Introducción
En el desarrollo integral de los estudiantes se reconocen diversos factores -psicológicos, sociales, biológicos, físicos y emocionales- que permiten comprenderlos de manera holística (Posso et al., 2021). En este contexto, y con el propósito de mejorar la experiencia educativa, se ha decidido investigar el papel que desempeñan las emociones en los procesos de enseñanza y aprendizaje, dado que estas son fundamentales para la construcción de un aprendizaje significativo. En este sentido, Cervantes (2022) señala que las emociones juegan un rol central en el aprendizaje, por lo que es necesario considerarlas desde una perspectiva que aporte a dicho proceso.
Además, transformar la educación en el siglo XXI implica reconocerla como un proceso integrador que involucra múltiples factores, entre ellos las emociones, las cuales fortalecen el aprendizaje de los estudiantes. Bächler & Pozo (2021) enfatizan que actualmente estamos en un proceso de cambio en la forma de concebir la educación, incorporando de manera efectiva la dimensión emocional en la enseñanza, incluso en áreas tradicionalmente consideradas difíciles, como las matemáticas o las ciencias en general. De igual forma, Jácome et al. (2023) evidencian que la aplicación de estrategias didácticas que incluyen recursos lúdicos e interactivos promueve el desarrollo de habilidades socioemocionales en los estudiantes.
Por otro lado, García (2012) menciona que las emociones y los procesos cognitivos, como el aprendizaje, se influyen mutuamente, por lo que los docentes deben integrar tanto la razón como la emoción en su práctica educativa. Esto confirma que ambos elementos coexisten de manera interrelacionada y afectan conjuntamente la adquisición de conocimientos. En consecuencia, Arana et al. (2023) destacan que las emociones positivas facilitan el aprendizaje, mientras que emociones como el miedo, la ira o la frustración pueden dificultarlo. En línea con esto, Gutiérrez de Blume (2021) sugiere que los estudiantes experimentan emociones positivas cuando dominan el contenido, en contraste con las emociones negativas que surgen ante temas difíciles o poco atractivos.
Desde diversas perspectivas, los procesos de enseñanza-aprendizaje se entienden como acciones individuales e intencionadas que ocurren cuando existe motivación para vincularse con nuevos conocimientos, los cuales se integran a la estructura cognitiva del estudiante. Así, Moreno et al. (2020) y Pekrun (2023) coinciden en que las emociones positivas influyen directamente en la motivación, la cual a su vez impacta el desarrollo emocional; ambos elementos dependen de la metodología empleada para alcanzar los objetivos educativos. Esta relación se evidencia especialmente en contextos donde el diseño instruccional incorpora estrategias afectivo-cognitivas que potencian la autorregulación del aprendizaje.
Asimismo, Brackett et al. (2024) señalan que la capacidad del docente para reconocer y gestionar sus propias emociones es fundamental para influir positivamente en el aprendizaje y consolidar su competencia profesional. Solís-Pinilla (2021) añade que el uso estratégico de la comunicación verbal y no verbal permite al docente motivar a sus estudiantes y disfrutar la enseñanza, además de facilitar la resolución de conflictos y fortalecer el clima del aula en distintos contextos educativos.
El clima escolar y una planificación estructurada también impactan directamente en el desarrollo socioafectivo de los estudiantes. Carrasco et al. (2018) destacan que actividades didácticas, evaluación formativa y una adecuada gestión del tiempo promueven habilidades integrales. De manera complementaria, Cuero et al. (2023) sostienen que la disposición del aula y las metodologías interactivas favorecen la fluidez cognitiva y emocional, especialmente en entornos multiculturales.
Por último, el contexto familiar y comunitario es un factor clave. López et al. (2025) encontraron que la participación de los padres, las expectativas académicas y el tipo de escuela influyen en la autoestima y el aprendizaje de los estudiantes. En consonancia, el Ministerio de Educación (2018), de Ecuador, resalta que el desarrollo humano integral depende de interacciones significativas y requiere políticas que articulen a familias, escuelas y comunidades.
En base a lo anterior, el presente artículo tiene como finalidad investigar el estado del arte sobre la interacción de las emociones en los procesos de enseñanza y aprendizaje en diversos contextos. En las últimas décadas se ha reconocido que aprender no es solo un proceso cognitivo, sino también emocional. Numerosas investigaciones han demostrado el papel crucial de la dimensión emocional en la planificación, ejecución y evaluación educativa. Asimismo, la capacidad de los docentes para gestionar sus emociones durante la enseñanza marca una diferencia significativa en el clima emocional del aula.
Método
En la presente investigación se realiza una revisión sistemática de la literatura existente, siguiendo las directrices establecidas por el protocolo PRISMA 2020. Los criterios de inclusión y exclusión aplicados en esta revisión se detallan en la Tabla 1, donde se especifica que el periodo de estudio abarca un intervalo de cinco años, priorizando artículos relacionados con el área temática, publicados en inglés o español.
En cuanto a las fuentes de búsqueda, se seleccionaron bases de datos reconocidas como Redalyc, SciELO, Google Scholar y Scopus. Estas plataformas permiten aplicar filtros para discriminar información relevante, facilitando así la identificación de referencias acordes con el objeto de estudio. De igual manera, los procesos de selección, definidos mediante criterios de inclusión y exclusión, permiten determinar si un estudio cumple con las condiciones establecidas para formar parte de la revisión.
Para la construcción de la estrategia de búsqueda se emplearon conectores booleanos (AND, OR) que combinaron palabras clave específicas, asegurando que los documentos seleccionados fueran artículos de acceso abierto.
Finalmente, la recopilación y registro de la información se realizó mediante una ficha de análisis documental, diseñada para organizar datos secundarios. En esta ficha, cada fila recoge los aspectos más relevantes de cada estudio que superó el proceso de selección, tales como el objetivo, la metodología empleada, el año de publicación, entre otros.
Tabla 1 Criterios de inclusión y exclusión
En la Figura 1 se ilustra la secuencia seguida para la selección de artículos en esta revisión sistemática, realizada conforme a la metodología PRISMA 2020, que incluye tres etapas fundamentales: identificación, cribado e inclusión. En primera instancia, se recuperaron 147 registros provenientes de las cuatro bases de datos seleccionadas (Scopus, SciELO, Google Scholar y Redalyc). No obstante, tras aplicar filtros relacionados con el periodo de publicación, el acceso abierto y la eliminación de duplicados, la muestra se redujo a 97 artículos. A continuación, se descartaron estudios duplicados adicionales, así como aquellos que no cumplían con el tipo documental requerido (artículos científicos) o que carecían de relevancia y afinidad con el área de estudio. Finalmente, como resultado de este riguroso proceso, se seleccionaron 23 artículos que fueron incluidos en la revisión sistemática para ser valorados y analizados, con el propósito de examinar la influencia de las emociones en los procesos de enseñanza y aprendizaje.
Resultados
Tabla 2 Matriz de relación de artículos seleccionados
| N° | Autor y año | Objetivo | Metodología | Revista | País |
|---|---|---|---|---|---|
| 1 | Salcedo de la Fuente et al. (2024) | Las emociones recurrentes en la cotidianidad del estudiantado son uno de los factores relevantes a considerar en el proceso educativo, por su influencia en la conducta y en los logros de desempeño académico y social. | Revisión Sistemática | REXE | Chile |
| PRISMA | |||||
| Para el análisis cualitativo se consideraron 17 artículos publicados entre el 2017 y el 2022. | |||||
| 2 | Tenorio Molina (2022) | Conocer las perspectivas teóricas y metodológicas que están presente en los estudios sobre las emociones en el proceso enseñanza aprendizaje en línea durante los últimos años. | Revisión Sistemática | Alpha Centauri | Perú |
| PRISMA | |||||
| Los resultados se basaron en el análisis de 20 artículos científicos que emplearon diseños experimentales, no experimentales, mixtos y cualitativos. | |||||
| 3 | Cremades et al. (2022) | Revisar los modelos teóricos de regulación emocional contemporáneos buscando acuerdos y divergencias entre autores. | Revisión Sistemática | Interacciones | Argentina |
| PRISMA | |||||
| 10 artículos seleccionados | |||||
| 4 | Mutlu-Bayraktar (2024) | Impacto del diseño emocional en los resultados del aprendizaje, los estados emocionales, la motivación y la carga cognitiva. | Revisión Sistemática | Educ Inf Technol | Turquía |
| PRISMA | |||||
| 51 artículos cumplieron con los criterios de inclusión. | |||||
| 5 | Machado Ávila (2023) | Analizar la efectividad de las intervenciones basadas en el arte y las emociones en la enseñanza y aprendizaje de matemáticas. | Revisión Sistemática | Prohominum | Venezuela |
| PRISMA | |||||
| 22 estudios que cumplían con los criterios de inclusión. | |||||
| 6 | Ahdab Najib Hijazi & Hanif Baharin (2023) | Cómo el diseño de interfaz emocional alegre influyó en los procesos cognitivos, las valencias emocionales, los resultados de aprendizaje y la experiencia subjetiva de los estudiantes. | Revisión Sistemática | International Journal of Interactive Mobile Technologies | Malaysia |
| PRISMA | |||||
| 47 Artículos para el análisis. | |||||
| 7 | Del Mar Vera et al. (2021) | Establecimiento de objetivos y estrategias de enseñanza que coadyuven a establecer mejores mecanismos de interacción con los estudiantes. | Revisión Sistemática | Alpha Centauri | Perú |
| PRISMA | |||||
| El número final de documentos utilizados para el análisis de datos fueron 7 artículos. | |||||
| 8 | Mardones Soto (2023) | Identificar los factores del clima escolar que influyen en el aprendizaje de los alumnos, verificando la relevancia de un clima positivo. | Revisión Sistemática | Realidad Educativa | Chile |
| PRISMA | |||||
| El número final de documentos utilizados para el análisis de datos fueron 22 artículos. | |||||
| 9 | Fuentes Vilugrón et al. (2023) | Analizar y sintetizar la productividad científica encontrada entre el año 2010 y 2022, respecto con la emoción y cultura en contextos escolares. | Revisión Sistemática | European Journal of Education and Psychology | Chile |
| PRISMA | |||||
| 17 artículos cumplieron con los criterios de inclusión. | |||||
| 10 | Anzelin et al. (2020) | Analizar la relación entre la emoción y los procesos de enseñanza-aprendizaje. | Estudio cualitativo con análisis documental y revisión teórica. | Sofía | Colombia |
| 11 | Santoyo Manzanilla et al. (2025) | Explorar la influencia de las emociones humanas en el aprendizaje mediante revisión literaria. | Revisión bibliográfica. | Perspectivas Docentes | México |
| 12 | Barreto Rivas et al. (2021) | Identificar la importancia de la educación emocional en el ámbito educativo. | Estudio descriptivo con enfoque documental. | Revista Cognosis | Ecuador |
| 13 | Burgos Acosta (2024) | Explorar el rol de las emociones en el aprendizaje desde una perspectiva integradora. | Estudio teórico-analítico. | European Public & Social Innovation Review | España |
| 14 | Maldonado Cañizares et al. (2023) | Analizar el impacto de las emociones en la educación universitaria. | Investigación cualitativa con análisis de casos. | Revista de Ciencias Sociales y Económicas | Ecuador |
| 15 | López Espinoza (2023) | Revisar el papel de las emociones en el aprendizaje desde un enfoque teórico. | Estudio teórico-documental. | Polo del Conocimiento | Ecuador |
| 16 | Bracamontes Ceballos et al. (2024) | Revisar los avances y desafíos de la educación emocional en la educación superior. | Revisión documental. | IE Revista De Investigación Educativa De La REDIECH | México |
| 17 | Romero et al. (2024) | Estudiar la consolidación de la investigación sobre emociones en didáctica de las ciencias. | Revisión crítica de literatura y análisis temático. | Revista Eureka | España |
| 18 | Ramírez Hurtado (2021) | Analizar la relación entre emociones positivas y aprendizaje significativo en posgrado. | Estudio cualitativo con enfoque fenomenológico. | Educación Superior | Bolivia |
| 19 | Mendoza Laz et al. (2025) | Explorar la importancia de la motivación en el aprendizaje significativo. | Estudio de revisión y análisis teórico. | Revista InveCom | Ecuador |
| 20 | Amaya Claudio et al. (2024) | Analizar el impacto de la motivación en el aprendizaje en educación. | Investigación cuantitativa descriptiva. | Horizontes | Bolivia |
| 21 | Vásquez Villanueva et al. (2022) | Examinar estrategias para desarrollar la motivación pedagógica. | Estudio documental y teórico. | Paidagogo | Perú |
| 22 | Salas Díaz & Baque Pibaque (2025) | Investigar estrategias motivacionales docentes en educación superior. | Investigación cuantitativa descriptiva. | Sapiens in Higher Education | Ecuador |
| 23 | Abad Zarate et al. (2025) | Diagnosticar la motivación en el aprendizaje en bachillerato PCEI. | Estudio diagnóstico con enfoque mixto. | Sapiens in Education | Ecuador |
Fuente. Elaboración propia
La presente revisión destaca que las emociones ejercen una influencia decisiva en la motivación, las estrategias de aprendizaje y la cultura académica. Por ello, es imprescindible que las aulas incorporen estrategias pedagógicas que faciliten la regulación emocional, fomenten un clima escolar positivo y promuevan el uso de herramientas tecnológicas para afrontar dificultades afectivas. La revisión sistemática confirma que la gestión emocional es un aspecto crucial que demanda nuevas estrategias orientadas a integrar la inteligencia emocional tanto en docentes como en estudiantes (Salcedo de la Fuente et al., 2024). Asimismo, al interactuar con plataformas digitales, los estudiantes experimentan diversas emociones que impactan sus resultados académicos, respaldando modelos cognitivos y de inteligencia emocional (Tenorio Molina, 2022).
Las estrategias de regulación emocional permiten a los estudiantes adaptarse, alcanzar sus metas y mejorar su calidad de vida; su aplicación fortalece la resiliencia y el rendimiento académico (Cremades et al., 2022); (Mutlu-Bayraktar, 2024). Por ejemplo, actividades que integran arte y emociones crean entornos motivadores, reducen la ansiedad y favorecen una comprensión más profunda de los contenidos (MachadoÁvila, 2023). Además, la incorporación de elementos emocionales en el diseño instruccional incrementa la implicación cognitiva, mientras que su ausencia puede disminuir la motivación intrínseca (Ahdab & Hanif, 2023).
La motivación está estrechamente vinculada con habilidades blandas como la empatía y la gestión emocional, que son esenciales para fortalecer la relación entre docentes y estudiantes y, en consecuencia, favorecer el aprendizaje (Del Mar Vera et al., 2021; Amaya Claudio et al., 2024). En este sentido, Mardones (2023) y Salas & Baque (2025) señalan que el clima áulico, ya sea positivo o negativo, influye directamente en las emociones del estudiante y, por ende, en su rendimiento académico.
Por otro lado, Fuentes et al. (2023) subrayan la importancia de educar en emociones desde un enfoque cultural, considerando las estrategias de regulación emocional propias de cada entorno. Destacan que este trabajo debe ir más allá del beneficio para la salud mental, abarcando dimensiones sociales y educativas. En la misma línea, Mendoza et al. (2025) indican que los aspectos culturales median las formas de regulación emocional, lo cual está estrechamente ligado al desarrollo individual, social y educativo.
El desarrollo emocional de los menores puede verse afectado por condiciones judiciales adversas. En este contexto, un entorno emocional seguro resulta fundamental para su aprendizaje y bienestar (Anzelin et al., 2020). La ausencia de una pensión alimenticia adecuada deteriora esta estabilidad, afectando negativamente el rendimiento escolar y la integración social (Bracamontes Ceballos et al., 2024); (Ramírez Hurtado, 2021). Las emociones están profundamente vinculadas con la cognición, y su descuido compromete funciones esenciales como la memoria y la atención (López Espinoza, 2023).
Además, la escasez de recursos genera emociones negativas que impactan la motivación y la disposición hacia el aprendizaje (Santoyo Manzanilla et al., 2025). Sin una contención emocional adecuada, los niños enfrentan dificultades para conectar sus experiencias personales con los contenidos académicos (Romero et al., 2024). Por ello, una justicia alimentaria eficiente es clave para garantizar la equidad educativa, ya que las emociones positivas y la motivación son fundamentales desde las primeras etapas de la vida.
En el ámbito de la educación superior, la estabilidad emocional favorece el pensamiento complejo y la autorregulación del aprendizaje (Barreto Rivas et al., 2021; Maldonado Cañizares et al., 2023). Si bien es importante en adultos, resulta aún más crucial para menores expuestos a situaciones de desigualdad judicial. La autoestima y la disposición para aprender pueden verse gravemente afectadas por estructuras injustas (Abad Zarate et al., 2025), mientras que las emociones juegan un papel clave en procesos como la metacognición (Vásquez Villanueva et al., 2022).
En definitiva, el aprendizaje no prospera en contextos de desigualdad. Como afirma Burgos Acosta (2024), las emociones forman parte estructural del proceso educativo. Por ello, las políticas judiciales deben adoptar una visión más humana que reconozca esta dimensión (Bracamontes Ceballos et al., 2024). El reconocimiento de lo afectivo es esencial para formar una ciudadanía crítica (López Espinoza, 2023), y fortalecer la motivación contribuye significativamente al bienestar estudiantil (Mendoza Laz et al., 2025). En suma, una inclusión educativa genuina requiere articular justicia social y educación emocional de manera integrada.
Discusión
Los hallazgos obtenidos a través de esta revisión sistemática evidencian la estrecha interrelación entre las emociones, la enseñanza y el aprendizaje. En consecuencia, se puede afirmar que las emociones no solo influyen en la dimensión afectiva del estudiante, sino que también impactan directamente en su rendimiento académico, su motivación, la calidad de la interacción con el entorno educativo y la efectividad de las estrategias pedagógicas. Por ello, esta revisión resalta la importancia de que tanto docentes como sistemas educativos integren enfoques emocionales en el diseño instruccional, reconociendo las emociones como un componente esencial del proceso educativo.
Tal como señalan Salcedo et al. (2024) y Tenorio (2022), las emociones juegan un papel central en el aprendizaje, ya que afectan la capacidad del estudiante para comprometerse con los contenidos, participar activamente y desarrollar habilidades cognitivas complejas. Este vínculo se fortalece con las investigaciones de Cremades et al. (2022) y Mutlu (2024), quienes subrayan la necesidad de enseñar estrategias de regulación emocional para fomentar la resiliencia, el autocontrol y la adaptación a distintos contextos académicos. De este modo, la enseñanza emocional emerge como una competencia transversal indispensable para una educación integral y significativa.
Por otra parte, los estudios revisados coinciden en destacar que el uso de recursos visuales, plataformas digitales y actividades artísticas contribuye a generar un clima emocionalmente positivo en el aula, tal como lo evidencian Machado (2023) y Ahdab & Hanif (2023). Estos elementos ayudan a reducir la ansiedad, incrementar la motivación intrínseca y favorecer una percepción más favorable del contenido académico, transformando la experiencia educativa en algo más atractivo y accesible. En este sentido, se resalta la utilidad del diseño emocional positivo como una herramienta pedagógica con efectos cognitivos comprobados.
Asimismo, la revisión pone de manifiesto el papel fundamental que desempeña el contexto sociocultural en la gestión emocional. Según Fuentes et al. (2023), educar en emociones desde una perspectiva cultural permite adaptar las estrategias a las necesidades particulares de los estudiantes, reconociendo que las emociones y su regulación están mediadas por el entorno social. Esta visión amplía el enfoque de la educación emocional al vincularla con la justicia educativa, la inclusión y la equidad.
Otro aspecto clave identificado es el rol de la motivación como eje articulador entre emoción y aprendizaje. Del Mar Vera et al. (2021) y Mardones (2023) demuestran que factores como la empatía, la percepción del clima áulico y las habilidades blandas son determinantes en la disposición del estudiante para aprender. Por ello, resulta fundamental que las políticas educativas fomenten ambientes seguros y emocionalmente saludables que fortalezcan la conexión entre docentes y estudiantes.
En síntesis, los estudios analizados coinciden en que integrar las emociones en la enseñanza no debe ser considerado un complemento opcional, sino un pilar esencial para lograr un aprendizaje significativo. Esta revisión, sustentada en la metodología PRISMA, evidencia que los enfoques pedagógicos emocionalmente conscientes no solo mejoran el rendimiento académico, sino que también fortalecen las habilidades sociales, la autonomía y el bienestar general del estudiante. Por tanto, es necesario que los sistemas educativos incorporen programas de formación docente en inteligencia emocional, así como políticas que reconozcan la diversidad emocional y cultural del estudiantado, promoviendo así una educación más humana, inclusiva y transformadora.
Conclusiones
Los resultados resaltan el papel fundamental que desempeñan las emociones en los procesos cognitivos, como el aprendizaje. Cuando se trabaja en el aula desde un enfoque motivacional, implementando estrategias de enseñanza que enriquecen la experiencia educativa de manera integral y holística, se observan mejoras significativas en el rendimiento académico de los estudiantes.
Las emociones facilitan que tanto docentes como estudiantes se involucren y conecten con el objetivo de aprender. En este proceso, se experimentan emociones positivas vinculadas a contenidos claros y bien trabajados, que promueven un aprendizaje significativo. Por otro lado, las emociones negativas, como la frustración y el aburrimiento, suelen asociarse a materias de ciencias que resultan más complejas o menos atractivas para los estudiantes.
Asimismo, se ha evidenciado la importancia de una adecuada gestión emocional por parte de los docentes, ya que esta influye positivamente en el clima del aula y en el manejo efectivo del salón de clases.
En conclusión, los procesos de enseñanza y aprendizaje son situaciones complejas donde interactúan múltiples factores; por ello, resulta indispensable que las investigaciones aborden al estudiante como un individuo integral, considerando todas sus dimensiones.















