INTRODUCCIÓN
En la actualidad, la educación en general y la educación superior en particular requieren procesos de actualización y mejora continua ligados a las demandas y exigencias del entorno económico, social, tecnológico y laboral. Se han incrementado los mensajes que demandan a la universidad la formación de personas competentes, las cuales deberían ser capaces de adaptarse a los entornos cambiantes que pudieran desarrollarse a lo largo de su vida, pudiendo resumir este elemento anterior en la capacidad de aprender a aprender. A raíz de estas demandas se ha producido un aumento progresivo en la literatura referida a la educación superior, aumentando la preocupación existente por el desarrollo del estudiante, es decir, por el desarrollo integral del alumno o alumna, más allá de la adquisición de conocimientos y destrezas instrumentales. De entre las numerosas competencias que el estudiante debe adquirir, se pone el acento en la importancia de competencias.
En las escuelas del Perú, se observan diversos conflictos entre estudiantes que se generan en las aulas de clases entre compañeros por desconocimiento de las competencias socioemocionales, no existe en la curricula nacional un área o curso de educación emocional que les brinde las herramientas para el desarrollo de su autoconocimiento y la empatía, en tiempos de la pandemia del COVID-19 se ha visualizado un mayor impacto emocional en el ámbito escolar observándose estrés, presión y ansiedad, en los lideres educativos, estudiantes y sus familias. Siendo la escuela un contexto de socialización es vital el desarrollo de dichas competencias para el logro del aprendizaje y para la buena convivencia, los estudios actuales proponen una reforma en la enseñanza dándole énfasis al mundo de las emociones, reconociendo que el aprendizaje trasciende de lo emocional a lo cognitivo, Según (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, [UNESCO], 2019).
En consecuencia, las competencias socioemocionales para el bienestar personal han adquirido una relevancia creciente debido a los cambios constantes en las formas de educar (Organización Mundial de la Salud [OMS], 2021). En la guía "Live Life", se promueve y fomenta el disfrute de la vida, libre de conflictos emocionales como la ansiedad y el estrés en el proceso de aprendizaje, con el objetivo de disminuir esta problemática desde las escuelas.
En este sentido, las competencias socioemocionales han tenido repercusiones, tal como lo señaló Jiménez (2018) los estudiantes expresan comportamientos disruptivos en su contexto familiar y social, siendo en la escuela donde se visualizan conductas asociadas a un déficit emocional que se manifiestan en respuestas o acciones antisociales y agresivas, las cuales pueden transformarse en agresiones verbales, físicas y en la adopción de conductas de autolesión. La investigación es conveniente, ya que el estudio se justificó en analizar el desarrollo de las competencias socioemocionales en los estudiantes del Perú, considerándose a estas competencias como la esencia única e inigualable de cada persona. Al convertirse en una estrategia y método para generar aprendizajes, al desarrollar dichas competencias se activa su propio proceso formativo, lo que permite lograr estabilidad y una estrecha relación entre lo cognitivo y emocional que influirá positivamente en el aprendizaje. Las conceptualizaciones sobre el desarrollo de competencias emocionales determinan que no hay aprendizaje sin emoción, reflejándose en un aprendizaje duradero mediado con placer del disfrute para dar lugar a estudiantes líderes dispuestos a la resolución del conflicto mediante el uso de habilidades sociales.
En la misma línea, López et al. (2020) llevaron a cabo una investigación que exploró las formas y la evolución del proceso educativo centrado exclusivamente en el aprendizaje. Destacaron que los cambios actuales demandan una educación en competencias socioemocionales. Al considerar la integración de estas dos herramientas, se puede competir de manera efectiva con la sociedad en constante cambio, adoptando formas y estilos que se ajusten a los estándares de aprendizaje. Además, promueve la promoción de una convivencia saludable y un ambiente positivo en el aula. En resumen, para fomentar una participación asertiva ante la diversidad, fortaleciendo su formación cívica y ciudadana, lo que conduce a establecer una convivencia escolar reflexiva.
Por otro lado, Correa et al. (2022) desarrollaron una investigación para explorar la importancia del desarrollo de competencias emocionales en estudiantes de secundaria en Iberoamérica para mejorar las actividades académicas en el aula. Este estudio se realizó utilizando una metodología cualitativa de diseño de investigación documental, con participantes que eran estudiantes de entre 12 y 18 años, a través de una revisión de la literatura. Los resultados mostraron que los estudiantes que comparten sus aprendizajes y conviven en un ambiente tranquilo, cálido y de confianza evitan comportamientos disruptivos, reduciendo el estrés, la ansiedad y la violencia. En conclusión, se destaca que las competencias emocionales fomentan la autonomía, el autoconocimiento y el desarrollo del aprendizaje adquisitivo, permitiendo a los estudiantes de secundaria autorregular sus emociones. Esto se logra gracias a que el entorno en el que se desenvuelven les proporciona experiencias de autoconocimiento y empatía.
Adicionalmente, Delgado (2022) llevó a cabo un estudio en México sobre las emociones sociales, abordando la complejidad en su reconocimiento y autorregulación para responder al análisis de los niveles de complejidad emocional en el ámbito social. Se consideraron enfoques de abajo hacia arriba (bottom-up) y de arriba hacia abajo (top-down) que influyen en las competencias socioemocionales para mejorar la comprensión de estas y su metodología en la aplicación de instrumentos de medición utilizados en la evaluación. Por tanto, es crucial que las escuelas se conviertan en espacios de formación de carácter y valores para cultivar una personalidad resiliente y comprometida en su desarrollo.
Por su parte, Caurrin et al. (2018) investigaron la importancia de los programas educativos basados en la empatía, educación emocional y resolución de conflictos para reducir los informes de agresiones y conductas inadaptadas en estudiantes de secundaria. Estos programas ayudaron a desarrollar la autorregulación de los estudiantes frente a diversas situaciones. Los resultados mostraron una reducción significativa tanto en los informes de agresiones como en la forma en que los estudiantes manejan y enfrentan conflictos, lo que se traduce en una mejora en la convivencia.
Desde la perspectiva de Guzmán et al. (2020), se propuso una investigación con el objetivo de comprender los beneficios que brinda la prevención de trastornos depresivos y conductas disruptivas en los estudiantes a través de la currícula educativa. Utilizando herramientas como el Test (TMMS-24), concluyeron que es fundamental difundir y desarrollar diversas actividades en los programas de inteligencia emocional para fortalecer la regulación emocional entre los estudiantes.
Desde la mirada de Gutiérrez (2021), se llevó a cabo un estudio en Perú que resalta la importancia de las competencias socioemocionales en el desarrollo humano. Se menciona que más allá del énfasis en el trabajo competitivo y las habilidades cognitivas, es esencial que las personas posean habilidades socioemocionales. Aquellas que han sido resilientes y exitosas en la vida han utilizado estas competencias en momentos conflictivos y de desmotivación, lo que les ha permitido desarrollar un mayor autoconocimiento a nivel personal, social y afectivo.
Del mismo modo, Pérez et al. (2019) realizaron un estudio en España con el objetivo de implementar e impulsar la innovación pedagógica centrada en la educación emocional. Se busca preparar a los estudiantes desde una edad temprana hasta finalizar su educación básica mediante una currícula sostenible en programas de educación emocional. Se enfatiza en que el aprendizaje sin emoción no se logra, por lo que es crucial integrar la educación emocional en los procesos educativos para responder a los avances en neurociencia y psicopedagogía.
Igualmente, Sánchez (2019) en su estudio realizado en España, buscó verificar la efectividad de diversos programas de competencias emocionales y su impacto en el bienestar emocional de los participantes o educandos. Se concluyó que los estudiantes que integran competencias emocionales en su desarrollo académico están mejor preparados para enfrentar desafíos y retos en la ciudadanía, lo que conduce a la construcción de una sociedad justa y empática.
Por otro lado, Garaigordobil (2018) realizó una revisión de la literatura que abordaba los fundamentos teóricos sobre las competencias socioemocionales en investigaciones realizadas entre 2003 y 2008. Se encontró que los programas de intervención en competencias socioemocionales tuvieron efectos favorables en su mayoría, con repercusiones positivas en los participantes que experimentaron un bienestar emocional.
Las competencias socioemocionales han sido conceptualizadas desde tiempos antiguos, con bases en áreas como la filosofía y la psicología. En 1996, Daniel Goleman introdujo el concepto de inteligencia emocional, definiéndola como la capacidad de interactuar con el mundo teniendo en cuenta las emociones. Esta inteligencia abarca habilidades como el control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, la perseverancia, la empatía y la agilidad mental, que se traducen en rasgos de carácter como la autodisciplina, la compasión y el altruismo. Estas habilidades son fundamentales para lograr una adaptación social efectiva y creativa.
Por su parte, Maldonado et al. (2018) destacaron el autoconocimiento como una dimensión que se deriva de las competencias emocionales personales. Se basa en la capacidad humana de reconocer las emociones presentes en su entorno y comprender sus efectos en respuesta a sus sentimientos para regular su comportamiento en pro de una convivencia saludable.
Otra conceptualización en este artículo de investigación es la empatía que Goleman (1976) refiere como la capacidad de comprensión y de activación en detectar los sentimientos, emociones que experimenta el sujeto, se expresa de forma fisiológica, conductual y cognitiva. La empatía tiene el respaldo de la neurociencia, quien la define como redes cerebrales separadas que actúan entre sí, donde la empatía cognitiva se respalda por el neocórtex y la empatía afectiva se apoya en el sistema límbico como lo señala Bisquerra (2000) quien nos refiere que la educación emocional es un proceso educativo, continuo y permanente, que se desarrolla conjuntamente al desarrollo cognitivo, estos dos campos fortalecen la personalidad del ser.
De igual forma, Landazábal (2018) sostiene la idea de la urgencia de implementar programas de psicoeducación para transformar la educación y educar a los estudiantes desde una perspectiva emocional y cognitiva, desarrollando competencias en el ámbito personal y social. Este enfoque en la inteligencia emocional fue promovido por Salovey y Mayer (1990), quienes la definieron como la capacidad de supervisar los propios sentimientos y emociones, así como los de los demás.
Finalmente, las competencias emocionales se fundamentan en el constructivismo, como lo conceptualizó Vivas (2016), quien resalta la importancia del entorno externo y las relaciones que en él se establecen, como la integración social. En las escuelas, se promueve el andamiaje para apoyar el aprendizaje, argumentando que el conocimiento no es simplemente una reproducción de una realidad preexistente.
En última instancia, esta perspectiva nos ayuda a reconocer nuestra naturaleza emocional y la importancia de regular nuestras respuestas ante diversas situaciones. El propósito radica en examinar la evolución de las competencias socioemocionales en los estudiantes peruanos. De ahí surge la interrogante: ¿De qué manera se fomenta el desarrollo de las competencias socioemocionales en los estudiantes de Perú?
METODOLOGÍA
La metodología que se desarrolló fue cualitativa, desde la mirada de Hernández et al., (2014). Que se complementa con el estudio del sujeto desde una perspectiva socio-cultural, se realizó el estudio fenomenológico descriptivo en el que se recolectó las experiencias de los participantes con respecto a las competencias socioemocionales en su aprendizaje y convivencia.
La presente investigación se direccionó al tipo básico que corresponde a una investigación que aporta información teórica que amplifica los conocimientos ya existentes de algún fenómeno como lo fundamentaron Arias et al. (2021), desde el paradigma interpretativo, busca como objetivo comprender las experiencias en particular de cada sujeto en su relación con las competencias socioemocionales de los educandos a través del dialogo, relatos, anécdotas que permita comprender al sujeto en relación con las emociones.
Según Rodríguez y Pérez (2017), el método utilizado orienta el razonamiento hacia la comprensión de lo que se busca descubrir, progresando desde casos específicos hacia un entendimiento más amplio o complejo. Se llevaron a cabo entrevistas semiestructuradas que, mediante el software de análisis de datos cualitativos ATLAS.ti 9.1, posibilitaron la codificación de la información recopilada. Este proceso permitió revelar los resultados respaldados por las percepciones de los participantes, fundamentando así nuestro análisis investigativo.
RESULTADOS
Según los objetivos planteados en la investigación. Se plantea el análisis de los resultados obtenidos de la triangulación de los datos de 6 estudiantes del Perú. Se llevaron a cabo entrevistas que consistieron en 10 preguntas específicas. Para el procesamiento de las entrevistas transcritas en formato Word y su posterior codificación con el fin de abordar los objetivos planteados en este estudio, se utilizó el software cualitativo Atlas Ti 9.1. Este programa facilita el análisis de datos cualitativos y permite una codificación efectiva de la información recopilada, lo que contribuirá a responder a los objetivos de la investigación de manera precisa y detallada.
El objetivo general de este estudio consiste en analizar el desarrollo de las competencias socioemocionales en estudiantes peruanos. Para abordar este objetivo, se examinaron las respuestas de todos los participantes. Dentro del ámbito de las competencias socioemocionales, se identificaron subcategorías clave como el autoconocimiento y la empatía. En la Figura 1 se presentan las respuestas más relevantes que ofrecen información detallada sobre las competencias socioemocionales de los estudiantes, arrojando luz sobre su desarrollo en el contexto educativo peruano.
En el proceso de análisis de las competencias socioemocionales, se examinaron las respuestas a las tres primeras preguntas. En la primera pregunta, se exploró la importancia de estas competencias para el logro del aprendizaje y la convivencia armoniosa entre los compañeros. En la segunda pregunta, se abordó la falta de competencias socioemocionales, mientras que la tercera se centró en situaciones conflictivas y las reacciones de los estudiantes ante ellas.
En relación con las respuestas del entrevistado 6, se destaca que mencionó la falta de empatía y la tendencia a la impulsividad en los estudiantes, quienes encuentran dificultades para mantener la calma y llegar a acuerdos en situaciones conflictivas.
Dentro de la categoría de competencias socioemocionales, en la Figura 1, se observa que la subcategoría de autonomía está vinculada con la subcategoría de empatía. La autonomía refleja el autocontrol de los estudiantes y sus características individuales, mientras que la empatía se refiere a su capacidad para entender a los demás y ponerse en su lugar. Ambas competencias son fundamentales para el desarrollo socioemocional de los estudiantes y para fomentar una convivencia saludable en el entorno escolar.
A continuación, se presentará un análisis detallado sobre el autoconocimiento en los estudiantes del Perú, en relación con el primer objetivo específico planteado. Para abordar este objetivo, se exploraron tres interrogantes clave que permiten comprender mejor cómo los estudiantes perciben su autoconocimiento y cómo lo aplican en situaciones cotidianas.
Fortalezas generadas por el autoconocimiento:
Entre las respuestas relevantes, destaca la percepción del entrevistado 3: "Soy muy responsable, le pongo empeño a mis trabajos a pesar de que a veces me estrese." Esta respuesta resalta la conexión entre el autoconocimiento y la responsabilidad en el desempeño académico.
Debilidades a superar y factores externos:
La mayoría de los entrevistados reconocen que a veces son descuidados y olvidan tareas, atribuyendo estas debilidades a factores externos. Por ejemplo, el entrevistado 4 mencionó: "Ahí sí creo que estoy un poco floja y desmotivada por problemas que ocurren en mi casa." Esto subraya la influencia de factores externos en el autoconocimiento y el rendimiento académico.
Recursos utilizados para resolver conflictos:
En cuanto a la gestión de conflictos, la mayoría de los estudiantes prefieren mantener la calma y comunicarse de manera tranquila. Sin embargo, el entrevistado 6 prefiere no intervenir directamente y busca la ayuda de un adulto, como expresó: "Yo prefiero no intervenir, y en muchos casos suelo avisar a un adulto sobre lo que sucede para que los oriente en salir del conflicto."
Estos hallazgos reflejan la diversidad de percepciones y estrategias empleadas por los estudiantes en relación con su autoconocimiento y su capacidad de afrontar conflictos. A continuación, se presentará una red de citas que respalda este análisis y que proporciona una visión más amplia sobre el desarrollo del autoconocimiento en los estudiantes peruanos.
En el marco del segundo objetivo específico, se profundizó en el análisis de la empatía entre los estudiantes, abordando cuatro aspectos clave: en primer lugar, se examinaron las situaciones de empatía dentro del entorno escolar; seguidamente, se exploró la percepción de los estudiantes ante acciones empáticas con sus pares; posteriormente, se indagó en casos donde la empatía no estuvo presente; y finalmente, se evaluó si la práctica de la empatía contribuye a mejorar el aprendizaje y la convivencia en la escuela.
En particular, la entrevista 6 ilustra de manera elocuente un acto de empatía, donde al presenciar a una compañera afligida por la enfermedad de su madre, el entrevistado brindó consuelo y esperanza al hablarle sobre la fe, como se evidencia en sus palabras: “le hablé de la palabra de Dios y de la esperanza frente a los problemas, ahora ella siempre me saluda y la veo más tranquila”.
En cuanto a la reacción de los estudiantes ante la empatía, se constató que todos se sintieron gratificados al poder ayudar y mostrar empatía hacia sus compañeros en momentos de necesidad. No obstante, se observó la ausencia de empatía en ciertos contextos, como durante las exposiciones de algunos compañeros, donde las burlas generaron un ambiente de temor y nerviosismo, según lo expresado por el segundo entrevistado: “Sabiendo se ríen, se burlan, y el compañero no sale y si lo hace se le nota nervioso”.
En última instancia, todos los estudiantes entrevistados concordaron en que la práctica de la empatía no solo promueve una convivencia saludable en la escuela, sino que también potencia el aprendizaje al fomentar la colaboración y el apoyo mutuo. A continuación, se presentará la red de citas que respalda estos hallazgos y enriquece la comprensión sobre el desarrollo de la empatía entre los estudiantes de secundaria en Perú.
DISCUSÍON
En el estudio realizado por Paredes (2022) propuso realizar en las clases virtuales estrategias terapéuticas para el desarrollo de competencias socioemocionales a través de la empatía, y actitud positiva resultando que la conexión y sintonía entre el estudiante y el docente mejora el desempeño entre los participantes en consecuencia se logra el estándar en el logro del aprendizaje.
Por consiguiente, López et al. (2020) aluden que el desarrollo de las competencias emocionales favorece a la gestión de una sana convivencia y un buen clima en el aula, enfatiza que la pedagogía contemporánea valora la importancia de las emociones en el proceso de enseñanza.
Como lo sustenta Bisquerra (2020) en la teoría de educación emocional, al referirse que el proceso de aprendizaje es articulado entre las emociones que despierta el interés y los procesos cognitivos que guardan la información, debe educarse inicialmente en emociones, y así desarrollar las competencias emocionales tanto en el área personal y en el área social.
En los estudios analizados sobre la categoría del autoconocimiento se afianza en los resultados obtenidos por Correa et al. (2022), quienes determinaron que el autoconocimiento se fortalece cuando los estudiantes perciben y expresan emociones saludables en un ambiente donde se autorregulan, dándole relevancia al desarrollo de competencias emocionales en los estudiantes de secundaria en Iberoamérica.
En conclusión, el desarrollo de las competencias emocionales evita conductas disruptivas, así mismo que los estudiantes eviten espacios de estrés, ansiedad y comportamientos violentos. Esta investigación nos permite conocer cómo se desarrolla el autoconocimiento en las aulas de clases para favorecer el aprendizaje y la sana convivencia que también los participantes de esta investigación lo han manifestado. En la misma línea Delgado (2022) considera que la autorregulación y reconocimiento se desarrolla cuando se integra lo emocional con lo cognitivo que le permite al estudiante la formación de su carácter y de valores para desarrollar una personalidad resiliente y comprometida.
Ello se fundamenta en la base teórica de Goleman (1997) que lo fundamenta al autoconocimiento como una dimensión que se desprende de las competencias emocionales personales, que solo le pertenece al sujeto, que son propias de si, se fundamenta en la capacidad que tiene el ser humano de reconocer las emociones que está experimentando, es consciente y a su vez conoce su reacción frente a ellas y las autorregula evitando conflictos, sirve de alarma o semáforo para frenar nuestra conducta en favor de la sana convivencia. Así mismo tiene la capacidad de reconocer las emociones que experimenta su grupo social por sus rasgos conductuales o comportamentales que le permite actuar adecuadamente.
Con respecto a la empatía los estudios realizados por Caurrin et al. (2018) Buscaron comprender la importancia de programas educativos basado en la empatía, educación emocional y resolución de conflictos para reducir los reportes de agresiones y de conductas inadaptadas de los estudiantes de secundaria que iban en crecimiento, así mismo dejar de sancionar con expulsiones o retiros de los estudiantes sino por el contrario cambiar las sanciones escolares por una sanción reparadora.
Los resultados hallados corresponden a la reducción significativa tanto de los informes como forma de manejar y enfrentar conflictos de una, manera eficiente en la forma como regulan sus emociones traduciéndose en la mejora de la convivencia a través de la mediación logrando un clima de respeto en el aula y una sana convivencia. Se fundamenta en la teoría de inteligencia emocional de Goleman quien sostiene que la empatía es un mecanismo que se activa o despierta entre adolescentes para comprender lo que sucede con la otra persona a través de las conductas calmadas, donde las reacciones cognitivas y comportamentales presentan autorregulación.
Así mismo desde la mirada de Rizzolatti (1998) concibe a la empatía como el lenguaje de la mente, que puede comprender las emociones, sensaciones y sentimientos mediante la risa, la tristeza y otras emociones a través del lenguaje de sus expresiones, a su vez les permite convivir en un ambiente de aceptación y valoración del semejante, se expresa de forma fisiológica, conductual y cognitiva. De la misma forma Maldonado et al. (2018) reconoce los aportes de la neurociencia, quien la define como redes cerebrales separadas que actúan entre sí, donde la empatía cognitiva se respalda por el neocórtex y la empatía afectiva se apoya en el sistema límbico.
Finalmente, la inclusión de las competencias socioemocionales debe ser un pilar fundamental de la orientación universitaria que influya en los procesos educativos y de aprendizaje, tanto en la planificación como en el desarrollo y puesta en práctica de las competencias.
CONCLUSIONES
Se concluye que las competencias socioemocionales como la empatía y el autoconocimiento se encuentran en un buen nivel por parte de los estudiantes entrevistados, la mayoría demostró tener conocimiento de sus propios sentimientos y de los demás, sobre todo en las interrogantes resaltan respuesta de los participantes que coinciden que le gustaría ser tratados con respeto a su emociones y sentimientos. Esto indica que se debe implementar en las escuelas del Perú un área o programas de psicoeducación que brinden estrategias socioemocionales para brindar recursos a los estudiantes para convertir a las escuelas del Perú en espacios acogedores que brinden seguridad y una sana convivencia entre compañeros.
Cada competencia es esencial y relevante en la vida cotidiana y en el desarrollo integral del estudiante en diversas dimensiones, además de la académica, tales como: socioemocional, personal, profesional, conyugal, social y familiar, entre otras. Por eso, en efecto, las competencias emocionales y sociales tienen una gran relevancia durante el desarrollo integral del ser humano. Entre ellas, establecer metas y trabajar eficazmente; mantener la autoconciencia y manejar efectivamente la impresión de emociones; escuchar atentamente; desarrollar argumentos convincentes; manejar la interacción con otros individuos y grupos; y enfrentar situaciones emocionales aversivas con resistencia. De ahí la importancia de estudiar las competencias socioemocionales durante la educación secundaria.

















