Introducción
Los estudiantes que aumentan sus competencias matemáticas tienen mayores oportunidades para acceder a mejores condiciones de vida y explorar nuevos campos de estudio, así como para incursionar en ámbitos científicos, tecnológicos, culturales y económicos (Percial, 2025; Cedeño & Sáez, 2024). Sin embargo, tradicionalmente, la enseñanza de las matemáticas ha privilegiado métodos rutinarios y de bajo impacto, dejando de lado habilidades más complejas como el razonamiento, la formulación de estrategias, la justificación de procedimientos y el uso del juicio analítico y reflexivo (Barrionuevo et al., 2025; Alvarado, 2024). Por ello, es necesario implementar métodos heurísticos y estrategias activas y transformadoras que permitan comprender el contexto, construir nuevos significados y fortalecer las habilidades matemáticas (Soledispa & Parra, 2024; Hänze & Leiss, 2022).
A nivel internacional, resulta cada vez más evidente en currículos, políticas educativas y evaluaciones globales que el desarrollo de la competencia matemática en la educación básica es una prioridad (Bolaño et al., 2024; Gutiérrez & Yanchaguano, 2025; Beltrán-Pellicer & Alsina, 2022). Instrumentos como PISA y TIMSS se han consolidado como estándares para medir las habilidades matemáticas en estudiantes, revelando significativas disparidades regionales (Zhu, 2018; Herrera, 2020). Destacan en este sentido países asiáticos como Japón, Singapur y Corea del Sur, cuyo éxito se atribuye -entre otros factores- a sus planes de estudio bien estructurados, docentes altamente capacitados y una cultura que valora la educación matemática desde edades tempranas (Himeji-Ken, 2025).
En contraste, Latinoamérica enfrenta un escenario particularmente complejo (Demarchi, 2020). Los estudiantes de educación básica regular suelen obtener bajos resultados en matemáticas en evaluaciones nacionales e internacionales (Näslund-Hadley & Alonzo, 2024). Según informes del Banco Interamericano de Desarrollo (Arias et al., 2023; Banco Interamericano de Desarrollo et al., 2024), esta problemática se relaciona con planes de estudio poco contextualizados, escasez de recursos pedagógicos, insuficiente formación continua docente y la falta de conexión entre el contenido matemático y la vida cotidiana de los alumnos (Zumba et al., 2024; Cáceres-Mesa et al., 2025). Frente a esta realidad, varios países han impulsado reformas curriculares que promueven el pensamiento crítico, el trabajo colaborativo y la resolución de problemas reales mediante las matemáticas (Ansina, 2021; Meza-Holguín et al., 2024).
Específicamente, en Perú se han desarrollado cambios significativos en el currículo, los métodos de enseñanza y las herramientas de evaluación aplicadas a la educación básica regular (Olivares & Peinado, 2024). De acuerdo con el diseño curricular nacional, se priorizan competencias como la modelación de situaciones, la argumentación, el uso de tecnologías en el proceso matemático y la comunicación de resultados (Ministerio de Educación, 2010). De esta manera, el desarrollo del pensamiento matemático debe partir de la construcción de significado y la resolución de problemas (Bracho et al., 2023).
En este contexto, fomentar el pensamiento lógico, crítico y analítico en los estudiantes constituye uno de los objetivos esenciales de la enseñanza de las matemáticas en educación básica (Saavedra-Pizarro, 2024; Núñez-Lira et al., 2020). Por ello, adquirir competencias matemáticas resulta fundamental en el entorno complejo y digital actual, pues contribuye no solo a enfrentar retos académicos y profesionales sino también a comprender e interactuar con las realidades sociales (Ureña-Villamizar et al., 2024; Montes, 2024). Además, al abordar las matemáticas desde esta perspectiva, la disciplina deja de ser abstracta y aislada para convertirse en un lenguaje útil que permite entender el mundo, tomar decisiones informadas y participar activamente en la vida democrática (López-Bermúdez et al., 2024). Así, se evidencia la necesidad de reemplazar métodos tradicionales por enfoques más holísticos, inclusivos y contextualizados que analicen la evolución de las competencias matemáticas a lo largo de la educación básica regular (Romero et al., 2024; Rosado, 2023).
Finalmente, resulta fundamental sostener prácticas pedagógicas que reconozcan la diversidad estudiantil, valoren la experiencia del mundo real en la enseñanza matemática y consideren al docente como un mediador activo del conocimiento (Pelcastre-Benítez & Cáceres-Mesa, 2025). Por lo tanto, no solo es relevante sino éticamente indispensable tener presente las competencias matemáticas existentes, las teorías subyacentes y las mejores prácticas en distintos niveles, con el fin de garantizar una educación accesible y de alta calidad para todos (Chanel, 2024). Partiendo de esta premisa, surge la pregunta de investigación: ¿Cuál es el estado actual de la literatura sobre las competencias matemáticas en la educación básica regular? En consecuencia, el objetivo de este estudio es analizar dichas competencias mediante una revisión sistemática de la literatura.
Metodología
El presente estudio se fundamenta en una revisión sistemática de la literatura, siguiendo estrictamente las directrices establecidas en el protocolo PRISMA. Según Page et al. (2021), este protocolo representa un método riguroso para buscar, analizar, evaluar y extraer datos relevantes de un amplio conjunto de estudios relacionados con un tema, fenómeno o pregunta específica de investigación. A continuación, se detalla el procedimiento empleado para llevar a cabo esta revisión sistemática.
En cuanto a los criterios de inclusión, se seleccionaron publicaciones comprendidas entre los años 2017 y 2025, que consistieron en artículos de investigación originales y revisiones, publicados en español, inglés o portugués. Por otra parte, los criterios de exclusión delimitaron la eliminación de disertaciones, libros, publicaciones fuera del marco temporal estipulado, artículos con acceso restringido y aquellos cuya temática no guardaba relación con el objeto de estudio.
La búsqueda se realizó en las bases de datos Scopus, SciELO y Web of Science (WoS), utilizando operadores booleanos en español e inglés, tales como “competencias matemáticas” y “mathematical competencies”. Inicialmente, se identificaron 325 publicaciones potencialmente relevantes. No obstante, tras la aplicación rigurosa de los criterios de exclusión y el filtrado correspondiente a través del diagrama de flujo PRISMA, el estudio finalizó con la selección definitiva de 20 artículos (ver Figura 1).
Resultados y discusión
De un total de 325 artículos revisados, finalmente se seleccionaron 20 estudios que abordan las competencias matemáticas en la educación básica regular. Sus características principales se resumen en la Tabla 1, donde se detallan la frecuencia de publicaciones por año y los hallazgos más relevantes.
Tabla 1 Resultados del análisis de las competencias matemáticas
| Año | Autor(es) | Hallazgos / Conclusiones |
|---|---|---|
| 2024 | Tovalino et al. | Los esfuerzos docentes por reinventarse y perfeccionar sus habilidades técnicas, así como por desarrollar tácticas innovadoras, contribuyeron al éxito académico durante la pandemia. |
| 2021 | Poma et al. | Se requiere mayor investigación para proporcionar a los educadores los conocimientos necesarios que les permitan guiar el aprendizaje matemático y potenciar el desarrollo de competencias. |
| 2025 | Ramos | El uso insuficiente de tecnología, la comunicación ineficaz y la falta de materiales atractivos limitan el desarrollo de la competencia matemática, que se mantiene en un nivel promedio. |
| 2025 | Maguiña & Padilla | El uso de tecnologías como teléfonos inteligentes y aplicaciones puede mejorar significativamente el aprendizaje en matemáticas, especialmente en la educación a distancia, donde la autonomía es clave. |
| 2023 | Quispe et al. | El éxito en el desarrollo de competencias matemáticas está estrechamente ligado a la presencia de sólidas habilidades cognitivas y capacidad para resolver problemas. |
| 2025 | Vaca-De la Cruz et al. | Es fundamental fomentar programas de formación centrados en técnicas heurísticas y asegurar un acompañamiento constante a los estudiantes durante la aplicación práctica. |
| 2024 | Moreno & Moreno | La evaluación formativa, basada en el reconocimiento de logros, autoevaluación y evaluación entre pares, posiciona al estudiante como protagonista en su aprendizaje matemático. |
| 2025 | Ponce-Altamirano et al. | Las competencias matemáticas se desarrollan mejor utilizando enfoques culturalmente sensibles, gamificación, aprendizaje activo, contextualización y tecnología, que además fomentan la motivación y el trabajo en equipo. |
| 2022 | Guisvert & Lima | La gamificación impulsa la enseñanza de las matemáticas, motivando a los estudiantes tanto en el aula como en su estudio autónomo mediante herramientas tecnológicas populares. |
| 2019 | Alsina et al. | Adaptar metodologías a contextos particulares facilita la implementación de procedimientos educativos acordes a las demandas del mundo moderno. |
| 2023 | Yupanqui | Estrategias como el modelado matemático, la técnica de Pólya, el aprendizaje basado en problemas y métodos etnomatemáticos mejoran la enseñanza de la resolución de problemas. |
| 2019 | Rivera & Ahumada | El Método Singapur demuestra eficacia para mejorar el pensamiento matemático conforme a los estándares curriculares vigentes. |
| 2025 | Vaca-De la Cruz et al. | Se recomienda incentivar a los docentes a promover la generación de problemas, estimulando a los estudiantes a crear y resolver situaciones matemáticas integrales. |
| 2017 | Velásquez et al. | La evaluación contextualizada busca mejorar la calidad mediante procesos formativos que involucran estrategias de mejora apoyadas por los docentes. |
| 2022 | Farfán-Pimentel et al. | Los enfoques pedagógicos que promueven el trabajo colaborativo contribuyen a mejorar las prácticas docentes y los resultados de aprendizaje en matemáticas. |
| 2024 | Arévalo-Duarte et al. | El desarrollo de la competencia en resolución de problemas se potencia mediante procedimientos que integran acciones cognitivas y contextuales. |
| 2021 | Ramos & Ramos Vera | La gamificación motiva a los estudiantes a superar retos y tomar la iniciativa, favoreciendo el desarrollo de competencias matemáticas de forma atractiva. |
| 2025 | Díaz & Gastello | Metodologías como la ludificación, el aprendizaje basado en problemas, proyectos y aula invertida resultan exitosas para el desarrollo de competencias matemáticas. |
| 2019 | Vilca | El uso de estrategias de resolución de problemas y trabajo colaborativo en parejas favorece el aprendizaje y el desarrollo de competencias en estudiantes de secundaria. |
| 2024 | Castro | La incorporación de realidad aumentada incrementa la comprensión conceptual, el interés y la creatividad de los estudiantes en el aprendizaje de matemáticas. |
Para el análisis e interpretación de los resultados, se realizó una categorización de los estudios considerando el año de publicación. Además, se organizaron en función de su contexto y se analizaron cuatro grandes dimensiones temáticas: estrategias didácticas, aprendizaje basado en problemas (ABP), evaluación de la competencia matemática e innovación tecnológica.
Frecuencia de publicaciones por país
Respecto al año de publicación, tal como se muestra en la Figura 2, el año 2025 registra la mayor cantidad de publicaciones, con un total de seis artículos que representan el 30 % del total. Le sigue el año 2024, con un 20 %, y luego el 2019, con un 15 %. En la cuarta posición se encuentran los años 2021, 2022 y 2023, cada uno con un 10 % de las publicaciones científicas relacionadas con el área estudiada. Finalmente, el año 2017 presenta la menor proporción, con un 5 % de los artículos revisados.
Estrategias didácticas para el desarrollo de competencias matemáticas
Para que los estudiantes logren adquirir competencias matemáticas sólidas, es fundamental implementar estrategias didácticas eficaces. Estas competencias no solo abarcan la memorización de datos y conceptos, sino también la capacidad para resolver problemas, razonar lógicamente y comunicar ideas matemáticas de forma clara. De acuerdo con Yupanqui (2023), las estrategias de enseñanza deben potenciar la habilidad de los estudiantes para resolver problemas matemáticos, promoviendo un aprendizaje contextualizado, activo y colaborativo. En esta línea, Guisvert & Lima (2022) así como Ramos & Ramos Vera (2021) coinciden en que la gamificación ha demostrado ser una herramienta poderosa para crear un ambiente de aprendizaje más atractivo, interactivo y centrado en el estudiante, tanto en educación básica como secundaria.
Estos hallazgos concuerdan con las observaciones de Rivera & Ahumada (2019) y Vaca-De la Cruz et al. (2025), quienes enfatizan la importancia de priorizar en los currículos convencionales enfoques activos centrados en el estudiante, como las estrategias de Polya o el método de Singapur, para fortalecer la comprensión matemática. La combinación de ambos enfoques podría ofrecer una estrategia integral para mejorar las competencias en matemática.
Aprendizaje Basado en Problemas
Por otra parte, Arévalo-Duarte et al. (2024) y Vilca (2019) coinciden en que la resolución de problemas y el aprendizaje basado en problemas son enfoques pedagógicos efectivos para mejorar las habilidades matemáticas en estudiantes de primaria y secundaria. Estas metodologías fomentan el trabajo colaborativo y el aprendizaje contextualizado, fundamentales para fortalecer la capacidad de resolver problemas.
Asimismo, Farfán-Pimentel et al. (2022) y Ponce-Altamirano et al. (2025) destacan el valor del aprendizaje colaborativo como una estrategia clave que incentiva la participación activa del estudiante y fortalece las relaciones significativas entre compañeros. No obstante, para maximizar los resultados, es recomendable combinar esta técnica con otros métodos que consideren las particularidades de cada aula y los estilos individuales de aprendizaje.
Evaluación de la competencia matemática
En cuanto a la evaluación, Moreno & Moreno (2024), junto con Alsina et al. (2019) y Velásquez-Luna et al. (2017), sostienen que vincular la enseñanza matemática con situaciones reales, promover la reflexión personal de los estudiantes y ofrecer retroalimentación continua constituyen un enfoque formativo y contextualizado que favorece el desarrollo profundo de la competencia matemática. De esta forma, los estudiantes están mejor preparados para enfrentar evaluaciones estandarizadas y para asimilar conceptos matemáticos de manera significativa a lo largo de su vida.
Complementariamente, Poma et al. (2021) y Vaca-De la Cruz (2025) coinciden en que la incorporación de prácticas activas e innovadoras, que fomenten el pensamiento crítico y la autonomía, promueve el crecimiento de las competencias matemáticas en las aulas de educación básica. En consecuencia, es indispensable adoptar una estrategia integral que contemple la capacitación docente, el entorno educativo y la diversidad metodológica, enfatizando la constante innovación y adecuación de las estrategias de enseñanza para favorecer un aprendizaje más profundo y significativo.
Por otro lado, Ramos (2025) destaca que para lograr un aprendizaje más relevante es necesario reformar las prácticas educativas, enfatizando el rol del docente como facilitador, mejorando los materiales didácticos y promoviendo el uso de herramientas tecnológicas. En sintonía, Díaz & Gastello (2025) junto a Quispe et al. (2023) apuestan por dejar atrás los métodos tradicionales de enseñanza. Mientras Quispe et al. resaltan la importancia de construir una base cognitiva sólida, Díaz & Gastello subrayan la necesidad de implementar enfoques interactivos para aplicar esos conocimientos. Así, combinar la mejora cognitiva con metodologías activas constituye una vía prometedora para fortalecer las competencias matemáticas.
Innovación tecnológica y competencia matemática
Finalmente, según los estudios revisados, las tecnologías emergentes poseen un gran potencial para enriquecer la enseñanza de las matemáticas en educación básica. El empleo de realidad aumentada (Castro, 2024), plataformas de educación virtual (Tovalino et al., 2024) y herramientas digitales (Maguiña & Padilla, 2024) contribuyen al desarrollo de competencias matemáticas, aumentan la motivación intrínseca y facilitan una comprensión conceptual más profunda. Sin embargo, se identifican desafíos como la necesidad de una formación docente más especializada y limitaciones en la interacción que ciertas plataformas ofrecen. En conjunto, los resultados indican que para que la tecnología impacte positivamente en el aprendizaje, es indispensable una implementación pedagógica adecuada, formación continua para los docentes y una contextualización coherente con el entorno educativo.
Conclusiones
Los estudios revisados evidencian que enfoques como el aprendizaje basado en problemas, la gamificación y la resolución colaborativa de ejercicios resultan altamente efectivos para promover la autonomía, el pensamiento crítico y la comprensión profunda de los conceptos matemáticos en los estudiantes. Asimismo, resulta fundamental considerar el contexto del alumno al evaluar su desarrollo, implementando mecanismos de retroalimentación continua que impulsen su aprendizaje, eficiencia, desempeño y comprensión.
En consecuencia, las estrategias de enseñanza que destacan la participación activa del estudiante, el trabajo colaborativo y la aplicación práctica de los conocimientos son imprescindibles para fortalecer las competencias matemáticas. De igual manera, el uso adecuado de recursos electrónicos y tecnologías, gestionado por docentes capacitados, puede potenciar notablemente el proceso de aprendizaje.
En resumen, los resultados apoyan la necesidad de un cambio de paradigma en la enseñanza de las matemáticas, orientado hacia una mayor creatividad, adaptabilidad y contextualización. En este modelo renovado, la incorporación de la tecnología, el rol mediador del docente y la implementación de tácticas pedagógicas innovadoras se convierten en elementos clave para fomentar la adquisición significativa y duradera de los conceptos matemáticos por parte de los estudiantes.
















