Introducción
En España, el rendimiento académico constituye un factor clave dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje y ha sido objeto de estudio en múltiples disciplinas, como la educación, la psicología y las ciencias sociales. Su complejidad radica en su naturaleza multidimensional, ya que está influenciado por diversos aspectos biológicos, psicológicos, económicos y sociopolíticos. No obstante, persiste el desafío de comprender de qué manera estos factores interactúan y afectan el desarrollo del aprendizaje, lo que subraya la necesidad de continuar investigando para optimizar las estrategias educativas y mejorar el desempeño estudiantil (Tacilla-Cárdenas et al., 2020).
Por otro lado, en Nigeria, el desarrollo de habilidades sociales es fundamental para la vida de cualquier individuo, dado que facilita la adquisición de otras competencias, tanto académicas como funcionales. Estas habilidades resultan esenciales para la adaptación y el funcionamiento efectivo en la sociedad, e incluyen aspectos como las relaciones interpersonales, la responsabilidad, la autoestima y el respeto por las normas y reglas. La carencia de estas competencias puede afectar negativamente la integración social y el bienestar emocional, lo que resalta la importancia de estudiarlas y fortalecerlas en distintos contextos educativos y sociales (Oladimeji et al., 2023).
En Latinoamérica, por su parte, el rendimiento académico en la educación es un aspecto crucial que no puede ser ignorado. Identificar los factores que influyen en los resultados académicos de los estudiantes es fundamental, ya que permite diseñar estrategias de intervención tanto a nivel institucional como individual. Sin un monitoreo adecuado, resulta difícil implementar acciones efectivas para mejorar el desempeño y garantizar una formación de calidad (Soza-Mora, 2021).
Dentro de este contexto continental, en Ecuador la definición de pobreza o nivel socioeconómico bajo es clave para comprender su impacto en diversos ámbitos. Este fenómeno es consecuencia de la desigualdad, dado que la distribución desigual de recursos limita el acceso a oportunidades. Además, la pobreza está estrechamente vinculada a factores como ingresos, riqueza, clase social, género y raza, lo que enfatiza la necesidad de analizar sus implicaciones en el desarrollo educativo y social (Ramos-Turbón et al., 2025). Asimismo, las habilidades sociales permiten a los estudiantes comunicarse eficazmente, trabajar en equipo mediante proyectos, resolver dificultades desde un enfoque constructivista y establecer vínculos saludables con sus pares y docentes. Estas habilidades están relacionadas con la calidad de vida, y los docentes desempeñan un papel fundamental en su formación a través de estrategias pedagógicas que fomentan la cooperación, la resolución de problemas y el aprendizaje emocional (Vergara-Moncada, 2023).
En cuanto a Perú, los entornos sociales desfavorables pueden afectar el desarrollo de los adolescentes, limitando sus oportunidades de aprendizaje. Sin embargo, algunos logran transformar estas condiciones adversas en fortalezas gracias a la resiliencia. En contextos educativos rurales, donde las condiciones de vida son especialmente desafiantes, la resiliencia no solo favorece el aprendizaje, sino que también contribuye a reducir la deserción escolar y a superar los efectos de la pobreza y la exclusión. Esto evidencia la necesidad de analizar cómo fortalecer la resiliencia en dichos entornos para mejorar el desempeño académico y la permanencia escolar (Sosa-Palacios et al., 2020). Por otra parte, muchos niños y adolescentes crecen en ambientes familiares disfuncionales, marcados por la separación de los padres, el maltrato o el abandono. Esta realidad plantea interrogantes sobre cómo la percepción de las conductas parentales influye en el desarrollo de sus habilidades sociales. Comprender esta relación es fundamental para identificar factores de riesgo y diseñar estrategias que promuevan una mejor adaptación social en esta población (Cordova-Cruz et al., 2022).
En un estudio previo, León et al. (2024) encontraron que las habilidades sociales avanzadas, relacionadas con la adaptación y el sentido de pertenencia al grupo, son las más desarrolladas entre los adolescentes. En contraste, las habilidades sociales iniciales presentan mayores dificultades. Como conclusión, se identificaron tanto fortalezas como debilidades en distintos grupos, lo que subraya la importancia de implementar programas específicos que refuercen estas competencias, especialmente en quienes enfrentan mayores desafíos o se encuentran en situaciones de vulnerabilidad.
Por su parte, Soto-Romero et al. (2023) evidenciaron que el desarrollo de habilidades sociales e inteligencia emocional influye en los estilos de aprendizaje, reflejando distintos niveles de asociación con el desempeño académico. Asimismo, identificaron tres grupos de factores socioemocionales en los estudiantes, lo que permite sugerir estrategias orientadas a fortalecer su formación integral y mejorar la calidad educativa en la institución.
En otro estudio, Cordova-Cruz et al. (2022) revelaron que el 87,1 % de los participantes presentan niveles deficientes de habilidades sociales, siendo los adolescentes varones menores de 17 años los más afectados. Esto se atribuye principalmente a factores de riesgo como baja autoestima y deficiencias en la comunicación asertiva. En conclusión, el estudio sugiere que la dependencia excesiva de la tecnología, el bajo rendimiento académico y un desarrollo personal limitado son consecuencias clave de una inadecuada habilidad social. Además, se confirma una relación significativa entre los distintos niveles de habilidades sociales y la calidad de la comunicación asertiva.
Por otro lado, Álvarez-Ibáñez et al. (2024) revelaron que los estudiantes presentan mayor actividad física que las niñas, al igual que aquellos que provienen de familias activas y con buen desempeño académico. También observaron que los estudiantes federados en deportes y quienes viven en áreas rurales tienden a ser más activos. En conclusión, el estudio resalta la importancia de enfocar estrategias pedagógicas en los grupos menos activos para fomentar hábitos saludables y prevenir el sobrepeso infantil.
De manera complementaria, Florez-Oviedo et al. (2022) evidenciaron la presencia de cuatro metodologías de aprendizaje que generaron recordación en los estudiantes, ya sea por las lecciones adquiridas o por la rutina de las clases. Entre las 13 variables analizadas, encontraron una asociación directa entre la tipología familiar y la metodología de aprendizaje preferida para lograr un aprendizaje significativo. Aunque estudios previos han explorado esta relación, no existen investigaciones específicas en el ámbito universitario. Por ello, se recomienda un análisis más profundo que permita evidenciar cómo el entorno familiar y otros factores sociodemográficos influyen en la elección de estrategias de aprendizaje, considerando su impacto desde la educación previa hasta la adaptación universitaria.
En términos generales, las habilidades sociales son un conjunto de comportamientos aprendidos que permiten a los individuos interactuar de manera efectiva y armoniosa con los demás. Estas habilidades involucran la capacidad de comprender y gestionar tanto las propias emociones como las ajenas, facilitando así las relaciones interpersonales. Más allá de ser conductas observables, incluyen procesos cognitivos y emocionales que favorecen la comunicación y la adaptación social (Esteves et al., 2020).
Asimismo, las habilidades sociales permiten a las personas expresar sus emociones, necesidades y opiniones en distintos contextos. Su desarrollo depende de diversos factores, como la crianza, el entorno social y cultural, y las experiencias personales. Contar con habilidades sociales bien desarrolladas facilita la creación de relaciones interpersonales saludables, mientras que su ausencia puede afectar el comportamiento y el bienestar emocional. Sin embargo, estas habilidades pueden fortalecerse mediante la práctica y el aprendizaje de estrategias de comunicación efectivas en ámbitos como la escuela y el hogar (Vergara-Moncada, 2023).
Estas competencias resultan fundamentales para el desarrollo personal y el éxito académico del alumnado de educación primaria. A través de habilidades como la empatía, la resolución de conflictos, el liderazgo y la autoestima, los estudiantes aprenden a interactuar eficazmente y a adaptarse a diversas situaciones sociales (Tomé-Fernández et al., 2024). Por ello, poseer un buen repertorio de habilidades interpersonales y un desempeño adecuado al hablar en público es indispensable para la adaptación social y académica (Bauth & Oliveira, 2019).
En cuanto a sus dimensiones, la asertividad se refiere a la habilidad para comunicar ideas, sentimientos y deseos de forma directa y considerada, manteniendo un equilibrio entre el respeto propio y hacia los demás, sin caer en conductas agresivas o sumisas. La dimensión de conversación consiste en la destreza para entablar y sostener diálogos efectivos, ajustándose al contexto y a los interlocutores, favoreciendo la comunicación mediante la escucha atenta y respuestas oportunas. Finalmente, la autorregulación es la capacidad de controlar las propias emociones y acciones en diversos entornos sociales, asegurando respuestas adecuadas y promoviendo relaciones armoniosas con los demás (Salas et al., 2019).
En este sentido, el presente estudio tiene como objetivo establecer los factores vinculados al desarrollo de habilidades sociales en estudiantes de educación básica.
Metodología
El presente estudio se desarrolló bajo un enfoque cuantitativo, basado en el análisis de resultados estadísticos. El diseño adoptado fue no experimental, dado que no se manipularon las variables, y el nivel de investigación correspondió a descriptivo y de asociación de variables (Hernández & Mendoza, 2018).
La población estuvo conformada por 876 estudiantes de una institución educativa pública. Como criterios de inclusión se consideraron estudiantes de ambos sexos, pertenecientes al nivel secundario y que otorgaron su consentimiento informado. Por el contrario, se excluyeron aquellos estudiantes que cursaban el nivel primaria y quienes no brindaron dicho consentimiento. La muestra se seleccionó mediante un muestreo no probabilístico intencionado, conformándose finalmente por 308 estudiantes.
Para la recolección de datos se empleó la técnica de encuesta, utilizando un cuestionario de habilidades sociales compuesto por 17 ítems distribuidos en tres dimensiones: asertividad, conversación y autorregulación. Este instrumento presentó validez de contenido y un análisis factorial exploratorio con un valor de RMSEA superior a 0.900, lo que se considera aceptable. Además, la confiabilidad medida a través del coeficiente Alpha de Cronbach fue de 0.900, indicando una alta fiabilidad (Salas et al., 2019).
Resultados
A continuación, se exponen los resultados descriptivos relacionados con los factores sociodemográficos, junto con los niveles de habilidades sociales alcanzados por los estudiantes. Asimismo, se incluyen tablas cruzadas que evidencian la asociación entre dichos factores y las habilidades sociales. Finalmente, se presenta la contrastación de hipótesis con el propósito de identificar cuáles de estos factores se encuentran significativamente vinculados al desarrollo de las habilidades sociales.
Análisis descriptivo de los resultados
Tabla 1 Factores sociodemográficos
| Sexo | |||||||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Femenino | Masculino | Total | |||||||||
| f | % | f | % | f | % | ||||||
| 265 | 86 | 43 | 14 | 308 | 100 | ||||||
| Edad | |||||||||||
| 12 a 14 años | 15 a 17 años | Total | |||||||||
| f | % | f | % | f | % | ||||||
| 120 | 39 | 188 | 61 | 308 | 100 | ||||||
| Grado de instrucción del padre | |||||||||||
| Primaria | Secundaria | Superior incompleta | Superior completa | Total | |||||||
| f | % | f | % | f | % | f | % | f | % | ||
| 15 | 4.9 | 141 | 45.8 | 45 | 14.6 | 107 | 34.7 | 308 | 100 | ||
| Grado de instrucción de la madre | |||||||||||
| Primaria | Secundaria | Superior incompleta | Superior completa | Total | |||||||
| f | % | f | % | f | % | f | % | f | % | ||
| 15 | 4.9 | 127 | 41.2 | 62 | 20.1 | 104 | 33.8 | 308 | 100 | ||
| Cantidad de hermanos | |||||||||||
| Ninguno | 1 hermano | 2 hermanos | 3 hermanos | De 4 a más hermanos | Total | ||||||
| f | % | f | % | f | % | f | % | f | % | f | % |
| 29 | 9.4 | 100 | 32.5 | 89 | 28.9 | 53 | 17.2 | 37 | 12 | 308 | 100 |
En la Tabla 1 se observa que el 86 % de los estudiantes son de género femenino, mientras que el 14 % son de género masculino. En cuanto a la edad, el 39 % de los estudiantes tiene entre 12 y 14 años, y el 61 % tiene entre 15 y 17 años. Respecto al grado de instrucción del padre, el 4.9 % cuenta con estudios primarios, el 45.8 % con estudios secundarios, el 14.6 % tiene estudios superiores incompletos, y el 34.7 % ha completado estudios superiores. En cuanto al grado de instrucción de la madre, el 4.9 % tiene estudios primarios, el 41.2 % estudios secundarios, el 20.1 % estudios superiores incompletos, y el 33.8 % ha completado estudios superiores. En relación con la cantidad de hermanos, el 9.4 % no tiene hermanos, el 32.5 % tiene un hermano, el 28.9 % tiene dos hermanos, el 17.2 % tiene tres hermanos, y el 12 % tiene cuatro o más hermanos.
Tabla 2 Distribución de niveles de la variable habilidades sociales y sus dimensiones
| Niveles | Bajo | Medio | Alto | Total | ||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| f | % | f | % | f | % | f | % | |
| Habilidades sociales | 2 | 0.6 | 263 | 85.4 | 43 | 14.0 | 308 | 100 |
| Asertividad | 23 | 7.5 | 172 | 55.8 | 113 | 36.7 | 308 | 100 |
| Conversación | 28 | 9.1 | 238 | 77.3 | 42 | 13.6 | 308 | 100 |
| Autorregulación | 6 | 1.9 | 137 | 44.5 | 165 | 53.6 | 308 | 100 |
En la Tabla 2, se observa que las habilidades sociales presentan un 0.6 % de estudiantes con nivel bajo, un 85.4 % con nivel medio y un 14 % con nivel alto. En la dimensión de asertividad, el 7.5 % de los estudiantes se encuentra en nivel bajo, el 55.8 % en nivel medio y el 36.7 % en nivel alto. Respecto a la dimensión de conversación, un 9.1 % presenta nivel bajo, un 77.3 % nivel medio y un 13.6 % nivel alto. Finalmente, en la dimensión de autorregulación, el 1.9 % de los estudiantes tiene nivel bajo, el 44.5 % nivel medio y el 53.6 % nivel alto.
Tabla 3 Distribución en niveles de las habilidades sociales según el grado de instrucción de la madre
| Grado de instrucción de la madre | ||||||
|---|---|---|---|---|---|---|
| Primaria | Secundaria | Superior incompleta | Superior completa | Total | ||
| Habilidades Sociales | Bajo | 2 | 0 | 0 | 0 | 2 |
| 0,6% | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 0,6% | ||
| Medio | 12 | 107 | 55 | 89 | 263 | |
| 3,9% | 34,7% | 17,9% | 28,9% | 85,4% | ||
| Alto | 1 | 20 | 7 | 15 | 43 | |
| 0,3% | 6,5% | 2,3% | 4,9% | 14,0% | ||
| Total | 15 | 127 | 62 | 104 | 308 | |
| 4,9% | 41,2% | 20,1% | 33,8% | 100,0% | ||
A través de la Tabla 3, se puede evidenciar que, entre los estudiantes con habilidades sociales de nivel bajo, el 0.6 % de sus madres posee nivel de instrucción primaria. En el grupo de estudiantes con nivel medio de habilidades sociales, el 3.9 % de las madres tiene nivel primario, el 34.7 % nivel secundario, el 17.9 % cuenta con educación superior incompleta y el 28.9 % tiene educación superior completa. Por último, entre los estudiantes con nivel alto de habilidades sociales, el 0.3 % de las madres presenta nivel primario, el 6.5 % nivel secundario, el 2.3 % educación superior incompleta y el 4.9% educación superior completa.
Tabla 4 Distribución en niveles de las habilidades sociales según cantidad de hermanos
| Cantidad de hermanos | |||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Ninguno | 1 hermano | 2 hermanos | 3 hermanos | De 4 a más hermanos | Total | ||
| Habilidades Sociales | Bajo | 0 | 0 | 0 | 0 | 2 | 2 |
| 0,0% | 0,0% | 0,0% | 0,0% | 0,6% | 0,6% | ||
| Medio | 26 | 87 | 75 | 44 | 31 | 263 | |
| 8,4% | 28,2% | 24,4% | 14,3% | 10,1% | 85,4% | ||
| Alto | 3 | 13 | 14 | 9 | 4 | 43 | |
| 1,0% | 4,2% | 4,5% | 2,9% | 1,3% | 14,0% | ||
| Total | 29 | 100 | 89 | 53 | 37 | 308 | |
| 9,4% | 32,5% | 28,9% | 17,2% | 12,0% | 100,0% | ||
Por su parte, la Tabla 4 muestra que, entre los estudiantes con habilidades sociales de nivel bajo, el 0.6 % tiene cuatro o más hermanos. En el grupo de estudiantes con nivel medio, el 8.4 % no tiene hermanos, el 28.2 % tiene un hermano, el 24.4 % cuenta con dos hermanos, el 14.3 % tiene tres hermanos y el 10.1 % posee cuatro o más hermanos. Finalmente, entre los estudiantes con nivel alto de habilidades sociales, el 1 % no tiene hermanos, el 4.2 % tiene un hermano, el 4.5 % tiene dos hermanos, el 2.9 % cuenta con tres hermanos y el 1.3 % tiene cuatro o más hermanos.
Prueba de hipótesis general
Ho: No existe asociación significativa entre los factores sociodemográficos y las habilidades sociales de los estudiantes.
Ha: Existe asociación significativa entre los factores sociodemográficos y las habilidades sociales de los estudiantes.
Tabla 5 Factores sociodemográficos asociados a las habilidades sociales de los estudiantes
| Variables | Chi-cuadrado de Pearson | Significación asintótica (bilateral) |
|---|---|---|
| Sexo | ,533a | ,766 |
| Edad | 1,805a | ,406 |
| Grado de instrucción del padre | 2,926a | ,818 |
| Grado de instrucción de la madre | 40,412a | ,000 |
| Cantidad de hermanos | 15,947a | ,043 |
Por último, la Tabla 5 evidencia que las habilidades sociales no se encuentran asociadas con el sexo, la edad ni el grado de instrucción del padre, dado que los valores de p son mayores a 0.05. Sin embargo, sí existe una asociación significativa entre las habilidades sociales y el grado de instrucción de la madre, así como con la cantidad de hermanos, ya que en estos casos p es menor a 0.05. En consecuencia, se acepta la hipótesis alterna y se rechaza la hipótesis nula, estableciendo que los factores sociodemográficos correspondientes al grado de instrucción materno y al número de hermanos están significativamente vinculados con las habilidades sociales de los estudiantes.
Discusión
El estudio encontró que los factores sociodemográficos, específicamente el grado de instrucción de la madre y la cantidad de hermanos, se asocian significativamente con las habilidades sociales de los estudiantes. Se observó que a mayor nivel educativo de la madre, mayor es el nivel de habilidades sociales en los estudiantes; asimismo, aquellos que tienen hermanos tienden a presentar mejores habilidades sociales. Estos hallazgos coinciden con los resultados de Oladimeji & Lazarus (2023), quienes indicaron que tanto el nivel socioeconómico como el género pueden predecir el desarrollo de habilidades sociales en alumnos con discapacidades intelectuales y de aprendizaje.
Además, este estudio concuerda con investigaciones que evidencian una correlación positiva entre las habilidades sociales y la funcionalidad familiar, aportando una perspectiva valiosa sobre la interrelación entre estas habilidades en adolescentes y su entorno familiar. Este vínculo resulta clave para diseñar intervenciones que fomenten el desarrollo de competencias sociales positivas y fortalezcan las relaciones familiares, aspectos fundamentales en la presente investigación (Esteves et al., 2020).
Por otra parte, Córdova-Cruz et al. (2022) revelaron que el 87.1 % de los participantes presentaban niveles deficientes de habilidades sociales, siendo los adolescentes varones menores de 17 años los más afectados, principalmente debido a factores de riesgo como baja autoestima y deficiencias en la comunicación asertiva. De manera complementaria, León et al. (2024) encontraron que las habilidades sociales avanzadas, relacionadas con la adaptación y el sentido de pertenencia al grupo, son las más desarrolladas entre los adolescentes, mientras que las habilidades sociales iniciales presentan mayores dificultades.
En relación con el grado de instrucción de la madre, Florez-Oviedo et al. (2022) evidenciaron que existe una asociación directa entre la tipología familiar y la metodología de aprendizaje preferida para lograr un aprendizaje significativo. Aunque estudios previos han explorado esta relación, aún no se han realizado investigaciones específicas en el ámbito universitario. Por ello, se recomienda un análisis más profundo que permita evidenciar cómo el entorno familiar y otros factores sociodemográficos influyen en la elección de estrategias de aprendizaje, considerando su impacto desde la educación previa hasta la adaptación universitaria.
Estos resultados se respaldan en Vergara-Moncada (2023), quien señala que las habilidades sociales son un conjunto de comportamientos que permiten a las personas expresar sus emociones, necesidades y opiniones en diferentes contextos. Su desarrollo depende de factores como la crianza, el entorno social y cultural, y las experiencias personales. Contar con habilidades sociales bien desarrolladas facilita la creación de relaciones interpersonales saludables, mientras que su ausencia puede afectar el comportamiento y el bienestar emocional. Sin embargo, estas habilidades pueden fortalecerse mediante la práctica y el aprendizaje de estrategias de comunicación efectivas en ámbitos como la escuela y el hogar.
Asimismo, Freitas et al. (2019) indicaron que variables como la autoexposición a extraños y situaciones nuevas, la confianza para expresar sentimientos positivos, la conversación e ingenio social, el autocontrol de la agresividad y la capacidad de afrontamiento, así como la confianza ante situaciones de riesgo y la participación en cursos vocacionales, predicen una autoevaluación más positiva de la habilidad para hablar en público entre estudiantes universitarios.
Finalmente, Soto-Romero et al. (2023) evidenciaron que el desarrollo de habilidades sociales y la inteligencia emocional influyen en los estilos de aprendizaje, mostrando distintos niveles de asociación con el desempeño académico. Además, identificaron tres grupos de factores socioemocionales en estudiantes, lo que permite sugerir estrategias orientadas a fortalecer su formación integral y mejorar la calidad educativa en las instituciones.
Conclusiones
De acuerdo con el objetivo general, se encontró que los factores sociodemográficos, específicamente el grado de instrucción de la madre y la cantidad de hermanos, se asocian de manera significativa con las habilidades sociales de los estudiantes. En particular, a mayor nivel educativo de la madre, mayor es el nivel de habilidades sociales alcanzado por los estudiantes. Asimismo, aquellos alumnos que cuentan con hermanos tienden a presentar mejores habilidades sociales, lo que resalta la influencia del entorno familiar en el desarrollo de estas competencias.
En cuanto a las características sociodemográficas de la muestra, se evidenció que el 86 % de los estudiantes son de género femenino y el 14 % de género masculino. Respecto a la edad, el 39 % tiene entre 12 y 14 años, mientras que el 61 % corresponde al rango de 15 a 17 años. En relación con el grado de instrucción del padre, el 4.9 % posee estudios primarios, el 45.8 % secundarios, el 14.6 % educación superior incompleta y el 34.7 % educación superior completa. Por su parte, el grado de instrucción de la madre se distribuye en un 4.9 % con estudios primarios, 41.2 % secundarios, 20.1 % educación superior incompleta y 33.8 % educación superior completa.
Estos resultados resaltan la importancia de analizar el desarrollo de habilidades sociales dentro del contexto familiar y educativo. Dicho análisis proporciona elementos clave para la formulación de estrategias pedagógicas y sociales que promuevan el crecimiento integral de los estudiantes.














