Introducción
Los estilos de aprendizaje (en adelante EA) se refieren a las formas preferidas en que las personas adquieren y procesan información, las cuales pueden variar de un individuo a otro. Su estudio en el ámbito educativo es fundamental, ya que identificar el estilo de aprendizaje predominante en cada estudiante permite seleccionar las técnicas de enseñanza más adecuadas para favorecer un aprendizaje efectivo y, en consecuencia, un desempeño académico óptimo (Costa et al., 2020). Según Alanya et al. (2021), algunos estudiantes pueden comprender ciertos contenidos con mayor rapidez, mientras que otros enfrentan dificultades que, si persisten, pueden afectar su progreso en los distintos niveles de la educación formal, llegando incluso a reprobar cursos o abandonar el sistema educativo. Por ello, es fundamental que los docentes identifiquen los EA de sus estudiantes para adaptar sus estrategias pedagógicas, promoviendo así un aprendizaje más significativo y exitoso. Esto resulta especialmente relevante en la actualidad, dado que se han evidenciado niveles de aprendizaje considerablemente bajos.
Según la Organización de Naciones Unidas (ONU, 2022), a nivel mundial, muchos niños y niñas de diferentes países presentan bajos niveles de aprendizaje, llegando a los diez años sin saber leer correctamente y con deficiencias en áreas básicas del conocimiento, lo que pone en riesgo su futuro y limita sus oportunidades para alcanzar una mejor calidad de vida. En Ecuador, por ejemplo, esta situación es similar; el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEVAL, 2024) reporta que los estudiantes de educación básica media no alcanzan el estándar mínimo de aprendizaje exigido, obteniendo puntuaciones inferiores a 700 puntos, lo que evidencia limitaciones en sus conocimientos, habilidades y capacidades para desenvolverse adecuadamente en su nivel educativo. Esta realidad refleja una crisis educativa que requiere atención urgente para garantizar el desarrollo integral y las oportunidades futuras de los estudiantes.
Esta situación de bajo rendimiento académico es evidente en un centro educativo del cantón Durán, Ecuador, donde los estudiantes de séptimo año de educación general básica enfrentan dificultades para asimilar los contenidos impartidos, debido a que predomina una metodología de enseñanza que no considera los diferentes EA de los alumnos. Estudios previos en otras instituciones educativas del país reflejan una problemática similar. Por ejemplo, Cevallos (2023) evidenció que los docentes aplican metodologías que no siempre abarcan la diversidad de EA de sus estudiantes, mientras que Calderón & Montero (2022) concluyeron que muchos docentes desconocen los estilos de aprendizaje con los que se identifican sus alumnos, lo que dificulta la planificación de clases inclusivas que atiendan la diversidad y heterogeneidad del aula. Según Loor & Alarcón (2021), los estudiantes tienden a descubrir cómo aprenden mejor a medida que avanzan en la educación formal, por lo que la intervención oportuna del docente es fundamental para acelerar este proceso, fomentando el interés por aprender y haciendo que asignaturas o contenidos previamente poco atractivos se perciban como interesantes y motivadores.
En este sentido, reconocer los EA predominantes en los estudiantes de séptimo grado de un centro educativo del cantón Durán es fundamental, ya que proporciona información valiosa que orienta a los docentes en el diseño de metodologías de enseñanza adaptadas a estas preferencias. Esto permite que cada estudiante, próximo a ingresar a la educación secundaria, logre un aprendizaje que potencie su desempeño académico futuro. Almeida & Cunha (2020), junto con Darko et al. (2024), coinciden en que identificar los EA facilita a los docentes la implementación de técnicas y estrategias más efectivas que enriquecen el proceso de enseñanza-aprendizaje y mejoran el rendimiento estudiantil. Asimismo, Sholihah & Wijayanti (2023) relacionan el conocimiento de los EA con el éxito académico, al permitir que los estudiantes seleccionen recursos que aceleran su aprendizaje, traduciéndose en un mejor desarrollo académico. En este sentido, Cobeña et al. (2024) señalan que una metodología educativa ajustada a los EA hace que el proceso de enseñanza-aprendizaje sea más interactivo, participativo, colaborativo y entretenido, lo que contribuye a un mayor rendimiento académico. Por tanto, el estudio de los estilos de aprendizaje en las instituciones educativas es una práctica necesaria y útil, ya que permite a estudiantes y docentes enfocar sus esfuerzos hacia la consecución de un aprendizaje más efectivo y significativo.
A lo largo de los años, se han propuesto diversas teorías para explicar los estilos de aprendizaje, entre ellas la formulada por Fleming (2001), quien define estos estilos como modalidades sensoriales preferidas por las personas para recibir y procesar información. A partir de esta idea surge el modelo VARK, que clasifica los EA en cuatro categorías: visual (V), auditivo (A), lectoescritura (R) y kinestésico (K), cuyas iniciales conforman su nombre:
V: el estilo visual se refiere a quienes aprenden mejor mediante la observación, utilizando información gráfica y simbólica como diagramas, colores, gráficos y esquemas espaciales.
A: el auditivo corresponde a quienes prefieren aprender escuchando, a través de debates, conversaciones, discusiones, recursos auditivos y seminarios.
R: el estilo lectoescritura está vinculado a quienes aprenden mediante textos escritos, como libros, notas, ensayos y retroalimentaciones escritas.
K: finalmente, el kinestésico se asocia con quienes aprenden interactuando físicamente, mediante actividades como juegos de roles, demostraciones, ejemplos prácticos y movimiento.
La principal ventaja del modelo VARK es su categorización clara y concreta, que brinda confianza a los educadores y es ampliamente utilizado en investigaciones relacionadas con los estilos de aprendizaje (Idris & Jamil, 2024). Por ello, este estudio tiene como propósito identificar los estilos de aprendizaje predominantes en estudiantes de séptimo año de educación general básica del cantón Durán, Ecuador, considerando además las posibles diferencias según género, utilizando como referencia el modelo VARK.
Metodología
Para cumplir con el objetivo de identificar los estilos de aprendizaje (EA) predominantes en estudiantes de séptimo año de educación general básica según su género, se empleó un diseño no experimental, con enfoque cuantitativo, de tipo correlacional, corte transversal y naturaleza descriptiva. Este enfoque no implica manipulación deliberada de variables, sino la recolección de datos que permiten describir la realidad de los estudiantes en relación con sus EA, en el contexto específico de un centro educativo del cantón Durán, Ecuador.
En cuanto a la muestra, la misma fue censal, conformada por la totalidad de los estudiantes matriculados en séptimo año de EGB durante el periodo lectivo 2024-2025 en la institución educativa seleccionada, sumando un total de 38 participantes. Estos se distribuyen equitativamente por género, con 19 hombres y 19 mujeres, lo que permitió comparar los resultados para determinar si existen diferencias significativas en los EA predominantes según el género.
Para identificar los EA predominantes se utilizó el cuestionario VARK versión 8.0, desarrollado por Fleming & Bonwell (2019). Este instrumento consta de 16 ítems que reflejan un contexto actualizado, incluyendo el uso de tecnologías digitales. Cada ítem presenta cuatro opciones de respuesta breves y polinómicas, cada una asociada a un EA específico: (1) visual, (2) auditivo, (3) lectoescritura y (4) kinestésico. A partir de las respuestas de los estudiantes, se determinan los EA predominantes en cada grupo y se realizan comparaciones para analizar posibles diferencias según el género.
Resultados
A continuación, se presentan los resultados obtenidos tras la aplicación del cuestionario VARK a los 38 estudiantes, identificando los estilos de aprendizaje predominantes: visual, auditivo, lectoescritura y kinestésico. En el análisis de los datos, reflejados en la tabla 1, se consideran las respuestas a los 16 ítems del instrumento, que en total suman 618 respuestas, de las cuales 309 corresponden a mujeres y 309 a hombres.
Tabla 1 EA predominantes según el género de los estudiantes de 7mo grado
| Muestra | Visual (1) | Auditivo (2) | Lectoescritura (3) | Kinestésico (4) | Total |
|---|---|---|---|---|---|
| Hombres | 83 | 65 | 75 | 81 | 304 |
| 27,3% | 21,4% | 24,7% | 26,6% | 100,0% | |
| Mujeres | 60 | 63 | 38 | 143 | 304 |
| 19,7% | 20,7% | 12,5% | 47,0% | 100,0% | |
| Total | 143 | 128 | 113 | 224 | 608 |
| 23,5% | 21,1% | 18,6% | 36,8% | 100,0% |
Fuente: Elaboración propia
A continuación, en la Figura 1 se muestran los EA predominantes distribuidos según el género de los estudiantes encuestados:
Los datos obtenidos revelan que el estilo de aprendizaje predominante entre los estudiantes participantes es el kinestésico, con un 36,8% de las respuestas. Esto indica que la mayoría aprende mejor a través de la interacción con su entorno, el tacto sensorial y el movimiento. Por ello, es fundamental que el docente adopte una metodología que permita a los estudiantes mantenerse activos e involucrados en el proceso de enseñanza-aprendizaje, utilizando actividades como juegos, ejemplos de la vida real, demostraciones, manualidades y ejercicio físico.
El segundo EA más frecuente es el visual, con un 23,5%, correspondiente a aquellos estudiantes que aprenden mejor mediante la observación y el uso de información gráfica o simbólica. En este caso, el docente debe implementar estrategias que aprovechen recursos visuales como colores, diagramas, cuadros, videos y arreglos espaciales, con el fin de captar el interés hacia los contenidos a enseñar.
En tercer lugar, se encuentra el EA auditivo, con un 21,1%, que agrupa a quienes aprenden mejor escuchando. Para estos estudiantes, es recomendable que el docente utilice metodologías basadas en discusiones, conversaciones, seminarios y recursos auditivos que faciliten la asimilación de los contenidos.
Finalmente, el EA de lectoescritura representa el 18,6%. En este grupo, el docente debe fomentar el aprendizaje a través de habilidades básicas como la lectura y la escritura, utilizando notas, libros, ensayos, lecturas y retroalimentación escrita.
Respecto al género, se observan diferencias en las preferencias de EA. En los hombres, el estilo predominante es el visual, con un 27,3%, seguido por el kinestésico (26,6%), lectoescritura (24,7%) y auditivo (21,4%). En contraste, las mujeres muestran una mayor inclinación hacia el EA kinestésico, con un 47,0%, seguido del auditivo (20,7%), visual (19,7%) y lectoescritura (12,5%). Esto sugiere que las mujeres tienden a aprender mejor mediante la práctica y la interacción, demostrando una mayor sociabilidad en comparación con los hombres, quienes prefieren un estilo visual, manteniendo el kinestésico en segundo lugar.
Como parte del análisis inferencial, se aplicó la prueba t para muestras independientes con el fin de determinar si existen diferencias significativas en las preferencias de EA entre hombres y mujeres. Los resultados de esta prueba se presentan en la Tabla 2.
Tabla 2 Análisis de diferencias para EA de los estudiantes según su género
| Prueba t para la igualdad de medias | |||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| t | gl | Sig. (bilateral) | Diferencia de medias | Error típ. de la diferencia | 95% Intervalo de confianza para la diferencia | ||
| Inferior | |||||||
| Visual | Hombres | ,890 | 36 | ,379 | 1,21053 | 1,36041 | -1,54852 |
| Mujeres | ,890 | 33,419 | ,380 | 1,21053 | 1,36041 | -1,55594 | |
| Auditivo | Hombres | ,085 | 36 | ,932 | ,10526 | 1,23157 | -2,39248 |
| Mujeres | ,085 | 34,747 | ,932 | ,10526 | 1,23157 | -2,39562 | |
| Lectoescritura | Hombres | 1,307 | 36 | ,199 | 1,94737 | 1,48968 | -1,07384 |
| Mujeres | 1,307 | 26,484 | ,202 | 1,94737 | 1,48968 | -1,11199 | |
| Kinestésico | Hombres | -1,761 | 36 | ,087 | -3,26316 | 1,85310 | -7,02142 |
| Mujeres | -1,761 | 35,502 | ,087 | -3,26316 | 1,85310 | -7,02325 | |
Fuente: Elaboración propia
Discusión
El análisis mediante la prueba t para muestras independientes revela que no existen diferencias estadísticamente significativas en los estilos de aprendizaje de los estudiantes de séptimo grado según su género (P valor o sig. > ,05). Esto indica que ser hombre o mujer no determina la preferencia por un estilo específico, lo que refuerza la necesidad de que los docentes realicen un diagnóstico previo para adaptar metodologías de enseñanza a las características de sus estudiantes. Esta conclusión se alinea con lo señalado por Bueno & Font (2021), quienes enfatizan la importancia de identificar los EA para optimizar el proceso educativo.
No obstante, no se puede pasar por alto que en la unidad educativa estudiada el 36,8% de los estudiantes prefieren un estilo de aprendizaje kinestésico, seguido por un 23,5% que se inclina por el estilo visual. En contraste, el estudio de Martínez et al. (2023), realizado con 30 estudiantes de educación primaria en Ambato, Ecuador, encontró que el estilo visual predominaba con un 50%, mientras que el kinestésico representaba un 33%. Por otro lado, en la investigación de Coronel & Cevallos (2024) en una escuela primaria del cantón San Miguel, Ecuador, el 36% de los estudiantes mostraron preferencia por el aprendizaje auditivo, seguidos por un 29% con estilo visual y un 25% kinestésico.
De manera similar, el estudio de Coque et al. (2024), realizado en diversas escuelas ecuatorianas, reveló que la mayoría de los estudiantes preferían el estilo visual (40%), seguido del auditivo (25%), kinestésico (20%) y lectoescritura (15%). Estos hallazgos indican que, en educación primaria, la preferencia por un determinado estilo de aprendizaje varía según el contexto geográfico e incluso entre diferentes instituciones educativas, aunque, como se mencionó anteriormente, el género no parece tener una influencia significativa en esta preferencia.
Por lo anterior, Coque et al. (2024) recomiendan que los docentes adopten metodologías educativas más flexibles y adaptativas, capaces de responder a las necesidades individuales de aprendizaje de los estudiantes, con el fin de crear un entorno educativo inclusivo y efectivo que potencie significativamente su rendimiento académico. En una línea similar, Espinar & Vigueras (2020) destacan la importancia de implementar metodologías innovadoras que consideren los diferentes EA, promoviendo así una educación más inclusiva. Por su parte, Bueno & Font (2021) señalan que, dado que los estilos de aprendizaje varían entre distintos grupos, los educadores deben evitar centrarse en un solo estilo y, en cambio, adoptar enfoques flexibles y adaptativos que respondan a la diversidad del alumnado.
Conclusiones
El estudio tuvo como propósito identificar los estilos de aprendizaje predominantes en estudiantes de séptimo año de educación general básica del cantón Durán, Ecuador, según su género, utilizando el modelo VARK, que evalúa cuatro categorías: visual, auditivo, lectoescritura y kinestésico. Para ello, se tomó como muestra a los 38 estudiantes que cursan este nivel en la institución de referencia, de los cuales 19 son hombres y 19 mujeres.
Tras aplicar el cuestionario VARK versión 8.0, se evidenció que el 36,8% de los estudiantes prefieren el estilo kinestésico, seguido por el visual con un 23,5%, el auditivo con un 21,1% y la lectoescritura con un 18,6%. Esto indica que la mayoría aprende mejor mediante la acción y la observación. Por otro lado, el análisis inferencial mediante la prueba t para muestras independientes, al comparar los EA entre hombres y mujeres, arrojó un valor P > 0,05, lo que permite concluir que el género no es un factor determinante en la preferencia por un estilo de aprendizaje específico.
Además, se demostró que los estilos de aprendizaje preferenciales varían según el contexto, ya que los resultados obtenidos en esta unidad educativa de Durán difieren de los hallazgos de otros estudios, incluso a nivel nacional. Por ello, es esencial que los docentes realicen un diagnóstico de los EA predominantes en sus aulas para adaptar sus metodologías de enseñanza, las cuales deben ser flexibles y responder a las necesidades de aprendizaje de sus estudiantes, creando así un entorno inclusivo y efectivo para el proceso educativo.
Para lograrlo, se recomienda:
Formar a los docentes para que identifiquen los diferentes estilos de aprendizaje en el aula y adapten sus metodologías en función de las necesidades individuales, aplicando técnicas y estrategias adecuadas que promuevan un ambiente educativo inclusivo y de calidad.
Incorporar recursos pedagógicos digitales y estrategias de enseñanza que respondan a los distintos EA, haciendo el proceso educativo más entretenido, interactivo, participativo y colaborativo, lo que favorecerá un mejor rendimiento académico.
Guiar a los estudiantes en la identificación de su estilo de aprendizaje predominante, ayudándolos a seleccionar técnicas y recursos que faciliten un aprendizaje significativo y aumenten su interés en asignaturas o contenidos que antes no les resultaban atractivos, contribuyendo así a su éxito académico.
Garantizar, desde el gobierno central y el Ministerio de Educación, que las instituciones educativas cuenten con aulas equipadas con los recursos necesarios para una educación de calidad, además de una infraestructura adecuada y un número de estudiantes por aula acorde a la capacidad docente. Es importante destacar que el número ideal de estudiantes por aula es de 15, con un máximo recomendado de 25, mientras que en la unidad educativa de Durán se registraron 38 estudiantes en el salón de séptimo año.
En definitiva, Estas acciones contribuirán a mejorar la calidad educativa y el desempeño académico de los estudiantes, adaptando la enseñanza a sus estilos y necesidades individuales.















