INTRODUCCIÓN
La satisfacción sexual se debe entender como parte de la salud sexual, la que resulta ser un aspecto fundamental en la vida del ser humano 1, y la Organización Mundial de la Salud añade que si estas experiencias son seguras y placenteras se puede calificar como positivas 2.
Como afirman Luttge y cols. 3, el discurso en torno a la satisfacción sexual se refiere a la evaluación subjetiva de las experiencias de agrado o desagrado por parte de un individuo, y que las personas expresan en función de su relación con la sexualidad. Esta experiencia es subjetiva, lo que implica que no existe una única manera de experimentarla o medirla 4. Por otro lado, la satisfacción sexual tiene una conexión directa con la salud mental y el bienestar general. Una vida sexual plena y satisfactoria puede ejercer un impacto positivo en la autoestima de las personas y en su equilibrio emocional 5,6.
Una investigación exhaustiva 7, resumida en una encuesta mundial sobre bienestar sexual, en la que participaron 29 000 personas de 18 años o más en todo el mundo, reveló tres ventajas principales relacionadas con el mantenimiento de una vida sexual activa, que incluyen una mejor evaluación de la pareja, un mejor estado de ánimo y una disminución del estrés 7. Por el contrario, un estudio chileno 8 determinó que los hombres reportaron niveles más altos de satisfacción sexual en comparación con las mujeres, mientras que, en México, los niveles de satisfacción sexual fueron comparables en ambos sexos 9.
En Ecuador, algunas investigaciones centradas en estudiantes universitarios indicaron que una proporción significativa expresó altos niveles de satisfacción con su sexualidad 1,10 y, además, no se observaron diferencias estadísticamente significativas entre los sexos de los participantes. Si bien este hallazgo difiere de la literatura existente 11, puede atribuirse al reciente empoderamiento de las mujeres en este país con respecto a su sexualidad, fomentando así una cultura de disfrute sexual libre y responsable 12.
En Chile, la relevancia del sexo difiere según el género y la cultura. Un estudio, por ejemplo, indica que el 57 % de los hombres considera el sexo como un aspecto crucial en sus vidas, frente al 42,2 % de las mujeres. Estos datos ponen de manifiesto cómo las normas sociales y culturales pueden moldear la percepción de la satisfacción sexual 13.
En este contexto, se identificó la escasez de investigaciones sobre este constructo específico 14. Esto subraya el imperativo de examinar dentro de la población las manifestaciones de la satisfacción sexual, que están directamente influenciadas por la diversidad de las prácticas sexuales, la calidad de las interacciones emocionales y sociales con la pareja, así como los conocimientos, las actitudes y los valores prevalecientes relacionados con la sexualidad, factores que son esenciales para mejorar el nivel de satisfacción sexual 15,16
Comprendiendo entonces, lo importante de un disfrute sexual como parte de la vida, es que esta investigación buscó determinar el nivel de satisfacción sexual en estudiantes de educación superior de la Región de Ñuble, Chile en el año 2024. Esto es un inicio para poder identificar como se encuentra actualmente la satisfacción sexual, y como podría evolucionar en un futuro.
MÉTODOS
Estudio cuantitativo, descriptivo y transversal. La población objetivo del estudio incluyó a estudiantes de educación superior de la Región de Ñuble. Los participantes fueron seleccionados a través de un muestreo no probabilístico por conveniencia, logrando una muestra final de 406 estudiantes. Dentro de los criterios de inclusión se establecieron: estudiantes de educación superior de la región de Ñuble, mayores de 18 años y que hayan iniciado su vida sexual. Por otro lado, se excluyó a aquellos que dejaron la encuesta incompleta y quienes no firmaron digitalmente el consentimiento informado.
La satisfacción sexual se midió mediante la Nueva Escala de Satisfacción Sexual (NSSS), adaptada al español por Pérez y Zapata, en Almería, España 17, con un Alfa de Cronbach reportado de 0,9. Este instrumento también fue validado en Perú, obteniendo un Coeficiente Omega de McDonald de 0,9 en la escala general 18, y ha sido utilizado previamente en población chilena, específicamente en mujeres universitarias 3. Para este estudio, se realizó un análisis de fiabilidad, obteniendo un Alfa de Cronbach de 0,97, lo que indica una alta consistencia interna.
La NSSS consta de 20 ítems diseñados para evaluar la satisfacción sexual de manera multidimensional, distinguiendo entre la satisfacción personal y la satisfacción relacionada con la pareja sexual. Los participantes respondieron mediante una escala tipo Likert, con opciones que van desde “nada satisfecho” (1 punto) hasta “extremadamente satisfecho” (5 puntos). Según los puntajes obtenidos, se establecieron cuatro niveles de satisfacción global: bajo (29-59 puntos), medio (60-69 puntos), alto (70-79 puntos) y muy alto (80-98 puntos) 17,18. Los instrumentos aplicados fueron sometidos a un proceso de revisión y validación por 7 expertos de distintas universidades a lo largo de Chile.
La recopilación de datos se llevó a cabo utilizando el instrumento previamente mencionado, integrados en un cuestionario en la plataforma Google Forms. Este fue distribuido a los participantes a través de un código QR de forma presencial, así como mediante redes sociales y correos electrónicos.
Los resultados postabulación en Excel, fueron procesados en el programa Jamovi 2.3.28. Se aplicó estadística descriptiva, obteniendo medidas de tendencia central, medidas de dispersión, mínimo y máximo para variables cuantitativas. Por otro lado, las variables cualitativas fueron expresadas en tablas y gráficos de frecuencia y porcentaje.
Esta investigación se llevó a cabo siguiendo los principios éticos establecidos en los códigos deontológicos del Consejo Internacional de Enfermeras 19 y en la Declaración de Helsinki 20, garantizando el respeto por los derechos y la dignidad de los participantes. Asimismo, contó con la aprobación formal del Comité Ético Científico de la universidad correspondiente (número 2024-30). Todos los participantes fueron informados de los objetivos, procedimientos y posibles implicaciones del estudio, asegurando su comprensión y consentimiento previo a través de un formulario de consentimiento informado. Se mantuvo estrictamente la confidencialidad de los datos y se respetaron las normativas vigentes para la protección de la privacidad de los participantes.
RESULTADOS
La muestra estuvo conformada por 406 estudiantes de educación superior de la Región de Ñuble, Chile, de los cuales 256 eran mujeres y 150 fueron hombres. Respecto a la edad, la mayoría se encontraba en un rango etario entre los 18-20 años (50,2 %), seguido de un 48,3 % que tenía entre 21-30 años. Finalmente, solo un 1,5 % tenía 31 años o más. Respecto al área de estudio de los participantes, predominó las ciencias de la salud con un 47,8 % seguido de las ciencias jurídicas con un 13,3 % (Tabla 1).
En relación con la percepción personal sobre la excitación y la calidad del orgasmo, se observó que la mayoría de los participantes expresó satisfacción con la intensidad de su excitación (42,6 %). Asimismo, un 34,7 % manifestó estar satisfecho con la calidad de su orgasmo, y un 34,2 % con la frecuencia de sus orgasmos. Por otro lado, en cuanto a la satisfacción relacionada con la pareja, destacó que un 27,3 % de los participantes se encontraba satisfecho y otro 27,3 % muy satisfecho con el placer brindado por su pareja sexual. Respecto a la habilidad de la pareja para alcanzar el orgasmo, un 32 % se declaró satisfecho. Finalmente, en lo relativo a la entrega de la pareja al placer, el 31,8 % de los participantes manifestó estar satisfecho (Tabla 2).
En el ámbito emocional, se observó que el 29,8 % de los participantes se declaró satisfecho con su apertura emocional durante las relaciones sexuales. La mayoría manifestó estar extremadamente satisfecha con su estado de ánimo posterior a la actividad sexual. En cuanto a la concentración durante las relaciones sexuales, el 34,2 % indicó estar satisfecho. Por otro lado, respecto a la apertura emocional de su pareja sexual, un 29,8 % también expresó estar satisfecho (Tabla 3).
Tabla 3 Satisfacción con el apego emocional durante la actividad sexual en estudiantes de educación superior.
En lo que concierne a la frecuencia de actividad sexual, se observó que la mayoría está satisfecha con su la frecuencia de su actividad sexual (46,8 %). Acerca de la disponibilidad sexual de la pareja un 35,7 % de igual manera se encuentra satisfecho (Tabla 4).
También se evidenció que el 33,3 % se encuentra satisfecho con la creatividad de su pareja sexual, además un 22,7 % está muy satisfecho en lo que concierne al equilibrio entre lo que da y recibe en el sexo (Tabla 5).
En relación con la puntuación total del instrumento, se obtuvo una media de 64,8 ± 22,2 puntos, con un rango que varió entre 20 y 100 puntos. Al desglosar por sexo, los hombres presentaron una media de 63,8 ± 20,9 puntos, mientras que las mujeres alcanzaron una media de 65,4 ± 23 puntos.
En lo que concierne a la clasificación total del nivel de satisfacción sexual, según el sexo biológico de los participantes, se evidenció que un 20,4 % de las mujeres y un 12,3 % de los hombres presentó un nivel bajo de satisfacción, seguido de un 18,5 % de las mujeres y un 8,9 % de los hombres alcanzaron un nivel de satisfacción muy alto (Gráfico 1).
DISCUSIÓN
En relación al sexo biológico de los participantes, se identificó que la mayoría de los participantes eran mujeres. Este hallazgo coincide con un estudio realizado en Quito, que exploró la satisfacción sexual, donde el sexo femenino también predominó, representando el 60 % de la muestra 21. De igual manera se asemeja a otro estudio realizado en la Provincia de Tungurahua, en donde el 65,5 % de los universitarios fueron mujeres 10. Estas similitudes se basan en diversos estudios que han demostrado que las mujeres tienden a participar en mayor proporción en investigaciones vinculadas a la salud y la sexualidad 22,23.
En relación con las preguntas enfocadas en el orgasmo, la mayoría de los participantes manifestó estar satisfechos con su frecuencia. Esta situación contrasta con los resultados de un estudio realizado en la Universidad de Chile, donde la frecuencia del orgasmo fue el aspecto peor evaluado 3. Estas diferencias podrían estar vinculadas al enfoque del estudio universitario, que se centró exclusivamente en mujeres, a diferencia del presente trabajo que incluyó tanto a hombres como a mujeres. Esto podría influir en la percepción del orgasmo, dado que algunos estudios sugieren que, en general, los hombres tienden a experimentar menos dificultades para alcanzar el orgasmo en comparación con las mujeres 22-25, evidenciando que alrededor del 30 % de las mujeres en Latinoamérica no logra alcanzar el orgasmo con regularidad 26,27.
Acerca de la satisfacción respecto a la pareja sexual, se observó que la mayoría se encontró satisfecho. Esta situación es positiva, ya que, según un estudio realizado en Chile, el sentirse satisfecha con la relación de pareja aumenta en 22,21 veces la satisfacción sexual (OR: 23,21; IC95%: 6,45 - 83,57) 28.
Respecto a la apertura emocional en las relaciones sexuales, se observó que la mayoría se encontraba satisfecho. Este es un aspecto positivo, ya que, según Robles-Fernández y cols. 29, la apertura emocional en el ámbito de las relaciones sexuales abarca múltiples dimensiones y tiene un impacto significativo en el nivel de satisfacción dentro de la relación. Asimismo, Hodges 30 destacó que la accesibilidad emocional funciona como un factor protector frente a la disminución de la frecuencia sexual, contribuyendo al bienestar general de la pareja. Por otro lado, un estudio realizado en España, reveló una relación estadísticamente significativa entre la satisfacción sexual y la expresión emocional individual (p = 0,01), así como la expresión emocional de la pareja (p = 0,01), tanto en hombres como en mujeres 31.
En cuanto a la frecuencia de actividad sexual, se observó que la mayoría de los participantes reportó estar satisfecho. Este hallazgo coincide con un estudio previo realizado en Santiago de Chile 25, el cual, en una población de edad similar a la del presente trabajo, mostró un promedio más elevado en este ítem, lo que se asoció con una mayor satisfacción en este ámbito. Estas similitudes resultan significativas, ya que, según la National Survey of Families and Households, realizada en Estados Unidos, se encontró que un incremento en la frecuencia sexual está vinculado a un mayor nivel de satisfacción en la relación 32. Además, Motsima 33 señaló que mantener una actividad sexual regular está asociado con un mayor bienestar general, incluidas emociones positivas y un aumento en la felicidad.
En el presente estudio, la mayoría de los participantes presentó un nivel bajo de satisfacción sexual. Este hallazgo es consistente con un estudio realizado en Ecuador, en 2024, 34, centrado en estudiantes universitarios, donde también se observó que la mayoría (68,3 %) manifestó un bajo nivel de satisfacción. Estas concordancias pueden estar relacionadas a que, según ciertos estudios, existen diversos elementos que afectan la satisfacción sexual en estudiantes universitarios, abarcando desde factores psicológicos hasta hábitos vinculados al consumo de sustancias y la calidad de la comunicación interpersonal 1,35,36, por lo que se sugiere abordar en otras investigaciones, los factores que podrían influir en la satisfacción en este grupo etario.
Entre las limitaciones de esta investigación, cabe observar que el muestreo no probabilístico por conveniencia puede no representar de manera integral a todo el grupo demográfico estudiantil de la región, lo que limita la generalización de los hallazgos. Además, el uso de un cuestionario autoadministrable puede inducir sesgos en las respuestas, ya que es posible que los participantes hayan dado respuestas socialmente aceptables en lugar de reflejar con precisión sus experiencias genuinas.
Para las próximas investigaciones, se recomienda aumentar el tamaño de la muestra y emplear metodologías de muestreo probabilístico para obtener una representación más precisa de la población. Además, sería ventajoso integrar análisis cualitativos que profundizaran en las percepciones y experiencias subjetivas de los participantes, permitiendo así una comprensión más profunda de los determinantes que afectan su satisfacción sexual. Además, debería contemplarse la incorporación de variables complementarias, como la utilización de métodos anticonceptivos, la orientación sexual y las experiencias previas de educación sexual, que podrían estar correlacionadas con el nivel de satisfacción sexual.
Los resultados del estudio permiten concluir que la mayoría de los participantes expresó una alta satisfacción en varios aspectos de su vida sexual, incluyendo la intensidad de la excitación, la calidad y frecuencia del orgasmo, así como la satisfacción con la frecuencia de su actividad sexual. En cuanto a la interacción con la pareja, se observó un alto nivel de satisfacción con el placer recibido, la capacidad para alcanzar el orgasmo y la entrega durante el acto sexual. Además, en el ámbito emocional, se evidenció satisfacción con la apertura emocional propia y de la pareja, la concentración durante las relaciones sexuales y el estado de ánimo posterior.
En cuanto a la creatividad y el equilibrio en la interacción sexual, los participantes mostraron una percepción generalmente positiva, aunque algunos reportaron cierta insatisfacción. Al analizar la satisfacción sexual según el sexo biológico, se encontró que las mujeres presentaron una mayor variabilidad en los niveles de satisfacción, tanto bajos como muy altos, en comparación con los hombres.




















