INTRODUCCIÓN
El Bullying como un problema de la salud mental, está presente en todo el mundo. Sus repercusiones no son pocas, varias investigaciones sobre el tema afirman que su presencia ha llevado no a pocas personas a tomar decisiones drásticas como el suicidio. En el ámbito escolar, el acoso es común, por ello este estudio se planteó como objetivo principal establecer el riesgo que la situación de acoso genera en la salud emocional de los estudiantes que pertenecen al 8vo, 9no y 10mo de EGB; para ello, se apoyó en objetivos específicos que buscaron por un lado, conocer la intensidad con la que los estudiantes víctimas perciben la situación del acoso escolar que puede llevarlos a estados de depresión, por otro lado, identificar cuál de las escalas de acoso es la más frecuente; además, determinar qué sexo se ve más afectado emocionalmente a causa de ser víctima de acoso escolar, y finalmente identificar la presencia de acoso por edades. De los 317 estudiantes participantes, 90, que corresponden al 28,40% han sido identificados como víctimas de acoso escolar, 81 de los mismos, presenta inestabilidad emocional, desesperanza, depresión, como factores de riesgo para su salud emocional. El 37% de esta población pertenece a familias monoparentales disfuncionales, el 32% pertenece a familias biparentales disfuncionales, el 20% a familias biparentales funcionales y el 11% pertenecen a un hogar de acogida.
Para analizar los hallazgos en este estudio, y sustentarlos teóricamente, se hizo un recorrido bibliográfico de resultados de otras investigaciones sobre el tema.
El Consejo de Educación de StopBullying.govd (25 de octubre de 2019) sostiene que “El acoso puede afectar gravemente a la salud mental y el bienestar de los niños y jóvenes”.
NICHD (4 de agosto de 2020) afirma que la intimidación puede afectar la salud física y emocional, tanto a corto como a largo plazo. “Puede ocasionar lesiones físicas, problemas sociales, problemas emocionales e, incluso, la muerte”. Quienes son víctimas de acoso tienen mayor riesgo de desarrollar problemas de salud mental, dolores de cabeza y problemas de adaptación en la escuela. Los estudios financiados por el National Institute of Clild Health and Human Development (NICHD) señalan que además de las formas tradicionales de intimidación, existe otro acoso denominado cibernético y las víctimas tienen mayor riesgo de sufrir depresión.
En Ecuador, en un estudio presentado por el Ministerio de Educación con el apoyo de Visión Mundial y Unicef, señalan que 1 de cada 5 estudiantes entre los 11 y 18 años ha sido víctima de violencia entre pares (Ministerio de Educación, 2017).
Este estudio que también lo presenta UNICEF señala que no existe diferencia entre el tipo de institución sea pública o privada o por la zona urbana o rural, y que la edad del acoso va entre los 11 a los 15 años, y que la edad de acoso varía de acuerdo con el sexo, así las mujeres de 15 años en adelante son víctimas de acoso psicológico y los hombres entre los 11 a 14 años lo son con el acoso físico (UNICEF, 10 de mayo de 2017).
Un estudio descriptivo, transversal, con una muestra no probabilística por conveniencia, de 173 deportistas (42,2% mujeres y 57,8% hombres) cubanos con edades entre 8 y 18 años, evaluó la incidencia del bullying mediante un cuestionario que incluía 70 ítems. Los resultados señalan que hubo diferencias significativas en relación al género, los deportistas hombres puntuaron más alto en el rol de víctimas y agresores, mientras que las mujeres lo hicieron en el rol de observador. Los resultados sugieren que los episodios de bullying constituyen un problema clave en las escuelas deportivas cubanas que merece una mayor atención psicopedagógica, para que los deportistas puedan desempeñarse con éxito (Toledo et al., 2021).
La Universidad Internacional de Valencia (15 de septiembre del 2014) realizó un estudio sobre los efectos del bullying tanto en la víctima como en el agresor; en relación a la víctima encontraron baja autoestima, actitud pasiva, trastornos emocionales, problemas psicosomáticos, depresión, ansiedad, pensamientos suicidas entre otros.
Duche, M. y Ladino, M. (2023) en un estudio realizado en Riobamba-Ecuador, sobre habilidades sociales y riesgo suicida en adolescentes víctimas de acoso escolar, en función del análisis de 70 documentos científicos revisados en base de datos de Scielo, Elsiever, Dialnet, entre otros, concluyen que el déficit de habilidades sociales en los adolescentes, impide el afrontamiento frente al acoso y los predispone al riesgo suicida; además, citan un estudio mundial en los años 2017-2018 por Rivas (2020) quien indica que son 10 países de América Latina, en los últimos años presentan más violencia en el mundo; la causa son los cambios en los ámbitos social, cultural, político y económico (citado en Duche, M. y Ladino, M. ,2023).
Restrepo, J. (07/03/2023) da a conocer datos sobre una investigación realizada por Jessica Quintero en Antioquía por la Universidad Ces y la Universidad de Antioquía sobre el acoso escolar y su afectación en la salud mental en 3222 niños y adolescentes donde se encontró una relación directa entre el acoso, la presencia de ideas suicidas y los trastornos de la conducta alimentaria, señalando que el acoso escolar, incide en la salud emocional y mental de las personas que son víctimas del mismo, sobre todo cuando éste se va haciendo más continuo y frecuente provocando repercusiones a corto y largo plazo.
Balluerka, N. et al (2023) en su investigación de asociación entre el bullying, la ansiedad y la depresión en la infancia y la adolescencia, con la participación de 550 niños, niñas y adolescente de entre 10 y 17 años de la Comunidad Autónoma del País Vasco, utilizó un cuestionario sociodemográfico, un cuestionario para la evaluación de la victimización escolar y la escala de autoestima de Rosenberg; los resultados señalan que sufrir bullying es un factor de riesgo para desarrollar ansiedad y depresión en la niñez y la adolescencia y por otro lado, confirma que la autoestima es una variable que media la relación entre el bullying y ambos problemas emocionales, dado que el efecto que tiene el bullying sobre la depresión aumenta cuando la autoestima disminuye.
El desarrollo de cuadros depresivos puede conducir a ideación suicida e intentos autolíticos, en casos de bullying, dado que la víctima puede sentir que no hay una solución a su situación o que no puede salir de la misma.
Guzmán, H., et al., (2022) en su investigación sobre la relación entre factores asociados al acoso escolar en adolescentes de la Institución Educativa Andrés Rodríguez Balseiro (IEARB), en el municipio de Sahagún, Córdoba, Colombia. Utilizaron la prueba de acoso y violencia escolar (AVE) a un grupo de 25 estudiantes pertenecientes a la institución en la modalidad de alternancia, con muestras aleatorias tomadas de los grados sexto, octavo, noveno y décimo de la jornada diurna. En un estudio descriptivo e inferencial de cada una de las dimensiones del instrumento, encontró que existe relativa frecuencia de la violencia entre los estudiantes, identificó que las formas de violencia corresponden a las verbales, de alguna manera naturalizadas; por otro lado, la conducta de violencia imprimida tanto por hombres como por mujeres no distan mucho en su ejecución; en las mujeres se pudo observar mayor violencia verbal como apodos, intimidaciones, insultos.
Un estudio teórico de García (2019) sobre cómo el déficit de valores sociales y una educación deficitaria en los niños son factores de riesgo principales en las conductas del Bullying y a su vez cómo estas pueden ser una puerta de entrada a las conductas antisociales en adolescentes y adultos, señala que este compendio teórico realizado, unido a las consecuencias sociales actuales y datos estadísticos de trastornos psicológicos, está manifestando un repunte de casos de depresión, ansiedad, suicidios, bajo rendimiento escolar, deserción inclusive conductas de consumo precoz de alcohol, drogas, conductas vandálicas o hurtos; por otro lado, señala que las causas de acoso escolar son multifactoriales; no obstante, el dolor, la humillación, el sufrimiento de las víctimas a través de las diferentes formas de agresión, pretenden en el agresor ocultar un daño interno que con tal conducta logra defenderse ya que carece de habilidades de afrontamiento.
Se considera que el bullying es común solo en los centros educativos de zonas poco favorecidas socio económicamente, pero se ha demostrado que este acoso no distingue condiciones sociales ni sexo. Las consecuencias señalan la presencia de disminución del rendimiento escolar como la que más sobresale, pues se observa un cambio en el comportamiento habitual de los estudiantes. “Este efecto negativo afecta tanto a la víctima como al acosador, y a veces también a los escolares neutros, que favorecen estos actos jaleando y animando las acciones o con una actitud totalmente pasiva” (Universidad Internacional de Valencia,15 de septiembre del 2014).
Existen consecuencias psicológicas, así manifiesta una investigación de pre grado, realizada en la Universidad Técnica de Ambato, en la cual se hizo una comparación sobre los niveles de acoso escolar entre un centro educativo público y otro privado. El instrumento utilizado permitió registrar también los niveles de gravedad de daño clínico que presentan las víctimas, a través de un conjunto de síntomas tales como ansiedad, estrés postraumático, distimia, disminución de la autoestima, flashbacks, somatizaciones, autoimagen negativa y autodesprecio. Los resultados indicaron que el acoso escolar está presente en los dos tipos de instituciones, sin embargo, existe mayor incidencia en el centro de educación pública, con una elevada presencia de conductas hostigantes y de exclusión. En cuanto al posible daño psicológico ocasionado, también existen diferencias ya que en la institución privada existe una mayor afectación en lo referente a estrés postraumático, distimia, somatización y autoimagen negativa, en contraste, en la institución pública, se presentan mayores porcentajes en lo referente a distimia y autoimagen negativa (Villacís, 2019).
Jiménez et al. (2019) en un estudio sobre la depresión y bullying en adolescentes de una institución educativa en Venezuela, encontraron que, de los 50 participantes, el 50% no mostraron depresión; no obstante, el en el otro 50% se mostró que el 32% presentó depresión leve, el 11% depresión moderada y el 7% depresión severa.
Si bien el agresor es la persona que imprime el maltrato y se caracteriza por ser impulsivo, manejar la violencia y la agresividad no solo con sus pares, sino también con las autoridades que pueden ser sus referentes, sus maestros o familiares; algunos docentes de las instituciones participantes manifiestan que entre juego y juego se observa agresividad; lamentablemente solo se detiene el momento en que se los llama la atención; sin embargo, esto no se puede controlar fuera del colegio.
Por su parte, los estudiantes identificados como víctimas señalan que la violencia atenta su integridad física, mental y emocional; un comportamiento que se extiende de manera irracional y perversa.
Otra investigación realizada igualmente en una unidad educativa del Puyo-Ecuador, buscó establecer la relación existente entre el bullying y la ideación suicida, en los adolescentes. Para este efecto fue necesario determinar tanto el nivel de bullying como el nivel de ideación suicida, luego de procesar los datos se encontró que sí existe relación entre las dos variables; además, señalan que a mayor incidencia del acoso escolar mayor el nivel de ideación suicida (Sandoval y Espinoza, 2016).
Garaigordobil (2018) al hacer una revisión de otros estudios sobre el tema, expuso las consecuencias psicológicas del bullying no sólo para el agresor y la víctima, sino también para el estudiante neutral, el que observa y es testigo silencioso de estos actos; entre las principales consecuencias de la víctima están el miedo, la sumisión a las personas violentas, así como indefensión, ansiedad, tristeza, ideación suicida, depresión, entre otras; en los agresores están la pérdida de empatía y desensibilización ante el dolor de los otros, interiorización de la utilidad de las conductas antisociales y delictivas para conseguir sus objetivos, y, en los observadores están los sentimientos de culpabilidad al no poder ayudar o defender a la víctima. Es decir que, el bullying genera consecuencias en todos los actores involucrados, e indirectamente también en la familia y entorno que rodea a los mismos.
METODOLOGÍA
En la parte metodológica, la investigación es descriptiva, de diseño no experimental, de corte transversal, con una muestra no probabilística conformada por 317 estudiantes de 8vo, 9n0 y 10mo de Educación General Básica (EGB) de tres Unidades Educativas, cuyas edades fluctuaron entre los 12 a 14 años a quienes se les aplicó el Test de Niveles de Desesperanza de Beck, la Escala AVE (Acoso y Violencia Escolar) y un cuestionario sobre datos sociodemográficos, que básicamente buscó conocer: ¿cómo está conformada su familia?, ¿cómo es la relación con sus padres?, y ¿cuánto tiempo comparten con sus familias? Los test se los aplicó en dos momentos diferentes y de manera colectiva en cada colegio, bajo las consideraciones éticas respectivas. Los datos obtenidos fueron procesados mediante el programa de cálculo Excel, que reflejaron la presencia de 90 estudiantes de las tres instituciones, identificados como víctimas de acoso escolar.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Tabla 1 Niveles de desesperanza (depresión) en l población total
| Niveles | Unidad educativa 1 | Unidad educativa 2 | Unidad educativa 3 | Total | |
|---|---|---|---|---|---|
| Minima Depresión | F | 1.000 | 1.000 | 25.000 | 27.000 |
| F% | 5.556 % | 1.639 % | 10.504 % | 8.517 % | |
| Leve Depresión | F | 8.000 | 25.000 | 128.000 | 161.000 |
| F% | 44.444 % | 40.984 % | 53.782 % | 50.789 % | |
| Moderada Depresión | F | 9.000 | 35.000 | 81.000 | 125.000 |
| F% | 50.000 % | 57.377 % | 34.034 % | 39.432 % | |
| Grave Depresión | F | 0.000 | 0.000 | 4.000 | 4.000 |
| F% | 0.000 % | 0.000 % | 1.681 % | 1.262 % | |
| Total | F | 18.000 | 61.000 | 238.000 | 317.000 |
| F% | 100.000 % | 100.000 % | 100.000 % | 100.000 % |
Análisis: como se puede observar en la tabla 1, el estado de depresión varía entre leve y moderada, con una mínima presencia de depresión grave; este porcentaje, si bien es muy bajo, sugiere cuidado ya que puede derivar a casos de gravedad que requieren atención inmediata. En cuanto a los estudiantes que presentan mínima depresión, constituyen la población con la cual se debe iniciar un plan de intervención temprana a fin de evitar el incremento de este nivel. Si bien el índice de depresión es alto, no necesariamente corresponde al acoso escolar, en los estudiantes identificados como víctimas, se ha encontrado su presencia también; sin embrago, la depresión es el resultado de la combinación de otros factores que inciden en ella.
Nekane Balluerka, et al (2023) manifiestan la presencia de depresión en su estudio, y que sufrir de bullying es un factor de riesgo para desarrollar ansiedad y depresión en la niñez y la adolescencia; por otro lado, encontraron que la autoestima es una variable que media la relación entre el bullying y ambos problemas emocionales, dado que el efecto que tiene el bullying sobre la depresión aumenta cuando la autoestima disminuye. De la misma manera el estudio de Jiménez et al. (2019) en relación al nivel de depresión en los estudiantes implicados en la dinámica Bullying, encontró que el 50% presentó ausencia de depresión frente al bullying, el 32% presentó sintomatología depresiva leve, mientras que el 11% presentó depresión moderada y un 7% presentó depresión severa. Los resultados publicados por Restrepo (2023) del estudio realizado por Jessica Quintero en Antioquía, sobre el acoso escolar y su afectación en la salud mental en 3222 niños y adolescentes indican una relación directa entre el acoso, la presencia de ideas suicidas y los trastornos de la conducta alimentaria, señalando que el acoso escolar, incide en la salud emocional y mental de las personas que son víctimas del mismo, sobre todo cuando éste se va haciendo más continuo y frecuente provocando repercusiones a corto y largo plazo. Estos resultados coinciden con los encontrados en el presente estudio donde se observa la presencia de alteración en la salud emocional y mental, los resultados muestran que el 91,47% de estudiantes con depresión varía entre leve y moderada y el 1,26% con depresión grave; este 1,26% es de riesgo, considerando que ya en una de las instituciones hubo un suicidio, aparentemente por estados de tristeza por el acoso recibido. Estos resultados permitieron, además, señalar que el acoso escolar está presente en los dos tipos de instituciones, sin embargo, existe mayor incidencia en el centro de educación pública, con una elevada presencia de conductas hostigantes y de exclusión, esto concuerda con los hallazgos de Villacís (2019), de la Universidad Técnica de Ambato, Ecuador, a diferencia del estudio de la UNICEF en el año2017 que señala que no existe diferencia en el acoso entre el tipo de institución sea pública o privada.
Tabla 2 Intensidad del acoso
| INTENSIDAD_DEL_ACOSO | Unidad educativa 1 | Unidad educativa 2 | Unidad educativa 3 | Total | |
|---|---|---|---|---|---|
| Nunca | F | 0 | 0 | 0 | 0 |
| F% | 0 | 0 | 0 | 0.000% | |
| Pocas Veces | F | 3.000 | 9.000 | 31.000 | 43.000 |
| F% | 37.500 % | 69.230 % | 44.927 % | 48% | |
| Muchas Veces | F | 5.000 | 4.000 | 38.000 | 47.000 |
| F% | 62.500 % | 30.769 % | 55.072 % | 52.000 % | |
| Total | F | 8.000 | 13.000 | 69.000 | 90.000 |
| F% | 100.000 % | 100.000 % | 100.000 % | 100.000 % | |
Análisis: en la tabla dos se observa que la intensidad del acoso varía entre pocas a muchas veces, esto indica que puede escalar; es decir que la intensidad podría ser más frecuente, por lo tanto, la sintomatología también incrementaría, lo que sugiere atención prioritaria.
En cuanto a la intensidad del acoso, el 100% de los participantes identificados como víctimas, presentan acoso en una intensidad que varía entre pocas veces a muchas veces, no se reporta la alternativa de nunca, la escala de acoso más frecuente es la intimidación y amenazas mediante el uso de insultos, ofensas, apodos, lenguaje soez con el 58,89%; seguida de la exclusión y bloqueo con el 34,44% que implica chantaje y extorsión. Esto concuerda con los resultados obtenidos por Guzmán et al (2022) quien identificó que las formas de violencia corresponden a las verbales con insultos, apodos e intimidaciones, de alguna manera naturalizadas.
Tabla 3 Escala de acoso más frecuente
| Escalas | frecuencias | total | F% | ||
|---|---|---|---|---|---|
| pocas veces | algunas veces | muchas veces | |||
| Coacción | 2 | 0 | 4 | 6 | 6,67% |
| Exclusión social y bloqueo | 5 | 11 | 15 | 31 | 34,44% |
| Intimidación y amenazas | 9 | 16 | 28 | 53 | 58,89% |
| total | 16 | 27 | 47 | 90 | 100% |
| F% | 17,78% | 30,000 | 52,222% | 100% | |
Análisis: dentro de las escalas, las tres son las más frecuentes, y dentro de estas tres, la que mayor frecuencia tiene es la intimidación y amenazas que se ejercen a través de insultos, ofensas, apodos, esto indica que es a través de las palabras que se infiere mayor agresión, provocando en la víctima silencio por el miedo a la ejecución de las amenazas.
La escala de acoso más frecuente es la intimidación y amenazas con el 58,89% mediante el uso de insultos, ofensas, apodos, lenguaje soez; resultados coinciden con el estudio de Guzmán et al (2022) quien señala que la mayor violencia observada es la verbal con insultos, apodos e intimidaciones.
Tabla 4 Acoso según el sexo
| Sexo | Frecuencias | F% |
|---|---|---|
| masculino | 48 | 53,33% |
| femenino | 42 | 46,66% |
| Total | 90 | 100% |
Análisis: como se puede observar en la tabla 4, si bien la diferencia no es mucha, empero, señala que el sexo masculino está mayormente expuesto al acoso escolar, esto indica que entre los hombres hay mayor agresión, especialmente verbal, según los resultados obtenidos en las escalas.
Los resultados del estudio realizado por Guzmán et al (2022) señalan que no dista mucho la afectación del acoso tanto para hombres como para mujeres; no obstante, en las mujeres se pudo observar más el uso de violencia verbal, intimidación e insultos; de la misma manera, la Universidad Internacional de Valencia señala que el acoso no distingue ni condiciones ni sexo, esto difiere con los resultados del presente estudio. Por otro lado, la investigación de Toledo et al (2021) señala que hubo diferencias significativas en relación al género, los deportistas hombres puntuaron más alto en el rol de víctimas y agresores, mientras que las mujeres lo hicieron en el rol de observador. Esto coincide con los resultados de la presente investigación donde se señala también que son los hombres los más afectados en el acoso; y en los dos sexos se encontró la participación de estudiantes observadores o actores pasivos.
Tabla 5 Edad de más acoso.
| Edad | frecuencias | ||||
|---|---|---|---|---|---|
| pocas veces | algunas veces | muchas veces | Total | F% | |
| 11 | 0 | 0 | 4 | 4 | 4,44% |
| 12 | 2 | 3 | 19 | 24 | 27% |
| 13 | 4 | 17 | 20 | 41 | 45% |
| 14 | 0 | 5 | 2 | 7 | 7,77% |
| 15 | 4 | 5 | 5 | 14 | 15,55% |
| Total | 10 | 30 | 50 | 90 | 100% |
Análisis: la tabla 5 señala que los 13 años son la edad que más expuesta al acoso está. Los 13 años son una edad donde el adolescente tiende a preocuparse mucho por su apariencia física, que no en pocos casos los causa desconfianza, inseguridad; quizá por ello pueden estar más sensibles y estar expuestos a las críticas y burlas de los demás pues su apariencia, por su presencia física, por el cambio de voz, por su construcción personal, en algunos casos, esto los lleva a un comportamiento emocional inestable.
La edad que más acoso presentó corresponde a los 13 años con el 45%, seguida de los 12 años con el 27% y en pequeños porcentajes las edades de 11, 14 y 15 años. Estos resultados coinciden con los encontrados por el Ministerio de Educación que señala que son los 13 años la edad que mayor acoso recibe, y de igual manera, la edad del acoso va entre los 11 a los 15 años.
CONCLUSIONES
La práctica del acoso escolar no distingue el tipo de institución ya sea privada o pública, no obstante, es en la pública donde se hace más visible el maltrato que a la larga causa daño psicológico, emocional y mental en la víctima como baja autoestima, problemas psicosomáticos, depresión, ansiedad, desesperanza e incluso pensamientos suicidas, como lo demuestran los estudios de antes y de hoy; lamentablemente esto va en incremento frente a la vista de todos, y aquellos que trabajamos en este tema, parece que ganamos una batalla y perdemos cinco por la falta de compromiso de algunas familias que al parecer desconocen la dimensión real de la situación de acoso que lleva a estados de tristeza, ansiedad, depresión, desequilibrio emocional, que no se los identifica fácilmente; no en pocos casos, se observa la normalización de este comportamiento pues se ha manifestado que es propio de la cultura y de la edad.
Si bien la intensidad del acoso varía entre relativa, poca y muchas veces, de acuerdo a los resultados, esto no quiere decir que no se imprima violencia; es importante señalar que la violencia así sea a una sola persona o a un grupo pequeño de personas, sigue siendo violencia y cuando la intensidad de la misma incrementa, puede llevar a la toma de decisiones drásticas como comportamientos autolíticos e incluso el suicidio; de tal manera que el acoso es un problema emocional y de salud pública muy serio.
El acoso se imprime en diferentes escalas desde los robos hasta la agresión física, psicológica, sexual; desde la coacción hasta el amedrentamiento, desde el hostigamiento hasta la extorción; y sea de la manera que se exprese, causa daño a la víctima, llevándolos al aislamiento, a la indefensión; empero en algunos casos los lleva a cambiar el rol de víctima por el de victimario o agresor.
Los resultados de diferentes estudios varían, pese a que, en este estudio se señala que es el sexo masculino la mayor víctima de acoso escolar, no se puede determinar de manera general que uno u otro sea el mayor acosado; por lo tanto, el ser hombre o mujer no determina la presencia de mayor o menor violencia, algunos estudios lo confirman.
La edad en la que más acoso se encontró, corresponde a los 13 años, esto posiblemente se deba a que en esta edad se observa con mayor notoriedad los cambios biológicos, psicológicos, cognitivos, pero sobre todo los físicos y esto preocupa en gran manera a los adolescentes y posiblemente este sea un factor emocional que no lo pueden controlar aún y se lo expresa en vulnerabilidad emocional; quizá por ello algunas personas dicen que es propio de la edad este comportamiento de agresión y violencia.
El Bullying o acoso escolar pasa muchas veces desapercibido, pues es un comportamiento que solo cuando se vuelve persistente en su crueldad y abuso se lo empieza a evidenciar, y muchas veces es muy tarde, ya los daños infligidos han causado severo daño a nivel emocional y mental en la víctima quien, por temor, por las amenazas que le causan miedo profundo y constante se ve obligado a callar.
Se recomienda educación familiar a través de escuelas para padres, donde se les haga conocer los cambios que se pueden observar tempranamente en los hijos que están en acoso, desempeñando el rol de víctima o victimario; para ello es necesario brindar información útil y necesaria que lleve a los padres a la escucha activa y a hablar abiertamente con sus hijos, sobre todo cuando se vea en ellos cambios en su comportamiento que no forman parte de la cotidianeidad, esto con el fin de prevenir y romper el silencio y ayudar a tiempo a desarrollar la capacidad de resolver problemas y a mantener una conducta pro social.
El trabajo compartido de los implicados, es decir, escuela, padres y estudiantes, debe ser constante, esto ayudará a prevenir y, en el mejor de los casos, a disminuir este comportamiento; para ello se sugiere a la institución contar con un programa de intervención que prevenga y controle el acoso, y, promueva y estimule el buen trato y la autoestima, herramientas emocionales que sin duda mejorará la capacidad de afrontamiento y resiliencia.
Es importante brindar apoyo a la víctima, pero también al acosador ya que cada uno pasa por procesos psicológicos, cognitivos y emocionales diferentes que los lleva a presentar trastornos en la conducta desempeñando uno u otro rol según su situación personal y social.
La atención psicológica es importante pues sólo cuando el ser humano hable de su problema, rompa el silencio, los demás estaremos dispuestos a brindar estrategias de apoyo.














