Introducción
El rendimiento académico en la educación secundaria es un tema de creciente interés entre educadores, psicólogos y responsables de políticas educativas. Diversos estudios han demostrado que no solo las características cognitivas, como la inteligencia, influyen en el rendimiento escolar, sino que las habilidades sociales también desempeñan un rol fundamental en el desarrollo académico de los estudiantes (Huttunen et al., 2024). Las habilidades sociales, que comprenden la capacidad de comunicarse eficazmente, trabajar en equipo y resolver conflictos, entre otras, han demostrado contribuir al desarrollo saludable y al desempeño académico de los estudiantes (Durlak et al., 2011).
En el contexto educativo actual, los adolescentes enfrentan una variedad de desafíos sociales y emocionales que pueden afectar su desempeño académico (Eccles y Roeser, 2011). Un nivel deficiente de habilidades sociales puede generar problemas de adaptación, lo cual se refleja en un bajo rendimiento escolar (Wentzel, 2010). El rendimiento académico en estudiantes de secundaria se ha convertido en un tema crucial de análisis, pues constituye un fuerte predictor del éxito futuro. Sin embargo, la complejidad del aprendizaje y del desempeño escolar no puede atribuirse únicamente a factores cognitivos y académicos, sino que debe incluir el impacto de las habilidades sociales en la vida de los estudiantes.
Las habilidades sociales comprenden dimensiones como la asertividad, la comunicación, la autoestima y la toma de decisiones, entre otras (Ministerio de Salud, 2006). Estas son esenciales para la interacción efectiva con los compañeros de clase y docentes, lo cual contribuye tanto al establecimiento de un ambiente escolar positivo y motivador como al desarrollo integral de los adolescentes (Durlak et al., 2011). A pesar de su relevancia, son escasos los estudios que analizan de manera sistemática la relación entre las habilidades sociales y el rendimiento académico en estudiantes de secundaria, quienes atraviesan un periodo crítico para el desarrollo socioemocional y escolar.
Durante la adolescencia, el desarrollo de las habilidades sociales es crucial, pues se caracteriza por una intensa interacción con los compañeros y por la formación de la identidad personal. En esta etapa, dichas habilidades favorecen la integración a los grupos y la adaptación a diversos entornos, influyendo directamente en el bienestar emocional y en el éxito académico (Trelles y Zapata, 2024). Los adolescentes con competencias sociales adecuadas tienden a presentar menos problemas de conducta y mejor rendimiento escolar debido a su mayor capacidad para manejar situaciones de conflicto y el estrés propio del contexto educativo (Ángeles y Candia, 2023). Por el contrario, quienes carecen de habilidades sociales suelen experimentar dificultades de integración, problemas para trabajar en grupo, menor participación en clase y una limitada posibilidad de recibir apoyo emocional y académico. Este panorama puede afectar tanto su desempeño en las evaluaciones como su motivación para el aprendizaje (Escales y Pujantell, 2014).
El rendimiento académico es un fenómeno complejo que depende de diversos factores: individuales, familiares y escolares. Los factores individuales comprenden características personales como la motivación, la confianza en sí mismo y las capacidades cognitivas. Los factores familiares, como el apoyo de los padres, el ambiente del hogar y el nivel socioeconómico, también influyen de manera significativa en el rendimiento académico. Asimismo, aspectos como el tipo de estudiantes, la calidad de la enseñanza, la infraestructura y el clima escolar son determinantes para el éxito académico (Artunduaga, 2024; Rodríguez, 2024).
Investigaciones previas han demostrado que las habilidades sociales insuficientes inciden negativamente en el rendimiento académico y en la adaptación escolar. Wentzel (2010) encontró que los estudiantes con habilidades sociales bien desarrolladas tienden a establecer mejores relaciones con sus docentes y compañeros, lo cual influye positivamente en su motivación y rendimiento. En contraposición, los estudiantes con habilidades sociales deficientes suelen presentar un rendimiento académico bajo, lo que resulta perjudicial para su desarrollo personal y educativo (Parker et al., 2004).
A pesar de estos hallazgos, la literatura existente no profundiza en el análisis de la relación entre las habilidades sociales y el rendimiento académico en estudiantes de secundaria de zonas andinas, caracterizadas por contextos periurbanos o rurales. Por ello, surge la necesidad de investigar esta relación, identificando tanto las áreas de mejora como las posibles estrategias de intervención que puedan implementarse en el sistema educativo. En este marco, el objetivo del presente estudio fue determinar la relación entre cuatro dimensiones de las habilidades sociales y el rendimiento académico en estudiantes de secundaria de una institución educativa pública ubicada en una zona andina del Perú.
Metodología
El estudio fue de enfoque cuantitativo, dado que se emplearon diversos métodos estadísticos para verificar las hipótesis planteadas. Asimismo, fue de tipo básico, porque se orientó a generar nuevos conocimientos para el desarrollo de futuras teorías fundamentales, sin buscar aplicaciones inmediatas (Smith, 2019). El diseño fue no experimental, transversal y descriptivo-correlacional, ya que se establecieron relaciones entre cuatro dimensiones de las habilidades sociales y el rendimiento académico de estudiantes de secundaria de la Institución Educativa Nuestra Señora de la Asunción, Áncash (Perú).
Participantes
La muestra estuvo conformada por 113 estudiantes. Se utilizó un muestreo no probabilístico de tipo intencional por criterio, en el cual el investigador seleccionó deliberadamente a los participantes en función de criterios específicos relevantes para el objetivo del estudio (Patton, 2015). Los criterios de elegibilidad fueron los siguientes:
a) Criterios de inclusión: estudiantes de ambos sexos, con edades entre 10 y 18 años, que cursaban del primer al quinto año de secundaria en la institución educativa, que aceptaron el asentimiento informado y cuyos padres firmaron el consentimiento informado.
b) Criterios de exclusión: estudiantes que no aceptaron participar mediante el asentimiento informado, cuyos padres no otorgaron el consentimiento informado o que no asistieron a la institución durante el periodo de recolección de datos.
Instrumentos
Se utilizó la técnica de encuesta y los instrumentos fueron:
Ficha sociodemográfica, que incluyó datos de edad, sexo y grado escolar.
Cuestionario de habilidades sociales (Ministerio de Salud, 2006), compuesto por 42 ítems con formato Likert de cinco alternativas de respuesta: nunca, rara vez, a veces, a menudo y siempre. El cuestionario contempla cuatro áreas:
Asertividad: ítems 1 al 12.
Comunicación: ítems 13 al 21.
Autoestima: ítems 22 al 33.
Toma de decisiones: ítems 34 al 42.
La clave de calificación varía de 1 a 5 según el tipo de ítem. La evaluación directa (1 a 5) se aplicó a los ítems: 3, 5, 6, 7, 9, 10, 12, 14, 15, 17, 18, 20, 21, 22, 24, 25, 27, 28, 30, 31, 32, 34, 36, 38, 39, 41 y 42. Los ítems restantes se calificaron de manera inversa (5 a 1).
La validez del instrumento se determinó mediante análisis factorial exploratorio, cuyos resultados fueron adecuados (KMO = 0.71; p = 0.00; varianza total explicada = 36.82%), lo que demuestra validez de constructo. La confiabilidad, evaluada mediante consistencia interna (alfa de Cronbach), fue satisfactoria (α = 0.78) (Medrano y Muñoz-Navarro, 2017).
Análisis estadístico
El análisis inferencial incluyó la prueba de Kolmogorov-Smirnov, mediante la cual se determinó que los datos no presentaban distribución normal. En consecuencia, se utilizaron estadísticos no paramétricos. Para el análisis de la relación entre las variables se empleó el coeficiente Rho de Spearman y, para la diferencia de medias, el coeficiente H de Kruskal-Wallis.
Aspectos éticos
El estudio se desarrolló en cumplimiento de los principios éticos para la investigación con seres humanos propuestos por la Asociación Médica Mundial (2024). Además, no representó riesgos para los participantes y los resultados son potencialmente beneficiosos para la población estudiada.
Resultados
En la Tabla 1 se presenta la distribución de la muestra mediante el coeficiente de Kolmogorov-Smirnov. A un nivel de confianza del 95%, se encontraron valores significativos en el rendimiento académico y en la dimensión de autoestima de las habilidades sociales. En las dimensiones de asertividad, comunicación y toma de decisiones se identificaron valores no significativos. Se infiere, por tanto, que la distribución de los datos no se aproxima a una distribución normal; en consecuencia, se emplearon estadísticos no paramétricos.
Tabla 1 Análisis de la distribución de la muestra
| Kolmogorov-Smirnov | |||
| Estadístico | gl | Sig. | |
| Rendimiento académico | 0.1 | 113 | 0.00 |
| Habilidades sociales | 0.06 | 113 | 0.20 |
| Asertividad | 0.08 | 113 | 0.07 |
| Comunicación | 0.08 | 113 | 0.09 |
| Autoestima | 0.11 | 113 | 0.00 |
| Toma de decisiones | 0.08 | 113 | 0.09 |
En la Tabla 2 se muestra la correlación entre las habilidades sociales y el rendimiento académico. A un nivel de confianza del 95%, se determinó que no existe una relación significativa entre ambas variables (p = 0.07; p > 0.05). En cuanto a las dimensiones, se observó relación significativa entre el rendimiento académico y las dimensiones de comunicación (p = 0.21; p < 0.05) y toma de decisiones (p = 0.22; p < 0.05).
Tabla 2 Correlación entre el rendimiento académico con las habilidades sociales
| Rendimiento académico | |||
|---|---|---|---|
| Habilidades sociales | Rho | 0.17 | |
| p | 0.07 | ||
| Asertividad | Rho | 0.07 | |
| p | 0.46 | ||
| Comunicación | Rho | 0.21 | |
| p | 0.03 | ||
| Autoestima | Rho | 0.10 | |
| p | 0.28 | ||
| Toma de decisiones | Rho | 0.22 | |
| p | 0.02 | ||
En la Tabla 3 se presenta la comparación de los resultados de las habilidades sociales y del rendimiento académico según el grado de estudio. Los hallazgos derivados de la prueba de Kruskal-Wallis evidencian diferencias significativas en el rendimiento académico y en varias dimensiones de las habilidades sociales según el grado. En cuanto al rendimiento académico, se encontró que existen diferencias significativas (p = 0.03; p < 0.05): los estudiantes de tercer y quinto grado registraron rangos promedio más altos y un menor rendimiento académico en comparación con los de segundo grado.
Respecto a las habilidades sociales, se hallaron diferencias significativas (p = 0.00; p < 0.05) según el grado: los estudiantes de quinto grado presentan mayor desarrollo de habilidades sociales, mientras que los de cuarto grado presentan el menor desarrollo. En relación con las dimensiones específicas, se identificaron diferencias en comunicación, autoestima y toma de decisiones. Los estudiantes de tercer y quinto grado mostraron mayores niveles de desarrollo, mientras que los de segundo y cuarto grado registraron valores más bajos. Para la dimensión de asertividad, no se encontraron diferencias significativas.
Tabla 3 Diferencia de los resultados de las habilidades sociales y el rendimiento académico, según el grado de estudio
| Grado | N | Rango promedio | H de Kruskal-Wallis | p | |
|---|---|---|---|---|---|
| Rendimiento académico | Primero | 23 | 50.37 | 10.80 | 0.03 |
| Segundo | 30 | 45.20 | |||
| Tercero | 22 | 68.25 | |||
| Cuarto | 19 | 56.84 | |||
| Quinto | 19 | 70.79 | |||
| Habilidades sociales | Primero | 23 | 47.91 | 34.25 | 0.00 |
| Segundo | 30 | 59.67 | |||
| Tercero | 22 | 72.20 | |||
| Cuarto | 19 | 24.24 | |||
| Quinto | 19 | 78.95 | |||
| Asertividad | Primero | 23 | 52.78 | 2.67 | 0.61 |
| Segundo | 30 | 50.98 | |||
| Tercero | 22 | 62.11 | |||
| Cuarto | 19 | 60.03 | |||
| Quinto | 19 | 62.66 | |||
| Comunicación | Primero | 23 | 49.15 | 10.21 | 0.04 |
| Segundo | 30 | 57.12 | |||
| Tercero | 22 | 63.20 | |||
| Cuarto | 19 | 43.03 | |||
| Quinto | 19 | 73.11 | |||
| Autoestima | Primero | 23 | 53.22 | 38.98 | 0.00 |
| Segundo | 30 | 65.73 | |||
| Tercero | 22 | 70.52 | |||
| Cuarto | 19 | 16.82 | |||
| Quinto | 19 | 72.32 | |||
| Toma de decisiones | Primero | 23 | 44.61 | 36.06 | 0.00 |
| Segundo | 30 | 52.02 | |||
| Tercero | 22 | 78.57 | |||
| Cuarto | 19 | 30.82 | |||
| Quinto | 19 | 81.08 |
Discusión
Los hallazgos del estudio indican que no existe relación significativa entre las cuatro dimensiones de las habilidades sociales y el rendimiento académico. Solo se encontró relación con las dimensiones de comunicación y toma de decisiones. Este resultado coincide con investigaciones recientes que sugieren que estas competencias no influyen de manera inmediata en el desempeño académico, o su efecto es indirecto y mediado por otras variables. En esa línea, Nieto et al. (2024) concluyen que la inteligencia emocional no se relaciona directamente con el rendimiento académico, sino que su influencia se ejerce a través del bienestar emocional, la motivación y las estrategias de aprendizaje, las cuales actúan como variables mediadoras.
De manera complementaria, Hachem et al. (2022) hallaron que la competencia social potencia habilidades cognitivas como la atención, la memoria y el pensamiento complejo, las cuales inciden en el rendimiento académico. Así, el presente estudio refuerza la idea de que las habilidades sociales, por sí solas, no constituyen un predictor directo del éxito académico, lo que sugiere la necesidad de considerar factores cognitivos, motivacionales y externos como mediadores necesarios para comprender esta dinámica.
Asimismo, López (2023) encontró que no existe relación entre las habilidades sociales y el rendimiento académico, señalando que el desarrollo social y el éxito escolar responden a dinámicas distintas. Según este autor, el rendimiento académico depende principalmente de factores cognitivos y de la gestión del aprendizaje, más que de la interacción social, aspecto que coincide con los resultados presentados. Así, los hallazgos confirman que, aunque las habilidades sociales son importantes para la formación integral del estudiante, no necesariamente predicen su desempeño académico.
En contraste con estos resultados, diversos estudios reportan una relación significativa entre habilidades sociales y rendimiento académico. Ávila (2023) encontró que los estudiantes con mayores destrezas sociales presentan mejor desempeño escolar. Pineda et al. (2024) evidenciaron que los niveles bajos de rendimiento académico se relacionan con limitadas habilidades sociales. Góngora y De Lille (2023) concluyeron que existe una relación significativa entre habilidades socioemocionales y rendimiento académico, resaltando su papel en la adaptación escolar y los logros educativos. Torres et al. (2020) también confirmaron que altos niveles de habilidades sociales favorecen el rendimiento académico al facilitar la adaptación y el aprendizaje.
Otros estudios respaldan esta asociación positiva. Valencia y Valencia (2022) demostraron que los estudiantes con altos niveles de habilidades sociales presentan mejor rendimiento, mientras que aquellos con niveles bajos enfrentan un mayor riesgo de fracaso escolar. López (2020) sostiene que las habilidades sociales influyen positivamente en el rendimiento académico, destacando que este no depende únicamente de factores cognitivos. De igual manera, Justo y Bobadilla (2021) y Morales (2024) confirmaron esta relación, consolidando la perspectiva de que el fortalecimiento de las habilidades sociales puede convertirse en un predictor del desempeño académico. Asimismo, Condori y Choque (2024) identificaron vínculos significativos entre habilidades sociales y logros en Ciencias Sociales. Mestas y Lupaca (2019) también hallaron relación entre ambas variables, subrayando el papel determinante de las competencias socioemocionales en la formación integral.
Existen, además, investigaciones que, si bien no se centran directamente en el rendimiento académico, refuerzan la relevancia de las habilidades sociales en otras áreas escolares. Galindo (2022) reportó su vinculación con el aprendizaje cooperativo; Llallire (2021) encontró relación con la calidad de vida; y Guerrero (2024) identificó que tanto la resiliencia como las habilidades sociales influyen significativamente en el rendimiento académico. Rodríguez (2023) halló asociación entre autoestima y rendimiento escolar. Estos estudios amplían la comprensión sobre el impacto de las habilidades sociales en diversas dimensiones de la vida estudiantil.
Por otro lado, se identifican investigaciones que subrayan la relación entre habilidades sociales y variables conductuales o emocionales. Estrada (2019) demostró su vínculo con la agresividad; Vega (2020) evidenció que un programa de habilidades sociales disminuyó la ira en estudiantes; y Ruidias y Vásquez (2019) encontraron niveles elevados de agresividad junto con habilidades sociales en determinados grupos, lo que muestra la complejidad de estas interacciones según sexo y grado escolar.
Asimismo, otras investigaciones destacan la interacción de las habilidades sociales con factores como la procrastinación académica. Unocc y Castillo (2020) reportaron que las habilidades sociales se relacionan con la procrastinación, mientras que Ramírez (2019) confirmó la asociación entre procrastinación y rendimiento académico. Maguiña (2019) encontró relación significativa entre inteligencia emocional y rendimiento académico, y Villanueva (2019) identificó una asociación con el aprendizaje cooperativo. Esta evidencia sugiere que las habilidades sociales interactúan con factores psicosociales que también inciden en el desempeño escolar.
Existen además estudios que resaltan el peso de factores externos en el rendimiento académico, más allá de las habilidades sociales. Maza y Roca (2024) destacaron la influencia negativa de la desarmonía familiar y la falta de atención parental. Moreno y Cortez (2021) subrayaron la importancia del nivel socioeconómico y de la educación de los padres. Tufiño y Cayambe (2023) resaltaron el papel del contexto educativo, familiar y social en el desarrollo de habilidades sociales. Artunduaga (2024) incluyó factores personales, psicológicos, estructurales y de gestión como determinantes del rendimiento académico. Esta evidencia muestra que las habilidades sociales interactúan con un conjunto amplio de variables externas y contextuales.
En relación con los hallazgos del presente estudio, se confirma que la habilidad comunicativa se relaciona positivamente con el rendimiento académico, lo cual coincide con lo reportado por Romero et al. (2025), quienes demostraron que competencias como la comprensión lectora y la escritura académica favorecen el desempeño universitario al promover autonomía y habilidades expresivas. Medina (2022) también señaló que una comunicación educativa eficaz se asocia con mejores resultados académicos en estudiantes en nivelación universitaria.
Asimismo, la toma de decisiones se relacionó favorablemente con el rendimiento académico. Cosio et al. (2021) encontraron en estudiantes de medicina humana una correlación positiva entre la toma de decisiones, la resolución de problemas y el rendimiento académico, indicando que quienes poseen mayores competencias en estas áreas establecen objetivos claros y gestionan adecuadamente los conflictos, lo que se traduce en un desempeño superior. Estas habilidades también favorecen la autonomía y la planificación del aprendizaje.
Los resultados también evidencian diferencias en la relación entre rendimiento académico y habilidades sociales según el grado de estudios. Se observó que los estudiantes de quinto año alcanzaron los puntajes más altos en ambas variables, mientras que los de segundo y cuarto grado registraron niveles más bajos. Este hallazgo coincide con estudios que señalan que, a medida que los estudiantes avanzan en la secundaria, adquieren mayores recursos cognitivos y estrategias de aprendizaje que repercuten positivamente en su rendimiento (Castejón y Navas, 2019). Asimismo, las habilidades sociales tienden a consolidarse en la adolescencia tardía, mientras que en etapas intermedias pueden presentarse retrocesos vinculados a presiones emocionales propias del desarrollo (Durán et al., 2021).
En cuanto a la comunicación, se encontró que los estudiantes de quinto grado presentaron los niveles más altos, lo que evidencia la importancia del desarrollo de competencias comunicativas en los últimos años de secundaria. En cambio, los estudiantes de cuarto grado obtuvieron los valores más bajos, lo cual podría deberse a la etapa de transición propia de este periodo, caracterizada por inseguridad y conflictos en la identidad, tal como plantea Erikson (1968). Este fenómeno también puede asociarse a disminuciones transitorias en la autoestima (Garaigordobil y Aliri, 2020).
Asimismo, la toma de decisiones mostró diferencias significativas, con mejor desempeño en quinto grado, lo cual es coherente con el desarrollo de la autonomía y el pensamiento crítico en la adolescencia tardía (Steinberg, 2014). En contraste, los estudiantes de cuarto grado evidenciaron menor capacidad en esta dimensión, lo que sugiere la necesidad de implementar programas de orientación educativa y tutoría dirigidos específicamente a este grupo.
La pertinencia del estudio se enmarca en la línea de investigación sobre calidad educativa y desarrollo integral del estudiante, aportando evidencia sobre la influencia de las habilidades sociales en procesos formativos dentro de un contexto escolar específico. Se recomienda realizar estudios longitudinales con muestras más amplias en instituciones públicas y privadas de la región. A nivel práctico, se resalta la importancia de diseñar e implementar programas de intervención orientados al fortalecimiento de habilidades sociales, con el fin de potenciar tanto el desarrollo socioemocional como el desempeño académico (Sate et al., 2025).
Este estudio aporta evidencia empírica sobre la relación diferenciada entre dimensiones de habilidades sociales y rendimiento académico. Los hallazgos resultan relevantes, ya que algunos coinciden con la literatura previa y otros la contradicen. Desde una perspectiva teórica, los resultados abren nuevas líneas de discusión sobre el rol mediador de factores socioemocionales y contextuales en el aprendizaje, enfatizando la necesidad de enfoques integrales para futuras investigaciones.
Finalmente, se reconoce como limitación el tamaño reducido de la muestra y la naturaleza específica del contexto educativo, lo cual restringe la generalización de los resultados. Asimismo, el diseño transversal impide establecer relaciones causales entre las variables, limitándose al análisis de asociaciones estadísticas.
Conclusiones
Los resultados evidencian que no existe una asociación estadísticamente significativa entre las cuatro habilidades sociales evaluadas y el rendimiento académico; por tanto, se confirma que, en conjunto, dichas competencias no constituyen un factor predictivo directo del desempeño escolar. No obstante, las dimensiones de comunicación y toma de decisiones mantienen una relación positiva con el logro académico, lo que indica que estas dimensiones inciden en el proceso de aprendizaje y en el rendimiento académico de los estudiantes de secundaria. Asimismo, se identificaron diferencias en los resultados del rendimiento académico y de las habilidades sociales según el grado, siendo los estudiantes de quinto grado quienes obtuvieron las puntuaciones más altas en comparación con los demás grados.
Además, se concluye que las habilidades sociales, en su conjunto, no inciden de forma determinante en los resultados académicos; sin embargo, algunas de sus dimensiones cumplen un rol relevante en la formación estudiantil. Estos hallazgos aportan evidencia empírica tanto para el ámbito teórico como para el diseño de estrategias pedagógicas y políticas educativas orientadas al fortalecimiento integral del estudiante.














