Introducción
El aprendizaje colaborativo se ha posicionado como una estrategia pedagógica clave en el ámbito educativo contemporáneo, especialmente en la educación superior, donde se busca desarrollar no solo competencias cognitivas, sino también habilidades sociales y emocionales. En este contexto, se reconoce como una herramienta que fomenta la construcción conjunta del conocimiento, la interacción entre pares y la resolución colectiva de problemas (Johnson & Johnson, 1999). Sin embargo, en el entorno universitario peruano, particularmente en las universidades públicas, su implementación enfrenta desafíos vinculados tanto a limitaciones estructurales como a concepciones tradicionales del aprendizaje centrado en el docente.
En el caso de los estudiantes de pregrado de universidades públicas de Lima, las prácticas de aprendizaje colaborativo suelen verse influenciadas por factores como el tamaño de las clases, el acceso limitado a recursos tecnológicos y las habilidades previas de los estudiantes para trabajar en equipo. Según (Slavin 1995), el aprendizaje colaborativo requiere un diseño pedagógico que promueva la interdependencia positiva, la interacción promotora y la responsabilidad individual, elementos que, en muchos casos, no se encuentran incorporados de manera efectiva en estos contextos educativos.
A pesar de los beneficios ampliamente documentados del aprendizaje colaborativo, como el desarrollo de habilidades interpersonales, el incremento de la motivación y la mejora del rendimiento académico (Gillies, 2007; Kagan, 1994), existen pocos estudios que analicen de manera cualitativa cómo los estudiantes de pregrado en universidades públicas de Lima experimentan y perciben esta estrategia pedagógica. Este vacío en la literatura resulta relevante, ya que comprender las experiencias y significados atribuidos por los estudiantes puede proporcionar información valiosa para optimizar su implementación en contextos similares.
Asimismo, el entorno sociocultural y económico de los estudiantes de universidades públicas añade una capa de complejidad que merece ser explorada. Investigaciones previas han señalado que las barreras culturales, la insuficiente infraestructura y el enfoque competitivo del sistema educativo peruano pueden dificultar la transición hacia modelos más colaborativos (Paredes & Rodríguez, 2018). En este sentido, resulta necesario describir cómo se presenta el aprendizaje colaborativo en los estudiantes de pregrado de la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle (UNE EGyV).
Problema general
¿Cómo se presenta el aprendizaje colaborativo en estudiantes de pregrado de una universidad pública de Lima?
Problemas específicos
¿Cómo se presenta la dimensión social del aprendizaje colaborativo en estudiantes de pregrado de una universidad pública de Lima?
¿Cómo se presenta la dimensión cognitiva del aprendizaje colaborativo en estudiantes de pregrado de una universidad pública de Lima?
¿Cómo se presenta la dimensión emocional del aprendizaje colaborativo en estudiantes de pregrado de una universidad pública de Lima?
¿Cómo se presenta la dimensión organizativa del aprendizaje colaborativo en estudiantes de pregrado de una universidad pública de Lima?
Objetivo general
Describir cómo se presenta el aprendizaje colaborativo en estudiantes de pregrado de una universidad pública de Lima.
Objetivos específicos
Describir la dimensión social del aprendizaje colaborativo en estudiantes de pregrado de una universidad pública de Lima.
Describir la dimensión cognitiva del aprendizaje colaborativo en estudiantes de pregrado de una universidad pública de Lima.
Describir la dimensión emocional del aprendizaje colaborativo en estudiantes de pregrado de una universidad pública de Lima.
Describir la dimensión organizativa del aprendizaje colaborativo en estudiantes de pregrado de una universidad pública de Lima.
La presente investigación sobre el aprendizaje colaborativo posee relevancia teórica, práctica, metodológica y social. En el plano teórico, amplía el marco conceptual existente al contextualizar las dinámicas colaborativas y ofrecer bases para futuras investigaciones. En el ámbito práctico, sus hallazgos beneficiarán a docentes, estudiantes e instituciones, al proponer estrategias que mejoren la práctica pedagógica y orienten políticas académicas en la UNE EGyV. Su importancia metodológica radica en la aplicación del estudio de casos para explorar en profundidad las experiencias estudiantiles, fortaleciendo un diseño cualitativo adaptable a contextos reales. Finalmente, su justificación social se fundamenta en la necesidad de promover valores como la cooperación, empatía y responsabilidad compartida, esenciales para el desarrollo integral de la comunidad educativa y la mejora del proceso de enseñanza-aprendizaje.
Los antecedentes internacionales muestran consenso sobre la efectividad del aprendizaje colaborativo para mejorar participación, inclusión y rendimiento. (Adebola y Tsotetsi 2022) evidenciaron en universidades sudafricanas que las estrategias colaborativas reducen ansiedad y fortalecen la confianza, especialmente en estudiantes con baja participación. (Yuan et al. 2024) y (Xu et al. 2024) señalaron en universidades chinas que la colaboración favorece la interacción intercultural y la construcción conjunta del conocimiento, aunque requiere mejores mecanismos de evaluación y comunicación entre estudiantes internacionales y locales. Así, la colaboración no solo facilita aprendizajes disciplinarios, sino también competencias interculturales y cognitivas relevantes en educación superior.
De igual manera, estudios en Europa y América Latina refuerzan su valor como práctica inclusiva y transformadora. (Sanahuja et al. 2024) demostraron que la coordinación docente favorece la inclusión de estudiantes con dificultades de participación. (Guerra Santana et al. 2019) confirmaron que el trabajo en equipos incrementa el compromiso y fortalece el aprendizaje autónomo y social. Estos estudios coinciden en que el aprendizaje colaborativo promueve comunidades académicas participativas, empáticas y cognitivamente integradas.
En el contexto peruano, el aprendizaje colaborativo se ha consolidado como estrategia clave para fortalecer competencias académicas y socioemocionales. (Peralta et al. 2024) evidenciaron su impacto en el desarrollo de competencias digitales en formación pedagógica; (Castagnola et al. 2021) destacaron su uso en programas de posgrado; y (Rojas Chahua et al. 2024) subrayaron la importancia de la comunicación asertiva, empatía y resolución de conflictos mediante dinámicas grupales y recursos tecnológicos. Asimismo, (Reyes Rodríguez et al. 2024) demostraron que impulsa competencias investigativas, y (Alva y Rodríguez 2023) señalaron mejoras significativas en el rendimiento académico en áreas cuantitativas. En conjunto, los estudios confirman su eficacia para promover innovación, participación y desarrollo integral en la educación superior peruana.
El aprendizaje colaborativo se define como un proceso en el que los estudiantes trabajan juntos para alcanzar objetivos comunes, compartiendo ideas y construyendo conocimiento (Slavin, 1995). Sus características principales son: (a) interdependencia positiva; (b) responsabilidad individual y grupal; (c) interacción promotora; (d) habilidades interpersonales, como comunicación y resolución de conflictos; y (e) reflexión grupal para mejorar el proceso colaborativo.
Dimensiones del aprendizaje colaborativo
Dimensión social
La dimensión social del aprendizaje colaborativo se centra en cómo las interacciones en grupo fomentan habilidades interpersonales, el trabajo conjunto hacia metas comunes y la resolución de conflictos.
(a) Interdependencia positiva: El aprendizaje colaborativo fomenta la interdependencia positiva, donde los estudiantes trabajan juntos para alcanzar objetivos comunes, entendiendo que el éxito individual depende del éxito grupal (Johnson, Johnson & Holubec, 2013).
(b) Habilidades sociales: Trabajar en grupo mejora habilidades sociales como la comunicación, la escucha activa y la empatía, aspectos fundamentales para una colaboración efectiva (Gillies, 2016).
(c) Resolución de conflictos: El trabajo colaborativo también incluye la gestión de conflictos. Según (Deutsch 1973), los conflictos en el aula pueden convertirse en oportunidades de aprendizaje si se manejan de manera constructiva.
Dimensión cognitiva
La dimensión cognitiva aborda cómo los estudiantes construyen conocimiento juntos, se apoyan mutuamente para superar desafíos y emplean estrategias docentes.
(a) Construcción conjunta del conocimiento: El aprendizaje colaborativo permite compartir y construir conocimiento en equipo, facilitando una comprensión más profunda de los conceptos (Slavin, 1995).
(b) Zona de Desarrollo Próximo (ZDP): Basándose en la teoría de (Vygotsky 1978), el trabajo colaborativo aprovecha la ZDP para que los estudiantes se beneficien del apoyo de sus pares y avancen más allá de sus capacidades individuales.
(c) Uso del andamiaje: El docente desempeña un papel crucial al proporcionar andamiaje, guiando a los estudiantes mediante estrategias que promueven el aprendizaje autónomo (Wood, Bruner & Ross, 1976).
Dimensión emocional
Esta dimensión se enfoca en cómo el aprendizaje colaborativo influye en los aspectos emocionales de los estudiantes, incluyendo su motivación, confianza y cohesión grupal.
(a) Motivación intrínseca: El aprendizaje colaborativo incrementa la motivación intrínseca al proporcionar un entorno de apoyo donde los estudiantes se sienten valorados (Deci & Ryan, 1985).
(b) Confianza en el grupo: La confianza mutua entre los integrantes del grupo es esencial para el éxito de las actividades colaborativas, promoviendo un entorno de aprendizaje seguro (Tschannen-Moran & Hoy, 2000).
(c) Cohesión grupal: El sentido de unidad y pertenencia dentro del grupo fortalece la cohesión, facilitando la colaboración y la productividad (Forsyth, 2014).
Dimensión organizativa
La dimensión organizativa se centra en cómo se estructuran las actividades colaborativas mediante roles, planificación y evaluación.
(a) Roles y responsabilidades: La asignación de roles dentro del grupo es crucial para garantizar la equidad y la participación activa de todos los miembros (Bennett, 1993).
(b) Planeación y organización: La planificación previa permite que las actividades colaborativas se desarrollen de manera efectiva, asegurando el logro de los objetivos planteados (Cohen, 1994).
(c) Evaluación del desempeño: Las estrategias de evaluación, como las rúbricas y la autoevaluación, son fundamentales para valorar el desempeño individual y grupal en el aprendizaje colaborativo (Panitz, 1999).
Definición de términos
Aprendizaje colaborativo: Metodología educativa en la que los estudiantes trabajan juntos en pequeños grupos hacia un objetivo común, compartiendo ideas, conocimientos y responsabilidades para mejorar tanto su aprendizaje individual como grupal (Johnson, Johnson & Holubec, 2013).
Dimensión social: Conjunto de interacciones y relaciones interpersonales que se desarrollan en el contexto del aprendizaje colaborativo, incluyendo la interdependencia positiva, las habilidades sociales y la resolución de conflictos (Gillies, 2016).
Dimensión cognitiva: Se enfoca en cómo los estudiantes adquieren y construyen conocimiento en un entorno colaborativo, aprovechando los aportes de sus compañeros y el andamiaje proporcionado por el docente (Vygotsky, 1978).
Dimensión emocional: Hace referencia al impacto del aprendizaje colaborativo en los aspectos emocionales de los estudiantes, incluyendo su motivación, confianza y cohesión grupal (Deci & Ryan, 1985).
Dimensión organizativa: Se relaciona con la planificación, asignación de roles y evaluación del desempeño en el contexto del aprendizaje colaborativo (Cohen, 1994).
Supuestos hipotéticos
SH1. La dimensión social del aprendizaje colaborativo es crucial para el aprendizaje y desarrollo de las habilidades sociales, la resolución de problemas y el trabajo en equipo en los estudiantes de pregrado de la UNE EGyV.
SH2. La dimensión cognitiva del aprendizaje colaborativo promueve la construcción conjunta del conocimiento, fomentando la unión y la participación en equipo, esencial para el aprendizaje significativo en los estudiantes de la UNE.
SH3. La dimensión emocional del aprendizaje colaborativo motiva a los estudiantes de la UNE a participar en actividades académicas, consolidando la cohesión y la confianza para trabajar en equipo.
SH4. La dimensión organizativa del aprendizaje colaborativo se encarga de la distribución de roles y la asignación de responsabilidades a cada equipo de trabajo de las distintas especialidades en la UNE.
Metodología
La presente investigación se enmarca en un enfoque cualitativo orientado a la comprensión profunda de los significados y experiencias de los estudiantes en su contexto natural, siguiendo la perspectiva interpretativa propuesta por (Hernández y Mendoza 2018), donde la realidad se comprende desde la visión de quienes la viven. Bajo un carácter hermenéutico, el estudio busca interpretar los sentidos que los estudiantes atribuyen al aprendizaje colaborativo en su entorno universitario, atendiendo tanto a las interacciones grupales como a las condiciones socioculturales del contexto académico.
Se trata de una investigación aplicada y descriptiva, con un diseño cualitativo de estudio de casos múltiples, conforme a lo señalado por (Stake 1995), quien sostiene que este enfoque permite examinar fenómenos complejos en su contexto real para obtener una comprensión integral de sus particularidades. El diseño fenomenológico-hermenéutico adoptado posibilita explorar las vivencias subjetivas del aprendizaje colaborativo mediante la interpretación inductiva y reflexiva de los discursos de los participantes.
La unidad de análisis estuvo conformada por catorce estudiantes de pregrado pertenecientes a siete facultades de una universidad pública de Lima, representando cada uno un caso individual de aprendizaje colaborativo dentro de su respectivo entorno académico.
Tabla 1: Sistema de categorías y subcategorías
| Unidad temática | Categorías | Subcategorías | Índice |
|---|---|---|---|
| Aprendizaje colaborativo | C1: Dimensión social | SC1C1: Interdependencia positiva | El trabajo en grupo fomenta alcanzar los objetivos. |
| SC2C1: Habilidades sociales | Las habilidades se desarrollan al trabajar de manera colaborativa. | ||
| SC3C1: Resolución de conflictos | Tipo de conflictos | ||
| C2: Dimensión cognitiva | SC1C2: Construcción conjunta del conocimiento | Se comparte y construye el conocimiento. | |
| SC2C2: Zona de Desarrollo Próximo (ZDP) | El trabajo colaborativo ayuda a superar desafíos académicos. | ||
| SC3C2: Uso del andamiaje | El docente facilita el uso de estrategias. | ||
| C3: Dimensión emocional | SC1C3: Motivación intrínseca | Influenza del aprendizaje colaborativo para participar en actividades académicas. | |
| SC2C3: Confianza en el grupo | La confianza para el éxito de las actividades colaborativas | ||
| SC3C3: Cohesión grupal | Sentido de unidad y pertenencia dentro del grupo. | ||
| C4:Dimensión organizativa | SC1C4: Roles y responsabilidades | Distribución de roles y responsabilidades en el grupo. | |
| SC2C4: Planeación y organización | Planificación previa para el éxito del trabajo colaborativo. | ||
| SC3C4: Evaluación del desempeño | Estrategias que se utilizan para evaluar el desempeño. |
Fuente: Elaboración propia (2025).
La estructura categorial presentada evidencia que el aprendizaje colaborativo se sustenta en cuatro dimensiones integradas que abarcan aspectos sociales, cognitivos, emocionales y organizativos. En el plano social, se destacan la interdependencia positiva, el desarrollo de habilidades interpersonales y la gestión constructiva de conflictos, elementos que fortalecen la dinámica grupal. La dimensión cognitiva enfatiza la construcción compartida del conocimiento, la importancia de la Zona de Desarrollo Próximo y el uso estratégico del andamiaje para superar desafíos académicos. Asimismo, la esfera emocional resalta el papel de la motivación intrínseca, la confianza mutua y la cohesión grupal como condiciones esenciales para la participación. Finalmente, la dimensión organizativa considera la asignación clara de roles, la planificación conjunta y la evaluación del desempeño como componentes clave para asegurar procesos colaborativos efectivos. En conjunto, estas categorías permiten comprender la complejidad del aprendizaje colaborativo en contextos universitarios.
Tabla 2: Identificación de entrevistados (solo iniciales)
| Facultad | Entrevistado 1 | Entrevistado 2 |
|---|---|---|
| Facultad de Tecnología | JMHB | RTLC |
| Facultad de Ciencias Empresariales | HGVS | LCRD |
| Facultad de Educación Inicial | MLRM | VGPR |
| Facultad de Ciencias Sociales | EMAC | CVTG |
| Facultad de Ciencias Agropecuarias | PVZS | MLZR |
| Facultad de Pedagogía y Cultura Física | KAHO | OBLA |
| Facultad de Ciencias | DSMR | VPRL |
Fuente: Elaboración propia (2025).
Cabe resaltar que los códigos alfanuméricos asignados a cada participante garantizan la confidencialidad y el anonimato de los entrevistados, conforme a las normas éticas de la investigación cualitativa (APA, 2020). La población estuvo conformada por estudiantes matriculados en las facultades de Tecnología, Administración, Educación Inicial, Ciencias Sociales, Ciencias Agropecuarias, Pedagogía y Cultura Física, y Ciencias. La muestra fue intencional y por conveniencia, conformada por 14 estudiantes que participaron de manera voluntaria, seleccionados por su experiencia previa en actividades de aprendizaje colaborativo y su disposición a reflexionar sobre dicho proceso.
La diversidad de facultades garantiza una representatividad cualitativa que no busca generalizar resultados, sino comprender la pluralidad de experiencias y prácticas colaborativas dentro de la universidad.
Se emplearon tres técnicas cualitativas principales:
Entrevista en profundidad: permitió indagar las percepciones, experiencias y actitudes de los estudiantes frente al aprendizaje colaborativo. Se utilizó una guía semiestructurada con preguntas distribuidas en las dimensiones social, cognitiva, emocional y organizativa.
Observación no participante: se registraron comportamientos, interacciones y dinámicas grupales durante las actividades académicas colaborativas.
Análisis documental: se revisaron materiales elaborados por los grupos (trabajos, informes, presentaciones) para contrastar los hallazgos de las entrevistas.
Los instrumentos aplicados fueron la guía de entrevista, la ficha de observación y la matriz documental, elaboradas de acuerdo con los objetivos específicos del estudio y validadas por juicio de expertos.
El proceso metodológico se desarrolló en cuatro fases:
Preparación: diseño del protocolo de estudio, validación de instrumentos y obtención del consentimiento informado.
Recolección: realización de entrevistas presenciales y virtuales, observación de sesiones académicas y recopilación de documentos relevantes.
Transcripción y codificación: las entrevistas fueron transcritas íntegramente y analizadas mediante codificación temática (abierta, axial y selectiva), identificando patrones de significado.
Triangulación y análisis interpretativo: los datos de entrevistas, observaciones y documentos se integraron en una matriz comparativa que permitió contrastar las cuatro dimensiones del aprendizaje colaborativo.
El análisis se realizó siguiendo la lógica inductiva propuesta por (Miles et al. 2014), derivando categorías emergentes y construyendo interpretaciones que reflejan la comprensión de los participantes.
Se respetaron los principios éticos de la investigación con seres humanos: consentimiento informado, confidencialidad y respeto a la autonomía de los participantes. Los entrevistados fueron informados sobre los objetivos del estudio, el carácter voluntario de su participación y la posibilidad de retirarse en cualquier momento sin consecuencias.
Para garantizar la credibilidad y rigor científico, se aplicaron estrategias de triangulación de fuentes y métodos, validación por pares y una cadena de evidencia documentada. La transferibilidad se asegura mediante la descripción detallada del contexto; la dependencia, mediante la documentación sistemática del proceso; y la confirmabilidad, a través de la transparencia analítica y la neutralidad del investigador.
Técnicas e instrumentos
Se utilizaron la observación, la entrevista en profundidad y el análisis documental. Los instrumentos fueron la ficha de observación, la guía de entrevista y la matriz documental.
Procedimientos
Para la recolección de datos se aplicaron los instrumentos indicados, cuyos registros fueron transcritos para su posterior interpretación, análisis cualitativo y triangulación de técnicas y métodos.
Consideraciones éticas
Durante todo el proceso del estudio se respetó el derecho intelectual del autor a ser reconocido como tal. Los instrumentos se aplicaron con consentimiento informado, explicando a los participantes los beneficios de la investigación. Se mantuvo estricta confidencialidad, asegurando el anonimato y el cumplimiento de los protocolos para garantizar el rigor académico.
Resultados y discusión
Este capítulo presenta los resultados y la discusión integrados a partir de catorce entrevistas con estudiantes de pregrado pertenecientes a siete facultades. La interpretación se realizó mediante codificación temática y triangulación hermenéutica, organizando los hallazgos en las dimensiones social, cognitiva, emocional y organizativa del aprendizaje colaborativo.
Tabla 3: Categorización de resultados por dimensión, categorías y subcategorías
| Dimensión | Categoría | Subcategoría | Evidencias textuales (citas) | Interpretación del investigador |
|---|---|---|---|---|
| Social | Interdependencia positiva | Distribución de roles y apoyo mutuo | “Rotamos roles para que nadie se sobrecargue.” (Entrevistado JMHB, Facultad de Tecnología) / “Cada uno asume una parte según sus fortalezas.” (Entrevistado AGLP, Facultad de Tecnología) | La cooperación se construye sobre la responsabilidad compartida y el equilibrio de funciones. |
| Habilidades sociales | Comunicación empática | “Conversamos antes de decidir algo importante.” (Entrevistado HGVS, Facultad de Administración) / “Escuchamos primero y luego votamos para decidir.” (Entrevistado TCRR, Facultad de Administración) | La comunicación respetuosa y asertiva evita conflictos y refuerza la cohesión grupal. | |
| Cognitiva | Construcción conjunta del conocimiento | Intercambio de ideas y experiencias | “Si una no entiende, otra lo explica con ejemplos.” (Entrevistada MLRM, Facultad de Educación Inicial) / “Compartimos lecturas y reflexiones antes de escribir.” (Entrevistada LCPV, Facultad de Educación Inicial) | La comprensión surge del diálogo reflexivo y la co-elaboración del conocimiento. |
| Andamiaje docente | Guías, rúbricas y orientación continua | “Las rúbricas orientan el avance.” (Entrevistado DSMR, Facultad de Ciencias) / “El profesor revisa y nos da observaciones para mejorar.” (Entrevistado TBLC, Facultad de Ciencias) | La mediación docente regula el proceso de aprendizaje, estructurando la autonomía estudiantil. | |
| Emocional | Motivación intrínseca | Confianza y apoyo | “Me siento más seguro cuando mis compañeros me apoyan.” (Entrevistado KAHO, Facultad de Pedagogía y Cultura Física) / “Trabajar juntos nos motiva porque nos entendemos.” (Entrevistado BNTG, Facultad de Pedagogía y Cultura Física) | El trabajo colaborativo fortalece la autoeficacia, la seguridad y el compromiso académico. |
| Cohesión y sentido de pertenencia | Identidad grupal | “Cuando hay unión, uno da lo mejor de sí.” (Entrevistado PVZS, Facultad de Ciencias Agropecuarias) / “Ya nos conocemos y eso hace que confiemos más.” (Entrevistado RQMM, Facultad de Ciencias Agropecuarias) | La estabilidad y el sentido de pertenencia consolidan vínculos emocionales y compromiso colectivo. | |
| Organizativa | Planificación estratégica | Asignación de tareas y tiempos | “Definir los objetivos desde el inicio evita el caos.” (Entrevistado EMAC, Facultad de Ciencias Sociales) / “Hacemos cronogramas para no dejar todo al final.” (Entrevistado VRPG, Facultad de Ciencias Sociales) | La planificación anticipada incrementa la eficiencia grupal y optimiza resultados. |
| Retroalimentación colaborativa | Evaluación y mejora continua | “Revisamos y corregimos antes de entregar.” (Entrevistado PVZS, Facultad de Ciencias Agropecuarias) / “Nos damos sugerencias entre todos para mejorar el trabajo.” (Entrevistado RQMM, Facultad de Ciencias Agropecuarias) | La retroalimentación sistemática promueve la autorregulación y la mejora colectiva. |
Fuente: Elaboración propia (2025).
Dimensiones: social, cognitiva, emocional y organizativa.
Las citas se presentan con el formato acordado para preservar anonimato.
Los resultados revelan que la dimensión social del aprendizaje colaborativo se sustenta en la reciprocidad, la comunicación empática y la responsabilidad compartida. Los participantes enfatizan que la rotación de roles y el diálogo previenen conflictos y fomentan la cohesión grupal, confirmando lo planteado por (Johnson y Johnson 1999) y (Deutsch 1973) sobre la interdependencia positiva como base de la cooperación. No obstante, se advierten diferencias entre facultades, lo que sugiere que la efectividad colaborativa depende del nivel de compromiso y de las habilidades comunicativas desarrolladas en cada grupo.
En cuanto a la dimensión cognitiva, los hallazgos evidencian que el conocimiento se construye mediante la interacción y la reflexión conjunta. La explicación entre pares y el debate académico fortalecen la comprensión profunda, en coherencia con (Vygotsky 1978) y (Slavin 1995), quienes destacan el papel del andamiaje docente y la elaboración cognitiva como catalizadores del aprendizaje significativo.
Respecto a la dimensión emocional, los estudiantes asocian el trabajo colaborativo con mayor motivación, confianza y sentido de pertenencia. Estas percepciones reafirman la teoría de la autodeterminación (Deci y Ryan, 1985), evidenciando que la cooperación satisface necesidades psicológicas y reduce la ansiedad académica. La cohesión grupal y la comunicación abierta, como destacan (Forsyth 2014), se configuran así en elementos decisivos para el bienestar y la persistencia en el aprendizaje.
Finalmente, la dimensión organizativa se consolida como un pilar para la sostenibilidad del trabajo en grupo. La planificación anticipada, la distribución de roles y la retroalimentación constante son prácticas que optimizan la productividad y fortalecen la responsabilidad colectiva, coincidiendo con (Cohen 1994) y (Panitz 1999). En conjunto, las cuatro dimensiones demuestran que la colaboración eficaz requiere equilibrio entre la estructura organizativa, la interacción social, la reflexión cognitiva y la cohesión emocional.
Tabla 4: Comparación de manifestaciones por facultad y dimensión
| Facultad | Dimensión social | Dimensión cognitiva | Dimensión emocional | Dimensión organizativa |
|---|---|---|---|---|
| Facultad de Tecnología | Rotación de roles; consenso técnico | Intercambio aplicado; uso de guías | Confianza alta | Planificación estructurada |
| Facultad de Ciencias empresariales | Reparto formal y control de avances | Claridad de metas; informes | Confianza moderada | Rúbricas y cronogramas |
| Facultad de Educación Inicial | Comunicación empática | Explicación con ejemplos; ZDP | Pertenencia fuerte | Organización flexible |
| Facultad de Ciencias Sociales | Consenso y diálogo crítico | Análisis reflexivo | Cohesión elevada | Planificación anticipada |
| Facultad de Ciencias Agropecuarias | Cooperación variable | Apoyo puntual entre pares | Motivación fluctuante | Planificación irregular |
| Facultad de Pedagogía y Cultura Física | Colaboración equilibrada | Aprendizaje práctico y visual | Motivación alta | Seguimiento y mejora continua |
| Facultad de Ciencias | Comunicación digital efectiva | Intercambio conceptual | Clima positivo | Roles definidos y feedback |
Fuente: Elaboración propia (2025). Síntesis narrativa basada en las 14 entrevistas.
La Tabla 4 sintetiza las principales manifestaciones observadas del aprendizaje colaborativo en las siete facultades analizadas. La información procede del análisis de las catorce entrevistas, categorizadas según las dimensiones social, cognitiva, emocional y organizativa. La comparación permite identificar variaciones contextuales y niveles diferenciales de desarrollo colaborativo entre las unidades académicas.
Conclusiones
Los hallazgos revelan que las cuatro dimensiones del aprendizaje colaborativo se interrelacionan de forma dinámica, conformando un sistema integral de desarrollo académico y socioemocional. La dimensión social fortalece la comunicación y el respeto mutuo; la cognitiva impulsa la construcción compartida del conocimiento; la emocional promueve la motivación y la confianza; y la organizativa garantiza la planificación y la calidad de los resultados. En conjunto, los casos analizados muestran que el aprendizaje colaborativo en una universidad pública de Lima se configura como una práctica efectiva, aunque aún requiere formación docente en mediación pedagógica, infraestructura adecuada y políticas institucionales que promuevan la cooperación interdisciplinaria.
Este estudio confirma que el aprendizaje colaborativo no solo mejora el rendimiento académico, sino que también fortalece el tejido social universitario, contribuyendo al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con la educación de calidad, la equidad y el bienestar emocional.














