la expresión emocional y la resolución de conflictos.
Por otro lado, estudios como los de Lalomia & Cascales-Martínez (2021) y Maciel et al., (2023) resaltaron la importancia de las tecnologías digitales como herramientas para el desarrollo socioemocional, favoreciendo espacios seguros para la autorreflexión y el diálogo. La suma de los hallazgos coincide en que las intervenciones intencionadas, ya sean pedagógicas, tecnológicas o basadas en programas estructurados, promueven mejoras significativas en las habilidades socioemocionales, contribuyendo al bienestar emocional y al desempeño académico de los estudiantes.
Tabla 2 Identificación de las dimensiones más reportadas
| Identificar las dimensiones más abordadas de las habilidades socioemocionales en la literatura reciente | |
|---|---|
| Autor | Suárez & Castro (2022) |
| Dimensiones trabajadas | Habilidades emocionales, habilidades sociales, autoeficacia (adaptación socioemocional); identidad-autoestima, redes y modelos, aprendizaje-generatividad, recursos internos y externos (resiliencia). |
| analisis resumido | Las competencias socioemocionales y la resiliencia operaron como factores protectores clave en contextos de vulnerabilidad. Los niños con altos niveles de autoeficacia, redes de apoyo y apertura al aprendizaje demostraron mejor desempeño escolar, lo que refuerza la necesidad de seguir fortaleciendo estas habilidades desde el entorno educativo. |
| Autor | Rodríguez et al., (2022) |
| Dimensiones trabajadas | Identificación y expresión emocional, empatía, autorregulación, habilidades para la convivencia. |
| Análisis resumido | El uso del libro álbum facilitó la mediación pedagógica de habilidades socioemocionales, al permitir que los niños se vinculen con historias que reflejan emociones y conflictos similares a los propios. Esta estrategia didáctica resultó efectiva para trabajar la conciencia emocional y la convivencia en el aula, especialmente en contextos de educación básica. |
| Autor | Morales et al., (2022) |
| Dimensiones trabajadas | Autoestima, ansiedad, manejo emocional, autoconfianza. |
| Análisis resumido | El estudio revela que factores emocionales como la ansiedad ante exámenes, la falta de confianza y el escaso control emocional afectan directamente el rendimiento infantil. Fortalecer la autoestima y la autorregulación emocional se plantea como prioridad para mejorar los resultados académicos y reducir el estrés asociado a la evaluación escolar. |
| Autor | Cano et al., (2025) |
| Dimensiones trabajadas | Empatía, autorregulación, toma de decisiones responsables, habilidades para la convivencia. |
| Análisis resumido | El estudio destaca que un adecuado desarrollo de las habilidades socioemocionales mejora significativamente la convivencia escolar. La empatía y la autorregulación emocional fueron determinantes en la prevención de conflictos y en la generación de un ambiente de respeto mutuo en el aula. |
| Autor | Cabrera & Palomino (2023) |
| Dimensiones trabajadas | Expresión emocional, empatía, resolución de conflictos, habilidades sociales. |
| Análisis resumido | El uso de estrategias socioafectivas como dinámicas grupales, dramatizaciones y juegos colaborativos favoreció el desarrollo integral de las habilidades socioemocionales. Estas prácticas potenciaron la autorregulación emocional y promovieron una cultura de convivencia y respeto en el entorno escolar. |
| Autor | Lalomia & Cascales-Martínez (2021) |
| Dimensiones trabajadas | Autoconocimiento, regulación emocional, colaboración, conciencia social. |
| Análisis resumido | La tecnología se integró como mediadora del aprendizaje socioemocional, permitiendo que los estudiantes exploraran sus emociones y relaciones mediante recursos digitales. El estudio sugiere que, con un diseño pedagógico adecuado, las TIC pueden potenciar significativamente las habilidades socioemocionales en contextos escolares. |
| Autor | Maciel et al., (2023) |
| Dimensiones trabajadas | Empatía, autorregulación emocional, pensamiento crítico, habilidades interpersonales. |
| Análisis resumido | El estudio mostró que el uso estructurado de tecnologías digitales (videos, simulaciones, foros) favorece el desarrollo de habilidades socioemocionales cuando se integra en un enfoque pedagógico reflexivo. La propuesta promueve un aprendizaje activo, significativo y emocionalmente consciente en el aula. |
| Autor | Nóbrega & Monteiro (2024) |
| Dimensiones trabajadas | Empatía, autorregulación emocional, habilidades sociales, conciencia emocional. |
| Análisis resumido | El estudio resalta la importancia de las creencias docentes en la implementación de estrategias socioemocionales. La percepción del valor de estas habilidades se reflejó en la calidad de las prácticas pedagógicas, lo cual incidió positivamente en el clima del aula y en el desarrollo emocional de los estudiantes. |
| Autor | San Martín & Sandoval (2021) |
| Dimensiones trabajadas | Autoestima, expresión emocional, autorregulación, habilidades sociales. |
| Análisis resumido | La implementación del programa HAPPY contribuyó al desarrollo integral de las habilidades socioemocionales, generando un ambiente más empático y colaborativo en el aula. La estructura lúdica y participativa del programa facilitó el compromiso emocional de los estudiantes con las actividades. |
| Autor | Urgilés et al. (2024) |
| Dimensiones trabajadas | Autorregulación emocional, motivación, interacción social, atención. |
| Análisis resumido | El estudio evidencia que las prácticas neuroeducativas no solo potencian el desarrollo cognitivo, sino que también fortalecen habilidades socioemocionales clave en los primeros años escolares. El enfoque basado en el funcionamiento cerebral permitió diseñar estrategias que promueven un aprendizaje integral desde edades tempranas. |
| Autor | Camacho (2025) |
| Dimensiones trabajadas | Conciencia emocional, resolución de conflictos, empatía, colaboración. |
| Análisis resumido | El enfoque constructivista facilitó el desarrollo de competencias socioemocionales mediante dinámicas cooperativas que favorecieron la interacción significativa entre pares. La reflexión conjunta y la mediación del docente fueron claves para fortalecer el aprendizaje emocional en contextos escolares. |
La revisión de los estudios recientes (Ver Tabla 2) evidenció una tendencia clara hacia el abordaje integral de dimensiones clave dentro del desarrollo de habilidades socioemocionales en estudiantes de educación básica regular. Las dimensiones más recurrentes fueron la autorregulación emocional, la empatía, la conciencia social, y las habilidades para la convivencia, lo cual demuestra un consenso sobre su impacto en el bienestar emocional y el clima escolar.
En primer lugar, la autorregulación emocional se posicionó como una dimensión transversal abordada en múltiples investigaciones (Morales et al., 2022; Cano et al., 2025; Maciel et al., 2023), destacando su relevancia en el manejo de emociones negativas, la toma de decisiones y el rendimiento académico. Esta dimensión fue particularmente importante en contextos donde se exploraron factores como la ansiedad, la baja autoestima y el estrés (Morales et al., 2022).
Asimismo, la empatía fue otra dimensión ampliamente estudiada (Rodríguez et al., 2022; Cabrera & Palomino, 2023), señalada como base fundamental para promover la convivencia y la resolución pacífica de conflictos. Se identificó que su fortalecimiento permitió generar ambientes de respeto y colaboración en el aula, especialmente cuando fue trabajada mediante estrategias pedagógicas como dramatizaciones y dinámicas grupales.
En paralelo, la conciencia social y el autoconocimiento fueron abordados como componentes esenciales para el desarrollo de una cultura de respeto, autorreflexión y cooperación (Lalomia & Cascales-Martínez, 2021; Nóbrega & Monteiro, 2024), sobre todo en propuestas que integraron tecnologías digitales o enfoques lúdicos.
En conjunto, los hallazgos sugieren que los estudios actuales no solo se centran en el desarrollo emocional individual, sino también en fomentar habilidades sociales colectivas que inciden en el aprendizaje, la inclusión y la construcción de relaciones interpersonales positivas dentro del entorno educativo.
Discusión de resultados
Los hallazgos de esta revisión sistemática confirmaron que la implementación de estrategias intencionadas en el ámbito escolar favoreció de manera consistente el desarrollo de habilidades socioemocionales en estudiantes de Educación Básica Regular. En línea con Suárez & Castro (2022), quienes evidenciaron que la autoeficacia y las habilidades emocionales funcionaron como factores protectores frente a contextos de vulnerabilidad, los estudios revisados coincidieron en resaltar que dichas competencias influyen positivamente en el rendimiento académico y el bienestar integral del estudiantado. Este vínculo se sostuvo particularmente en contextos de alta vulnerabilidad, donde las habilidades socioemocionales compensaron parcialmente los déficits estructurales.
De forma complementaria, Morales et al., (2022) identificaron que los bajos niveles de autoestima, el escaso control emocional y la ansiedad tuvieron una repercusión directa en los resultados escolares. Este resultado fue reforzado por el trabajo de San Martín & Sandoval (2021), quienes reportaron que, tras la aplicación del programa HAPPY, se registraron mejoras significativas en la autorregulación, autoestima y habilidades sociales de los estudiantes, lo que tuvo un efecto positivo sobre la conducta prosocial.
Por su parte, Rodríguez et al., (2022) mostraron que la mediación mediante el libro álbum facilitó la identificación y expresión de emociones, promoviendo el fortalecimiento de la empatía y la convivencia. Estos resultados coinciden con lo planteado por Cabrera y Palomino (2023), quienes demostraron que la aplicación de estrategias socioafectivas como dinámicas grupales y dramatizaciones incrementó la autorregulación emocional y mejoró la resolución de conflictos. Ambos estudios subrayan la importancia del enfoque didáctico en la promoción de habilidades emocionales, especialmente cuando se utilizan metodologías participativas que favorecen el diálogo y la reflexión emocional.
Una dimensión relevante fue también la integración de tecnologías digitales como mediadoras del aprendizaje emocional. Los estudios de Lalomia & Cascales-Martínez (2021) y Maciel et al., (2023) coincidieron en que las plataformas digitales, al permitir espacios seguros de autorreflexión y colaboración, fortalecieron competencias como el autoconocimiento, la empatía y la regulación emocional. En este sentido, Maciel et al., (2023) resaltaron el rol de las TIC en el desarrollo del pensamiento crítico y la conciencia emocional, siempre que su uso esté articulado a propuestas pedagógicas estructuradas.
Asimismo, los hallazgos de Urgilés et al. (2024) aportaron evidencia sobre los beneficios de las estrategias neuroeducativas en el ámbito emocional. Al aplicar técnicas centradas en el funcionamiento cerebral, los autores reportaron mejoras en la atención, la autorregulación emocional y la motivación, particularmente en etapas iniciales de la educación básica. Estos resultados complementan la visión de Nóbrega & Monteiro (2024), quienes subrayaron la influencia de las creencias docentes en la calidad de las prácticas socioemocionales en el aula. En su estudio, los docentes con una valoración positiva hacia la educación emocional implementaron intervenciones más efectivas, lo que se reflejó en un mejor clima escolar y relaciones interpersonales más saludables.
Cano et al., (2025), por su parte, vincularon directamente la calidad de la convivencia escolar con el desarrollo de habilidades como la empatía, la autorregulación y la toma de decisiones. Los estudiantes que presentaban un mayor dominio de estas habilidades mostraron una menor participación en conflictos, así como una mayor disposición al trabajo colaborativo, resultados que reafirman la importancia de la educación socioemocional como componente clave de la cultura escolar.
En suma, los estudios incluidos respaldaron de forma consistente la eficacia de intervenciones pedagógicas estructuradas, programas institucionales y enfoques metodológicos activos en el fortalecimiento de habilidades como la autorregulación emocional, la empatía y la conciencia social. Si bien la variedad de estrategias fue amplia, se identificó un patrón común: aquellas propuestas que fomentaron el involucramiento activo del estudiante y la reflexión emocional lograron impactos significativos en la convivencia y el rendimiento académico.
El análisis de las dimensiones trabajadas en los estudios revisados evidenció que la autorregulación emocional fue la competencia más frecuentemente abordada. Esta dimensión fue tratada de manera central en al menos seis de los once estudios, destacando su impacto en el manejo del estrés académico, la toma de decisiones responsables y el control de impulsos. Morales et al., (2022) identificaron que la ansiedad ante evaluaciones y la falta de confianza afectaron negativamente el rendimiento, reforzando la necesidad de trabajar la autorregulación desde edades tempranas. Igualmente, Camacho (2025) encontró mejoras sustanciales en esta dimensión al implementar dinámicas cooperativas con un enfoque constructivista, fortaleciendo la conciencia emocional y el respeto mutuo.
Otra dimensión recurrente fue la empatía, considerada fundamental para mejorar las interacciones sociales y reducir los conflictos en el aula. Rodríguez et al., (2022) y Cabrera y Palomino (2023) abordaron esta competencia desde metodologías como la lectura emocional y las estrategias socioafectivas, respectivamente, evidenciando mejoras en la capacidad de los estudiantes para comprender las emociones ajenas y actuar con mayor sensibilidad frente a sus compañeros.
La conciencia social y el autoconocimiento también fueron dimensiones trabajadas con frecuencia, especialmente en estudios que incorporaron medios tecnológicos. Lalomia & Cascales-Martínez (2021) señalaron que el uso de recursos digitales permitió a los estudiantes explorar sus emociones y relaciones desde una perspectiva introspectiva, mientras que Nóbrega & Monteiro (2024) destacaron la conciencia emocional como un indicador de la calidad del clima escolar, influenciado por la actitud docente.
Dimensiones como la resolución de conflictos (Cabrera & Palomino, 2023; Camacho, 2025), la autoestima (San Martín & Sandoval, 2021) y la motivación (Urgilés et al., 2024) también fueron abordadas, aunque con menor frecuencia relativa. Sin embargo, su impacto fue significativo, especialmente en contextos donde los estudiantes enfrentaban situaciones de vulnerabilidad, estrés o escaso acompañamiento familiar.
En conjunto, los estudios revisados coincidieron en priorizar habilidades que inciden directamente en el bienestar emocional, el clima escolar y el rendimiento académico. La diversidad metodológica y contextual permitió identificar que, si bien existen múltiples formas de abordar las habilidades socioemocionales, todas ellas requieren un enfoque intencional, articulado y sostenido en el tiempo.
Cabe señalar que, a pesar del consenso general sobre la relevancia de estas competencias, algunos estudios evidenciaron limitaciones en cuanto a la profundidad del trabajo emocional, especialmente cuando las intervenciones se redujeron a sesiones puntuales o carecieron de evaluación sistemática. Esta observación refuerza la necesidad de incorporar indicadores claros y mecanismos de seguimiento que permitan evaluar el impacto real de las estrategias socioemocionales en los aprendizajes y la convivencia.
Finalmente, los resultados aquí discutidos se alinearon con el marco teórico que plantea la necesidad de integrar el desarrollo emocional y social como parte fundamental del currículo escolar. Como indican Cedeño et al., (2022) y Gutiérrez et al., (2023), promover habilidades socioemocionales no solo mejora la calidad de vida del alumnado, sino que también contribuye a la construcción de entornos educativos más justos, inclusivos y resilientes.
Conclusiones
La presente revisión sistemática permitió analizar la evidencia científica reciente relacionada con el desarrollo de habilidades socioemocionales en estudiantes de Educación Básica Regular, cumpliendo con el objetivo de integrar hallazgos relevantes sobre estrategias de fortalecimiento emocional en contextos escolares. Los resultados mostraron una coincidencia significativa en cuanto a la efectividad de diversas intervenciones pedagógicas, programas estructurados y enfoques metodológicos activos en la promoción de competencias clave como la autorregulación emocional, la empatía, la conciencia social y la resolución de conflictos.
Se observó que las intervenciones que integraron recursos didácticos participativos, tecnologías digitales, metodologías neuroeducativas y enfoques socioafectivos contribuyeron al fortalecimiento del bienestar emocional y del rendimiento académico. Estas estrategias resultaron especialmente efectivas cuando fueron implementadas de forma sostenida y en entornos que favorecieron la reflexión emocional, el diálogo y la interacción social.
Se identificó que la autorregulación emocional fue la dimensión más abordada en la literatura reciente, dada su incidencia en la toma de decisiones, el manejo del estrés y la adaptación escolar. Asimismo, la empatía emergió como una competencia fundamental para fomentar relaciones interpersonales saludables, prevenir conflictos y consolidar una cultura de respeto en el aula. Otras dimensiones como la autoestima, el autoconocimiento, la motivación y la conciencia emocional también fueron consideradas relevantes, sobre todo en contextos de vulnerabilidad psicosocial.
En conjunto, los hallazgos de esta investigación respaldaron la necesidad de incorporar de manera transversal e intencionada la educación socioemocional en los planes de estudio, no solo como un complemento curricular, sino como un eje formativo esencial. Fortalecer estas competencias desde etapas tempranas representa una vía efectiva para promover el desarrollo integral del alumnado, mejorar el clima escolar y contribuir a una educación más inclusiva, equitativa y humanizadora.















