Introducción
La convivencia escolar de los estudiantes es parte del quehacer diario que se produce en la escuela tanto en las aulas, los recreos escolares y actividades extracurriculares que se desarrollan. Respecto a esto, la convivencia escolar como acción del convivir en acompañamiento de otras personas de la comunidad educativa de una modalidad armónica y pacifica (Fierro-Evans y Carbajal-Padilla, 2019).
Actualmente la convivencia escolar es una de las temáticas de gran preocupación en la comunidad educativa de los países latinoamericanos, lo que ha impactado en que los normas y políticas educativas vinculadas a programas de intervención para la mejora de la convivencia y la formación ciudadana. Sobre lo expuesto, la convivencia escolar integra a la comunidad educativa por medio de la socialización, las normas educativas y los lineamientos institucionales que integran los establecimientos con la intención de generar espacios seguros e inclusivos para el desarrollo académico y personal del alumnado (Carrasco et al.,2018).
Por otra parte, la práctica del deporte en la escuela de forma recreativa en las actividades extracurriculares, constituyen un lugar de esparcimiento y una experiencia enriquecedora para los estudiantes, generando efectos positivos en el desarrollo integral y la convivencia escolar. Sobre esto, la actividad extracurricular deportiva es considera como una acción que busca complementar el desarrollo de actividad físico deportiva que se realiza en horario normal en las escuelas, debiendo ser lo suficiente en torno a la frecuencia y duración suficiente de acuerdo a las recomendaciones en torno a la actividad física (Añazco y Alvarado, 2024).
En este sentido la práctica de actividad física en el alumnado en la etapa de adolescente, representa para este grupo etario un menor interés manifestando comportamientos donde prevalece un ocio hacia lo tecnológico y un menor entusiasmo para realizar actividad física de forma frecuente. En concordancia a lo señalado, la práctica de actividad física en la escuela, por medio de metodologías activas educativas puede contribuir en los participantes a mejorar aspectos actitudinales (Jaya et al., 2025).
Respecto a esto, el desarrollo de actividades físicas de manera estructurada fomenta actitudes positivas en los estudiantes, logrando controlar un adecuado estado corporal mantener y potenciando la autoestima. En este contexto las actividades extracurriculares permiten instancias de socialización y de creación de condiciones para el desarrollo de diferentes habilidades sociales que no siempre se logran en las clases normales en la escuela (Urbina et al., 2020). En torno a esto, en los establecimientos los planes y programas de la asignatura de Educación Física, integran actividades deportivas que permiten el desarrollo de habilidades sociales y el fomento de estilos de vida saludable, lo que permite en el alumnado un mayor interés en la práctica deportiva. Bajo esta mirada, resulta esencial el rol que cumple el profesorado de Educación Física y quienes desarrollan actividades extracurriculares por medio de los talleres deportivos, cumpliendo un rol primordial en la promoción de la actividad físico-deportiva de los estudiantes.
Asimismo, en los establecimientos escolares, las actividades deportivas extracurriculares se llevan a cabo bajo la supervisión de la administración escolar con la participación totalmente voluntaria del alumnado, complementando así las carencias de la educación formal y satisfaciendo las diferentes demandas y necesidades del alumnado. Es así como en el sistema educativo, las actividades extracurriculares deportivas son fundamentales en la escuela, en donde el alumnado puede participar de forma voluntaria integrando consigo un factor esencial para llevar consigo el mejoramiento de las oportunidades en la vida del alumnado (Alvariñas-Villaverde et al.,2024). Por lo tanto, a partir de lo descrito el objetivo de esta investigación es reflexionar sobre el impacto de la convivencia escolar en el desarrollo de las actividades extracurriculares deportivas en la escuela.
Convivencia escolar: oportunidades y desafíos en contextos educativos
La convivencia escolar es fundamental en los centros educativos, lo que permite construir a personas con capacidad de convivir en democracia, en torno al dialogo y a las relaciones de participación en la comunidad educativa. Sin embargo, existen situaciones que pueden influir en la convivencia escolar, vinculados a la influencia de los amigos, la sociedad y el contexto lo que puede incidir en las relaciones entre las personas en la escuela. En este aspecto es necesario concientizar sobre la convivencia escolar en los talleres extracurriculares deportivos, ya que este podría tener efectos negativos cuando se produce la violencia deportiva lo que podría influir en el alumnado participante y por ende incidir en el reglamento interno de la escuela (Añazco-Martinez y Alvarado-Oyarzo,2024).
En este contexto, la violencia se debe al déficit de difusión a principios y valores acompañados de conductas inadecuadas de los estudiantes, mostrando actitudes de descontrol y desregulación emocional al momento de compartir con los demás. En relación a esto, se necesita de la promoción de una sana convivencia entre los estudiantes, a través de reglamentos que sean posibles de comprender los acuerdos y como generar la resolución de problemas entre los involucrados de una manera asertiva (Avalos Diaz y Berger Silva, 2021).
Asimismo en el contexto educativo, se requiere de la regulación de los comportamientos y bajo esta mirada es necesario la utilización de diversas formas que logren incentivar un clima apropiado entre los participantes de las actividades extracurriculares en la escuela, logrando favorecer de forma positiva la actitud del estudiantado (Manzano-Sánchez et al., 2024). Respecto a la mejora de la convivencia escolar, es necesario considerar estrategias que permitan la resolución de problemas y por ende fortalecer la convivencia en los participantes, permitiendo con ello la integración institucional y de toda la comunidad educativa para mitigar problemáticas asociadas a la violencia. Sobre lo anterior, Sánchez-Alcaraz et al. (2020) menciona el aumento considerable de iniciativas a nivel mundial que logran fomentar la sana convivencia en los estudiantes y con esto existan lineamientos para poder enfrentar los desafíos de la convivencia con especial énfasis en la salud mental y la integración escolar.
Respecto a la convivencia escolar en Latinoamérica, es necesario considerar las interacciones sociales entre los estudiantes, como un factor importante vinculado a las diversas problemáticas que se pueden encontrar en esta región. Sobre esto, estudios en esta región continental señalan que los estudiantes manifiestan dificultades respecto a las relaciones interpersonales, la falta de comunicación y de interacción cuando estas actividades se realizan en contextos poco formales en el ámbito educativo (Andrades-Moya, 2020).
Sobre lo mencionado anteriormente, es necesario destacar la promoción de la sana convivencia referida a los beneficios que generan las actividades extracurriculares desde la mejora de la convivencia escolar entre los compañeros, la mejora de la autoestima y el proceso formativo entre otras fortalezas (Suárez Ortega y Moreno Carmona, 2022).
Actividad extracurricular deportiva formativa en la escuela
En los talleres deportivos que comprenden las actividades extracurriculares de una escuela, los estudiantes en muchas oportunidades deben cumplir con la presión generada por sus padres lo que crea discrepancias con el profesor formador debido a la intervención en los procesos de enseñanza-aprendizaje. En este sentido, la generación de programas que permitan trabajar la promoción de la actividad físico-deportiva por medio de la formación ayudará a incentivar la práctica deportiva de todas y todos los participantes en edad escolar (Suarez Ortega y Moreno Carmona, 2022). En este escenario, algunos participantes tienen como creencias que la asistencia a los talleres deportivos extracurriculares son una instancia para competir y lograr el éxito deportivo, generando consigo discrepancias sobre los verdaderos fines de la actividad y creando consigo problemáticas en torno a la convivencia (Hass et al., 2023). Esto a su vez genera situaciones conflictivas y de injusticia ante la inexistencia de un rol de un mediador, lo que podría generar un mayor enfado por parte de los participantes y una pérdida del objetivo central de la actividad deportiva que se está efectuando. Por lo tanto, las actividades extracurriculares por medio de los talleres deportivos deben permitir al estudiantado participar bajo la supervisión de un formador observador quien tenga las competencias para motivar para realizar deporte en las edades escolares y mantener el control de la convivencia dentro de las actividades (Merino y Berbegal, 2021).
Para el desarrollo de las actividades extracurriculares deportivas, se debe considerar la planificación de actividades que permitan el desarrollo de la motivación intrínseca de los participantes con una actitud favorable hacia la práctica deportiva y por otra parte generar el sentido de satisfacción hacia el aprendizaje (Escamilla et al.,2020).
También el deporte con un énfasis hacia lo formativo es una oportunidad para el desarrollo de las habilidades sociales del alumnado lo que contribuye a la mejora de la convivencia, evitando comportamientos agresivos de los estudiantes, logrando un mayor autocontrol y una solución favorable hacia la convivencia en la escuela. Por lo tanto, es necesario considerar que la convivencia escolar que trae consigo diversos beneficios dentro de los cuales se encuentra el desarrollo social, emocional, el respecto, la diversidad y las habilidades interpersonales esenciales para los estudiantes en la escuela y en la vida (Felip Jacas et al.,2024)
Consideraciones finales
La convivencia en la escuela ayuda en el desarrollo de relaciones interpersonales positivas, el respeto igualitario y el fortalecimiento de las habilidades sociales en la comunidad educativas. Sobre esto, las actividades extracurriculares deportivas cumplen una función importante a nivel formativo puesto que contribuye al fortalecimiento de la convivencia escolar, siempre y cuando sean planificadas bajo un enfoque pedagógico de formación y no bajo los criterios de rendimiento deportivo.
Los talleres deportivos extracurriculares permiten al alumnado realizar actividades vinculadas al trabajo en equipo, la resolución pacífica de conflictos y la autorregulación emocional. Sin embargo, se hace necesario el apoyo docente para que puedan intervenir como mediadores y promotores de una sana convivencia de forma participativa e inclusiva. Por lo tanto, las actividades extracurriculares deportivas impactan de forma positiva en la convivencia escolar, teniendo en especial consideración un enfoque formativo e inclusivo para todas y todos los estudiantes en edad escolar. Esto contribuirá al desarrollo de comunidades escolares en donde el deporte es una oportunidad para establecer lazos de amistad, formar a personas más integras para la vida y la mejora del clima escolar.













