INTRODUCCIÓN
La investigación participativa se ha convertido en un enfoque fundamental para mejorar la práctica educativa en contextos universitarios. Este método, que involucra a todos los actores del proceso educativo incluidos estudiantes, profesores y personal administrativo, permite una comprensión más profunda y contextualizada de los problemas y oportunidades dentro de la educación superior (Narváez, 2023).
A nivel internacional, la implementación de métodos de investigación participativa en universidades ha mostrado resultados prometedores. Según un informe de la UNESCO (2022) más del 60% de las universidades en países desarrollados han adoptado algún tipo de investigación participativa en los últimos cinco años, lo que ha resultado en mejoras significativas en la calidad educativa y en la satisfacción estudiantil. En Estados Unidos, por ejemplo, estudios de la Asociación Americana de Universidades indican que el 75% de las instituciones que aplican estos métodos han observado un aumento en la tasa de graduación y en el compromiso estudiantil.
En el ámbito regional, América Latina ha comenzado a integrar la investigación participativa en sus estrategias educativas universitarias. Datos de la Red Latinoamericana de Innovación Educativa, citado por Ruiz y otros (2021), revelan que cerca del 45% de las universidades en la región han implementado proyectos participativos, observando mejoras en la retención de estudiantes y en la adaptación curricular a las necesidades locales. En países como México y Brasil, estas iniciativas han permitido una mayor inclusión de comunidades indígenas y rurales en la educación superior, adaptando los programas a las realidades y culturas locales.
En Ecuador, la educación universitaria enfrenta desafíos particulares que reflejan tanto las condiciones socioeconómicas del país como las estructuras institucionales de sus universidades (Arteño y otros, 2024). A pesar de los avances en la cobertura educativa, con una tasa de matriculación en educación superior que ha crecido del 27% en 2007 al 43% en 2020, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), aún existen problemáticas significativas. Estas incluyen la brecha entre la oferta educativa y las demandas del mercado laboral, la alta tasa de deserción estudiantil, y la necesidad de mejorar la calidad de la enseñanza y la infraestructura universitaria (SENESCYT, 2020).
Los métodos de investigación participativa ofrecen una solución viable para abordar estos desafíos en la educación superior. Al fomentar una colaboración activa entre los diversos actores de la comunidad educativa, estos métodos permiten no solo una comprensión más precisa de las necesidades y problemas locales, sino también el desarrollo de soluciones que son más relevantes y sostenibles (Parrales & Vera, 2024). La participación equitativa de todos los involucrados garantiza que las voces de aquellos que son directamente afectados por las políticas y prácticas educativas sean escuchadas y consideradas en la toma de decisiones, promoviendo así una educación más inclusiva y democrática (Santacruz & Santacruz, 2024).
Uno de los métodos más prominentes es la investigación acción participativa (IAP). Este método, desarrollado por Kurt Lewin en la década de 1940, combina la investigación científica con la acción práctica y la participación activa de los interesados. La IAP se caracteriza por un ciclo continuo de planificación, acción, observación y reflexión, donde los participantes y los investigadores trabajan juntos para identificar problemas, implementar soluciones y evaluar los resultados. Este proceso cíclico no solo produce conocimientos teóricos, sino que también facilita cambios prácticos y mejora las condiciones de la comunidad (Pérez & Nieto, 2020).
Otro método importante son los grupos focales, que permiten a los investigadores obtener información detallada y contextualizada sobre las percepciones, experiencias y opiniones de los participantes. En un grupo focal, un moderador guía la discusión entre un pequeño grupo de personas, promoviendo un intercambio abierto y dinámico de ideas. Las entrevistas participativas, por su parte, implican un diálogo entre el investigador y el participante, donde este último tiene un rol activo en la dirección y contenido de la conversación. Ambos métodos son útiles para profundizar en temas específicos y generar una comprensión rica y matizada de las cuestiones estudiadas (Torres, 2024). Asimismo, los talleres colaborativos son sesiones estructuradas donde los participantes trabajan en conjunto para abordar un problema o desarrollar una iniciativa. Estos talleres fomentan la creatividad y la co-creación, ya que los participantes aportan sus conocimientos y experiencias para desarrollar soluciones innovadoras. Son especialmente efectivos para la generación de ideas y la planificación de proyectos, ya que permiten una interacción directa y productiva entre los participantes (Salas A. , 2023).
Los métodos de investigación participativa se basan en diferentes principios como la inclusión, asegurando que todos los grupos relevantes estén representados y tengan voz en el proceso. La reciprocidad y el respeto mutuo son también esenciales, promoviendo una relación equitativa entre investigadores y participantes. La flexibilidad es otro principio importante, permitiendo adaptar los métodos y enfoques a las necesidades y contextos específicos de la comunidad (Sangama, 2024).
Los beneficios de la investigación participativa son numerosos. Este enfoque produce conocimientos que son más pertinentes y útiles para la comunidad, ya que se basan en las experiencias y necesidades reales de los participantes. Además, al involucrar activamente a los participantes, se promueve un sentido de propiedad y compromiso hacia los resultados y las acciones derivadas de la investigación. Esto puede conducir a una mayor aceptación y sostenibilidad de las iniciativas implementadas. Por último, la investigación participativa puede empoderar a los participantes, dándoles las herramientas y la confianza para influir en sus propias vidas y comunidades (Moncada, 2023).
La mejora de las prácticas educativas universitarias asegura que la educación superior sea relevante, efectiva y accesible. Esto implica la implementación de estrategias y cambios que optimicen la enseñanza y el aprendizaje en las universidades. Dentro de las áreas clave en las que se pueden realizar mejoras significativas como pedagogías innovadoras, tecnologías educativas, desarrollo continuo, evaluación continua y mejoras de los planes de estudio (Gibert y otros, 2024).
La adopción de pedagogías innovadoras es una de las principales formas de mejorar las prácticas educativas universitarias. Métodos como el aprendizaje basado en problemas (ABP), el aprendizaje colaborativo y el aula invertida han demostrado ser efectivos para aumentar el compromiso y la comprensión de los estudiantes. El ABP involucra a los estudiantes en la resolución de problemas reales, desarrollando habilidades de pensamiento crítico y aplicando conocimientos teóricos a situaciones prácticas. El aprendizaje colaborativo fomenta la interacción y cooperación entre estudiantes, mejorando las habilidades sociales y el trabajo en equipo. El aula invertida, por su parte, invierte el modelo tradicional de enseñanza, donde los estudiantes revisan el material teórico fuera del aula y se enfocan en actividades prácticas y discusiones en clase (Vélez y otros, 2024).
Asimismo, el uso de tecnologías educativas es otra área clave para la mejora de las prácticas universitarias. Las plataformas de aprendizaje en línea, los recursos educativos abiertos y las herramientas interactivas pueden enriquecer la experiencia educativa, ofreciendo a los estudiantes acceso a una amplia gama de recursos y oportunidades de aprendizaje. Las tecnologías como la inteligencia artificial y la realidad aumentada también están comenzando a ser utilizadas para personalizar la educación y ofrecer experiencias de aprendizaje más inmersivas. Además, las tecnologías de comunicación y colaboración pueden facilitar el aprendizaje a distancia y la colaboración entre estudiantes y docentes de diferentes partes del mundo (Mota & Riffo, 2023).
El desarrollo profesional continuo de los docentes es esencial para asegurar que estén al tanto de las mejores prácticas y métodos de enseñanza. Los talleres, seminarios y cursos de actualización pueden ayudar a los docentes a mejorar sus habilidades pedagógicas y mantenerse actualizados con los avances en su campo de estudio. El desarrollo profesional también puede incluir la formación en el uso de nuevas tecnologías y metodologías de enseñanza, así como el apoyo para la investigación y la innovación educativa (Castro & Valderrama, 2024).
Respecto a la evaluación continua de los planes de estudio, es importante para identificar áreas de mejora y adaptar las prácticas educativas a las necesidades cambiantes de los estudiantes y del mercado laboral. Esto puede implicar la recolección y análisis de datos sobre el rendimiento y la satisfacción de los estudiantes, así como la retroalimentación de los empleadores y otros interesados. La revisión y ajuste regular de los planes de estudio puede asegurar que los programas educativos sean relevantes y efectivos, preparando a los estudiantes para el éxito en sus carreras y en la vida.
Los métodos de investigación participativa pueden desempeñar un papel crucial en la mejora de las prácticas educativas universitarias. Al involucrar a estudiantes, docentes y otros actores relevantes en la investigación sobre prácticas educativas, se pueden obtener insights valiosos sobre las experiencias y necesidades reales de la comunidad educativa. Mediante la IAP, los investigadores pueden colaborar con estudiantes y docentes para identificar desafíos específicos en el proceso de enseñanza-aprendizaje y co-crear soluciones prácticas. Esta colaboración puede llevar a la implementación de estrategias pedagógicas más efectivas, el diseño de planes de estudio más relevantes y la adopción de tecnologías que realmente beneficien a los estudiantes (García y otros, 2023).
Además, al incluir a los participantes en todas las etapas del proceso de investigación, se asegura que las mejoras propuestas sean pertinentes y bien recibidas por la comunidad educativa, aumentando así las posibilidades de éxito y sostenibilidad de las iniciativas de mejora educativa (Macías & Vera, 2024). Los grupos focales y las entrevistas participativas pueden proporcionar una comprensión profunda de las percepciones y experiencias de los estudiantes y docentes, informando el desarrollo de políticas y prácticas que respondan a sus necesidades y expectativas. Los talleres colaborativos, por su parte, pueden ser utilizados para reunir a diversos actores de la comunidad educativa para trabajar juntos en la identificación de problemas y la generación de soluciones innovadoras. Estos talleres pueden fomentar un sentido de comunidad y colaboración, promoviendo una cultura de mejora continua y aprendizaje compartido en la universidad (Toribio, 2023).
Sin embargo, la identificación y superación de las barreras que impiden una práctica educativa universitaria de alta calidad es baja. A pesar de los esfuerzos gubernamentales y las reformas educativas, persisten desafíos en la implementación de metodologías de enseñanza efectivas y en la creación de un entorno educativo que responda adecuadamente a las necesidades de los estudiantes. La falta de participación activa de todos los actores educativos en la identificación y solución de estos problemas agrava la situación, limitando el potencial de desarrollo académico y profesional de los estudiantes ecuatorianos (Tapia & Bonifaz, 2024).
Por lo antes expuesto se plantea la siguiente pregunta que guiara esta investigación: ¿Cómo los métodos de investigación participativos pueden mejorar las practicas educativas universitarias? Acompañada de esta hipótesis: Los métodos de investigación participativos mejoran la práctica educativa universitaria. Por siguiente el objetivo de la investigación es: Analizar los métodos de investigación participativa que involucren a estudiantes, profesores y comunidades universitarias en la identificación de problemas y la implementación de soluciones para mejorar la práctica educativa en las universidades de Ecuador. Esto incluye el desarrollo de estrategias que fomenten la colaboración activa, la innovación pedagógica y la adaptación de la oferta educativa a las demandas contemporáneas, con el fin de incrementar la calidad de la educación universitaria y reducir la tasa de deserción estudiantil.
METODOLOGÍA
El presente estudio adopta un enfoque cuantitativo, a decir de Vizcaíno y otros (2023) el enfoque cuantitativo proporcionará datos estadísticos que respalden los hallazgos y permitan generalizar los resultados. Este enfoque permitirá medir la percepción y efectividad de los métodos de investigación participativa en la mejora de la práctica educativa universitaria en Ecuador. El uso de encuestas estructuradas facilitará la recopilación de datos de un gran número de participantes, ofreciendo una visión amplia y representativa de las opiniones y experiencias de los docentes universitarios.
El tipo de investigación que se empleará es descriptiva y correlacional. La investigación descriptiva se centrará en documentar las características y percepciones actuales de los docentes sobre los métodos de investigación participativa y su aplicación en la práctica educativa (Carbo & Jácome, 2024). La investigación correlacional, por otro lado, buscará identificar y analizar las relaciones entre las variables involucradas (Salas P. , 2023), es decir, los métodos de investigación participativa y la mejora en la práctica educativa universitaria.
La metodología de investigación es de tipo participativa, debido a que se integra en el diseño y aplicación de la encuesta, asegurando que los docentes universitarios tengan un papel activo en la investigación (Barreto & Lezcano, 2023). Los participantes no solo responderán a las encuestas, sino que también serán involucrados en la validación del instrumento y en la interpretación de los resultados, promoviendo así una mayor relevancia y aceptación de los hallazgos.
El instrumento principal de recolección de datos será la encuesta que aborde diferentes aspectos relacionados con los métodos de investigación participativa y su impacto en la práctica educativa. El cuestionario incluirá preguntas cerradas en escala Likert para evaluar las percepciones y experiencias de los docentes (Medina y otros, 2023). La encuesta contendrá preguntas relacionadas con los siguientes temas:
Conocimiento y uso de métodos de investigación participativa.
Percepciones sobre la efectividad de estos métodos en la práctica educativa.
Experiencias previas con la implementación de métodos de investigación participativa.
Impacto percibido de estos métodos en la calidad de la enseñanza y el aprendizaje.
La población objetivo de esta investigación está compuesta por los docentes universitarios del país. Para asegurar que los resultados sean representativos, se seleccionará una muestra probabilística estratificada (Vizcaíno y otros, 2023). Esto implica dividir la población en diferentes estratos y seleccionar al azar un número proporcional de participantes de cada estrato. De acuerdo con criterios estadísticos y para asegurar la representatividad, la muestra incluirá 100 docentes de diversas universidades del país.
El procedimiento de recolección de datos comenzará con la distribución de la encuesta a los docentes seleccionados. Se utilizarán plataformas en línea para facilitar la administración y recopilación de las respuestas, garantizando así un acceso fácil y una mayor tasa de respuesta. Además, se proporcionará una explicación clara del propósito de la investigación y se asegurará la confidencialidad de las respuestas para fomentar la honestidad y precisión en las respuestas.
Los datos recolectados a través de las encuestas se analizarán utilizando técnicas estadísticas descriptivas y correlacionales. El software estadístico SPSS se empleará para realizar los análisis. Las estadísticas descriptivas, como frecuencias y porcentajes, se utilizarán para resumir y describir las características y percepciones de los docentes. Las estadísticas correlacionales, como el coeficiente de correlación de Pearson, se utilizarán para identificar y analizar las relaciones entre las variables estudiadas.
RESULTADOS
Un 32% de los encuestados manifestó no estar familiarizado con los conceptos y principios de los métodos de investigación participativa, seleccionando "Totalmente en desacuerdo". Esto sugiere una falta significativa de conocimiento o experiencia en este tipo de metodologías. Un 20% se mostró en "En desacuerdo", indicando que, aunque no están completamente en desacuerdo, tampoco se sienten bien versados en los métodos participativos. Un 17% adoptó una postura neutral, lo que sugiere un conocimiento básico o superficial pero insuficiente para formar una opinión firme. Solo el 8% de los encuestados estuvo "De acuerdo", lo que indica una familiaridad limitada con estos métodos. Por otro lado, un 23% se mostró "Totalmente de acuerdo", reflejando un buen nivel de conocimiento y comprensión sobre los métodos de investigación participativa.
En cuanto a la capacitación recibida, un 27% de los encuestados eligió "Totalmente en desacuerdo", lo que indica una falta de formación en estos métodos. Un 24% seleccionó "En desacuerdo", mostrando una falta de capacitación, aunque en menor medida. Un 20% adoptó una postura neutral, lo que sugiere una exposición limitada a la capacitación en métodos participativos. El 18% de los encuestados estuvo "De acuerdo" con haber recibido capacitación en estos métodos, mientras que un 11% se mostró "Totalmente de acuerdo", indicando una formación exhaustiva. Sobre el uso de métodos participativos en la práctica educativa, el 30% de los encuestados eligió "Totalmente en desacuerdo", reflejando una falta considerable de aplicación de estos métodos. Un 33% se mostró "En desacuerdo", aunque en menor grado. Un 14% adoptó una postura neutral, mientras que un 14% estuvo "De acuerdo", y un 9% "Totalmente de acuerdo", mostrando que una minoría utiliza estos métodos de manera regular.
En relación con la mejora de la calidad de la enseñanza mediante métodos participativos, un 37% se mostró "Totalmente en desacuerdo", indicando escepticismo hacia la efectividad de estos métodos. Un 15% estuvo "En desacuerdo", y un 14% adoptó una postura neutral. Solo el 7% estuvo "De acuerdo", y el 27% "Totalmente de acuerdo", apoyando la efectividad de estos métodos para mejorar la enseñanza.
En cuanto a la influencia de los métodos participativos en la participación y compromiso de los estudiantes, el 30% se mostró "Totalmente en desacuerdo", mientras que un 22% estuvo "En desacuerdo". Un 20% se mantuvo neutral, y el 20% estuvo "De acuerdo". Solo un 8% estuvo "Totalmente de acuerdo", mostrando una minoría que considera que estos métodos fomentan la participación estudiantil. Sobre la adaptación del currículo a las necesidades locales, el 25% seleccionó "Totalmente en desacuerdo", y un 31% "En desacuerdo". Un 20% se mostró neutral, mientras que un 14% estuvo "De acuerdo" y un 10% "Totalmente de acuerdo", apoyando la adaptación del currículo mediante métodos participativos.
Respecto a la participación en proyectos de investigación con métodos participativos, el 27% se mostró "Totalmente en desacuerdo", y el 17% "En desacuerdo". Un 22% adoptó una postura neutral, mientras que un 13% estuvo "De acuerdo" y un 21% "Totalmente de acuerdo", mostrando una experiencia significativa en estos proyectos. Sobre la colaboración en proyectos participativos, el 32% se mostró "Totalmente en desacuerdo", y un 26% "En desacuerdo". Un 18% adoptó una postura neutral, mientras que un 16% estuvo "De acuerdo" y un 8% "Totalmente de acuerdo", indicando que la colaboración puede ser efectiva, pero no es universalmente percibida como tal.
En relación con la mejora en los resultados de aprendizaje mediante métodos participativos, el 33% estuvo "Totalmente en desacuerdo", y el 16% "En desacuerdo". Un 22% adoptó una postura neutral. Solo el 10% estuvo "De acuerdo", y el 19% "Totalmente de acuerdo", indicando una percepción mixta sobre los beneficios de estos métodos en los resultados de aprendizaje. Sobre la mejora de la interacción en el aula con métodos participativos, el 32% se mostró "Totalmente en desacuerdo", y un 24% "En desacuerdo". Un 17% adoptó una postura neutral, mientras que un 17% estuvo "De acuerdo" y un 10% "Totalmente de acuerdo", mostrando una percepción variada sobre el impacto de estos métodos en la calidad de la interacción en el aula.
En cuanto al acceso a recursos para implementar métodos participativos, el 29% de los encuestados expresó "Totalmente en desacuerdo", y un 19% "En desacuerdo". Un 20% se mostró neutral, mientras que un 11% estuvo "De acuerdo" y un 21% "Totalmente de acuerdo", indicando una diversidad de experiencias en cuanto a la disponibilidad de recursos necesarios. Finalmente, al preguntar sobre la falta de tiempo como barrera para la implementación de estos métodos, el 35% se mostró "Totalmente en desacuerdo", y un 23% "En desacuerdo". Un 16% adoptó una postura neutral, mientras que un 16% estuvo "De acuerdo" y un 10% "Totalmente de acuerdo", mostrando que la falta de tiempo no es percibida universalmente como una barrera significativa.

Nota: La figura muestra el resultado de las 14 preguntas realizadas a 100 docentes universitarios
Figura 1 Resultado de encuesta
Entre los encuestados que están de acuerdo en estar familiarizados con los métodos, solo un pequeño número utiliza estos métodos en sus prácticas educativas. De las 8 personas que dijeron estar familiarizadas, 3 utilizan los métodos, mientras que 4 no los aplican en absoluto. Esto indica que, a pesar de conocer los métodos, la familiaridad no siempre se traduce en su implementación práctica.
Para aquellos que están en desacuerdo con su familiaridad, la mayoría tampoco utiliza estos métodos. De las 20 personas en esta categoría, solo 5 utilizan los métodos en sus prácticas, y 1 está totalmente de acuerdo con su uso. La mayoría (8 personas) no los utiliza, sugiriendo que la falta de familiaridad puede influir en la decisión de no adoptar estos métodos.
En el grupo que se encuentra neutral respecto a su familiaridad, se observa una variedad de actitudes hacia el uso de métodos participativos. De las 17 personas que tienen una postura neutral sobre su familiaridad, algunos aplican estos métodos en sus prácticas, pero otros se mantienen neutrales o no los utilizan. Esta diversidad refleja que el conocimiento básico o superficial no necesariamente lleva a una aplicación clara de los métodos.
Entre los encuestados que están totalmente de acuerdo en estar familiarizados con los métodos, la mayoría no los aplica en sus prácticas educativas. De las 23 personas que se consideran completamente familiarizadas, 11 no utilizan estos métodos, y 7 están totalmente en desacuerdo con su uso. Solo 2 personas utilizan los métodos de manera consistente. Este patrón sugiere una brecha entre el conocimiento completo y la aplicación práctica.
Finalmente, entre los encuestados que están totalmente en desacuerdo con la familiaridad, la mayoría tampoco utiliza los métodos participativos. De las 32 personas en esta categoría, 11 no los usan en absoluto, y 9 están en desacuerdo con su uso. Aunque algunos (3 personas de acuerdo y 2 totalmente de acuerdo) los aplican, el uso es limitado, lo que refuerza la idea de que la falta de familiaridad está estrechamente vinculada a la menor aplicación de estos métodos en la práctica educativa.
Tabla 1 Tabla cruzada de familiaridad y uso de métodos de investigación participativa
| Utilizo métodos de investigación participativa en mis prácticas educativas | Total | ||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| De acuerdo | En desacuerdo | Ni de acuerdo ni en desacuerdo | Totalmente de acuerdo | Totalmente en desacuerdo | |||
| Estoy familiarizado con los conceptos y principios de los métodos de investigación participativa. | De acuerdo | 3 | 1 | 0 | 0 | 4 | 8 |
| En desacuerdo | 5 | 8 | 1 | 1 | 5 | 20 | |
| Ni de acuerdo ni en desacuerdo | 1 | 4 | 5 | 4 | 3 | 17 | |
| Totalmente de acuerdo | 2 | 11 | 1 | 2 | 7 | 23 | |
| Totalmente en desacuerdo | 3 | 9 | 7 | 2 | 11 | 32 | |
| Total | 14 | 33 | 14 | 9 | 30 | 100 | |
La Tabla 2 presenta los resultados de varias pruebas de chi-cuadrado para analizar las relaciones entre variables categóricas. La prueba de chi-cuadrado de Pearson muestra un valor de 25,923 con 16 grados de libertad y una significación asintótica (bilateral) de 0,055. Este valor p está justo por encima del umbral comúnmente aceptado de 0,05 para significación estadística, lo que sugiere que, aunque la relación observada entre las variables es cercana a ser estadísticamente significativa, no alcanza el nivel de significancia habitual. En otras palabras, no hay evidencia suficiente para rechazar la hipótesis nula, indicando que no se puede afirmar con certeza que exista una relación significativa entre las variables en esta prueba.
De manera similar, la razón de verosimilitud presenta un valor de 25,847 con 16 grados de libertad y una significación de 0,056. Este resultado también está ligeramente por encima del umbral de 0,05, lo que implica que la relación entre las variables no es estadísticamente significativa al nivel convencional.
Por otro lado, la prueba de McNemar-Bowker, con un valor de 23,263 y 10 grados de libertad, muestra una significación asintótica (bilateral) de 0,010. Este valor p es menor que 0,05, lo que indica que la relación observada entre las variables es estadísticamente significativa. La prueba de McNemar-Bowker es adecuada para analizar tablas de contingencia con más de dos categorías, y en este caso sugiere que existe una relación significativa entre las variables analizadas.
El número de casos válidos utilizados en las pruebas es 100, lo que proporciona una base sólida para los análisis. Sin embargo, es importante destacar que el 68% de las celdas en la tabla de contingencia tienen un recuento esperado menor a 5. Esto puede afectar la validez de las pruebas de chi-cuadrado, ya que estas pruebas tienen ciertos supuestos, como el tamaño adecuado de las celdas esperadas, que pueden no cumplirse en este caso. Para tablas con recuentos bajos, las pruebas exactas (como la prueba exacta de Fisher) podrían ser más adecuadas.
Tabla 2 Pruebas de chi-cuadrado
| Valor | df | Significación asintótica (bilateral) | |
|---|---|---|---|
| Chi-cuadrado de Pearson | 25,923a | 16 | ,055 |
| Razón de verosimilitud | 25,847 | 16 | ,056 |
| Prueba de McNemar-Bowker | 23,263 | 10 | ,010 |
| N de casos válidos | 100 |
a. 17 casillas (68,0%) han esperado un recuento menor que 5. El recuento mínimo esperado es ,72.
1. Lambda Simétrico:
El valor de Lambda Simétrico para la relación entre "Estoy familiarizado con los conceptos y principios de los métodos de investigación participativa" y "Utilizo métodos de investigación participativa en mis prácticas educativas" es de 0,089 con un error estándar asintótico de 0,066. El estadístico T aproximado es 1,305 y la significación aproximada es 0,192. Esta significación superior a 0,05 sugiere que no hay una relación significativa entre estas dos variables en términos de Lambda Simétrico. En otras palabras, la familiaridad con los conceptos y principios no parece estar fuertemente relacionada con el uso de estos métodos en la práctica educativa.
2. Tau de Goodman y Kruskal:
Para la misma relación, el Tau de Goodman y Kruskal muestra un valor de 0,058 con un error estándar asintótico de 0,024. La significación aproximada es 0,112 para "Estoy familiarizado con los conceptos y principios de los métodos de investigación participativa" y 0,110 para "Utilizo métodos de investigación participativa en mis prácticas educativas". Estos valores indican que, aunque existe una tendencia a una posible asociación, esta no alcanza el nivel de significancia comúnmente aceptado de 0,05. Por lo tanto, la familiaridad y el uso de métodos participativos no muestran una relación estadísticamente significativa.
3. Coeficiente de Incertidumbre Simétrico:
El Coeficiente de Incertidumbre Simétrico es de 0,086 con un error estándar asintótico de 0,030, con una probabilidad de chi-cuadrado de razón de verosimilitud de 0,056. Esta significación es muy cercana al umbral de 0,05, indicando que la relación podría ser significativa, pero no con suficiente evidencia para ser concluyente. El coeficiente de incertidumbre mide la reducción en la incertidumbre de la variable dependiente dada la variable independiente y, en este caso, sugiere una relación débil entre las variables.
4. d de Somers:
En cuanto a la medida d de Somers, el valor simétrico es 0,106 con un error estándar de 0,091 y una significación de 0,243. Esto indica que la relación entre las variables ordinales relacionadas con la familiaridad y el uso de métodos participativos no es estadísticamente significativa. Los valores similares para "Estoy familiarizado con los conceptos y principios de los métodos de investigación participativa" y "Utilizo métodos de investigación participativa en mis prácticas educativas" refuerzan esta conclusión.
Tabla 3 Medidas direccionales
| Valor | Error estándar asintóticoa | T aproximadab | Significación aproximada | |||
|---|---|---|---|---|---|---|
| Nominal por Nominal | Lambda | Simétrico | ,089 | ,066 | 1,305 | ,192 |
| Estoy familiarizado con los conceptos y principios de los métodos de investigación participativa | ,088 | ,082 | 1,034 | ,301 | ||
| Utilizo métodos de investigación participativa en mis prácticas educativas | ,090 | ,083 | 1,034 | ,301 | ||
| Tau Goodman y Kruskal | Estoy familiarizado con los conceptos y principios de los métodos de investigación participativa | ,058 | ,024 | ,112c | ||
| Utilizo métodos de investigación participativa en mis prácticas educativas | ,058 | ,023 | ,110c | |||
| Coeficiente de incertidumbre | Simétrico | ,086 | ,030 | 2,807 | ,056d | |
| Estoy familiarizado con los conceptos y principios de los métodos de investigación participativa | ,085 | ,030 | 2,807 | ,056d | ||
| Utilizo métodos de investigación participativa en mis prácticas educativas | ,086 | ,030 | 2,807 | ,056d | ||
| Ordinal por ordinal | d de Somers | Simétrico | ,106 | ,091 | 1,169 | ,243 |
| Estoy familiarizado con los conceptos y principios de los métodos de investigación participativa | ,107 | ,092 | 1,169 | ,243 | ||
| Utilizo métodos de investigación participativa en mis prácticas educativas | ,105 | ,090 | 1,169 | ,243 | ||
a. No se presupone la hipótesis nula.
b. Utilización del error estándar asintótico que presupone la hipótesis nula.
c. Se basa en la aproximación de chi-cuadrado
d. Probabilidad de chi-cuadrado de razón de verosimilitud.
e. Los estadísticos ETA están disponibles sólo para datos numéricos.
DISCUSIÓN
Los resultados obtenidos en esta investigación, que examina la relación entre la familiaridad con los métodos de investigación participativa y su aplicación en la práctica educativa, revelan una serie de hallazgos significativos que se contrastan con la literatura existente. El análisis de las medidas direccionales y las pruebas de chi-cuadrado sugiere que no existe una relación estadísticamente significativa entre estos dos factores. Este hallazgo proporciona una base para explorar y comparar con estudios previos, así como para considerar posibles explicaciones y contextos que puedan influir en estos resultados.
Los datos obtenidos muestran que, a pesar de que un número considerable de participantes se declara familiarizado con los conceptos y principios de los métodos de investigación participativa, esta familiaridad no se traduce necesariamente en su uso práctico. Los valores de Lambda Simétrico y Tau de Goodman y Kruskal, junto con los coeficientes de incertidumbre, indican una falta de asociación significativa entre el conocimiento teórico y la implementación práctica de estos métodos. Esta tendencia es consistente con hallazgos previos en la literatura educativa. El estudio de (García et al., 2023) identificó una disociación entre la familiaridad teórica y la aplicación efectiva de los métodos participativos en la educación, atribuyendo esta brecha a la falta de formación práctica adecuada y al tiempo limitado disponible para los educadores.
En contraste, el estudio de (Parrales y Vera, 2024) encontró una correlación positiva entre la familiaridad con los métodos participativos y su uso en la práctica educativa. Esta investigación destacó que un enfoque integral en la formación y el apoyo institucional facilitó una implementación exitosa. La diferencia entre estos hallazgos y los resultados de nuestra investigación puede estar relacionada con diversos factores contextuales. (Salas A. , 2023) llevaron a cabo su investigación en un entorno educativo que contaba con mayores recursos y un enfoque institucional firme en la formación continua, lo que puede haber influido positivamente en la adopción de métodos participativos. Este contraste sugiere que el contexto y el entorno educativo juegan un papel crucial en la eficacia de la implementación de estos métodos.
Nuestros resultados también indican que la percepción de barreras como la falta de tiempo y recursos puede influir en la brecha entre la familiaridad y la aplicación práctica. El alto porcentaje de encuestados que reportaron la falta de tiempo como una barrera significativa es consistente con la literatura existente. (Santacruz y Santacruz, 2024) identificaron barreras similares, incluyendo la falta de formación específica y resistencia al cambio, como factores críticos que limitan la aplicación de métodos participativos. Esto sugiere que, incluso con una sólida familiaridad teórica, las barreras prácticas y estructurales pueden inhibir la aplicación efectiva de estos métodos en la práctica educativa.
La falta de una relación significativa entre la familiaridad con los métodos participativos y su aplicación práctica subraya la necesidad de abordar las barreras identificadas. Para promover una integración efectiva de estos métodos, es crucial que las políticas educativas y los programas de formación incluyan componentes que aborden estas barreras. Esto puede implicar la provisión de recursos adecuados, la reducción de la carga administrativa y la inclusión de formación práctica en los programas de desarrollo profesional. Las investigaciones previas sugieren que el apoyo institucional y la formación continua son factores clave para superar las barreras y facilitar la adopción efectiva de métodos participativos (Barreto y Lezcano, 2023).
Además, la discrepancia entre nuestros resultados y los hallazgos de estudios como el de (Santacruz y Santacruz, 2024) sugiere que la influencia del contexto específico es un factor importante a considerar. La variabilidad en los contextos educativos y los recursos disponibles puede explicar en parte las diferencias observadas en la implementación de métodos participativos. Investigar cómo los diferentes contextos educativos afectan la aplicación de estos métodos puede proporcionar una visión más detallada y ayudar a desarrollar estrategias más efectivas para su implementación.
CONCLUSIONES
Los resultados de la investigación han revelado varias conclusiones significativas sobre la relación entre la familiaridad teórica con los métodos de investigación participativa y su implementación práctica en la educación. En primer lugar, se observa una desconexión notable entre el conocimiento teórico de estos métodos y su aplicación efectiva en la práctica educativa. A pesar de que una porción considerable de los participantes muestra una comprensión teórica de los métodos participativos, esta familiaridad no se traduce de manera directa en su uso práctico. Este hallazgo indica que simplemente conocer los conceptos no garantiza su implementación efectiva en el aula.
El análisis también ha puesto de manifiesto diversas barreras que limitan la adopción de métodos participativos. Factores como la falta de tiempo, recursos insuficientes y cargas administrativas son obstáculos recurrentes que impiden la aplicación de estos métodos en la práctica educativa. Este resultado coincide con la literatura existente, que señala que las barreras prácticas y estructurales pueden dificultar la aplicación de teorías avanzadas en el ámbito educativo. Además, los datos sugieren que el contexto educativo y el apoyo institucional son fundamentales para la implementación efectiva de estos métodos. En entornos donde hay más recursos y respaldo institucional, la aplicación de métodos participativos tiende a ser más exitosa, lo que destaca la importancia de un entorno favorable para su adopción.
La falta de una correlación significativa entre la familiaridad teórica y la aplicación práctica resalta la necesidad de una formación más práctica y de apoyo continuo. Los programas de desarrollo profesional deben enfocarse no solo en informar sobre los métodos participativos, sino también en ofrecer estrategias prácticas para su implementación efectiva. Asimismo, el apoyo institucional debe ser sólido para superar las barreras prácticas y permitir que los educadores apliquen estos métodos en sus prácticas diarias.
Los resultados también subrayan la importancia de considerar el contexto específico en el que se implementan los métodos participativos. Los factores contextuales, como los recursos disponibles y el entorno educativo, pueden influir considerablemente en la eficacia de la implementación. Por lo tanto, futuras investigaciones deberían centrarse en cómo estos contextos afectan la adopción de métodos participativos y desarrollar estrategias adaptadas a diferentes entornos educativos.
Finalmente, para abordar las limitaciones identificadas y mejorar la aplicación de los métodos participativos, se recomienda que las investigaciones futuras se concentren en el desarrollo de intervenciones específicas que puedan superar las barreras prácticas. Un análisis más detallado del impacto del contexto educativo en la adopción de estos métodos podría proporcionar información valiosa. Además, la realización de estudios longitudinales podría ofrecer una perspectiva más completa sobre cómo evolucionan las prácticas educativas con el tiempo y cómo se puede mejorar la implementación de métodos participativos. En resumen, esta investigación destaca la necesidad de un enfoque integral que combine la familiaridad teórica con un sólido apoyo práctico y contextualizado para lograr una implementación efectiva de los métodos de investigación participativa en la educación.














