Introducción
El suicidio constituye un grave problema de salud pública a nivel mundial, con más de 720 000 muertes anuales (Organización Mundial de la Salud OMS, 2024). En 2021 fue la tercera causa de muerte entre personas de 15 a 29 años, concentrándose el 73% de los casos en países de ingresos bajos y medianos. En el Perú, los suicidios aumentaron de 391 en 2023 a 735 en 2024, siendo Arequipa (120) y Lima (115) las regiones más afectadas. Hasta agosto de 2024 se registraron 1 620 intentos de suicidio, principalmente en mujeres (72.47%) y jóvenes de 15 a 19 años (Infobae, 2025). Esta tendencia ascendente evidencia la necesidad urgente de fortalecer las políticas públicas para la prevención y atención en salud mental.
La evidencia muestra que la disfuncionalidad y la violencia familiar, así como los trastornos del estado de ánimo -especialmente la depresión-, son factores determinantes en la conducta suicida en adolescentes (Garza et al., 2019). La falta de comunicación y expresión emocional en el hogar incrementa la ideación suicida (Marco-Sánchez & Mayoral-Aragón, 2020; Gavilanes & Gaibor, 2023), mientras que el entorno social influye de manera decisiva en el bienestar psicológico juvenil (Lozano et al., 2024).
Por otro lado, la literatura señala que la exposición a violencia intrafamiliar y social constituye un fuerte predictor de ideación suicida. La violencia psicológica, el abuso físico y la negligencia parental generan inseguridad emocional y aumentan la vulnerabilidad al suicidio (Sánchez et al., 2020; Menezes & Ribeiro, 2024). Asimismo, la violencia de género y la violencia filio-parental se reconocen como factores de riesgo significativos (Loinaz et al., 2020; Palma-Durán & Ruiz-Callado, 2023).
Diversos factores incrementan la vulnerabilidad al riesgo suicida, entre ellos los trastornos mentales hereditarios, el rechazo social, las pérdidas afectivas, el desempleo, las adicciones, el aislamiento y la disfunción familiar (Cañón & Carmona, 2018; Lázaro, 2020). El riesgo suicida se asocia también con variables psicosociales como depresión, ansiedad, consumo de alcohol y falta de apoyo social, así como con factores sociodemográficos y familiares como el sexo, vivir solo y mantener una comunicación disfuncional (Nicho-Almonacid et al., 2023; Yama, 2021). En este contexto, la depresión destaca como el principal factor psicopatológico asociado, presente en el 53.7% de adolescentes hospitalizados tras un intento de suicidio; además, su coexistencia con ansiedad e impulsividad incrementa significativamente la probabilidad de intento suicida (García-Martín et al., 2020; Gómez et al., 2020).
A nivel internacional, estudios en Asia muestran que la victimización por acoso escolar se relaciona con ideación e intento suicida, mediada por depresión, rumiación y evitación experiencial (Wang et al., 2023). La depresión es el principal predictor en mujeres, mientras que la ira predomina en hombres (Xuan et al., 2023). El psicoticismo, la gravedad depresiva y el abandono infantil también predicen el suicidio juvenil (Lu et al., 2024). En Corea del Sur, las adversidades infantiles aumentan la ideación suicida en adultos mayores, siendo el apoyo social un mediador protector (Lee et al., 2024). En Europa, la inteligencia emocional y el apoyo familiar reducen la ideación suicida en adolescentes (Galindo-Domínguez & Losada, 2023), y en España, el 16.3% de universitarios presentó riesgo suicida asociado con procrastinación académica y baja regulación emocional (Gómez-Romero et al., 2020). En Ecuador, la disfunción familiar se asocia inversamente con el riesgo suicida, especialmente en mujeres, mientras que la mayoría de jóvenes con intento suicida provienen de familias disfuncionales (Gavilanes & Gaibor, 2023; Dávila-Pontón et al., 2024).
En Latinoamérica, los trastornos depresivos y de ansiedad son más prevalentes en Paraguay y Brasil, mientras que los trastornos mentales graves como la esquizofrenia se reportan con mayor frecuencia en Chile, Argentina, Uruguay y Costa Rica (Organización Panamericana de la Salud 2018,). En el Perú, hasta septiembre de 2022 se registraron 513 muertes por suicidio, el 55% en jóvenes y adolescentes de 12 a 25 años, y por cada suicidio se estiman alrededor de 20 intentos (Infobae, 2022).
Asimismo, el 39% de los médicos internos reportaron ideación suicida, donde la ansiedad funcionó como factor de riesgo y la comunicación familiar como elemento protector (Aguilar-Sigueñas & Villarreal-Zegarra, 2022). Se encontró también una relación positiva entre violencia familiar y riesgo suicida en estudiantes de secundaria en Tacna (Gutiérrez, 2022) y una asociación directa entre violencia familiar y depresión en escolares de Arequipa (Flores, 2023). En Áncash, el propósito de vida actuó como mediador entre violencia intrafamiliar y riesgo suicida en estudiantes de Chimbote (Rodríguez, 2023).
En este sentido, el tamizaje temprano de factores de riesgo es fundamental para prevenir el suicidio mediante una atención integral en salud mental y fortalecimiento familiar. Mejorar la comunicación y la expresión emocional contribuye a reducir la ideación suicida (Marco-Sánchez & Mayoral-Aragón, 2020), y el acceso oportuno a tratamiento psicológico y psiquiátrico es decisivo en el manejo de los trastornos del estado de ánimo vinculados al suicidio (García-Martín et al., 2020).
Por lo tanto, el presente estudio analiza la relación entre funcionalidad familiar, depresión y riesgo de conducta violenta para comprender el riesgo suicida en adultos peruanos.
Metodología
Diseño del estudio
Se realizó una investigación básica, de diseño predictivo, no experimental y transversal, empleando modelamiento de ecuaciones estructurales (Ato & Vallejo, 2013).
Participantes
La muestra estuvo conformada por 1,678 adultos peruanos, número considerado excelente para análisis factorial y estructural (Comrey & Lee, 1992). Se utilizó un muestreo no probabilístico intencional (Otzen & Manterola, 2017) con participantes entre 18 y 70 años residentes en el Perú (Instituto Nacional de Estadística e Informática INEI, 2018), quienes otorgaron su consentimiento informado. Predominaron mujeres jóvenes entre 18 y 30 años (41.7%), solteras (40.6%) y estudiantes (32.4%). La mayoría no reportó enfermedades crónicas (42.7%) ni antecedentes mentales (46.2%), no realizaba actividad física regular (38.5%) y dormía siete horas o menos (33.0%).
Procedimiento
El estudio se desarrolló conforme a la Declaración de Helsinki (Asociación Médica Mundial AMM, 2024) y al Código de Ética para la Investigación de la Universidad Nacional Federico Villarreal (UNFV). Contó con la aprobación del Comité de Ética de la Facultad de Psicología mediante Resolución Nº 1327-2023-UNFV (2 de febrero de 2023).
El proceso incluyó cinco fases: elaboración del proyecto, selección de instrumentos de libre acceso, aplicación de un cuestionario virtual mediante Google Forms, recolección de datos con consentimiento y confidencialidad garantizada, y depuración y codificación de la base para su análisis.
Instrumentos
Ficha sociodemográfica: incluyó edad, género, estado civil, nivel educativo, ocupación, práctica deportiva y religiosa, horas de sueño, lugar de nacimiento y residencia, tipo de familia y antecedentes de enfermedades físicas o mentales.
Escala de Funcionamiento Familiar (APGAR): desarrollada por Smilkstein (1978), 1982) y adaptada al Perú por Castilla et al. (2014). Evalúa satisfacción con relaciones familiares; mayor puntaje indica mejor funcionalidad. Confiabilidad en este estudio: α = .86.
Patient Health Questionnaire-2 (PHQ-2): mide síntomas depresivos en las últimas dos semanas. Rango 0-6; mayor puntuación indica mayor depresión. Confiabilidad: α = .79.
Escala de Riesgo de Violencia de Plutchik (ERVP): evalúa conductas y sentimientos violentos mediante 12 ítems (Plutchik et al., 1976). Confiabilidad: α = .80.
Escala de Riesgo Suicida de Plutchik et al. (ERSP): versión adaptada al español por Rubio et al. (1998). Mide riesgo suicida mediante 15 ítems dicotómicos. Confiabilidad: α = .82.
Análisis estadístico
Se realizó depuración inicial de la base de datos y análisis descriptivos. La normalidad se evaluó mediante Kolmogorov-Smirnov. Se analizaron correlaciones y comparaciones de grupos. Para el modelamiento estructural se utilizaron SPSS y AMOS 26 (IBM Corporation, 2019).
Posteriormente, se verificaron los supuestos estadísticos en RStudio. La no multicolinealidad se confirmó con correlaciones entre .002 y .897 (Tabachnick & Fidell, 2019). La linealidad se comprobó mediante el coeficiente de Pearson (Cohen, 1992). La prueba de Mardia evidenció ausencia de normalidad multivariada (p < .001), por lo que se utilizó el método WLSMV (Suh, 2015) mediante el paquete lavaan (Rosseel, 2012).
El ajuste del modelo se evaluó con χ²/gl (Kline, 2016), CFI y TLI (≥ .90; Hu & Bentler, 1999), RMSEA y SRMR (< .08; Browne & Cudeck, 1993). Se calcularon efectos directos, indirectos y totales (p < .05), así como tamaños del efecto (Acock, 2023) y R² (Cohen, 1992).
Finalmente, se efectuó un análisis multigrupo por género, confirmándose invarianza configural, métrica y escalar. Ante ligeras variaciones en los índices (Cheung & Rensvold, 2002; Chen, 2007), se estimó invarianza parcial, observándose diferencias reales en depresión y riesgo de violencia, manteniéndose la estructura del modelo.
Resultados
Análisis comparativo de las variables incluidas en el estudio
En la comparación por género, el grupo masculino presentó mayores niveles de Funcionalidad Familiar (FF) (p < .05), mientras que el grupo femenino mostró puntuaciones significativamente más altas en Depresión (D), Riesgo de Conducta Violenta (RV) y Riesgo Suicida (RS) (p < .05), evidenciando mayor vulnerabilidad emocional y conductual.
Según el lugar de nacimiento, las personas nacidas en provincia reportaron mejor FF y menores niveles de Sentimiento de Inutilidad e Ideación Suicida (p < .05). Asimismo, se observaron diferencias significativas entre grupos etarios (p < .05): quienes tenían entre 31 y 50 años mostraron mayor FF, mientras que el grupo de 18 a 30 años presentó los niveles más elevados de D, RV y RS.
En relación con el estado civil, la FF fue más alta en participantes casados (p < .05), mientras que los solteros presentaron mayores niveles de D y los viudos, divorciados o convivientes mostraron mayor RV. Respecto al nivel educativo, las personas con estudios universitarios evidenciaron mayor FF, mientras que quienes no tenían escolaridad o contaban solo con educación secundaria presentaron niveles más altos de D y RS (p < .05).
En cuanto a la situación laboral, los jubilados mostraron mayor FF, aunque también mayor RV, mientras que estudiantes y personas desempleadas presentaron niveles más altos de D y RS (p < .05). Asimismo, la falta de práctica deportiva, dormir menos horas y padecer enfermedades crónicas se asociaron con menor FF y mayores niveles de D, RV y RS (p < .05). Una tendencia similar se observó en participantes con antecedentes de enfermedad mental y en quienes no practicaban alguna religión (Tabla 1).
Tabla 1: Comparación de los resultados de la evaluación de las variables FF, D, RV y RS, según antecedentes de enfermedad crónica (n=1678)
| Variables | Ítems o Dimensiones | Enfermedad crónica | n | Mean Rank | Mann-Whitney U | Asymp. Sig. (2-tailed) |
|---|---|---|---|---|---|---|
| F. Familiar | FF1, FF2, FF3, FF4, FF5 | Sí | 211 | 775.36 | 141.234.500 | .039* |
| No | 1467 | 848.73 | ||||
| Depresión | D1, D2 | Sí | 211 | 946.16 | 132.263.000 | .000* |
| No | 1467 | 824.16 | ||||
| Riesgo de conducta violenta | RV2, RV3, RV5, RV6, RV7, RV8, RV9, RV10, RV11 | Sí | 211 | 945.44 | 132.414.500 | .001* |
| No | 1467 | 824.26 | ||||
| Riesgo de suicidio | Sentimiento de inutilidad | Sí | 211 | 970.42 | 127.145.000 | .000* |
| No | 1467 | 820.67 | ||||
| Ideación suicida | Sí | 211 | 935.14 | 134.588.500 | .001* | |
| No | 1467 | 825.74 | ||||
| Desesperanza | Sí | 211 | 898.25 | 142.373.000 | .025* | |
| No | 1467 | 831.05 | ||||
| Factores sociales | Sí | 211 | 970.32 | 127.165.500 | .000* | |
| No | 1467 | 820.68 |
*p < .05
La Tabla 2 muestra correlaciones negativas significativas entre FF y D (r = −.40), FF y RV (r = −.35), y FF y RS (r = −.44), indicando que una mayor cohesión familiar se asocia con menores niveles de depresión, conductas violentas y riesgo suicida. Asimismo, se observaron correlaciones positivas entre D y RV (r = .42) y entre D y RS (r = .52), lo que confirma el papel de la depresión como principal factor de riesgo en la aparición de conductas violentas y suicidas.
Tabla 2: Medias, desviaciones estándar y correlaciones con intervalos de confianza
| Variables | M | DE | 1 | 2 | 3 |
|---|---|---|---|---|---|
| 1. Funcionalidad Familiar (FF) | 13.93 | 4.09 | - | - | - |
| 2. Depresión (D) | 1.65 | 1.63 | -.35** | - | - |
| -.39, -.31 | |||||
| 3. Riesgo de conducta violenta (RV) | 4.74 | 4.06 | -.21** | .33** | - |
| -.25, -.16 | .28, .37 | ||||
| 4. Riesgo Suicida (RS) | 3.81 | 3.32 | -.44** | .62** | .37** |
| -.48, -.40 | 59, .65 | .33, .42 | |||
Nota: M = media; DE = desviación estándar. Los valores en corchetes corresponden al intervalo de confianza del 95%. * p < .05. ** p < .01.

Nota: El modelo evidencia que la Funcionalidad Familiar (FF) reduce directamente el Riesgo Suicida (RS) y, de forma indirecta, a través de la Depresión (D) y el Riesgo de Conducta Violenta (RV). Las rutas más significativas confirman el papel protector de la FF, tanto por su efecto directo como mediado, en la disminución del RS en adultos peruanos.
Figura 1: Diagrama de senderos del modelo de mediación multiple
La Tabla 3 presenta los índices de ajuste del modelo de mediación múltiple en su versión original y reespecificada. La correlación de los ítems 2 y 3 del RV mejoró el ajuste global del modelo (ΔCFI = .02; ΔSRMR = −.01) y, aunque el incremento en la varianza explicada fue mínimo (ΔR² = .01), el modelo reespecificado representó de manera más precisa la interacción entre FF, D, RV y RS, fortaleciendo la interpretación de los efectos de mediación.
Tabla 3: Índices de ajuste para los modelos original y reespecificado
| Modelos | χ² | gl | χ²/gl | CFI | TLI | RMSEA IC 90% | SRMR | R2 | Δ R2 | % |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Original | 1601.84 | 165 | 9.71 | .92 | .91 | .07 .07; .08 | .09 | .66 | - | 66.4 |
| Reespecificado | 1369.32 | 164 | 8.35 | .94 | .93 | .07 .06; .07 | .08 | .67 | .01 | 66.6 |
Nota: Las significancias estadísticas asociadas a las pruebas χ² fueron significativas a nivel de < .001

Figura 2: Análisis de los efectos directos e indirectos de la funcionalidad familiar sobre el riesgo suicida (RS)
Tabla 4: Regresiones del modelo de mediación multiple
| Criterio | Predictor | Estimación | Error estándar | z | β | p | IC 90% | R 2 | % |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Riesgo suicida | Funcionalidad familiar | -.10 | .04 | -2.22 | -.08 | .03 | -.02; -.01 | .01 | 0.64 |
| Riesgo de conducta violenta | Funcionalidad familiar | -.20 | .03 | -11.03 | -.32 | < .001 | -.38; -.27 | .10 | 1.24 |
| Riesgo suicida | Riesgo de conducta violenta | .54 | .03 | 8.46 | .29 | < .001 | -.22; -.35 | .08 | 8.41 |
| Depresión | Funcionalidad familiar | -.56 | .02 | -2.84 | -.51 | < .001 | -.56; -.46 | .26 | 26.01 |
| Riesgo suicida | Depresión | .73 | .03 | 21.25 | .67 | < .001 | -.60; -.73 | .45 | 44.89 |
| Efecto indirecto del riesgo de conducta violenta | -.11 | .01 | -7.14 | -.09 | < .001 | -.18; -.07 | .01 | 0.81 | |
| Efecto indirecto de la depresión | -.41 | .03 | -13.28 | -.34 | < .001 | -.39; -.29 | .12 | 11.56 | |
| Efecto total | -.62 | .02 | -21.56 | -.52 | < .001 | -.56; -.47 | .27 | 27.04 | |
La Tabla 5 evidencia que el modelo mostró invarianza configural, métrica y escalar entre hombres y mujeres. Si bien se identificaron diferencias en los niveles de RV, la aplicación de un modelo de invarianza parcial, liberando los ítems 2 y 7 en el grupo femenino, mejoró los índices de ajuste y preservó la validez comparativa. Aunque el cambio en χ² fue significativo, los índices globales permanecieron dentro de rangos aceptables, confirmando la estabilidad y equivalencia estructural del modelo entre ambos géneros.
Tabla 5: Invarianza del modelo de mediación multiple (n hombres = 882 y n mujeres = 796)
| Niveles | χ² | Δ χ² | gl | Δ gl | CFI | Δ CFI | RMSEA | Δ RMSEA | SRMR | Δ SRMR | p (Δχ²) |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Configural | 1293.005 | - | 333 | - | .949 | - | .059 | - | .087 | - | - |
| Métrica | 1159.113 | -133.892 | 349 | -16 | .957 | -.008 | .053 | .006 | .089 | -.002 | .015 |
| Fuerte | 1461.536 | 302.423 | 386 | -37 | .943 | .014 | .058 | -.005 | .089 | .000 | < .001 |
| Parcial | 1369.763 | -91.773 | 384 | 2 | .948 | -.005 | .055 | .003 | .089 | .000 | < .001 |
| Estricto | 1458.523 | 88.76 | 390 | -6 | .943 | .005 | .057 | -.002 | .089 | .000 | .067 |
Nota: p (Δχ²) = Prueba de significancia asociada a los cambios en la χ².
Discusión
Desde una perspectiva psicológica, los resultados evidencian que una mayor Funcionalidad Familiar (FF) se asocia con menores niveles de Depresión (D), Riesgo de Conducta Violenta (RV) y Riesgo Suicida (RS), confirmando su papel protector sobre el bienestar emocional y conductual. La FF influye de forma directa e indirecta en el RS al reducir la D y el RV, siendo la D un mediador clave. El modelo reespecificado mostró un buen ajuste (CFI = .94, TLI = .93, RMSEA = .07, SRMR = .08), lo que valida las relaciones entre FF, D, RV y RS.
El análisis de invarianza confirmó que las relaciones entre FF, D, RV y RS son consistentes en ambos géneros, aunque se observaron diferencias en algunos indicadores, especialmente en el RV. Estas variaciones, atribuibles a factores culturales, sociales o biológicos, indican que los constructos son comparables, pero difieren en intensidad. La invarianza parcial garantiza que las diferencias observadas reflejan variaciones reales y no errores de medición, manteniendo el rol protector de la FF en ambos grupos.
En conjunto, los resultados evidencian que la FF constituye un factor clave en la prevención de conductas de riesgo y trastornos emocionales, mientras que la D desempeña un papel determinante en la aparición de conductas violentas y suicidas. Además, las diferencias de género resaltan la necesidad de implementar intervenciones psicológicas personalizadas que consideren las particularidades familiares y emocionales de hombres y mujeres.
La evidencia reciente respalda estos resultados. Dávila-Pontón et al. (2024) señalan que la disfunción familiar incrementa el RS, hallazgo coherente con el presente estudio. Asimismo, la D se identifica como un predictor clave del RS, especialmente en mujeres (Xuan et al., 2023; Cañón & Carmona, 2018; De La Cruz et al., 2023), reforzando su papel mediador entre FF y RS. Además, la exposición a violencia y acoso constituye un factor de riesgo relevante (Gutiérrez, 2022); Wang et al., 2023; Rodríguez, 2023). Esto subraya la importancia de fortalecer la FF y promover la regulación emocional como estrategias preventivas.
Los resultados también destacan el valor clínico de la FF y la D en la prevención del RS y la reducción de conductas violentas (Gavilanes & Gaibor, 2023; Dávila-Pontón et al., 2024). Intervenciones centradas en mejorar la comunicación, la cohesión y el apoyo emocional familiar, junto con terapias cognitivo-conductuales y redes de apoyo, pueden disminuir significativamente las conductas de riesgo. El abordaje integral del entorno familiar y la salud mental individual se consolida así como una estrategia eficaz para promover el bienestar psicológico.
En relación con las variables sociodemográficas, Nicho-Almonacid et al. (2023) respaldan que el RS se vincula con la D, la ansiedad, el consumo de alcohol y el apoyo social, además de factores como el sexo, vivir solo, el estado civil y antecedentes de enfermedad física o mental.
Finalmente, este estudio presenta limitaciones propias de su diseño transversal, que impide establecer causalidad, y del muestreo no probabilístico, que limita la generalización. Se sugiere que futuras investigaciones utilicen diseños longitudinales e incluyan variables económicas y sociales para una comprensión más amplia del RS.
Conclusiones
Este estudio confirma que la Funcionalidad Familiar (FF) influye significativamente en el Riesgo Suicida (RS) en adultos peruanos, siendo la Depresión (D) y el Riesgo de Conducta Violenta (RV) mediadores fundamentales. La disfunción familiar se asocia con mayores niveles de D y RV, los cuales incrementan el RS. Estos hallazgos respaldan la hipótesis inicial y evidencian la necesidad de desarrollar intervenciones orientadas a fortalecer la FF y abordar la D y las conductas violentas como estrategias preventivas frente al suicidio en poblaciones vulnerables.














