Introducción
Durante la etapa universitaria, los estudiantes enfrentan diversas limitaciones que dificultan el logro de aprendizajes profundos, especialmente en los niveles académicos más especializados. En muchos casos, los estudiantes tienden a memorizar grandes cantidades de información con el fin de alcanzar sus objetivos académicos, con la intención de conservar lo aprendido. Sin embargo, esta estrategia suele resultar en un olvido rápido del contenido y evidencia un desconocimiento generalizado sobre la importancia de desarrollar hábitos de estudio efectivos. En este sentido, y considerando el contexto universitario, es fundamental que los estudiantes aprendan y comprendan sus hábitos de estudio como parte integral de su formación profesional, ya que estos hábitos son esenciales para sostener un buen rendimiento académico a lo largo de su trayectoria universitaria (Instituto Africano de Gestión de Proyectos, 2018).
Desde un enfoque teórico, los hábitos de estudio encuentran respaldo en las ideas de Piaget & Inhelder (1973), quienes señalan que los estudiantes diseñan sus propias estrategias de aprendizaje. Según estos autores, el aprendizaje significativo ocurre cuando los procesos educativos están vinculados a los intereses personales de los estudiantes, lo que fortalece y refuerza los conocimientos adquiridos. En este contexto, las sesiones de estudio fuera del aula representan oportunidades valiosas para el aprendizaje autónomo. No obstante, es común que los universitarios estudien sin aplicar una estrategia clara o definida. Además, se ha observado que aproximadamente el 20 % del tiempo de estudio se pierde debido a distracciones, las cuales afectan negativamente el rendimiento en los exámenes (Walck-Shannon et al., 2021).
En línea con lo anterior, Salamea-Nieto & Cedillo-Chalaco (2021) destacaron diversos indicadores relevantes en los estudiantes analizados, tales como la claridad sobre la razón para estudiar, la relación entre los cursos tomados y sus intereses personales, la eficiencia del descanso, la metodología empleada y la organización del tiempo para estudiar. También resaltaron la importancia de la atención y la toma de notas durante las clases, así como la preparación previa mediante métodos de repaso y memorización antes de las evaluaciones. En consecuencia, los estudiantes universitarios actuales requieren una enseñanza dinámica e interactiva, en la que los docentes integren el currículo y planifiquen actividades que promuevan el aprendizaje activo, el desarrollo de competencias, habilidades y capacidades, así como la comunicación, la colaboración y el compromiso (Ramos-Vallecillo et al., 2024).
Por otro lado, es importante destacar que aproximadamente el 15 % de los estudiantes universitarios en Norteamérica no logran culminar sus estudios superiores. Esta cifra aumenta considerablemente en Latinoamérica, donde entre el 40 % y el 70 % de los universitarios abandonan sus estudios antes de graduarse. Países como Colombia presentan una tasa de deserción académica cercana al 36 %, atribuida en parte a factores relacionados con limitaciones en los hábitos de estudio (Organización Mundial de la Salud, 2020).
En Perú, entre los años 2012 y 2018, se reportó una tasa de deserción universitaria del 24.6 % en la región oriental, mientras que en la zona rural alcanzó el 18.2 %, y en Lima y Callao fue del 13.4 % (Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria, 2020). A nivel nacional, un 17.6 % de los estudiantes universitarios no lograron culminar sus estudios superiores. Frente a esta realidad, se planteó la siguiente pregunta de investigación: ¿Cuál es la relación entre los hábitos de estudio y el aprendizaje significativo en estudiantes universitarios de la especialidad de enfermería?
En este sentido, un estudio realizado por Nuwagaba et al. (2022) evidenció una correlación positiva entre los hábitos de estudio y los aprendizajes. Los estudiantes mostraron hábitos adecuados en aspectos como la capacidad para leer y rendir exámenes, así como hábitos aceptables relacionados con la gestión del tiempo, el aprovechamiento de su estado físico, la toma de notas, la motivación y la memorización. Además, tanto los gestores universitarios como los padres participaron activamente en la organización de programas que fomentan la adquisición de buenos hábitos de estudio entre los universitarios.
Por otro lado, De La Hoz Pinto (2021) señala que los hábitos de estudio se adquieren a través de acciones repetidas de manera constante. Estos hábitos son, en general, genéricos y no específicos, pero han influido profundamente en la vida de las personas a lo largo del tiempo. Aunque se suele asumir que en algún momento de la vida los hábitos de estudio se consolidan, es posible que estos patrones se limiten a conductas generales como la práctica y la repetición. Sin embargo, conductas más internas, como la concentración, la comprensión y la orientación hacia las tareas, varían según las etapas de la vida (Pandey & Pal, 2023).
Asimismo, los hábitos de estudio abarcan diversas conductas, desde el tiempo dedicado al estudio hasta las estrategias empleadas y el entorno en el que se desarrollan. En este sentido, Bjork & Bjork (2011) describen dos tipos de hábitos efectivos: el uso de estrategias de estudio y la promoción de que los estudiantes generen contenido propio o se autoevalúen durante el proceso. Esto implica distribuir el tiempo de estudio en diferentes momentos y evitar la acumulación de material justo antes de los exámenes.
Por su parte, Fernández-Pozar (2024) describe varias dimensiones que maximizan la eficacia y eficiencia de los hábitos de estudio como actividades que refuerzan el aprendizaje. Entre ellas, destaca las condiciones ambientales, señalando que para lograr un buen desempeño académico es fundamental estudiar en ambientes libres de distracciones, bien iluminados y ordenados, sin la presencia de celulares, televisores, radios u otros dispositivos que puedan interferir. Estas condiciones favorecen la concentración necesaria para realizar tareas académicas y prepararse para los exámenes.
De igual forma, la planificación del estudio es clave, ya que implica definir horarios específicos para las tareas de cada asignatura. Los estudiantes que saben organizarse y cumplir con su plan de estudios tienden a obtener mejores resultados académicos, siempre y cuando se planteen objetivos claros que contribuyan a sus propósitos.
Además, Fernández-Pozar resalta la importancia del uso adecuado de materiales de estudio, los cuales deben ser accesibles, fáciles de manejar y estar disponibles en un ambiente exclusivo para el desarrollo de actividades académicas. Finalmente, menciona la asimilación de contenidos, que se refiere a la capacidad de los estudiantes para comprender, recordar, analizar y construir sus aprendizajes a partir de la información recibida.
En línea con esto, Kostiainen et al. (2018) señalan que la adquisición de nuevos conocimientos se facilita cuando se parte de saberes previos, lo que contribuye a la organización cognitiva y a la construcción de significados mediante la interpretación de información y experiencias conectadas con conocimientos previos.
Para que el aprendizaje sea verdaderamente significativo, es fundamental que el estudiante desarrolle la capacidad de “aprender a aprender”, una competencia transversal que le proporciona herramientas conceptuales, metodológicas y actitudinales esenciales para su formación (Espinosa González et al., 2024).
Por otro lado, para alcanzar un aprendizaje significativo se requieren dos condiciones fundamentales. En primer lugar, es necesario que el estudiante tenga una disposición favorable hacia el aprendizaje; en caso de que no exista motivación, corresponde al docente fomentar el compromiso y la aceptación del alumno. En segundo lugar, el material presentado debe ser potencialmente significativo, es decir, debe ser lógico y capaz de establecer conexiones sustanciales -no arbitrarias- con la estructura cognitiva del estudiante (Contreras Ore, 2016).
En este mismo sentido, Ausubel (1969) conceptualiza el aprendizaje significativo como un proceso en el que el individuo construye su propio conocimiento, relacionando los conceptos nuevos con la información que ya posee. Para facilitar este proceso, se proporcionan guías que promueven aprendizajes autorregulados, donde los estudiantes desarrollan la capacidad de planificar, controlar y dirigir su propio aprendizaje a través de procesos metacognitivos, motivacionales y conductuales. Esto se apoya en el uso de estrategias, hábitos de estudio y técnicas que les permiten alcanzar sus objetivos y mejorar su rendimiento académico.
Respecto a los tipos de aprendizaje significativo, se destacan varias categorías. El aprendizaje representacional se basa en asignar significados específicos a símbolos concretos, como palabras o conceptos, y suele desarrollarse principalmente durante la infancia. Por otro lado, el aprendizaje de conceptos inicia en la niñez, cuando la persona amplía su vocabulario y comienza a estructurarlo en frases, utilizando combinaciones de símbolos que pueden ser reorganizados o recategorizados. Finalmente, el aprendizaje proposicional implica que las ideas expresadas mediante proposiciones forman conceptos; en este caso, el objetivo no es solo aprender el significado aislado de palabras o símbolos, sino comprender de manera integral todo lo que representan (Ausubel, 2002).
En cuanto a las dimensiones del aprendizaje significativo, la dimensión de aprendizaje por diferenciaciones progresivas se refiere a la construcción de conocimientos específicos a partir de aprendizajes previos que deben ser reforzados y utilizados de forma constante para generar nuevos conocimientos. La dimensión de aprendizaje por diferenciación integradora implica eliminar diferencias, integrar significados y resolver inconsistencias mediante procesos de superordenación y elaboración, propios de las estructuras cognitivas. Por último, la dimensión de aprendizaje por reconciliación combinatoria se caracteriza porque los aprendizajes no se generan a partir de vínculos de sometimiento ni superordenación, sino a través de interacciones de conocimiento que generan componentes en las estructuras cognitivas del estudiante, utilizando indicadores como la relación, comparación y generalización (Rodríguez, 2011).
Por todo lo anterior, el objetivo del presente estudio fue establecer la correlación entre los hábitos de estudio y el aprendizaje significativo en los estudiantes de la segunda especialidad en Enfermería en Cuidado Neonatal de una universidad de Lima.
Metodología
La presente investigación se desarrolló bajo un enfoque cuantitativo, lo que permitió medir y analizar numéricamente la relación existente entre los hábitos de estudio y el aprendizaje significativo en estudiantes universitarios. Para ello, se adoptó un diseño no experimental de tipo correlacional, ya que no se intervinieron las variables, sino que se buscó identificar y cuantificar la asociación entre ellas.
La población estuvo conformada por 100 estudiantes de la segunda especialidad en Enfermería en Cuidados Intensivos Neonatales de una universidad en Lima. Para la selección de la muestra, se aplicó un muestreo probabilístico, obteniéndose un total de 80 estudiantes que cumplían con los criterios de inclusión: estar matriculados en la especialidad, aceptar participar voluntariamente y firmar el consentimiento informado. Se excluyeron aquellos estudiantes que no asistieron a la aplicación del instrumento o que no estaban matriculados durante el periodo de estudio.
En cuanto a la medición de los hábitos de estudio, se utilizó el Inventario de Hábitos de Estudio desarrollado por Fernández-Pozar (2024), un instrumento validado y confiable para el contexto peruano. Este evalúa diversas dimensiones, tales como las condiciones ambientales, la planificación del estudio, el uso de materiales y la asimilación de contenidos. La confiabilidad de esta escala fue corroborada mediante el coeficiente KR20, que en este estudio alcanzó un valor de 0.817, lo que indica una buena consistencia interna.
Por su parte, el aprendizaje significativo se midió mediante un cuestionario adaptado de las propuestas de Gomez Foster (2013) y Condor Mejía (2022), también validado para contextos universitarios peruanos. Este instrumento mostró una alta confiabilidad, con un KR20 de 0.912, y evalúa la capacidad de los estudiantes para relacionar nuevos conocimientos con saberes previos, así como su disposición y motivación hacia el aprendizaje.
Los datos fueron recolectados a través de encuestas aplicadas de forma presencial, garantizando el respeto a la ética en la investigación, el anonimato y la voluntariedad de los participantes. Durante la aplicación, se instruyó a los estudiantes para que respondieran con sinceridad y se aclararon todas las dudas que surgieron.
Finalmente, para analizar la relación entre los hábitos de estudio y el aprendizaje significativo, se empleó el coeficiente de correlación de Spearman, debido a que los datos no cumplían completamente con las condiciones de normalidad necesarias para aplicar pruebas paramétricas. Este análisis permitió identificar tanto la fuerza como la dirección de la asociación entre las variables generales y sus dimensiones específicas.
Resultados
Mediante la contrastación de hipótesis y un análisis exhaustivo de diversas dimensiones, se han obtenido datos significativos que evidencian la importancia de los hábitos de estudio en la consecución de un aprendizaje verdaderamente significativo. Estos hallazgos no solo enriquecen el conocimiento en el ámbito de la educación superior, sino que también brindan valiosas orientaciones para el diseño de estrategias educativas efectivas, capaces de fomentar un aprendizaje significativo y sostenible entre los estudiantes universitarios. A continuación, se presentan en detalle los resultados obtenidos, junto con una discusión sobre sus implicaciones en el contexto de la formación académica en enfermería especializada en cuidados neonatales.
Tabla 1 Niveles de hábitos de estudio y aprendizaje significativo en universitarios
| Aprendizaje significativo | Total | ||||
|---|---|---|---|---|---|
| Medio | Alto | ||||
| Hábitos de estudios | Medio | n | 10 | 8 | 18 |
| % | 12,5% | 10% | 22,5% | ||
| Alto | n | 24 | 38 | 62 | |
| % | 30% | 47,5% | 77,5% | ||
| Total | n | 34 | 46 | 80 | |
| % | 42,5% | 57,5% | 100% | ||
En cuanto a los hábitos de estudio, se observó que un 12.5 % de los estudiantes presentaron un nivel medio, mientras que, en cuanto al aprendizaje significativo, ese mismo grupo alcanzó también un nivel medio. Por otro lado, un 10 % de los estudiantes mostraron niveles altos en ambos aspectos. Asimismo, se registró que un 30 % de los estudiantes alcanzaron un nivel alto en sus hábitos de estudio, y dentro de este grupo, el 47.5 % presentó niveles altos de aprendizaje significativo.
Tabla 2 Relación entre condiciones ambientales y aprendizaje significativo
| Aprendizaje significativo | Total | ||||
|---|---|---|---|---|---|
| Medio | Alto | ||||
| Condiciones ambientales | Bajo | 1 | 0 | 1 | |
| 1,3% | 0,0% | 1,3% | |||
| Medio | 17 | 14 | 31 | ||
| 21,3% | 17,5% | 38,8% | |||
| Alto | 16 | 32 | 48 | ||
| 20,0% | 40,0% | 60,0% | |||
| Total | 34 | 46 | 80 | ||
| 42,5% | 57,5% | 100,0% | |||
En cuanto a las condiciones ambientales, se observó que un 1.3 % de los estudiantes presentaron un nivel bajo, mientras que, en relación con el aprendizaje significativo, este grupo alcanzó un nivel medio. Por otro lado, un 21.3 % mostró un nivel medio en las condiciones ambientales, coincidiendo también con un nivel medio de aprendizaje significativo, y un 17.5 % alcanzó niveles altos en este último aspecto. Finalmente, entre quienes presentaron condiciones ambientales de nivel alto, el 20 % obtuvo un nivel medio de aprendizaje significativo, mientras que el 40 % alcanzó un nivel alto.
Tabla 3 Vínculo entre planificación de estudios y aprendizaje significativo de universitarios
| Aprendizaje significativo | Total | |||
|---|---|---|---|---|
| Medio | Alto | |||
| Planificación de estudios | Medio | 15 | 24 | 39 |
| 18,8% | 30,0% | 48,8% | ||
| Alto | 19 | 22 | 41 | |
| 23,8% | 27,5% | 51,2% | ||
| Total | 34 | 46 | 80 | |
| 42,5% | 57,5% | 100,0% | ||
En relación con la planificación de estudios, se observó que un 18.8 % de los estudiantes presentaron un nivel medio, coincidiendo también con un nivel medio de aprendizaje significativo. Por otro lado, un 23.8 % mostró un nivel medio en la planificación de estudios, frente a un nivel medio de aprendizaje significativo, mientras que un 27.5 % alcanzó niveles altos en este último aspecto. Finalmente, entre quienes evidenciaron una planificación de estudios de nivel alto, el 23.8 % obtuvo un nivel medio de aprendizaje significativo, y el 27.5 % alcanzó un nivel alto.
Tabla 4 Impacto del uso de materiales en el aprendizaje significativo de universitarios
| Aprendizaje significativo | Total | ||||
|---|---|---|---|---|---|
| Medio | Alto | ||||
| Uso de materiales | Bajo | n | 4 | 0 | 4 |
| % | 5,0% | 0% | 5% | ||
| Medio | n | 8 | 7 | 15 | |
| % | 10% | 8,8% | 18,8% | ||
| Alto | n | 22 | 39 | 61 | |
| % | 27,5% | 48,8% | 76,3% | ||
| Total | n | 34 | 46 | 80 | |
| % | 42,5% | 57,5% | 100,0% | ||
En relación con el uso de materiales, se observó que un 5 % de los estudiantes presentó un nivel bajo, mientras que, en cuanto al aprendizaje significativo, este grupo alcanzó un nivel medio. Por otro lado, un 10 % mostró un nivel medio en el uso de materiales, coincidiendo también con un nivel medio de aprendizaje significativo, y un 8.8 % alcanzó niveles altos en este aspecto. Finalmente, entre quienes evidenciaron un uso de materiales de nivel alto, el 27.5 % obtuvo un nivel medio de aprendizaje significativo, mientras que el 48.8 % alcanzó un nivel alto.
Tabla 5 Asimilación de contenidos y aprendizaje significativo de universitarios
| Aprendizaje significativo | Total | ||||
|---|---|---|---|---|---|
| Medio | Alto | ||||
| Asimilación de contenidos | Bajo | n | 1 | 0 | 1 |
| % | 1,3% | 0% | 1,3% | ||
| Medio | n | 13 | 18 | 31 | |
| % | 16,3% | 22,5% | 38,8% | ||
| Alto | n | 20 | 28 | 48 | |
| % | 25,0% | 35% | 60% | ||
| Total | n | 34 | 46 | 80 | |
| % | 42,5% | 57,5% | 100% | ||
En relación con la asimilación de contenidos, se observó que un 1.3 % de los estudiantes presentó un nivel bajo, mientras que, en cuanto al aprendizaje significativo, este grupo alcanzó un nivel medio. Además, un 16.3 % mostró un nivel medio en la asimilación de contenidos, coincidiendo también con un nivel medio de aprendizaje significativo, y un 22.5 % alcanzó niveles altos en este aspecto. Finalmente, entre quienes evidenciaron una asimilación de contenidos de nivel alto, el 25 % obtuvo un nivel medio de aprendizaje significativo, mientras que el 35 % alcanzó un nivel alto.
Prueba de Hipótesis
La prueba de la hipótesis general evidenció una relación significativa entre los hábitos de estudio y el aprendizaje significativo en los estudiantes de la segunda especialidad en Enfermería en Cuidados Neonatales. Este hallazgo coincide con diversos estudios que destacan cómo los hábitos y técnicas de estudio influyen directamente en la calidad del aprendizaje, favoreciendo la construcción de conocimientos profundos y duraderos.
Tabla 6 Contrastación de hipótesis general
| Hábitos de estudios | Aprendizaje significativo | |||
|---|---|---|---|---|
| Rho Spearman | Hábitos estudios | Coef. de correlación | 1,0000 | ,259* |
| Sig. (bilateral) | . | ,020 | ||
| N | 80 | 80 | ||
| Aprendizaje significativo | Coef. de correlación | ,259* | 1,0000 | |
| Sig. (bilateral) | ,020 | . | ||
| N | 80 | 80 | ||
Al contrastar la hipótesis general, se obtuvo un coeficiente de correlación de Spearman (Rho) de 0.259, lo que indica una correlación baja, pero significativa, con un valor p = 0.020, siendo 0.05 el umbral para la aceptación. En consecuencia, se aceptó la hipótesis alterna y se rechazó la hipótesis nula.
Por otro lado, la prueba de las hipótesis específicas reveló una relación significativa entre las variables condiciones ambientales, planificación del estudio, uso de materiales, asimilación de contenidos y el aprendizaje significativo en los estudiantes de la segunda especialidad en Enfermería.
Tabla 7 Contrastación de las hipótesis específicas
| Condiciones ambientales | Aprendizaje significativo | |||
|---|---|---|---|---|
| Rho de Spearman | Condiciones ambientales | Coef. Correl. | 1,00 | ,370** |
| Sig. (bilate.) | . | ,001 | ||
| N | 80 | 80 | ||
| Planificación de estudios | Aprendizaje significativo | |||
| Planificación de estudios | Coef. Correl. | 1.00 | ,045 | |
| Sig. (bilate.) | . | ,695 | ||
| N | 80 | 80 | ||
| Utilización de materiales | Aprendizaje significativo | |||
| Utilización de materiales | Coef. correlación | 1.000 | ,312** | |
| Sig. (bilateral) | . | ,005 | ||
| N | 80 | 80 | ||
| Asimilación de contenidos | Aprendizaje significativo | |||
| Asimilación de contenidos | Coef. Correl. | 1.000 | ,075 | |
| Sig. (bilate.) | . | ,508 | ||
| N | 80 | 80 | ||
Se observa que la significatividad para las condiciones ambientales y la utilización de materiales es 0.001, valor menor que 0.05, por lo que se acepta la hipótesis en estos casos. Por otro lado, no se encontró correlación significativa entre la planificación de estudios y la asimilación de contenidos con el aprendizaje significativo en los estudiantes universitarios.
Discusión
Este estudio tuvo como objetivo establecer la correlación entre los hábitos de estudio y el aprendizaje significativo en estudiantes universitarios. Los resultados mostraron una relación moderada y significativa, con un coeficiente de 0.259, lo que indica una correlación baja pero directa, y un valor p menor a 0.020. Esto permite inferir que a medida que aumentan los niveles de hábitos de estudio, también se incrementa el aprendizaje significativo. Estos hallazgos coinciden con lo reportado por Jolly & Sethi (2024), quienes encontraron una correlación entre los hábitos de estudio y la motivación académica en universitarios, sugiriendo además un impacto relevante de dimensiones como la gestión del tiempo, la motivación para el aprendizaje y la preparación para exámenes.
En este contexto, Cayo Mamani (2023) señala que el individuo actual debe desarrollar habilidades superiores para tomar decisiones respecto a la información que recibe, dado el ritmo y volumen de producción de datos. Esto implica que los estudiantes logren un aprendizaje significativo mediante el uso adecuado de estrategias metacognitivas, lo que les permite desarrollar tanto habilidades básicas como otras más complejas. Siguiendo esta línea, nos encontramos ante un nuevo paradigma que exige mayores capacidades de análisis, reflexión, síntesis y evaluación, lo que demanda la implementación de lineamientos pedagógicos que respalden métodos innovadores y fomenten actitudes positivas hacia el estudio.
Por otro lado, para que los estudiantes logren aprender efectivamente, es necesario identificar en qué etapa de la planificación y ejecución se presentan errores, pues estos puntos de inflexión representan oportunidades para mejorar el aprendizaje. Sin respuestas claras frente a las metas trazadas, los resultados y expectativas pueden variar considerablemente (Tello Gonzales, 2024).
De manera complementaria, Alarcón Mestanza (2025) destaca que uno de los elementos clave para evaluar la efectividad de los hábitos de estudio es la asimilación de contenidos. Por ello, resalta la importancia de las estrategias de autoevaluación en el proceso de aprendizaje, no solo para identificar fortalezas y debilidades, sino también para diagnosticar y seleccionar técnicas de estudio que se adapten a la forma particular de aprender de cada estudiante. A lo largo de su trayectoria escolar, el alumno experimenta con diversas técnicas, obteniendo resultados variados según el área de conocimiento, lo que permite valorar la relación entre esfuerzo y logro.
En este sentido, las técnicas de estudio, entendidas como un conjunto de actividades sistemáticas que el estudiante realiza para manejar, comprender y recordar conocimientos, pueden agruparse en categorías básicas como percepción, recuperación, autorregulación y cooperación. Su objetivo es orientar a los estudiantes hacia métodos específicos que faciliten la captura y el aprendizaje eficiente de la información (Mendoza Núñez et al., 2025).
Finalmente, Bonilla Quito & Juela Arízaga (2024) señalan que las instituciones educativas enfrentan el reto constante de garantizar la continuidad y culminación de estudios de sus estudiantes. Para ello, es fundamental considerar múltiples variables que influyen en la deserción académica, tales como la autoeficacia, el entorno en el que se desarrollan las actividades y las características del hogar. Entre estos factores, destaca el desarrollo de buenos hábitos de estudio. La percepción de contar con un lugar, horario y ambiente adecuados ha demostrado favorecer la realización efectiva de las tareas académicas.
En conjunto, estos hallazgos subrayan la importancia de fortalecer los hábitos de estudio y las estrategias de aprendizaje para mejorar el rendimiento académico y promover un aprendizaje significativo y sostenible en la formación universitaria.
Conclusiones
El presente estudio, el cual analizó la correlación entre los hábitos de estudio y el aprendizaje significativo en estudiantes de enfermería especializados en cuidados neonatales, evidenció una relación significativa entre ambos factores. En particular, se destacó que el uso adecuado de materiales educativos se asocia positivamente con niveles más altos de aprendizaje significativo.
No obstante, a pesar de la relevancia de este hallazgo, la planificación de estudios y la asimilación de contenidos no mostraron una correlación estadísticamente significativa con el aprendizaje significativo. Estos resultados sugieren que, aunque los materiales educativos juegan un papel fundamental en el proceso de aprendizaje, aspectos como la organización del estudio y la comprensión profunda de los contenidos podrían requerir un enfoque más específico para influir de manera efectiva en el aprendizaje de los estudiantes de enfermería en cuidados neonatales.
Por lo tanto, se recomienda que las instituciones educativas y los docentes en esta área pongan especial énfasis en fomentar hábitos de estudio efectivos, haciendo hincapié en el uso apropiado de los materiales educativos. Asimismo, resulta crucial desarrollar estrategias que promuevan una planificación más estructurada del estudio y faciliten la asimilación profunda de los contenidos, con el fin de optimizar integralmente el proceso de aprendizaje y el rendimiento académico en esta especialidad.














