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On-line version ISSN 2665-0398

Aula Virtual vol.6 no.13 Barquisimeto Dec. 2025  Epub Dec 30, 2027

https://doi.org/10.5281/zenodo.18148394 

Artículo Científico

ORGANIZADORES GRÁFICOS COMO ESTRATEGIA EN LA COMPRENSIÓN LECTORA: UNA REVISIÓN SISTEMÁTICA

GRAPHIC ORGANIZERS AS A STRATEGY IN READING COMPREHENSION: A SYSTEMATIC REVIEW

Marilú Soledad Atanasio Asencios1 
http://orcid.org/0000-0002-1707-7368

Milagritos Josefina Saavedra Jaramillo2 
http://orcid.org/0000-0001-7137-5836

1Universidad César Vallejo. República del Perú. E-mail: matanasio@ucvvirtual.edu.pe

2Universidad Nacional Mayor de San Marcos. República del Perú. E-mail: msaavedraja@unmsm.edu.pe


Resumen

El estudio tuvo como objetivo sintetizar la evidencia reciente sobre el uso de organizadores gráficos como estrategia para mejorar la comprensión lectora en contextos educativos. Se desarrolló como una revisión sistemática descriptiva, siguiendo PRISMA 2020. La búsqueda se realizó principalmente en Scopus e incluyó artículos publicados entre 2020 y 2025 en inglés y español. De 112 registros identificados, 13 estudios cumplieron los criterios de inclusión. Se consideraron diseños experimentales, cuasi-experimentales, preexperimentales, mixtos y de desarrollo educativo, desde primaria hasta universidad. La síntesis fue narrativa y se organizó en tres ejes: características metodológicas, tipos/funciones de organizadores como mapas conceptuales, mapas mentales, diagramas jerárquicos y formatos digitales y efectos sobre la comprensión. Los resultados reportaron mejoras significativas en dimensiones literal e inferencial, integración y retención de información, así como aumentos en motivación y autorregulación; varios estudios mostraron efectos estadísticos robustos y beneficios sostenidos en escritura y organización textual. Se concluyó que los organizadores gráficos constituyeron una estrategia eficaz y versátil para fortalecer la comprensión lectora y competencias asociadas en diversos niveles y modalidades (presencial, virtual e inclusiva). Se reconocieron como limitaciones el periodo y base priorizada, la heterogeneidad de diseños y la ausencia de metaanálisis, recomendándose estudios comparativos y longitudinales con medidas estandarizadas.

Palabras Clave: Organizadores gráficos; comprensión lectora; aprendizaje significativo; estrategias visuales

Abstract

This study aimed to synthesize recent evidence on the use of graphic organizers as a strategy to improve reading comprehension in educational contexts. It was conducted as a descriptive systematic review, following the PRISMA 2020 guidelines. The search was primarily performed in Scopus and included articles published between 2020 and 2025 in English and Spanish. Of the 112 records identified, 13 studies met the inclusion criteria. Experimental, quasi-experimental, pre-experimental, mixed, and educational development designs were considered, ranging from primary school to university level. The synthesis was narrative and organized around three axes: methodological characteristics, types/functions of organizers such as concept maps, mind maps, hierarchical diagrams, and digital formats, and effects on comprehension. The results reported significant improvements in literal and inferential dimensions, information integration and retention, as well as increases in motivation and self-regulation; several studies showed statistically robust effects and sustained benefits in writing and text organization. It was concluded that graphic organizers constituted an effective and versatile strategy for strengthening reading comprehension and associated skills at various levels and modalities (face-to-face, virtual, and inclusive). Limitations identified included the prioritized time frame and population base, the heterogeneity of designs, and the absence of meta-analysis. Comparative and longitudinal studies with standardized measures were recommended.

Keywords: Graphic organizers; reading comprehension; meaningful learning; visual strategies

Introducción

En el contexto global contemporáneo, la educación se ha convertido en un elemento esencial para el desarrollo sostenible y el progreso de las sociedades. Este panorama exige la formación de discentes motivados, críticos, responsables y comprometidos con su aprendizaje, capaces de enfrentar los retos del siglo XXI. Para ello, se requiere implementar estrategias pedagógicas efectivas que fortalezcan competencias fundamentales, entre ellas la lectura comprensiva, considerada una herramienta indispensable para el aprendizaje significativo y el desarrollo cognitivo (Veintemilla et al., 2022).

A menudo se asume que los estudiantes universitarios no presentan dificultades lectoras; sin embargo, diversos estudios han demostrado lo contrario. En muchos casos, los jóvenes llegan a la educación superior con carencias en comprensión lectora que se originan en etapas previas de su formación, lo que limita su capacidad de análisis y razonamiento crítico (Huarca, 2022). En este sentido, fortalecer la comprensión lectora no solo implica mejorar la decodificación de textos, sino también fomentar procesos de reflexión, inferencia y construcción de significado que permitan interpretar de manera crítica la información que se lee.

La lectura debe entenderse, por tanto, como una actividad compleja, cognitiva y social, que involucra simultáneamente funciones psicológicas superiores y niveles de comprensión diversos. Es un proceso metacognitivo y discursivo mediante el cual el lector interactúa con el texto, con sus conocimientos previos y con el contexto cultural en el que se sitúa. Desde esta perspectiva, la lectura se constituye como una práctica social y cultural que promueve la construcción de conocimiento y la participación ciudadana (Andrade et al., 2021).

La comprensión lectora ha sido definida como la capacidad de un lector para entender, interpretar y extraer información relevante de un texto escrito, integrando la información nueva con los saberes previos (Selvarajasingam et al., 2023). Esta habilidad representa uno de los principales desafíos del sistema educativo peruano. A pesar de los esfuerzos implementados por las instituciones y el Ministerio de Educación, las evaluaciones nacionales e internacionales continúan evidenciando deficiencias significativas. Los resultados de la Evaluación Censal de Estudiantes (ECE) del 2018 mostraron niveles preocupantes de desempeño en lectura y comprensión en primaria y secundaria (MINEDU, 2019).

Del mismo modo, la Unidad de Medición de la Calidad (UMC) señaló en el informe ENLA 2023 que solo el 36,6% de los estudiantes peruanos de segundo grado alcanzó un nivel satisfactorio en lectura, cifra similar a la registrada en 2022, lo que refleja la persistencia del problema (MINEDU, 2023). Esta situación pone de manifiesto la urgencia de fortalecer estrategias pedagógicas innovadoras que contribuyan a mejorar la competencia lectora desde los primeros niveles de enseñanza hasta la educación superior.

La comprensión lectora implica procesos cognitivos complejos que van más allá de la simple decodificación de palabras. Incluye la capacidad de identificar ideas principales, realizar inferencias, integrar información, construir significados y establecer conexiones con los conocimientos previos del lector (Andrade et al., 2021). En este proceso, las estrategias de lectura desempeñan un papel clave, ya que permiten al estudiante planificar, monitorear y evaluar su propio aprendizaje, potenciando así la autorregulación y el pensamiento crítico.

Entre las estrategias más destacadas para promover la comprensión lectora se encuentran los organizadores gráficos, herramientas visuales que facilitan la representación del conocimiento y la organización de la información. Estos instrumentos ayudan al estudiante a estructurar, sintetizar y jerarquizar conceptos, fortaleciendo la comprensión de textos y fomentando el aprendizaje significativo. Los organizadores gráficos pueden adoptar diversas formas, tales como mapas conceptuales, mapas mentales, diagramas de flujo o líneas de tiempo, y se adaptan a diferentes niveles educativos y estilos de aprendizaje (Veintemilla et al., 2022).

El uso de organizadores gráficos permite que los estudiantes representen visualmente las relaciones entre conceptos, favoreciendo la integración de nueva información con conocimientos previos. Según Rodríguez et al., (2024), estas herramientas promueven el aprendizaje autónomo, la gestión independiente de la información y la autoevaluación, al tiempo que fortalecen la capacidad de síntesis y análisis. Además, su aplicación fomenta habilidades de pensamiento crítico y creativo, permitiendo que el estudiante asuma un papel activo en la construcción de su propio conocimiento.

Entre los tipos más reconocidos de organizadores gráficos se encuentran los mapas conceptuales, desarrollados inicialmente por Joseph Novak, quien los propuso como un medio para representar de manera jerárquica las relaciones significativas entre conceptos. Estos mapas promueven la comprensión de estructuras conceptuales complejas mediante el uso de conectores verbales que enlazan los conceptos y explicitan las relaciones entre ellos. Investigaciones recientes han confirmado que los mapas conceptuales contribuyen a la estructuración del conocimiento y al desarrollo del pensamiento analítico, favoreciendo la comprensión lectora y la retención de la información (Solís & Ramas, 2024).

Asimismo, los mapas mentales, propuestos por Tony Buzan, han sido ampliamente empleados como una técnica de aprendizaje visual que estimula ambos hemisferios cerebrales. Estos organizadores permiten representar ideas y conceptos mediante palabras clave, imágenes, colores y líneas radiales, facilitando la conexión entre la memoria y la comprensión. Diversos estudios han demostrado que el uso de mapas mentales mejora la capacidad de síntesis, la comprensión de textos narrativos y la retención de información, además de promover la creatividad y la participación activa del estudiante (Selvarajasingam et al., 2023).

Los diagramas de flujo y otros organizadores estructurales también desempeñan un papel relevante en la enseñanza, al permitir visualizar procesos y secuencias lógicas. Su empleo ha demostrado eficacia en el aprendizaje de ciencias y lenguas, donde los estudiantes deben comprender relaciones causa-efecto, jerarquías conceptuales y conexiones temáticas. Estos recursos visuales resultan particularmente útiles en entornos de aprendizaje virtual, donde la información se presenta de manera multidimensional y requiere estrategias de procesamiento visual para su comprensión (Rodríguez et al., 2024).

En la actualidad, los avances tecnológicos han permitido integrar los organizadores gráficos en entornos digitales, potenciando su alcance y funcionalidad. Plataformas y aplicaciones como Canva, MindMeister o Coggle permiten crear representaciones interactivas que favorecen el aprendizaje colaborativo. La digitalización de estos recursos también ha incrementado su aplicación en programas de educación inclusiva, adaptando los contenidos a las necesidades de estudiantes con dificultades de aprendizaje o con trastornos del espectro autista (Solís & Ramas, 2024).

La investigación educativa reciente enfatiza que el empleo de organizadores gráficos no solo mejora la comprensión lectora, sino que también incrementa la motivación, la participación y la autorregulación del aprendizaje. En este sentido, Veintemilla et al., (2022) sostienen que estas herramientas visuales favorecen un aprendizaje más significativo, al permitir que el estudiante construya su propio esquema conceptual del conocimiento. Los resultados de sus estudios evidencian mejoras sustanciales en los niveles de comprensión literal e inferencial tras la implementación de programas basados en mapas conceptuales y mentales.

Por otro lado, Quispe et al., (2021) afirman que la revisión sistemática constituye un método riguroso para sintetizar la evidencia científica disponible sobre un tema determinado. En el ámbito educativo, este enfoque metodológico permite identificar tendencias, vacíos de conocimiento y buenas prácticas pedagógicas, garantizando la validez y la replicabilidad de los resultados.

En este marco, la presente investigación tuvo como objetivo general sintetizar la evidencia científica reciente sobre el uso de los organizadores gráficos como estrategia para mejorar la comprensión lectora en estudiantes de distintos niveles educativos. Para alcanzar este propósito, se propuso: a) describir las metodologías y niveles de enseñanza en los que se ha investigado la aplicación de los organizadores gráficos; b) identificar los tipos de organizadores más empleados y sus características principales en el proceso de enseñanza-aprendizaje; y c) examinar los efectos del uso de diferentes organizadores sobre la comprensión lectora a partir de la evidencia reportada en la literatura reciente.

Metodología

El presente estudio se desarrolló como una revisión sistemática de tipo descriptiva, cuyo propósito fue sintetizar la evidencia científica reciente sobre el uso de organizadores gráficos como estrategia para mejorar la comprensión lectora en contextos educativos. La revisión se elaboró siguiendo los lineamientos de la declaración PRISMA 2020, lo que garantizó la transparencia, exhaustividad y replicabilidad en la búsqueda, selección y análisis de los estudios incluidos (Page et al., 2021).

La búsqueda bibliográfica se llevó a cabo en bases de datos académicas reconocidas por su rigor y alcance internacional, principalmente Scopus, por su cobertura de literatura científica revisada por pares. Se consideraron artículos publicados entre enero de 2020 y agosto de 2025, con el propósito de reunir evidencia reciente sobre las prácticas educativas que emplean organizadores gráficos para el fortalecimiento de la comprensión lectora. Este rango temporal permitió identificar investigaciones representativas de las tendencias pedagógicas y tecnológicas actuales, incluyendo estudios redactados tanto en inglés como en español para garantizar una visión más amplia y diversa de los contextos educativos analizados.

La estrategia de búsqueda combinó palabras clave y operadores booleanos en ambos idiomas, considerando términos como “reading comprehension”, “graphic organizers”, “concept maps”, “mind maps”, “learning strategies”, y sus equivalentes en español: “comprensión lectora”, “organizadores gráficos”, “mapas conceptuales”, “mapas mentales” y “estrategias de aprendizaje”. Estas combinaciones se diseñaron con el fin de recuperar estudios centrados en la comprensión lectora y en el uso de organizadores gráficos como herramienta didáctica en diferentes niveles educativos. Para garantizar la calidad de las fuentes, se priorizó la inclusión de artículos empíricos publicados en revistas indexadas y revisadas por pares.

Se incluyeron artículos científicos que cumplieron los siguientes criterios: a) estudios empíricos con enfoque cuantitativo, cualitativo o mixto; b) investigaciones que analizaron la comprensión lectora como variable principal o dependiente; c) intervenciones o estrategias basadas en organizadores gráficos (como mapas conceptuales, mapas mentales, diagramas jerárquicos, o representaciones digitales); d) población compuesta por estudiantes de educación básica o superior; y e) publicaciones dentro del periodo 2020-2025 en inglés o español. Se excluyeron tesis, capítulos de libros, revisiones no sistemáticas y documentos cuyo contenido no guardara relación directa con las variables estudiadas.

El proceso de identificación y selección se representó mediante el diagrama PRISMA (Ver Figura 1), que resume las fases de identificación, cribado, elegibilidad e inclusión. Inicialmente, se recuperaron 112 registros de la base de datos Scopus. Tras la eliminación de 67 documentos por duplicidad o por no cumplir con el enfoque temático, 45 pasaron al proceso de cribado mediante la lectura de títulos y resúmenes, donde se excluyeron 23 por no abordar la temática de estudio. Posteriormente, 22 artículos fueron evaluados a texto completo, de los cuales 2 no pudieron recuperarse. De los 15 estudios elegibles, 7 fueron descartados por no ajustarse a los criterios definidos, quedando 13 artículos incluidos en la síntesis final cualitativa. Este proceso aseguró rigurosidad, transparencia y coherencia con los estándares internacionales de revisiones sistemáticas.

La información proveniente de los artículos seleccionados se registró en una matriz de extracción que consideró aspectos como el autor, año, país, diseño metodológico, nivel educativo, tipo de organizador gráfico empleado, instrumentos de evaluación y principales resultados relacionados con las dimensiones de la comprensión lectora. La sistematización de estos datos permitió comparar enfoques pedagógicos, contextos educativos y resultados obtenidos, generando un análisis más completo de las evidencias disponibles.

Dada la heterogeneidad metodológica de los estudios, se aplicó una síntesis narrativa y descriptiva en lugar de un metaanálisis cuantitativo. Los hallazgos se organizaron según tres ejes temáticos:

  1. Características metodológicas de los estudios y niveles educativos abordados.

  2. Tipos y funciones de los organizadores gráficos aplicados.

  3. Efectos observados en el desarrollo de la comprensión lectora.

Esta estrategia permitió integrar resultados experimentales, cuasi-experimentales y de enfoques mixtos, generando una visión amplia y contextualizada sobre la efectividad de los organizadores gráficos en la mejora de la comprensión lectora.

Figura 1 Método Prisma 

Desarrollo

Como resultado de la revisión sistemática de las fuentes de los últimos cinco años, se encontraron 13 artículos relevantes para la investigación, los cuales se presentaron en tablas organizadas en base a los objetivos del estudio.

Tabla 1 Aspectos metodológicos 

Describir las metodologías, y niveles de enseñanza en los que se ha investigado la aplicación de organizadores gráficos para la comprensión lectora
Autor/año Metodología Hallazgos principales
Robillos (2023) Estudio mixto secuencial con 27 estudiantes universitarios de Tailandia; utilizó pruebas pre y post, cuestionarios de autorregulación y entrevistas. El uso del organizador gráfico digital con enfoque metacognitivo mejoró significativamente la claridad, contenido y autorregulación del aprendizaje en presentaciones orales de nivel superior.
Fitria et al., (2023) Investigación de desarrollo educativo con diseño Plomp; fases: preliminar, prototipo, evaluación y validación con estudiantes de cuarto grado de primaria. El modelo de alfabetización científica basado en organizadores gráficos fue válido, práctico y efectivo; mejoró significativamente la comprensión y el entusiasmo por las ciencias en primaria.
Min et al., (2023) Diseño cuasi-experimental mixto con 60 estudiantes de secundaria china; aplicó pre y post test, entrevistas y análisis estadístico SPSS. Los organizadores gráficos mejoraron significativamente las habilidades de análisis y generalización en lectura crítica; los alumnos mostraron mayor comprensión, enfoque y conciencia metacognitiva.
Zainudin et al., (2023) Estudio cuasi-experimental con grupo control y experimental; participaron 120 estudiantes de cuarto año de secundaria (16 años) en Malasia, con intervención de 8 semanas usando organizadores gráficos tipo bubble maps y tree maps en escritura de inglés como segunda lengua. El grupo experimental superó al control en contenido, organización y lenguaje; los organizadores gráficos mejoraron estructura lógica, claridad expresiva y riqueza léxica en inglés.
Alzahrani (2023) Diseño experimental de caso único tipo ABAB con un estudiante de 10 años con autismo nivel 1; intervención mediante la app Reading Comprehension Booster en iPad. El uso del organizador gráfico digital mejoró las respuestas correctas de comprensión lectora y la motivación; la media aumentó de 4.7 a 6.9 respuestas correctas.
Estacio et al., (2022) Diseño preexperimental de un solo grupo con pre y post test; participaron 35 estudiantes universitarios de primer año del curso Ciencia, Tecnología y Sociedad en Filipinas. El uso de organizadores gráficos digitales redujo la carga cognitiva y aumentó significativamente la ganancia de conocimiento, mejorando la organización conceptual y la retención en entornos virtuales.
Qi y Jiang (2021) Estudio cuasi-experimental con 100 estudiantes de secundaria en China; aplicó pre y post test, observaciones y entrevistas durante tres meses. Los organizadores gráficos mejoraron la comprensión lectora en inglés como lengua extranjera, beneficiando especialmente al grupo con habilidad media; fortalecieron el desarrollo sostenible de la lectura.
Bogaerds et al., (2020) Meta-análisis de 44 estudios cuasi-experimentales y experimentales en estudiantes de 4.º a 6.º grado; analizó efectos inmediatos y diferidos del uso de organizadores gráficos y enseñanza de estructuras textuales. La instrucción sobre estructura textual y el uso activo de organizadores gráficos mejoraron significativamente la comprensión lectora (g=0.25-0.57); los efectos fueron mayores cuando se aplicaron técnicas de resumen y visualización estructural.
Barwasser et al., (2024) Diseño de línea base múltiple entre participantes con fases A-B, seis semanas de intervención con sesiones de 40 min tres veces por semana; enfoque de enseñanza autorregulada (SRSD) combinando organizadores gráficos, narración y refuerzo positivo en estudiantes de tercer grado con alemán como segunda lengua. La intervención mejoró la calidad de redacción de historias, aumentó la motivación y la actitud hacia la escritura; los efectos se mantuvieron en el seguimiento, demostrando eficacia del uso combinado de organizadores gráficos y narración para L2.
Poma (2025) Enfoque cuantitativo, diseño cuasi-experimental con pretest y postest en grupo control (n=28) y experimental (n=29); técnicas: observación y experimentación; instrumentos: lista de cotejo y módulo experimental validados por alfa de Cronbach; análisis con SPSS. Los organizadores gráficos fortalecieron el aprendizaje significativo en dimensiones conceptuales, procedimentales y actitudinales, elevando puntajes del grupo experimental y demostrando eficacia comprobada.
Nair et al., (2025) Diseño cuasi-experimental con grupo experimental (n=60) y control (n=60) en estudiantes de cuarto año de secundaria malayos; intervención de ocho semanas con organizadores gráficos; pruebas Pre, Post 1 y Post 2; análisis ANOVA y medidas repetidas; entrevistas semiestructuradas con ocho participantes. El grupo experimental mostró mejoras significativas en redacción y retención del conocimiento (F=112.31, p<.001); los organizadores gráficos facilitaron la generación de ideas, estructura textual y motivación; los efectos se mantuvieron en postest 2.
Nguyen & Nguyen (2025) Estudio cuantitativo descriptivo con 89 estudiantes vietnamitas de nivel intermedio de inglés como lengua extranjera. Se aplicó un cuestionario de 36 ítems en siete dimensiones, analizado con SPSS (α=.973). Los estudiantes mostraron percepciones altamente positivas hacia el uso del organizador gráfico persuasivo. Mejoraron su motivación, autoeficacia y generación de ideas orales, aunque persistió inseguridad ante pruebas B1 oficiales.
Kositchaivat (2025) Diseño cuasiexperimental pretest-postest con 30 estudiantes universitarios tailandeses durante ocho semanas, aplicando organizadores gráficos y aprendizaje basado en tareas para fortalecer competencias lingüísticas. Los organizadores gráficos y el aprendizaje basado en tareas mejoraron significativamente comprensión auditiva y expresión oral, elevando niveles CEFR de A2 a B1 (p < .05).

Los estudios revisados en la Tabla 1 evidenciaron una diversidad metodológica que abarcó diseños experimentales, cuasi-experimentales, preexperimentales, mixtos y de desarrollo educativo, aplicados en distintos niveles educativos desde primaria hasta el nivel universitario y en variados contextos culturales y lingüísticos. Esta amplitud permitió observar la versatilidad de los organizadores gráficos como herramienta de apoyo para la comprensión lectora y otras competencias asociadas.

En el nivel primario, investigaciones como las de Fitria et al., (2023) y Barwasser et al., (2024) demostraron que la incorporación de organizadores gráficos en la enseñanza de ciencias y escritura narrativa, respectivamente, incrementó la motivación, la retención y la comprensión lectora, validando la efectividad de estos recursos visuales en etapas formativas. En ambos casos, los enfoques pedagógicos fueron estructurados y guiados, promoviendo el aprendizaje autorregulado y el pensamiento metacognitivo.

En secundaria, los estudios de Min et al., (2023), Zainudin et al., (2023), Qi & Jiang (2021) y Nair et al., (2025) coincidieron en señalar mejoras significativas en la comprensión lectora, la redacción y la retención del conocimiento tras intervenciones sistemáticas de entre seis y ocho semanas. Las pruebas pre y post, combinadas con análisis estadísticos mediante ANOVA o SPSS, confirmaron que los organizadores gráficos potenciaron la estructuración de ideas y la conciencia lingüística, especialmente en el aprendizaje de lenguas extranjeras.

En el nivel universitario, Robillos (2023), Estacio et al., (2022) y Kositchaivat (2025) aplicaron metodologías mixtas y cuasi-experimentales que integraron herramientas digitales y estrategias de autorregulación, evidenciando que los organizadores gráficos contribuyeron a mejorar la claridad conceptual, la retención del conocimiento y la autoeficacia en contextos de aprendizaje superior.

Finalmente, los estudios de Alzahrani (2023) y Nguyen & Nguyen (2025) ampliaron la perspectiva al incluir poblaciones con necesidades específicas o diferentes niveles de dominio lingüístico, mostrando que los organizadores gráficos digitales favorecieron tanto la comprensión lectora como la motivación y la generación de ideas. En conjunto, los resultados de todos los estudios indicaron que la aplicación de organizadores gráficos fue transversalmente eficaz, adaptándose a diversas metodologías y contextos educativos, consolidándose como una estrategia pedagógica efectiva para la mejora de la comprensión lectora.

Tabla 2 Tipos y características 

Identificar los tipos de organizadores gráficos más empleados en la literatura científica reciente y sus características principales en el proceso de enseñanza-aprendizaje
Autor/año Tipo de organizador gráfico Características principales en el proceso de enseñanza-aprendizaje
Robillos (2023) Organizador gráfico digital basado en el enfoque metacognitivo mediante la aplicación LoiLoNote School. Favoreció la estructuración visual de ideas, redujo la sobrecarga cognitiva y promovió la autorregulación a través de planificación, monitoreo y evaluación colaborativa.
Fitria et al., (2023) Organizadores gráficos aplicados al modelo de aprendizaje de alfabetización científica en ciencias naturales. Representaron visualmente conceptos, hechos y relaciones, facilitando la organización cognitiva y la construcción activa del conocimiento científico en estudiantes de primaria.
Min et al., (2023) Diagramas jerárquicos, mapas de grandes preguntas, mapas de ideas principales y de conceptos temáticos aplicados en clases de lectura en inglés como lengua extranjera. Se implementaron durante doce sesiones de lectura, combinando instrucción explícita, práctica guiada y trabajo colaborativo. Facilitaron el análisis y la generalización de ideas mediante estructuras visuales.
Zainudin et al., (2023) Mapas de burbujas y mapas de árbol aplicados en la enseñanza de escritura en inglés como segunda lengua (ESL). Implementados en un diseño cuasi-experimental durante ocho semanas con estudiantes de secundaria; facilitaron la planificación, organización y desarrollo de ideas en la redacción.
Alzahrani (2023) Aplicación Reading Comprehension Booster con organizadores digitales en iPad Integró mapas interactivos de personajes, secuencia y escenario; permitió registrar respuestas mediante texto, dibujo o audio.
Estacio et al., (2022) Organizadores digitales diseñados en Canva y Google Docs Se emplearon durante clases virtuales para sintetizar conceptos, activar conocimientos previos y conectar ideas científicas.
Qi & Jiang (2021) Organizadores gráficos visuales basados en la Dual Coding Theory y Schema Theory (diagramas conceptuales y esquemas de texto). Se implementaron durante tres meses en clases de inglés como lengua extranjera (EFL) con 100 estudiantes divididos en grupo experimental y de control. Los organizadores fueron aplicados antes, durante y después de la lectura para analizar, codificar y reconstruir la estructura textual.
Bogaerds et al., (2020) Organizadores gráficos estructurales (mapas de historia, diagramas causa-efecto, Venn, esquemas jerárquicos). Los organizadores se emplearon para enseñar la estructura narrativa y expositiva de textos, combinando reconocimiento de estructura, resumen y visualización.
Barwasser et al., (2024) Organizador gráfico narrativo con tarjetas de elementos de historia (Story Element Cards) integrado al modelo SRSD. Se aplicó durante seis semanas, combinando organizadores, narración oral y refuerzo positivo con fases “I do, We do, You do”.
Poma (2025) Mapas conceptuales y mentales aplicados en la asignatura de Gestión Educativa. Se utilizaron esquemas visuales estructurados para representar conceptos, procedimientos y actitudes mediante mediación docente planificada y checklist evaluativo.
Nair et al., (2025) Mapas conceptuales, mapas de burbujas y organizadores jerárquicos Facilitaban la organización de ideas, fomentaban la creatividad, visualización de contenidos y promovían el pensamiento crítico durante la escritura y el aprendizaje.
Nguyen & Nguyen (2025) Organizador gráfico persuasivo (persuasion map) Facilitó la generación, estructuración y exposición de ideas, promoviendo pensamiento crítico, autoconfianza y autoevaluación durante la expresión oral en inglés.
Kositchaivat (2025) Mapas conceptuales y mapas mentales Integraron aprendizaje basado en tareas con representación visual, facilitando organización, retención de información, discusión y aprendizaje significativo en habilidades auditivas y orales.

El análisis de la Tabla 2 permitió identificar una notable diversidad en los tipos de organizadores gráficos aplicados en los distintos niveles y contextos educativos, revelando una tendencia hacia su integración con metodologías activas, enfoques metacognitivos y recursos digitales. Los estudios revisados coincidieron en que estos instrumentos visuales favorecieron la estructuración cognitiva, la autorregulación y la comprensión profunda de los contenidos, consolidando su valor pedagógico dentro de entornos presenciales y virtuales.

En los trabajos de Robillos (2023) y Estacio et al., (2022), los organizadores gráficos digitales desarrollados mediante aplicaciones como LoiLoNote School, Canva o Google Docs desempeñaron un papel central en la organización visual de ideas, la reducción de la carga cognitiva y la conexión de conceptos. Estos entornos digitales promovieron la planificación, monitoreo y evaluación colaborativa, fortaleciendo la autorregulación del aprendizaje.

Por su parte, Fitria et al., (2023) y Bogaerds et al., (2020) evidenciaron que los mapas conceptuales, jerárquicos y diagramas causa-efecto facilitaron la representación de relaciones conceptuales y el análisis estructural de los textos narrativos y expositivos. Los resultados confirmaron que la enseñanza de la estructura textual mediante organizadores mejoró la comprensión lectora y la transferencia del conocimiento.

Los estudios de Min et al., (2023), Zainudin et al., (2023) y Qi & Jiang (2021) aplicaron mapas de ideas, burbujas y esquemas basados en teorías cognitivas como la Dual Coding Theory y la Schema Theory. Estos organizadores visuales fueron integrados en clases de inglés como lengua extranjera, permitiendo un aprendizaje más analítico y reflexivo. Los hallazgos mostraron mejoras significativas en la comprensión y producción escrita, así como en la conciencia metalingüística de los estudiantes.

En el ámbito de la enseñanza inclusiva, Alzahrani (2023) empleó la aplicación Reading Comprehension Booster, que integró mapas interactivos con soporte visual y auditivo, demostrando que los organizadores digitales también pueden adaptarse a estudiantes con autismo.

Finalmente, Poma (2025), Nair et al., (2025), Nguyen & Nguyen (2025) y Kositchaivat (2025) confirmaron la utilidad de los mapas conceptuales, mentales y persuasivos para fomentar la creatividad, el pensamiento crítico y la autoconfianza. Estos estudios destacaron la capacidad de los organizadores gráficos para potenciar la retención de información, la generación de ideas y la participación activa del estudiante en su propio proceso de aprendizaje.

Tabla 3 Efectos y dimensiones 

Examinar los efectos del uso de diferentes organizadores gráficos sobre la comprensión lectora, a partir de la evidencia reportada en los estudios recientes
Autor/año Efectos del uso de organizadores gráficos Dimensiones o aspectos de la comprensión lectora afectados
Robillos (2023) Mejoró la claridad, coherencia, contenido y fluidez en las presentaciones; incrementó la autoconfianza, planificación y conciencia autorregulatoria del aprendizaje. Potenció la organización, coherencia y procesamiento significativo de la información, vinculados a la comprensión y expresión académica eficaz.
Fitria et al., (2023) Incrementaron significativamente el rendimiento y la motivación; mejoraron la comprensión conceptual, el pensamiento crítico y las habilidades de investigación científica. Fortalecieron la comprensión inferencial, la integración de información y la interpretación de textos científicos en contextos escolares.
Min et al., (2023) Los puntajes del grupo experimental aumentaron significativamente en análisis (z = -3.447, p = 0.001) y generalización (z = -4.744, p = 0.0001); mejoraron la comprensión, concentración y motivación lectora. Mejoraron las habilidades de análisis, generalización e interpretación de textos, favoreciendo la organización lógica y la identificación de ideas principales y relaciones conceptuales.
Zainudin et al., (2023) El grupo experimental superó significativamente al grupo control en contenido, logro comunicativo, organización y lenguaje (F=346.05, p=.000), mejorando la calidad y coherencia de sus textos. Mejoró la estructuración de ideas, la coherencia textual y el uso del lenguaje escrito, fortaleciendo la capacidad para expresar contenidos de manera organizada y efectiva.
Alzahrani (2023) Incrementó las respuestas correctas y la independencia del estudiante con autismo en preguntas de comprensión. Identificación de personajes, secuencia narrativa, ideas principales y localización temporal y espacial.
Estacio et al., (2022) Redujeron la carga cognitiva y aumentaron el nivel de conocimiento, facilitando la asimilación de conceptos complejos. Comprensión conceptual, integración de información, pensamiento crítico y retención de contenidos.
Qi & Jiang (2021) Mejoraron significativamente la comprensión lectora en inglés, redujeron la carga cognitiva y promovieron un aprendizaje sostenible, especialmente en estudiantes de nivel medio de lectura. Comprensión global, integración de ideas, pensamiento crítico, retención de información y desarrollo sostenible de la competencia lectora.
Bogaerds et al., (2020) Mostraron efectos positivos inmediatos en comprensión, resumen, recuerdo y conocimiento estructural; las mayores ganancias se obtuvieron cuando los estudiantes construyeron activamente los organizadores. Comprensión global, recuerdo, organización jerárquica de ideas, reconocimiento de estructura textual y síntesis de información.
Barwasser et al., (2024) Incrementó la calidad narrativa, estructura del texto y actitud positiva hacia la escritura; efectos sostenidos en seguimiento. Estructura narrativa, coherencia, calidad textual, motivación y autoconfianza en la producción escrita.
Poma (2025) Incrementaron el aprendizaje significativo y la retención conceptual; fortalecieron habilidades cognitivas y actitudes positivas hacia el aprendizaje. Comprensión conceptual, procedimiento, actitud, pensamiento crítico y autonomía en el aprendizaje.
Nair et al., (2025) Incrementaron significativamente la retención del conocimiento, la motivación y el rendimiento en escritura, mejorando contenido, coherencia y estructuración textual. Contenido, organización, elaboración de ideas y uso del lenguaje como componentes del desempeño comunicativo y comprensión de estructuras textuales.
Nguyen & Nguyen (2025) Mejoró la motivación, autoeficacia, retención de ideas y desempeño oral; favoreció la organización lógica y claridad argumentativa. Interés, motivación, autopercepción, autoevaluación, desarrollo de ideas y presentación oral coherente.
Kositchaivat (2025) Incrementaron significativamente la comprensión auditiva y expresión oral, mejorando fluidez, precisión, interacción, confianza y autoevaluación profesional. Comprensión, fluidez, precisión, interacción, coherencia y retención de información lingüística.

El análisis de los estudios revisados en la Tabla 3 reveló que los organizadores gráficos ejercieron un impacto positivo y multifacético sobre la comprensión lectora, favoreciendo tanto los procesos cognitivos como las dimensiones afectivas y metacognitivas del aprendizaje. En conjunto, la evidencia indicó mejoras significativas en la comprensión inferencial, la integración de información, la retención conceptual y la motivación lectora en diversos niveles educativos y contextos culturales.

Los estudios de Robillos (2023), Estacio et al., (2022) y Qi & Jiang (2021) coincidieron en que los organizadores gráficos, particularmente los digitales, contribuyeron a reducir la carga cognitiva, optimizar la organización de ideas y fortalecer la autorregulación. Estos resultados evidenciaron que la estructuración visual de la información facilitó el procesamiento significativo y la transferencia del conocimiento, potenciando la comprensión global y la coherencia discursiva.

En el ámbito de la educación básica, Fitria et al., (2023) y Min et al., (2023) demostraron que el empleo de diagramas jerárquicos, mapas conceptuales y esquemas temáticos permitió mejorar la capacidad de análisis, generalización e interpretación de textos. Los efectos estadísticamente significativos (z = -3.447, p = 0.001; z = -4.744, p = 0.0001) confirmaron la influencia directa de los organizadores en el fortalecimiento del pensamiento crítico y la comprensión inferencial.

Asimismo, Zainudin et al., (2023) y Nair et al., (2025) reportaron avances sustanciales en la escritura académica y en la organización textual, reflejados en mejoras de contenido, coherencia y lenguaje (F = 346.05, p = .000). Estos resultados mostraron que los organizadores gráficos no solo favorecieron la lectura comprensiva, sino también la producción escrita coherente y estructurada.

Otros estudios, como los de Barwasser et al., (2024) y Poma (2025), destacaron efectos sostenidos sobre la motivación y la actitud hacia el aprendizaje, mientras que Nguyen & Nguyen (2025) y Kositchaivat (2025) ampliaron el impacto hacia la comprensión auditiva y la expresión oral, demostrando la adaptabilidad de los organizadores en distintas competencias lingüísticas. Finalmente, la investigación de Alzahrani (2023) subrayó su efectividad en contextos inclusivos, mejorando la identificación de ideas y secuencias narrativas en un estudiante con autismo.

En síntesis, la evidencia empírica demostró que los organizadores gráficos fortalecieron de manera significativa los procesos de comprensión lectora en sus dimensiones cognitiva, lingüística y afectiva, consolidándose como una estrategia eficaz y versátil dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje.

Discusión de resultados

Los resultados de la presente revisión sistemática coincidieron con los hallazgos de diversas investigaciones previas que demostraron la eficacia de los organizadores gráficos en distintos niveles educativos y contextos culturales. Tal como evidenciaron Robillos (2023), Min et al., (2023) y Estacio et al., (2022), los enfoques metodológicos mixtos y cuasi-experimentales aplicados en niveles universitarios y secundarios mostraron mejoras significativas en la organización conceptual, la autorregulación y la claridad cognitiva. Estos resultados respaldaron la perspectiva de Rodríguez et al., (2024), quien sostuvo que el uso de mapas conceptuales digitales favorecía la estructuración de ideas y la autonomía del estudiante, especialmente en entornos virtuales.

Asimismo, los estudios revisados reflejaron que el impacto positivo de los organizadores gráficos fue transversal a los niveles educativos. En el nivel primario, Fitria et al., (2023) y Barwasser et al., (2024) confirmaron que la integración de organizadores gráficos en programas estructurados de alfabetización científica y narrativa incrementó la motivación, la comprensión y la retención de información. Estos hallazgos coincidieron con lo expuesto por Veintemilla et al., (2022), quienes afirmaron que los organizadores gráficos fomentaban un aprendizaje significativo mediante la conexión entre conocimientos previos y nueva información. La convergencia entre ambos estudios permitió sostener que estas herramientas fueron efectivas tanto en contextos iniciales como avanzados del proceso educativo.

Sin embargo, se observaron variaciones metodológicas en cuanto a la duración y tipo de intervención. Mientras algunos estudios, como los de Nair et al., (2025) y Zainudin et al., (2023), aplicaron programas estructurados de ocho semanas con mediciones pre y post, otros, como Estacio et al., (2022), desarrollaron intervenciones breves en cursos universitarios virtuales. Estas diferencias metodológicas podrían explicar la variabilidad en los tamaños del efecto observados. Aun así, la consistencia de los resultados en la mejora de la comprensión lectora respaldó la solidez del enfoque teórico sobre la utilidad de los organizadores gráficos en la facilitación del procesamiento cognitivo.

Los hallazgos también confirmaron la importancia del enfoque metacognitivo en la enseñanza mediada por organizadores gráficos. Robillos (2023) demostró que los organizadores digitales basados en la planificación, monitoreo y evaluación promovieron la autorregulación del aprendizaje. Este resultado fue coherente con las conclusiones de Andrade et al., (2021), quienes conceptualizaron la lectura como un proceso cognitivo y social que involucra la reflexión y la construcción activa de significado. De esta manera, los datos empíricos y las bases teóricas convergieron en reconocer que los organizadores gráficos no solo fortalecieron la comprensión literal e inferencial, sino que también desarrollaron habilidades metacognitivas esenciales para el aprendizaje autónomo.

El análisis de los estudios incluidos reveló una notable diversidad de organizadores gráficos, desde los mapas conceptuales tradicionales hasta herramientas digitales interactivas. Esta diversidad reflejó una evolución en el uso pedagógico de los organizadores, alineada con la incorporación de tecnologías educativas. Robillos (2023) y Estacio et al., (2022) destacaron que los organizadores gráficos digitales diseñados en aplicaciones como LoiLoNote School, Canva y Google Docs redujeron la carga cognitiva y promovieron la colaboración activa, resultados que concordaron con los de Solís & Ramas (2024), quienes habían señalado que la digitalización de los organizadores fortalecía el pensamiento crítico y la retención del conocimiento.

Por su parte, Fitria et al., (2023) y Bogaerds et al., (2020) demostraron la eficacia de los mapas conceptuales, jerárquicos y causa-efecto para representar relaciones textuales y conceptuales complejas. En coherencia con la Teoría del Doble Codificado (Dual Coding Theory) y la Teoría del Esquema (Schema Theory) aplicada por Qi & Jiang (2021), estos resultados evidenciaron que las representaciones visuales potenciaban la integración de la información verbal y no verbal, optimizando la comprensión de la estructura textual. De manera similar, los hallazgos de Min et al., (2023) y Zainudin et al., (2023) validaron la utilidad de los mapas de burbujas y de ideas temáticas para mejorar la organización textual y la producción escrita en inglés como segunda lengua.

Una tendencia recurrente en los estudios fue la integración de los organizadores gráficos con metodologías activas y de autorregulación, como el modelo SRSD (Self-Regulated Strategy Development) empleado por Barwasser et al., (2024). Este enfoque combinó narración guiada y refuerzo positivo, mostrando efectos sostenidos en la motivación y la calidad de los textos. De forma similar, Nair et al., (2025) reportaron mejoras estadísticamente significativas en la retención del conocimiento y la coherencia textual tras la implementación de organizadores jerárquicos. Estos resultados coincidieron con los de Poma (2025), quien evidenció incrementos en el aprendizaje significativo y la retención conceptual, lo que refuerza la hipótesis de que la estructura visual del conocimiento contribuye a consolidar aprendizajes duraderos.

No obstante, algunos estudios señalaron desafíos asociados con la aplicación de estas herramientas. Nguyen & Nguyen (2025) indicaron que, aunque los organizadores persuasivos aumentaron la motivación y la autoeficacia de los estudiantes, aún se presentaron dificultades cuando estos fueron evaluados en pruebas formales de dominio del idioma inglés a nivel intermedio. Esta diferencia podría explicarse por la limitada transferencia de las habilidades adquiridas en contextos de aprendizaje visual hacia evaluaciones tradicionales más estructuradas.

Sin embargo, la evidencia general mostró que los organizadores gráficos fortalecieron la comprensión en múltiples dimensiones cognitiva, lingüística y motivacional, incluso en contextos con diversidad de niveles de aprendizaje o necesidades educativas especiales, como lo demostró Alzahrani (2023) en su estudio con un estudiante con autismo.

Los resultados acumulados mostraron efectos positivos sostenidos sobre la comprensión lectora en todas sus dimensiones literal, inferencial y crítica. En la mayoría de los estudios revisados, se evidenció una mejora clara y consistente en el desempeño de los estudiantes después de aplicar organizadores gráficos. Min et al., (2023) destacaron que los participantes lograron avances notables en su capacidad para analizar textos, establecer relaciones entre ideas y generalizar información de manera más coherente. De forma similar, Zainudin et al., (2023) informaron que los estudiantes mejoraron significativamente la claridad, la coherencia y el uso del lenguaje en sus producciones escritas, mostrando una comprensión más profunda de los contenidos. En la misma línea, el trabajo de Bogaerds et al., (2020) confirmó que el uso sistemático de organizadores gráficos favoreció de manera constante la comprensión lectora y la habilidad para resumir y estructurar la información, tanto en el corto como en el mediano plazo.

Los estudios de Robillos (2023) et al., Estacio (2022) y Qi & Jiang (2021) destacaron la reducción de la carga cognitiva como un factor clave en la mejora de la comprensión. Este efecto coincidió con los postulados de Rodríguez et al., (2024), quienes subrayaron que los organizadores conceptuales digitales promovían una organización más clara y eficiente de las ideas. Desde una perspectiva teórica, estos resultados confirmaron el valor de los organizadores como mediadores cognitivos que optimizan los procesos de decodificación, integración y retención de la información textual.

Los efectos no se limitaron a la dimensión cognitiva, sino que también abarcaron la motivación y las actitudes hacia la lectura. Barwasser et al., (2024) y Poma (2025) registraron incrementos en la motivación, la autoconfianza y la disposición hacia el aprendizaje. Estos resultados coincidieron con la visión de Veintemilla et al., (2022), quien afirmó que los organizadores gráficos fortalecen la implicación emocional y la autorregulación del lector. De igual modo, Nguyen & Nguyen (2025) y Kositchaivat (2025) demostraron que el uso de mapas persuasivos y mentales mejoró la expresión oral y la confianza comunicativa, ampliando los efectos de los organizadores hacia otras competencias lingüísticas.

En un plano comparativo, los resultados de la presente revisión fueron consistentes con las conclusiones de Solís & Ramas (2024), quienes encontraron que los mapas conceptuales y de lectura fortalecieron la comprensión literal e inferencial en estudiantes de educación básica. Ambas investigaciones coincidieron en que los organizadores fomentaron la reflexión crítica y la retención a largo plazo. Sin embargo, la presente revisión amplió el alcance al integrar estudios digitales y de educación superior, mostrando que la eficacia de los organizadores se mantenía en diferentes niveles de complejidad cognitiva.

Finalmente, los hallazgos de Alzahrani (2023) aportaron una perspectiva inclusiva al demostrar que los organizadores digitales también beneficiaron a estudiantes con autismo, mejorando la secuenciación narrativa y la identificación de ideas principales. Este resultado fue particularmente relevante, pues evidenció que la naturaleza visual e interactiva de los organizadores facilitó el acceso equitativo al aprendizaje. En conjunto, la evidencia respaldó que los organizadores gráficos no solo mejoraron la comprensión lectora, sino que también promovieron la inclusión educativa, la motivación y la autorregulación.

Conclusiones

El estudio sintetizó evidencia reciente y sostuvo que los organizadores gráficos constituyeron una estrategia pedagógica eficaz para mejorar la comprensión lectora en sus dimensiones literal, inferencial y crítica a lo largo de distintos niveles educativos. Se verificó que su aplicación se alineó con enfoques de enseñanza que promovieron la autorregulación, la organización de ideas y la reducción de la carga cognitiva, lo que favoreció un procesamiento más claro y significativo de la información textual. Asimismo, se observó que el empleo de formatos diversos mapas conceptuales y mentales, esquemas jerárquicos, mapas de burbujas y recursos digitales interactivos fortaleció la estructuración del conocimiento, la síntesis y la transferencia a tareas de lectura y producción escrita.

La evidencia revisada indicó, además, que estas herramientas no solo impactaron en el desempeño cognitivo, sino que también incrementaron la motivación, la participación y la autoconfianza, con efectos reportados en contextos presenciales, virtuales e inclusivos. En poblaciones con distintos niveles de dominio lingüístico y en experiencias con necesidades educativas específicas, los organizadores gráficos facilitaron la secuenciación, la identificación de ideas clave y la integración de información, ampliando su utilidad más allá de la comprensión literal hacia procesos de razonamiento y pensamiento crítico.

En relación con los objetivos planteados, se describieron metodologías variadas (cuantitativas, cualitativas, mixtas y de desarrollo educativo) y niveles de enseñanza desde primaria hasta universidad; se identificaron los tipos de organizadores más empleados y sus funciones en el proceso de enseñanza-aprendizaje; y se examinaron efectos consistentes sobre la comprensión lectora, acompañados de mejoras en organización textual, retención y claridad expresiva. La convergencia entre hallazgos y marco teórico respaldó la pertinencia de integrar estas herramientas a prácticas de instrucción explícita, trabajo colaborativo y entornos digitales.

Finalmente, se reconocieron limitaciones propias de la revisión: el rango temporal y la base de datos priorizada, la heterogeneidad de diseños y la ausencia de un metaanálisis. En consecuencia, se recomendó profundizar en estudios comparativos por tipo de organizador, con medidas estandarizadas, seguimientos longitudinales y muestras diversas, a fin de precisar la magnitud de los efectos y su transferencia a distintos contextos curriculares.

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Recibido: 06 de Octubre de 2025; Aprobado: 15 de Noviembre de 2025; Publicado: 30 de Diciembre de 2025

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