Introducción
A nivel mundial, la necesidad de reformar las prácticas educativas se vuelve cada día más urgente para cumplir efectivamente con la responsabilidad de formar a los jóvenes, dotándolos de las habilidades necesarias para desenvolverse en la sociedad actual. En este sentido, las escuelas deben organizarse de manera que el aprendizaje se convierta en un proceso académico continuo y fluido (Orozco & Mejía, 2019). De acuerdo con (Acosta & Barrios 2023), una escuela que se autoaprende, se autoorganiza y adapta sus procesos internos para potenciar las capacidades, el potencial, las habilidades y destrezas de su personal docente puede responder mejor a las demandas y necesidades cambiantes de los estudiantes.
Por otro lado, a nivel internacional, la UNESCO, en su informe regional de seguimiento del ODS 4 Educación 2030, señala que uno de los principales problemas en América Latina es el deficiente aprendizaje vivencial y el inadecuado desarrollo de habilidades sociales tanto en docentes como en estudiantes, lo cual genera consecuencias negativas como la depresión emocional en el entorno escolar y la ruptura de las relaciones humanas UNESCO, (2022).
En este contexto, (Zorrilla & Mazzitelli 2021) destacan la importancia de fomentar diversas estrategias de aprendizaje que propicien cambios significativos en el entorno educativo. Por ello, es necesario establecer pautas que ayuden a los estudiantes a comprender lo enseñado y a aplicar los conocimientos académicos en situaciones cotidianas (Westermeyer & Osses, 2021).
Asimismo, (Aragón & Cabarcas 2023) sostienen que el objetivo de la educación científica es promover el conocimiento científico y la preparación cívica para formar individuos reflexivos, críticos, responsables y comprometidos con el planeta y la solución de sus problemas. Sin embargo, (Aguirre et al. 2021) advierten que muchos profesores de ciencias continúan utilizando enfoques pedagógicos tradicionales y enfrentan dificultades para incorporar la contextualización en su enseñanza. De manera similar, (Parga & Piñeros 2018) consideran que los docentes deben modificar su enfoque curricular, adoptando actividades experienciales que incentiven la exploración de la ciencia, la tecnología y el medio ambiente por parte de los estudiantes.
El aprendizaje vivencial busca potenciar las diversas capacidades de las personas, fomentando el desarrollo de habilidades sociales como el pensamiento crítico y la creatividad, además de promover la responsabilidad sobre las acciones propias. Según (Quispe 2019), este tipo de aprendizaje ocurre en entornos donde se combinan las capacidades cognitivas con la experiencia directa, transformando el conocimiento en sensaciones, sentimientos y emociones. Aunque teóricamente esto era posible antes, la práctica experimental y la aplicación en contextos específicos facilitan y enriquecen la adquisición del conocimiento.
Por lo tanto, el aprendizaje vivencial resulta fundamental, ya que favorece el desarrollo integral tanto de estudiantes como de docentes, facilitando la integración y evolución de las habilidades sociales necesarias para su desempeño. En este marco, el presente artículo de investigación aborda como problemática central: ¿Cuáles son los avances y aportes teóricos en torno al aprendizaje vivencial y las habilidades sociales?
De esta manera, la investigación se justifica socialmente, puesto que proporcionará información relevante sobre estas variables, que podrá ser utilizada en futuras investigaciones. Además, se pretende identificar los aportes teóricos más significativos en el área, con el fin de conocer estrategias de aprendizaje vivencial que promuevan una pedagogía más transparente y eficiente. Por ello, el objetivo principal es establecer el desarrollo de la literatura sobre aprendizaje vivencial y habilidades sociales, mientras que los objetivos específicos son conocer los conceptos y teorías más destacados en aprendizaje vivencial y determinar las definiciones que enfatizan las habilidades sociales en el ámbito educativo.
Metodología
El propósito de este estudio fue analizar diversos artículos de investigación relacionados con el aprendizaje experiencial y las habilidades sociales. Para ello, se llevó a cabo una revisión sistemática que consistió en la búsqueda y análisis de artículos científicos pertinentes, con el fin de extraer conclusiones fundamentadas. De manera complementaria, se diseñó un enfoque no experimental, narrativo y sistemático, que permitió recopilar múltiples fuentes de información para identificar y diferenciar los datos relevantes de aquellos que resultan irrelevantes, facilitando así su posterior análisis. La información obtenida también contribuyó a enriquecer la discusión, comparando las perspectivas de distintos autores.
La búsqueda inicial consideró 87 artículos, seleccionados y evaluados conforme a criterios específicos. Entre los criterios de inclusión, se estableció que los artículos debían haber sido publicados entre 2019 y 2024, dentro del periodo de cinco años definido para la revisión por pares. Además, se exigió que los estudios describieran o contextualizaran el aprendizaje vivencial y las habilidades sociales. Por último, se consideró el idioma, admitiendo únicamente artículos escritos en español o inglés, siempre que contaran con traducciones disponibles.
En cuanto a los criterios de exclusión, se descartaron aquellos artículos cuya fecha de publicación estuviera fuera del rango establecido, así como aquellos que abordaban variables no relacionadas con el aprendizaje experiencial y las habilidades sociales. Asimismo, se excluyeron los textos redactados en un lenguaje inaccesible o poco comprensible, que dificultaran su análisis riguroso.
Proceso de selección
Durante el proceso de selección de artículos, la búsqueda se llevó a cabo exclusivamente en las bases de datos Redalyc, Scielo, Latindex y Web of Science, así como en los repositorios de tesis de diversas universidades nacionales e internacionales. Este enfoque permitió analizar investigaciones que incluyeran ambas variables de interés. Para ello, la búsqueda se realizó utilizando de manera específica cada palabra clave: aprendizaje experiencial, aprendizaje colaborativo, habilidades sociales, habilidades blandas y aprendizaje significativo. De esta forma, se garantizó una recopilación exhaustiva y pertinente de la información necesaria para el estudio.
Proceso de extracción de datos
En primer lugar, se eliminó la duplicación de estudios en las bases de datos mediante un filtrado por título, lo que permitió identificar 26 investigaciones publicadas en diferentes plataformas. Posteriormente, en una segunda etapa, se aplicó un filtro temporal para seleccionar únicamente los artículos publicados dentro del rango establecido; en este proceso, se excluyeron 24 estudios publicados en 2020, dado que el número de investigaciones de ese año era reducido al inicio de la búsqueda. Además, se realizaron filtros específicos para delimitar el año de publicación. Asimismo, se descartaron 17 estudios que, aunque relacionados, no se centraban directamente en el aprendizaje vivencial ni en las habilidades sociales, sino en variables similares. Finalmente, la revisión incluyó un total de 30 artículos que cumplían con los criterios establecidos para el análisis.
Resultados y discusión
Para el desarrollo de los resultados, se identificaron los aportes más relevantes relacionados con el aprendizaje vivencial y las habilidades sociales, los cuales fueron analizados en diversos artículos científicos con el propósito de debatir y respaldar las teorías y definiciones encontradas.
En primer lugar, se evidenció que el aprendizaje vivencial significativo tiene como objetivo destacar las múltiples habilidades de las personas, promoviendo su desarrollo en aspectos como el pensamiento crítico, la creatividad y la toma de decisiones responsables, alentándolas a asumir la responsabilidad de sus propias acciones. Según (Quispe 2019), este tipo de aprendizaje se da en entornos donde las personas combinan sus capacidades cognitivas con la experiencia directa. En este proceso, el conocimiento se transforma en sensaciones, sentimientos y emociones, facilitando una adquisición más profunda y receptiva del saber, especialmente mediante la práctica experimental en contextos específicos (González & González, 2024; Montes-Osorio & Deroncele-Acosta, 2023; Pacheco et al., 2024).
Además, el aprendizaje vivencial es un método pedagógico diseñado para que los estudiantes adquieran conocimientos de forma significativa a través de experiencias reales; sin embargo, para que esto ocurra, es fundamental que los alumnos reconozcan y acepten que el proceso requiere una participación activa, crítica y colaborativa, donde se asuman riesgos y se fomente el apoyo mutuo, garantizando así una experiencia educativa diferenciada. En este sentido, (Barrios 2022) sostiene que el aprendizaje experiencial debe ser un proceso planificado que no solo se base en la experimentación, sino que también incluya la expresión, reflexión y generalización de la experiencia para aplicarla en diversas situaciones. Este enfoque resalta la importancia de un ciclo continuo de acción, reflexión y nueva acción, que fundamenta el aprendizaje activo (Beñítez-Chavira et al., 2023) Berrio, 2024; López Mite & Véliz Aráuz, 2024).
Por su parte, (Pozo & Vigo 2020) destacan que el aprendizaje vivencial constituye una herramienta valiosa, pues permite analizar procesos de manera crítica, obtener conocimientos significativos a partir de la reflexión y aplicar lo aprendido en el trabajo o en la vida cotidiana. En un mundo caracterizado por cambios constantes y un desarrollo intelectual acelerado, la capacidad de aprender directamente de la experiencia se ha convertido en una habilidad esencial para toda la vida Castañeda Zapata et al., (2024); Lara et al., 2024; Muñoz-Pérez, 2023).
De igual forma, (Barrios 2022) explica que el aprendizaje experiencial ocurre cuando un individuo participa en actividades colaborativas, reflexiona críticamente sobre lo vivido, extrae conclusiones significativas mediante una evaluación introspectiva e integra ese aprendizaje, lo que conlleva cambios en su pensamiento y comportamiento (Picho et al., 2023; Villca et al., 2023). En esta línea, (Hidalgo 2023) sostiene que el aprendizaje vivencial fomenta la capacidad de aprender a partir de la experiencia personal directa, facilitada por el autoconocimiento. Este proceso genera un sentido de responsabilidad hacia lo aprendido y favorece la retención del conocimiento a largo plazo. Además, promueve el autodescubrimiento, la reflexión y la transferencia de aprendizajes desde actividades recreativas o educativas a la vida diaria, estimulando la exploración, la creatividad, la curiosidad, la experimentación y la búsqueda de soluciones diversas. También impulsa la cooperación y la comunicación abierta, al tiempo que genera satisfacción y alegría en el proceso educativo (Aliaga et al., 2023; de Souza Vieira et al., 2023); (Mitchell & Perrotti, 2023).
En cuanto a las habilidades sociales, (Almaraz et al. 2019) definen estas competencias como conductas que permiten a las personas expresar sus sentimientos, necesidades y creencias en distintos contextos. El desarrollo de estas capacidades está influenciado por factores como la educación, el entorno sociocultural y la experiencia personal. A medida que los niños adquieren habilidades sociales, pueden establecer relaciones más efectivas con los demás. No obstante, algunas personas presentan limitaciones en estas habilidades, lo que puede derivar en problemas emocionales y conductuales. Afortunadamente, dichas habilidades pueden fortalecerse mediante la práctica y el aprendizaje de nuevas estrategias interpersonales y comunicativas, aplicables tanto en la escuela como en el hogar (Kalantidou & Brennan, 2024); (León et al., 2024; Vasconcelos-Vásquez & Ugalde Naranjo, 2024).
Asimismo, Núñez et al. (2024) destacan la importancia de las habilidades sociales en el ámbito educativo, señalando que la manera en que los estudiantes las desarrollan y emplean tiene un impacto positivo en su desempeño académico. La capacidad para interactuar eficazmente con el entorno, trabajar en equipo y comunicarse con claridad son aspectos clave para alcanzar el éxito escolar. Por ello, comprender estas habilidades permite apreciar su influencia integral en el aprendizaje.
Finalmente, es fundamental destacar que la carencia de habilidades sociales puede generar importantes dificultades en el trabajo colaborativo, provocando sentimientos de inseguridad, ansiedad, depresión e ira. Esta falta de cooperación, frecuentemente originada por la desconfianza, problemas en la comunicación y la ausencia de competencias sociales, obstaculiza el cumplimiento de objetivos comunes. Por tanto, el desarrollo de estas habilidades es esencial para promover un ambiente laboral saludable y fortalecer el trabajo en equipo (Moretti et al., 2024); (Pérez et al., 2024); (Perlado & Trujillo, 2024); (Andreu et al., 2024); (Gutiérrez Santana et al., 2024); (Menegaldo & Bortoleto, 2024).
Conclusiones
A partir del análisis de los documentos seleccionados, se concluye que el aprendizaje vivencial es fundamental para el desarrollo integral de los estudiantes. No obstante, se identifican vacíos en su aplicación, ya que es indispensable la guía de un experto, en este caso el docente, para facilitar la participación activa y directa de los alumnos. Por lo tanto, implementar estrategias de aprendizaje vivencial en las instituciones educativas aporta numerosos beneficios, contribuyendo significativamente al progreso académico y al desarrollo integral de los educandos.
En este sentido, resulta necesaria su incorporación, dado que esta metodología favorece el desarrollo de habilidades sociales en los estudiantes, las cuales son clave para mejorar su desempeño educativo y para fomentar la capacidad de resolver problemas, competencias que serán valiosas tanto dentro como fuera del aula.
Asimismo, las habilidades sociales constituyen un componente esencial del aprendizaje, pues a través de las conexiones, destrezas y actitudes que la persona desarrolla, se potencia su evolución personal. Esto permite un pensamiento más completo y elaborado, facilitando la generación de soluciones rápidas y efectivas, así como el establecimiento de relaciones positivas tanto intrapersonales como interpersonales.















